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LE LLAMAREMOS…

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Pedros, Juanes, Marías, Albertos, remplazados por la ilimitada creatividad cubana con nombres peculiares.

ALIANA NIEVES QUESADA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Luego de una larga espera que duró ocho meses y tres semanas, llegó por fin el momento que todos esperaban: Beatriz "rompió aguas" en el hospital materno González Coro, de la capital cubana.

Nueve horas fue el tiempo que tardó el bebé en salir del vientre de su progenitora. Resultó ser varón, como deseaba su padre, y por el llanto enérgico con el que dio inicio a su vida se podía asegurar que sería un niño fuerte y saludable.

Pero, ¿cómo lo llamarían? Fue el primer dilema donde se vio envuelto el pequeño... ¡Descemer!

De madre y de padre en el Registro Civil 

El nombre de una persona es un atributo que lo acompañará durante toda su vida. Influirá, de cierto modo, en el desempeño social de quien lo posee. Es por ello una de las principales disyuntivas que surge ante el nacimiento de un nuevo miembro en cualquier familia.

El Registro Civil del Municipio Plaza de la Revolución, fuente oficial escogida para este trabajo, es uno de esos lugares implicados en el conflicto de poner, cambiar y quitar nombres. Su directora, Zoraida Gendis, asegura haber tenido que rechazar muchos de los inventos propuestos por los padres de recién nacidos, debido a que ni siquiera definen su género. "Es increíble cómo en ocasiones hasta la pronunciación resulta dificultosa y ¡ni hablemos de la escritura!", añade.

Ella explica que en la actualidad la sociedad cubana está plagada de nombres que provocan interrogantes sobre su origen y relación con nuestra idiosincrasia. Parecerían contradecir el artículo 43 de la ley número 51 del Registro del Estado Civil de la República de Cuba, donde se especifica que "el nombre debe estar en correspondencia con el desarrollo cultural y educacional del pueblo y sus tradiciones".

"Puede que a veces los progenitores no tengan en cuenta las molestias que les pueden causar a sus hijos cuando, ya un poco mayores, deban deletrear sus nombres en la escuela, debido a que sus maestros no saben cómo escribirlos, o buscar una variante más sencilla para que sus compañeros los llamen correctamente", agrega Zoraida Gendis.

Norielski García, estudiante de la escuela primaria capitalina Saúl Delgado, asegura que muchas veces se ha equivocado al escribir su nombre y los amigos confunden la pronunciación. "Me gustaría cambiarlo cuando sea mayor de edad, pero tengo miedo de disgustar a mi mamá, pues a ella le gusta mucho", confiesa el estudiante.

Una encuesta recientemente realizada por el periódico Juventud Rebelde entre adolescentes cubanos de ambos sexos, dio como resultado que el 50 por ciento preferiría llamarse de otra manera.

Yelainys Ruiz tiene 21 años y vive en el municipio capitalino de Centro Habana donde, según ella, abundan nombres similares al suyo: "No me gusta que existan tantas personas llamadas como yo, pero lo peor de todo es que cada quien pronuncia mi nombre como le parece, y lo considero una falta de respeto".  

Actualmente resulta muy difícil encontrar niños llamados Pedro, José o Juan, nombres muy comunes en la Cuba de antaño.

"Me parece muy mal que se haya perdido la costumbre de llamar a los niños de forma tradicional, no le encuentro lógica al hecho de renunciar a nuestros hábitos", declara Gilberto Maura, de 81 años de edad.

Ir y venir con sus nombres a cuestas

La costumbre de utilizar apelativos inventados o copiados de otras naciones surgió en la década de los años 70 del pasado siglo, momento en que el pueblo cubano recibía gran influencia de la antigua Unión Soviética y comenzaron a proliferar los Vladimir, Alexander, Boris, Yuri y otros. Luego surgieron variaciones, entre ellas, las que empleaban generalmente la letra Ye al inicio del nombre.

En el Registro Civil del municipio Plaza de la Revolución, según constatamos, fueron inscritos entre los años 1983 y 1989, 14 Yoandris, 9 Yamisleidys y 7 Yosvanis, pero además abundaron las Marlenis, Yoanka y Roiner.

La diversidad religiosa que existe en la sociedad cubana también ha tenido que ver con el fenómeno en cuestión. La africana, muy común en nuestro país, ha dejado nombres como Ayamey (Yemayá al revés) o Changui (diminutivo de Changó).

Yulenis Despaigne, de 18 años, dice sentirse conforme con su nombre, "lo hallo peculiar y lo que más me gusta es que nunca se lo he oído a otra persona. Escogí para mi hija el de Melanie, por la actriz estadounidense llamada del mismo modo", añade la joven.

"Mi familia sigue la tradición de los apelativos extraños desde hace muchos años", comenta risueña Yudisay Reyes Pelier, quien confiesa tener primos llamados Yiley, Yurelky, Yunelly, Ronniesky, "y estos son sólo algunos, pues en total somos casi 50".

"Es una idea que encuentro muy original", dice su madre, Juana Pelier: "De esta forma no hay confusión, cada vez que oyen sus nombres tienen la certeza de que se están refiriendo a ellos y no a alguien más".

Sin embargo, la abogada Rita Aldaya Bayón opina que debería existir una ley que prohibiera este tipo de tendencia, ya que "va en contra de las tradiciones y cultura cubana. Es un daño que le están haciendo a los niños, y muchas veces cuando arriban a la mayoría de edad es demasiado tarde para corregirlo".

¿Equipo Cuba?

Pero este fenómeno, como es lógico, no solo está vinculado a personas anónimas de la sociedad. En la selección cubana de béisbol también abundan nombres peculiares. Y este fue tema de análisis de un reporte realizado recientemente por la agencia de prensa norteamericana AP.

Según el trabajo, el lanzador Vicyohandri Odelín sofoca a todos los locutores antes de subir al montículo. El serpentinero, miembro del equipo Cuba, explicó que las tres primeras letras, Vic, vienen del nombre de su padre Víctor, pero perdió la cuenta de las demás y aconsejó: "Me dicen Villo, es más sencillo".

Sin embargo, la pelota no es el único deporte cuyos atletas poseen nombres extraños. El campeón olímpico de 110 metros con vallas en Sydney 2000, Anier García, le debe su nombre a su abuela Reina, leído al revés.

El tío de Zulia Calatayud, titular mundial de los 800 metros planos, regresó maravillado de un viaje al estado de Zulia en Venezuela, días antes de su nacimiento.

Otros nombres, como Yunieski y Yulieski Gourriel, Yumileidi Cumbá, Osleydis Menéndez, Deinis Suárez, Odelsis Linares, Yipsi Moreno y muchos más, se pasean por las nóminas de los equipos Cuba de hoy.

¿Moda o excentricismo?

La influencia que puede ocasionar la moda tiene mucho que ver en casos como estos, explica la psicóloga Carmen Rosa Alonso: "Hay sectores de la sociedad que resultan más vulnerables que otros hacia determinadas tendencias; además, el nivel cultural juega un papel protagónico".

La socióloga Dayané Proenza asegura que en muchos casos acudir al uso de tatuajes, a los modernos "piercing" o a los nombres inventados, persigue erróneamente enriquecer la personalidad.

La especialista explica que en el fenómeno ha tenido que ver la apertura al mercado extranjero, la creciente globalización mundial y el aumento de presencia turística en la Isla.

Según estadísticas del Registro Civil del municipio Plaza, la costumbre de utilizar apelativos peculiares ha ido variando con el paso del tiempo. Entre los años 2001 y 2005 predominaban los Kevin, Celine, Alejandra, Karla y Javier, que tienen en sus orígenes a relevantes y populares figuras artísticas y deportivas del planeta.

Cuba entre los primeros, pero no campeón 

Aunque en los últimos tiempos no son pocos los artículos que se refieren a la moda de los nombres raros en Cuba, medios internacionales resaltan que estamos entre las primeras naciones, pero no en el primer lugar.

Sitúan a Ecuador y Guatemala antes que Cuba y señalan que en toda Latinoamérica, principalmente en zonas campesinas, parecen singulares y antiguos. En esas naciones los calendarios traen el santoral del día con nombres cristianos, pero cuando los padres no quieren utilizar el que dicta la tradición, acuden a los Dorilos, Lomgorbados, Hemeregildos, Pentecostés y, según se cuenta, alguien le puso a su hijo Santoral Aldorso. 

Un foro debate del canal de noticias británico BBC sobre el tema, reflejaba una información publicada el año pasado sobre los esfuerzos del Registro Civil  de Ecuador por evitar niños y niñas llamados Hitler o Coito.

También manifestaba que en un portal de la municipalidad de Ciudad Guatemala se incluían los nombres de unos "guatemaltecos" célebres llamados Zinedine Zidane, Britney Spears, Silvestre Stallone  o Bon Jovi.

El estudiante chileno Eduardo Segovia, encuestado en plena calle 23, del Vedado, opina que si cada región del mundo posee sus propios nombres, por qué Cuba no los puede tener: "Me parece bien que poco a poco el mundo se vaya acostumbrando a que la mayor de Las Antillas goce de apelativos autóctonos".

La profesora de Redacción de la Facultad de Filología de la Universidad de La Habana, Marcia Fernández, dice que en los Estados Unidos, por ejemplo, se acostumbra mucho utilizar apellidos y nombres de lugares emblemáticos para llamar a los niños, como es el caso de Jefferson, Tracy o Brooklyn. Concluye que cada generación tiene sus gustos y preferencias, "nombres extraños han existido siempre y también en cada país".

Años después...

Cuando el pequeño Descemer daba sus primeros pasos en la escuela, quiso saber el origen de su nombre que tantos dolores de cabeza ya le había causado entre maestros y amiguitos.

"¿Es un nombre griego, algún guerrero famoso?", preguntó esperanzado a su progenitora.

"Ay, mijito, le dijo la mamá apenada y justificativa, ¿no te has dado cuenta todavía? Es el nombre de tu abuelita Mercedes con las sílabas invertidas...

Ficha Técnica:

Tipo de reportaje: Reportaje interpretativo. Se plantea un conflicto que se está produciendo actualmente en la sociedad. Contiene opiniones de ambas partes y expertos. Guía al lector hacia la opinión que él considere.

Objetivos:

Conocer las diferentes opiniones sobre la tendencia en la sociedad cubana de poner nombres extraños

Investigar las causas de este fenómeno

Tipo de título: Llamativo

Tipo de entrada: Narrativa

Tipo de cuerpo: De bloques temáticos

Tipo de cierre: Cierre de caso

Estrategia de fuentes:

Dos sociólogas, una abogada, una psicóloga, una profesora de Filología de la Universidad de la Habana, personas implicadas, encuesta realizada por el periódico Juventud Rebelde, reportaje publicado en el sitio web del canal británico BBC.

Transiciones:

Sin embargo, por otra parte, además. También nexos  por repetición.

Planos temáticos:

Pasado:

Niños con nombres extraños  inscritos en el registro civil de Plaza

Momento histórico en que comenzó esta tendencia

Causas:

La influencia que puede ocasionar la moda en la sociedad tiene mucho que ver en casos como estos

En muchos casos acudir al uso de tatuajes, o a los nombres inventados, persigue erróneamente enriquecer la personalidad.

Presente:

Personas que preferirían cambiar de nombre en la actualidad

Futuro:

Nombres que estarán de moda en próximos años



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