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DE LA “HOUSE” AL GRAN TEATRO

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Los adolescentes buscan su espacio. Múltiples factores influyen en el consumo cultural inadecuado de este grupo etáreo

ADRIANA VALDÉS ROBREÑO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Frente al espejo, Claudia perfecciona su peinado. Suspira hondo y piensa en lo que tiene planificado hacer hoy. "¡Ya voy!", responde a Daniela que la apura para ir a Coppelia con el resto del grupo. Eran ya las 10:30 a.m. Después de una larga espera en la parada, por fin apareció el "camello".

Cuando llegaron ya estaban allí Jose, Patricia y Rubén y en lo que esperaban el turno para entrar, se ponían de acuerdo; irían al "bonche" (fiesta callejera) que había esa noche en el barrio. Daniela no quería ir, decía que en la fiesta house del Chino, la música iba a estar mejor. Finalmente, eligieron la última opción.

Por fin entraron a la heladería. Entre ensaladas y jimaguas de chocolate decidieron ir entonces a mirar la ropa que exhibían y vendían en la Feria de 23 que, según Patricia, era lo último. Una saya "can can" verde fosforescente igual a la de su mamá, era para Claudia la oferta más tentadora del lugar; sin embargo, Daniela prefirió los collares de semillas del vendedor de al lado.

Rampa abajo tropezaron con el famoso Malecón habanero. A pesar del calor y la fuerza de los rayos del sol, resolvieron sentarse a hacer chistes y a cantar.

Luego de dos horas frente al mar fueron nuevamente a la concurrida parada para coger el ómnibus de regreso a sus casas. El M-5 llegó lo suficientemente lleno como para que a Rubén le destrozaran su peinado de "pinchos". Al bajar, Jose les recordó a todos que a las nueve en punto el Chino pondría la música y que esta vez cobraría un CUC por cada uno.

Durante toda la noche el disc jocker (Dj) solo puso la llamada música house. Esta monotonía provocó que Claudia se fuera, junto con Rubén y Patricia, para el "bonche" de la otra cuadra que tenía el "reggaetón" a todo volumen. Daniela y Jose prefirieron quedarse porque si ya habían pagado, aprovecharían hasta el último minuto.

A las doce y media se reunieron nuevamente todos para volver a sus hogares a descansar. Planificaron encontrarse al día siguiente para ir juntos a jugar voleibol.

Claudia, Daniela, Jose, Patricia y Rubén son adolescentes de trece años de edad. En esta etapa, además de producirse los conocidos cambios físicos, se busca la identidad, lo que los hace únicos y únicas, lo que les da la posibilidad de decir "yo soy...", comienzan a expresarse los sentimientos amorosos, necesitan bailar, oír música, hacer deportes, relacionarse con el grupo, se cuestionan su realidad y asumen posturas sociales reivindicatorias.

Lo que ellos prefieren

La apropiación de cultura en la adolescencia es un factor determinante en la mentalidad del futuro adulto. En ese período es que se está constituyendo la identidad de la persona.

Un estudio realizado por especialistas del Centro de Desarrollo y Comunicación, perteneciente al Ministerio de Cultura, permitió conocer las tendencias actuales en el consumo cultural de los jóvenes de este grupo etáreo.

Las encuestas demostraron que a los adolescentes les gusta disfrutar de los espacios públicos en grupo, la acción y la liberación de energía caracterizan esta etapa, utilizan la música como medio para la comunicación y la identidad, tienden a seguir la moda y expresan inconformidades con normas y límites impuestos por los adultos.

Una investigación del Centro de Estudios sobre la Juventud demostró que las preferencias recreativas de los adolescentes cubanos durante el verano han permanecido casi invariables en los últimos cinco años. Estas predilecciones se han concentrado fundamentalmente en ir a la playa, a las instalaciones de campismo, la casa de familiares y amigos, así como la casa propia y los centros nocturnos (en ese orden).

A Claudia Tur, estudiante de 8vo. grado de la secundaria básica Jorge Ricardo Masetti, en su tiempo libre le gusta ir a fiestas, ver televisión, pero fundamentalmente salir con sus amigos a cualquier lugar, "cuando estoy con ellos siempre la paso bien"

Élcida Álvarez Carril, psicóloga, máster en Intervención Comunitaria y coordinadora del Grupo de Desarrollo Sociocultural del Ministerio de Cultura, considera que "algunas tendencias que siguen los adolescentes son propias de la edad, les gusta andar en grupo, transgredir normas, estar a la moda. Otras preferencias están vinculadas a las tecnologías. Por ejemplo, la música siempre ha sido una predilección y el desarrollo alcanzado permite que lo que se oye en Japón, también se oiga en Cuba. Eso hace que los adolescentes tengan intereses comunes."

Recreación sana, culta y útil

"Las actividades recreativas que prevalecen entre los jóvenes pertenecientes a este grupo etáreo no privilegian el aprendizaje, la creatividad, ni los hábitos artísticos", según comenta Carmen Maury, trabajadora social del Centro de Estudios Sobre la Juventud y estudiante de Sociología: "La concepción de esparcimiento que tienen los adolescentes es de diversión, de hacer actividades que no requieran pensar mucho; lo que está distante de lo que llamamos recreación sana, culta y útil, relacionada a una manera creadora y constructiva de emplear el tiempo libre"

Se está reproduciendo un modelo de consumo cultural en el que el ocio, la diversión, el esparcimiento y la socialización ocupan el primer lugar, con desestimación de la actividad artística e intelectual, lo que va en detrimento de un modelo culto, útil y sano.

Una estudiante de 9no. grado de la ESBU Rubén Martínez Villena del municipio Plaza de la Revolución, dice que le gusta ir al teatro solo si se trata de obras humorísticas, porque en el resto no se siente identificada. "En ocasiones son obras para niños y otras veces para adultos. Las primeras son muy aburridas y las otras no las entiendo".

¿Por qué la mayoría de los adolescentes no tiene hábitos artístico- culturales? Para la psicóloga Élcida Álvarez existen múltiples factores que conllevan a esta situación. Uno de ellos es la familia. En Cuba, el índice de la población que asiste de manera regular a teatros, museos, cines, bibliotecas, no es muy alto. Entonces, si los padres no tienen costumbres vinculadas al arte, los niños y adolescentes, tampoco. La escuela influye también en la formación de hábitos artísticos. Ahora con la inserción de instructores de arte en cada centro de enseñanza se están dando algunos pasos en ese sentido. Otro elemento que ha posibilitado la inexistencia de hábitos artístico es el mal empleo de la tecnología. Nuestro país tiene gran influencia externa, por lo que es difícil contrarrestar las prácticas consumistas, nocivas y enajenantes.

A pesar de que nuestra sociedad plantea la necesidad de una recreación sana, útil y culta, cabe preguntarnos ahora. ¿Qué modelo de consumo cultural hemos concebido y propuesto para los adolescentes? ¿Cuál es el modelo de consumo cultural que se está reproduciendo en la realidad? Y, ¿qué contradicciones se ponen de manifiesto entre el modelo ideal y el real?

El papel de los medios de comunicación

Según un estudio realizado por Daimelys Monzón y Marisol Peraza, psicólogas del Centro de Desarrollo y Comunicación Cultural, en el contenido de las páginas culturales de los periódicos Granma y Juventud Rebelde, en La Cartelera de La Habana, en los segmentos culturales de la Televisión Nacional y el Noticiero Nacional de Radio, existe una insuficiente divulgación de las actividades culturales que se realizan con o para adolescentes, respecto a las que se desarrollan para otras edades.

La investigación refleja, además, que no existe diferencia en la información que se brinda para divulgar las actividades culturales dedicadas a los niños y las destinadas al público adolescente.

Ahí radica una de las principales causas de la falta de hábitos artístico- culturales en los adolescentes. La coordinadora del Grupo de Desarrollo Sociocultural cree que "el no aparecer reflejados como un grupo etáreo aparte, da la idea de que no se diseñan propuestas culturales específicas para ellos y las acciones se diluyen entre los niños y los jóvenes, que tiene características personológicas e intereses diferentes. La programación cultural de la televisión, por ejemplo, no separa los programas y estos no tienen la calidad suficiente, por lo que no logran fomentar las prácticas artísticas."

Élcida Álvarez, profesora asistente de la Universidad de La Habana, explica que no se explotan las diversas formas en que se pueden expresar las diferentes manifestaciones artísticas para estas edades, que permitirían la formación del gusto estético y los intereses culturales. Por ejemplo, en el caso de las artes escénicas y la música, lo más difundido son las funciones; sin embargo, los talleres casi ni se mencionan.

"En el sistema de divulgación de actividades culturales se observa un desbalance en cuanto a los períodos del año. Del total de actividades difundidas en el período enero-diciembre 2006, el 83% se realizó en el período enero-marzo, el 24,85% en el trimestre abril-junio, el 23,85% entre octubre-diciembre y el 19% en julio-agosto. Por tanto, vemos que hay una reducción paulatina de la divulgación de las ofertas culturales para estas edades en la medida que avanza el año, y en el período vacacional se observa un detrimento considerable, lo que atenta contra la recreación sana y culta en el período vacacional", explicó la profesora.

A pesar de haber un sistema de divulgación sobre la actividad cultural en general insertada en todos los medios: televisión, prensa plana, radio, y otros de carácter alternativo, existe una carencia de difusión de las actividades para el público adolescente que sea eficaz y que contribuya a la formación de una conducta sana y culta.

En nuestros medios se le concede gran importancia a este grupo etáreo, sin embargo, no existe un trabajo sistematizado para la formación de esos públicos en el ámbito de la cultura.

Oferta vs. Demanda

Las manifestaciones artísticas culturales no son las privilegiadas por los adolescentes; entre las formas de recreación cotidiana y para los fines de semana están ver la televisión y oír música. En la TV tienen programas preferidos como los espacios de películas y de dramatizados. Como opciones artísticas culturales para los fines de semana encontramos la asistencia a espectáculos humorísticos y a conciertos de música popular.

El tema del consumo cultural en la adolescencia debe ser tratado desde diferentes aristas, no solo es importante conocer qué productos culturales consumen, cómo y por qué lo hacen, sino también qué se oferta y cómo se hace y a partir de ahí desentrañar las contradicciones que pueden generar diversos malestares, sentimientos y conductas.

Los adolescentes encuestados mencionaron como un obstáculo para el aprovechamiento pleno de su tiempo libre, la carencia de instituciones con acceso económico para satisfacer sus necesidades de compartir y bailar. Esta situación genera malestar y provoca el surgimiento de acciones transgresoras no favorables a su crecimiento y a la recreación sana, como son las fiestas "house" y los "bonches". Otros impedimentos para el disfrute de las opciones recreativas fueron fundamentalmente de tipo materiales, como el transporte.

"El pasado fin de semana cuando iba con tres amigos para la fiesta tuve que regresar a mi casa porque la guagua se demoró demasiado", dice un joven de la secundaria básica Carlos J. Finlay.

La máster en Ciencias Élcida Álvarez comenta que existen contradicciones entre los modelos de consumo cultural que predominan en la adolescencia y el sistema de ofertas culturales que se brindan desde las instituciones.

En algunos municipios del país se desarrollan proyectos comunitarios donde se conjugan dos o más manifestaciones artísticas, lo que permite una mayor integración en el proceso de apreciación de las artes, a la vez que posibilitan el ahorro de recursos materiales y una mejor complementariedad del talento artístico. Sin embargo, algunos territorios no presentan una programación cultural que satisfaga las necesidades de los adolescentes de la localidad.

El empleo del tiempo libre de los adolescentes cubanos se ha mantenido entre las principales preocupaciones del país desde hace varios años. La Unión de Jóvenes Comunistas es una de las organizaciones que está a la vanguardia de este proyecto de recreación sana, culta y útil. 

Pensar en los adolescentes cubanos del siglo XXI es un reto para la sociedad en general. Claudia, Rubén, Daniela, Jose y Patricia necesitan su espacio, propuestas artísticas que satisfagan sus intereses. En tal sentido, los creadores con su trabajo deben contribuir a este empeño y con una adecuada promoción, continuar el largo y azaroso camino que requerirá múltiples esfuerzos y no menos perseverancia.

FICHA TÉCNICA:

Tema: Las tendencias de consumo cultural en los adolescentes cubano.

Tesis: Las tendencias de consumo cultural de los adolescentes cubanos no están dirigidas al ámbito artístico.

Estructura:

Tipo de Título: Genérico

Tipo de Entrada: Narrativa.

Tipo de Cuerpo: Estructura por bloques temáticos.

Tipo de Cierre: De moraleja o instancia a la acción.

Estrategia de fuentes:

Entrevista con Élcida Álvarez, Lic. en Psicología, Ms.C. en Intervención Comunitaria, Diplomada en Trabajo Social Comunitario, y en Desarrollo Humano, Género, Infancia, Salud y Población, especialista en Atención a adolescentes con trastorno de conducta, psicóloga de la Clínica del Adolescente, profesora asistente de la Universidad de La Habana e Investigadora Agregada, Coordinadora del Grupo de Desarrollo Sociocultural.

Entrevista con adolescentes de las secundarias básica de Plaza de la Revolución Rubén Martínez Villena y Carlos J. Finlay, y Jorge Ricardo Masetti, de Playa.

Entrevista con Carmen Maury, trabajadora social, estudiante de 5to. año de Sociología, técnica de investigación del Centro de Estudios sobre la Juventud.

Consulta de un estudio realizado por las psicólogas Daimelis Monzón Wat y Marisol Peraza Simón, del Centro de Desarrollo y Comunicación Cultural, sobre el contenido de las páginas culturales de los periódicos Granma y Juventud Rebelde durante el verano pasado. (julio-agosto 2006)



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