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¿TALENTO O ELITISMO?

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Ante los criterios adversos que existen sobre el ingreso a las carreras artísticas, muchos jóvenes cubanos renuncian al sueño de estudiar en el Instituto Superior de Arte.

MAIKEL COMENDADOR ESCALANTE,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Las tres de la tarde en el anfiteatro circular de ladrillos rojos. Entre el numeroso grupo de jóvenes reina  la ansiedad, la angustia por la espera del veredicto final. Todos ven cómo la reconocida actriz que preside el jurado desciende las escaleras y menciona la relación numérica de quienes aprobaron el examen de aptitud. Entonces  los triunfadores, ufanos, estallan en gritos de emoción.  Pero en medio de tanta alegría contrastan las palabras de un desaprobado: “Siempre sucede lo mismo, al ISA solo entran los ‘niñitos de papá”.

Sueño de muchos… ¿premio de pocos?

El Instituto Superior de Arte (ISA), surgió como única Universidad de su tipo en Cuba el primero de septiembre de 1976,  al amparo de la ley 1307 del Consejo de Ministros. Situada en las áreas del  antiguo y exclusivo Havana Country Club del capitalino municipio Playa, la escuela cuenta en la actualidad con facultades de Artes Plásticas, Artes Escénicas, Música y Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual.

Aunque esta casa de altos estudios acepta a egresados de todo el sistema de enseñanza preuniversitaria y politécnica, no pocos opinan que ha sido desde sus orígenes la más selectiva de las universidades cubanas.

A la sombra de este mito, propio de academias artísticas, algunos jóvenes desdeñan la oportunidad de presentarse a las pruebas de aptitud y crece, además, el estigma de que el ISA otorga insuficientes matrículas y prioriza el ingreso de los hijos de artistas.

¿Qué hay en realidad al respecto? En encuestas realizadas a alumnos de la Facultad de Música prevaleció el criterio de que muchos jóvenes talentosos  quedan sin posibilidades de acceder a estudios superiores de arte porque la matrícula del ISA es muy reducida, a pesar de ser la única Universidad de Artes de la nación.

René Olmos, director de la residencia estudiantil, explicó que la Universidad oferta limitadas plazas de estudio debido a las pocas posibilidades de alojamiento con que cuenta la beca: “En estos momentos hay 414 capacidades para becarios, por lo que existen planes de someter el edificio residencial a un proceso de ampliación y reconstrucción, cuyo fruto será el aumento considerable del número de alumnos internos”.

Por otra parte, Nancy Sotolongo, secretaria general de la Institución, considera injusto hablar de pocas plazas en una escuela donde la matrícula general asciende a 711 estudiantes. No obstante, reconoce que el elevado costo de la enseñanza artística reduce también las expectativas de acrecentar la lista de alumnos aprobados anualmente: “El Instituto gasta miles de dólares en la compra de implementos necesarios para impartir docencia. Un set de percusión, por ejemplo, está valorado en 30 mil CUC, y otros insumos indispensables como vestuarios y pinturas se adquieren a precios muy altos”.

Pero Nancy señala que a pesar de las  limitaciones, el Instituto  no escatima en abrir sus puertas a todo el que tenga talento. En reiteradas ocasiones la dirección del centro ha solicitado al Ministerio de Cultura autorizaciones para incrementar el número de plazas establecido, en aras de evitar que estudiantes con aptitudes pierdan la posibilidad de ingresar a la enseñanza superior de artes.

Significó, además, la habilitación del curso para trabajadores como  estrategia concebida para aumentar las capacidades de  matrícula, alternativa implementada en las filiales del ISA con sede en las  provincias de Holguín y Camagüey. 

¿Pruebas rigurosas o jóvenes no tan capaces?

En el mes de marzo el Instituto parece pequeño ante la afluencia de cientos de personas que acuden a realizar los exámenes de aptitud. Sin embargo, casi siempre la relación de aprobados resulta insignificante con respecto a la cantidad de aspirantes que se presentan.

Ya es usual en la Universidad que un mismo estudiante se presente en reiteradas ocasiones sin obtener resultados favorables. Para muchos el nivel de exigencia es muy elevado, aunque no varíen los parámetros de evaluación.

Liván Benítez Rondón, egresado de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Camagüey, considera que suspendió los exámenes de danza contemporánea el pasado año porque el rigor de las pruebas lo situó en desventaja con los competidores de las escuelas profesionales de arte.

“El nivel exigido no se corresponde con las posibilidades de todos -asegura- los estudiantes provenientes de academias artísticas poseen mayor preparación técnica, y el ISA no tiene en cuenta esta desigualdad de condiciones”.

Por su parte, el estudiante de segundo año de actuación Manuel Reyes considera que para salir airoso en los exámenes fue necesario un previo entrenamiento: “Yo estudiaba en una escuela deportiva y me incorporé a los ensayos de la compañía teatral del profesor camagüeyano Reinaldo Ruedas”.

En cambio para Yunier García, alumno de danza folclórica, aprobar el ISA dependió en gran medida  de su preparación psicológica más que del talento: “En la última fase de mis exámenes los nervios traicionaron a la mayoría de los estudiantes. Ese día me sentí relajado e hice todo bien, pero desaprobaron muchos con más aptitudes que yo”.

¿Cuáles son entonces los factores que propician el éxito en las pruebas de aptitud? Ismercy Salomón, miembro del jurado de ingreso de la Facultad de Artes Escénicas señala que el principal requisito pare entrar al ISA es la vocación artística.

“En nuestra enseñanza es muy evidente cuando alguien carece de vocación, y para demostrarla no es necesario proceder del nivel medio en artes, ya que además de los elemento técnicos existen indicadores como la concentración y la ecuanimidad, determinantes para la decisión del tribunal de pruebas”.

Según Ismercy, las carreras de Música y Artes Plásticas son más asequibles a estudiantes formados desde el nivel elemental artístico, pero en disciplinas pertenecientes a las artes escénicas y de los medios de comunicación audiovisual, ingresan con más frecuencia jóvenes de la enseñanza politécnica y general.

¿Universidad fantasma?

Es una triste realidad que en las escuelas de enseñanza media general no hay información sobre la universidad cubana de las artes. El mito del elitismo en el ingreso a las carreras artísticas reduce la prioridad del ISA en los planes de orientación vocacional  de los institutos preuniversitarios del país.

Así lo demuestran las palabras de la estudiante de segundo año de actuación Judith González  Leiva: “Recuerdo que antes de entrar al Instituto no tenía siquiera idea de que existía una universidad especializada en artes, y aunque nunca renuncié al propósito de ser actriz, en el preuniversitario tunero donde estudiaba jamás recibí información acerca de las pruebas de aptitud del ISA. Me enteré mediante un alumno de música que reside en mi provincia”.

Cada año el Instituto divulga las fechas de los exámenes de ingreso a través de los medios de comunicación masiva y realiza el Plan de Puertas Abiertas la tercera semana de noviembre para brindar orientaciones sobre el ingreso al centro docente. A pesar de esto, a juicio de los directivos de la Universidad, en las escuelas de nivel medio general de la Isla continúa ineficiente la atención a estudiantes que optan por carreras de arte.

Nancy Sotolongo destacó que el claustro de profesores está dispuesto a colaborar con las  provincias interesadas en conocer más sobre la enseñanza artística superior cubana, paso esencial en los empeños del ISA por captar jóvenes de todos los municipios del país sin reducir el tradicional  nivel de exigencia característico de la Universidad.

¿Hijo de gato… caza ratón?

Nuestra sociedad suele elogiar descendientes de médicos o arquitectos herederos de la profesión de sus padres. Sin embargo, cuando un hijo de artista ingresa en el ISA, nunca escapa del irónico aforismo popular que dice: “Quien tiene padrino se bautiza”.

Pablo Oliva, hijo del destacado pintor de igual nombre, recuerda hoy que su entrada al Instituto estuvo matizada por similares comentarios: “Todos mis rivales durante el examen dijeron que aprobé gracias a la influencia de mi padre y aún dentro de la Universidad es difícil evadir estas opiniones.”

Para la musicóloga Alina Ponsoda, vicedecana de la Facultad de Música, tales criterios constituyen falsas especulaciones que se originan a raíz del resentimiento de los desaprobados en los exámenes de aptitud, pues a diferencia de otras ramas, la ínfima parte de quienes pretenden ser artistas, tienen las condiciones imprescindibles para una carrera tan sui géneris.

El talento de las personas que realizan las pruebas para entrar al Instituto no se determina por el hecho de ser o no descendiente de artista, sino por el nivel de capacidades innatas requeridas, tanto físicas como intelectuales. Pero a juicio de la Vicedecana, es ineludible que un ámbito familiar artístico favorece a escala mayoritaria el desarrollo de cualidades  en el campo del arte.

“Soy madre del popular cantante David Blanco, y aunque él no estudió en el ISA, recibió todos mis conocimientos de música. Los profesionales del arte poseemos mayores ventajas que otros para detectar y desarrollar las virtudes artísticas de nuestros hijos”.

Recomienda, además, que en ausencia de un clima hogareño propicio para el desarrollo artístico, los padres deben inscribir a sus hijos desde pequeños en las Casas de Cultura, porque ese es un espacio adecuado para que el niño con talento, adquiera las potencialidades que  le permitan ingresar a  cualquier academia de arte en un futuro.

El reverso del mito

Paradójicamente, el ISA experimenta un fenómeno que da al traste con la opinión pública, y es que, lejos de aumentar la matrícula de hijos de artistas, muchos de estos suspenden los exámenes por no demostrar los requisitos necesarios.

Un ejemplo muy ilustrativo lo cuenta el maestro Armando Suárez del Villar: “A la altura de mis 10 años como decano de la Facultad  de Artes Escénicas y presidente del jurado de ingreso, he visto desaprobar, incluso, a familiares de compañeros de magisterio”.

Datos provenientes del archivo de la Secretaría General confirman que en la relación de educandos que ingresan anualmente al Instituto, solo de un dos a un cuatro por ciento son  descendientes de padres artistas. Algunos brillan durante  la etapa universitaria y  hasta llegan a superar el talento de sus progenitores, pero hay perfiles donde los estudiantes de excepcional rendimiento   provienen  fundamentalmente de padres obreros o profesionales de otras ramas ajenas al arte.

Omara Ruiz, jefa del Departamento de Diseño Escénico, ejemplificó que los cuatro mejores alumnos de la especialidad ni pertenecen a familias con tradición artística ni son egresados del nivel medio en artes: “Esto demuestra que el dominio de los preceptos artísticos no está condicionado por la ascendencia de quien los profesa”.

También disiente de quienes consideran al Instituto un centro excesivamente selectivo:”Nuestra intención nunca ha sido excluir a nadie, sino garantizar la formación de alumnos con talento, capaces de aprehender y difundir los mejores valores del arte cubano y universal”.

Sin embargo, los juicios a priori sobre la enseñanza superior artística cubana continúan afectando  el prestigio de la Universidad de las Artes. Las negativas consideraciones acerca de la asignación de plazas de estudio, los exámenes de aptitud y el ingreso de los hijos de artistas, permanecen en el panorama de nuestra sociedad como asidero emocional de quienes  desaprueban los exámenes de para entrar al ISA.

Ficha técnica:

Tipo de reportaje: Interpretativo. Porque ofrece disímiles aristas y puntos de vista con relación al ingreso a la enseñanza artística superior cubana. El lector arriba a criterios propios sobre la base de las informaciones expresadas a través del contraste de fuentes.

Objetivo: Demostrar con opiniones, estadísticas y criterios de  estudiantes  y directivos del ISA que las especulaciones sobre el ingreso de los hijos de artistas no dejan de ser solo un mito. Explicar mediante las palabras de los entrevistados que el ISA no es un centro de tan escasa matrícula como se considera en nuestra sociedad y exponer las causas de la selectividad para el ingreso a esta Universidad. Advertir la poca divulgación existente en las escuelas de la enseñanza media del país sobre la Universidad de las Artes.

Tipo de título: Llamativo
Tipo de entrada: Anecdótica
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos
Tipo de cierre: De conclusión

Transiciones:
• Muletillas: por otra parte, en cambio, por su parte, sin embargo.
• Oraciones interrogativas: ¿Qué hay en realidad al respecto?. ¿Cuáles son entonces los factores que propician el éxito en las pruebas de aptitud?

Planos Temáticos:

Pasado:
 (Antecedentes) El Instituto Superior de Arte (ISA), surgió como única Universidad de su tipo en Cuba el primero de septiembre de 1976,  al amparo de la ley 1307 del Consejo de Ministros. Se encuentra en áreas del  antiguo y exclusivo Havana Country Club del capitalino municipio Playa.

Presente:
 Implicaciones inmediatas. Sin embargo, los juicios a priori sobre la enseñanza superior artística cubana continúan afectando  el prestigio de la Universidad de las Artes. Las negativas consideraciones acerca de la asignación de plazas de estudio, los exámenes de aptitud y el ingreso de los hijos de artistas, permanecen en el panorama de nuestra sociedad.

Futuro:
 Existen planes de someter el edificio residencial a un proceso de ampliación y reconstrucción cuyo fruto será el aumento considerable del número de alumnos internos.

Estrategia de fuentes:

 Nancy Sotolongo:  Secretaria General  del ISA
 Armando Suárez del Villar: Decano de la Facultad de Artes Escénicas
 Alina Ponsoda: Vicedecana de la Facultad de Música
 Omara Ruiz: Jefa del Departamento de Diseño Escénico
 Ismerci Salomón: Miembro del Jurado de Ingreso del ISA
 René Olmos: Director de la Residencia Estudiantil del ISA

Estudiantes:
 Liván Benitez Rondón: Joven que desaprobó las pruebas de aptitud
 Manuel Reyes: Estudiante de segundo año de la carrera  de Actuación
 Yunier García: Estudiante de segundo año de la carrera de Danza Folclórica
 Pablo Oliva: Estudiante de la carrera de Artes Plásticas, hijo del destacado pintor de igual nombre
 Judith González Leiva: Estudiantes de segundo año de la carrera de Actuación
 Estudiantes de la Facultad de Música

Pasivas:
 (En Internet) Sitio del Ministerio de Cultura de Cuba: CUBARTE
 Estadísticas de la secretaría del Instituto.




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