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UNAS LIBRAS DE MÁS, ¿A QUIÉN LE IMPORTAN?

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Actualmente muchos jóvenes realizan drásticos cambios en sus hábitos alimentarios para reducir el peso sin pensar en consecuencias.

JESSICA CRUZ PÉREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.          

Sofía tiene serios trastornos en su alimentación. Desde que concluyeron las vacaciones todo cambió. La infinidad de golosinas saboreadas provocaron que aumentara unas libras por encima de su peso normal. Ahora no logra probar bocado sin imaginar que atenta contra la figura anhelada.

Aunque ha perdido peso, aún no está satisfecha y pasa largas horas sin ingerir alimento alguno. Cuando lo hace, suele provocarse vómitos. El diagnóstico médico no se hizo esperar: anorexia nerviosa.

La figura ideal

Cada vez es mayor el número de personas que se someten a una dieta -palabra de origen griego que significa estilo de vida- persiguiendo una imagen idealizada por los medios de comunicación masiva, los cuales en muchas ocasiones promueven conductas que pueden generar trastornos alimentarios.

Según la dietista Lorena Betancourt, el peso ideal de cada individuo se establece mediante el  índice de masa corporal (IMC). Este  es un número que, a partir de la estatura y la masa, determina el rango más saludable de masa que puede tener una persona. El mismo resulta de la división de la masa en kilogramos entre el cuadrado de la estatura expresada en metros.

Por ejemplo, Félix tiene 38 años, una estatura de 1.76 metros y pesa 81 kilogramos. Efectuando la operación indicada resulta que su ICM es de 26.21.  

"Un IMC de 28 es normal para personas de 55 a 65 años. En adultos suele establecerse un rango de 18-25 como saludable. Por debajo de 18,5 indica desnutrición o algún problema de salud, mientras que superior a 25 es señal de sobrepeso. Mayor de 30 hay obesidad leve, y por encima de 40 hay obesidad mórbida. En niños es específico para edad y sexo", explicó la doctora.

Basándonos en dicha explicación, Félix presenta un peso por encima del adecuado según su edad.

Los medios contribuyen a la representación social del "cuerpo ideal", ofreciendo ejemplos de mujeres atractivas que muestran una figura con la cual las  féminas establecen comparaciones. Insinúan que ellas configuran una "imagen perfecta" mientras intentan alcanzar el patrón a seguir.

El problema surge cuando el "cuerpo ideal" se vuelve cada vez más delgado, provocando mayor presión en las mujeres que se ven gruesas, menos atractivas y sensuales en relación con las imágenes mediáticas que se ofrecen diariamente.

Un estudio realizado en los últimos lustros en Estados Unidos revela una muestra de 4 294 comerciales televisivos de los cuales 1 de cada 3,8  incluyen mensajes sobre el "atractivo físico", indicando a los consumidores lo que es y no atrayente. El mismo reporta, además, que el adolescente promedio ve más de 5 260 mensajes al año que especifican sobre lo sensual. 

Lo peor es que relacionan definiciones de belleza y atractivo físico vinculadas con las ideas de éxito profesional y personal. En un ensayo escrito en 1981 sobre la obsesión femenina por la delgadez, la actriz Chernin subraya: "Si fuéramos admiradas por tener cuellos redondos como las mujeres de principios de siglo y pudiéramos tener abdómenes abultados y caderas regordetas, miles de mujeres no estarían vomitando ahora."

Quienes rompen el patrón

Estudios realizados recientemente en nuestro país por el Instituto Nacional de Nutrición e Higiene, permiten afirmar que alrededor del 25% de la población cubana ha sido obesa.

Ser gordo en estos días es problema doble, pues a las limitaciones físicas se suman las psicológicas. Dianalis Palomino tiene 20 años y desde niña mantiene un peso por encima de lo normal para su talla. Dice que constantemente hace dietas para tratar de ser aceptada y sentirse mejor consigo misma.

"Vivimos en una sociedad que presta mucha atención a la imagen y discrimina a quienes somos diferentes. Mi peso no me ha provocado problemas de salud, pero muchas veces he sido rechazada por los demás. Como si ser gordo fuese un crimen. No me acostumbro todavía a la mirada burlona de algunos, por eso me someto a constantes dietas."

Pero para Randi Moreno la situación no es tan difícil a pesar de ser bastante grueso: "No me importa mi peso, nadie nunca me ha rechazado por él. Siempre abundan observaciones como: Oye vas a rodar si continúas comiendo. Sin embargo, para mi no es más que una jarana, el cubano es así."

¿Por qué la diferencia? ¿Será resultado de una sociedad machista?

Los criterios desfavorables sobre los obesos no son exclusivos de ciertos sectores de la sociedad, sino que se manifiestan de igual forma en todo el hemisferio como consecuencia de un patrón sofisticado de la imagen corporal.

Según la página en Internet monografías.com, investigaciones realizadas en Estados Unidos muestran que los estudiantes de bachillerato prefieren como pareja a una drogada o ciega, que a una obesa. Curiosamente, los sujetos con obesidad piensan del mismo modo.

A pesar de que todavía no es clara la relación entre la obesidad y algún síndrome psicológico o conductual de características propias, es más común encontrar alteraciones de la personalidad y problemas psiquiátricos en personas obesas que en las de peso normal, explicó el psicólogo Sergio Odriosola Diez.

"La obesidad puede ser visualizada como el síntoma o la consecuencia de un problema de ajuste psicológico o social, que atenta contra las cualidades emocionales, calidad de vida y habilidades sociales de quién la padece."

Explicó, además, que muchas personas con obesidad ya no saben cómo lograr bajar a su peso saludable y mantenerlo, lo que genera un desgaste psíquico que lleva a la depresión acentuada por el rechazo de quienes las rodean.

"A nivel psicológico el obeso puede presentar bloqueos, esto quiere decir que no puede desplegar sus recursos personales, descubrir sus deseos, relacionarse plenamente con el resto de la sociedad."

¿Quién ha visto una gorda con sentimientos?

El peso de una persona no influye en la vida personal o profesional de la misma. Sobre todo si tenemos en cuenta que la calorías no pueden eliminar la capacidad de amar, las aptitudes intelectuales y el empeño de un ser humano.

Yahíma Domínguez es una joven de 19 años algo envueltica en carnes, como dice ella misma. Sin embargo, confiesa que no le interesa perder calorías.

"Lamentablemente no se cómo empezó esta moda de la delgadez, pero lo cierto es que va a los extremos. Yo he aprendido a aceptarme como soy, a no estar pendiente del prototipo que los hombres o los medios quieren ver."

Mientras, Anisley Dueñas, de 21 años, expresa: "A veces me he preocupado un poco porque mi cuerpo no es el de una modelo, pero me he dado cuenta que la belleza no significa ser extremadamente delgada. "Las jóvenes tenemos que aprender a querernos y apreciar nuestros cuerpos tal y como son. Es una lástima que muchas de nosotras nos mantengamos bajo una extrema dieta para cumplir con ciertos patrones," destacó.

Por su parte, Yanet González, quien tiene 18 años, manifiesta que en realidad está un poco gordita, pero no le parece que deba deslumbrar con su físico: "Es más importante el carácter, simpatía, inteligencia. Claro, eso no quita que halla que eliminar las libras que afectan la salud y mantener un peso saludable para evitar enfermedades relacionadas con la obesidad."

Dietas ¿amigas o enemigas?

Lauren Veliz, tiene 19 años y dice que cuando quiere reducir su peso se somete a dietas: "Generalmente elimino de las comidas todo tipo de carbohidratos y de grasa animal. Evito las meriendas y consumo alimentos solo tres veces al día y en ocasiones menos. Siempre bajo algunas libras, aunque no demoro mucho en recuperarlas cuando adopto mi antiguo modo de alimentación. Jamás he presentado problemas que me obliguen a consultar a un especialista."

En ocasiones es recomendable practicar una dieta con el propósito de perder aquellas libras que atentan contra la salud. Sin embargo, es recomendable consultar a un especialista que guíe ese proceso, puesto que cambiar los hábitos alimentarios suele provocar consecuencias desfavorables.

"Muchas dietas atentan contra la integridad física de quienes la practican, pues la mayoría de los requerimientos nutricionales son imprescindibles para mantener un cuerpo sano. Hay dietas que se basan en la eliminación de algunos de los macro nutrientes, carbohidratos, grasas o proteínas", expresó el  endocrino Jesús Morales Reyes.

Señaló que eliminar alguno de ellos, cuando además de suministrar energía son necesarios para otras funciones fisiológicas, puede traer graves consecuencias: "Ellas pueden ser efectivas al inicio, pero debido a la duración de las mismas provocan deficiencias, principalmente de vitaminas y minerales que van incorporados a alimentos que se excluyen."

"La falta total de energía procedente de los carbohidratos obliga al organismo a una movilización generalizada de la grasa que en tratamientos largos puede provocar graves alteraciones a nivel circulatorio."

Trastornos de alimentación

Ante el ideal de belleza propuesto por la sociedad actual, muchos adolescentes practican una dieta estricta. Sintiéndose admirados por su entorno dejan de nutrirse y presentan diversas perturbaciones.

"Quienes enfrentan trastornos de alimentación (anorexia y bulimia) se ven siempre gordos, aún cuando estén desnutridos. Dispuestos a todo, incluso a hacerse daño, porque nunca consiguen estar como desean, tienen un conocimiento erróneo de su imagen", expresó la sicóloga Irasema González.

También destacó que la persona que sufre desórdenes de la alimentación, no acepta la severidad del mismo, siente que tiene el control sobre la perturbación, que no tienen ningún problema. Cuando se ve el impacto sobre la vida de quien lo padece, el individuo nunca consulta, es la familia o los amigos los que suelen buscar ayuda profesional.

En los últimos años se han incrementado las patologías del cuerpo como la anorexia y la bulimia. Una detección precoz del problema puede ser fundamental para la curación. Es ahí cuando necesitamos a los padres y a la familia, subrayó.

"Al enfermar, los adolescentes son cada vez más rígidos en sus actitudes y resulta difícil convencerlos de empezar un tratamiento. Es muy normal que los padres se sientan culpables, pero ninguna persona ha sido causante de esto."

Pilar Cisneros Brito, profesora Titular de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Compultense de Madrid, dice en su artículo Una perspectiva Sociológica de la anorexia y la bulimia: "Los trastornos de la conducta alimentaria tienen una frecuencia diez veces mayor entre las mujeres manteniéndose esta proporción para todos los países y conservándose igual en los últimos años."

Para la realización de este trabajo acudimos a fuentes como la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública, especialistas, y diversos sitios en Internet, pero no fue posible obtener cifras nacionales relacionadas a trastornos de alimentación, pues las mismas no se registran.

Sin embargo, es dable decir gracias a investigaciones realizadas, que en países como Argentina desde 1960 hasta el 2000 la incidencia de dichas enfermedades aumentó en un 300 por ciento, aunque en la actualidad la cifra se mantiene estable.

Medellín, en Colombia, es la ciudad del mundo con mayores tasas de anorexia, bulimia y otros desordenes alimenticios, contando con un 17.7 por ciento de la población de chicas en 2003, según la doctora  Lucrecia Ramírez-Restrepo, profesora de psiquiatría en la Universidad Antioquia de Colombia y directora de la Red de Prevención de Anorexia y Bulimia de la Ciudad de Medellín. Dicho número se compara con un 5 por ciento en España y un 10.2 por ciento en los Estados Unidos.

No ha de extrañarnos que con este tipo de meta, algunos pierdan el control y terminen autodestruyéndose, mientras los medios de comunicación masiva asocien ciertos modelos de belleza al éxito. Pero en realidad es inquietante imaginar hasta dónde puede llegar tan lamentable situación.  

Ficha Técnica:

Tipo de reportaje: Interpretativo, pues pone a disposición del lector una serie de elementos para que él haga su propia interpretación con respecto al asunto en cuestión. No solo se  brinda información, sino también se ofrecen diversas aristas del tema mediante varias opiniones al mostrar que las dietes pueden perjudicar a un individuo si no están supervisadas por especialistas, pero que también pueden resultar necesarias para algunas personas.

Objetivo: Explicar hasta qué punto los patrones de belleza pueden influir en la conducta alimentaria de una persona.

Titulo: Llamativo

Tipo de entrada: Anecdótica

Tipo de cuerpo: De bloques temáticos

Tipo de cierre: De incógnita

Planos temáticos

Pasado: En el reportaje hay referencias relacionadas con el aumento de los trastornos de alimentación entre los años 1960 y 2000

Presente: Está dado mediante el comportamiento actual de dicho problema de salud.

Futuro: Ante la situación expuesta se manifiesta una incógnita que prepara al lector para un futuro impredecidle.

Estrategia de fuentes:

Dietista Lorena Betancourt. 

Psicóloga Irasema González.

Psicólogo Sergio Odriosola.

Jóvenes con diversos criterios acerca del peso corporal.

Endocrino Jesús Morales.

Internet (monografías.com),

Estudios realizados por el Instituto Nacional de Nutrición e Higiene.

Estudios realizados en Estados Unidos.  

Transiciones:

También, Mientras, Además, Sin embargo, Por su parte, Pero



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