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LO QUE ME QUEDA POR VIVIR... VIVIENDO

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Universidad del Adulto Mayor: no hay por qué sentirse un objeto más dentro del hogar. La Revolución brinda la oportunidad a los abuelos de sacar a la luz el espíritu de vida que llevan dentro.

ONEIDYS HERNÁNDEZ VIDAL,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

“La vejez es también  un tiempo para la esperanza” Jorge Luis Borges.

¡Quién lo iba a decir! -comenta Fefa-. Yo, con 73 años de edad soy  alumna universitaria. Antes en mi casa solo me querían para las tareas domésticas, cuidar a los nietos, buscar los mandados, atender al teléfono... el cúmulo de las labores del hogar estaban sobre mis hombros. Por más que explicara mis intereses no los entendían, todo lo asociaban a ‘’resabios de vieja’’.

Un día una vecina me habló de la Universidad del Adulto Mayor en el municipio. Tan pronto como pude me incorporé. Así rompí con el mito de que los abuelos son para la casa. Desde entonces mi vida ha cambiado.

Hoy soy otra Josefa, con mucho esfuerzo he logrado que mi familia entienda y valore las virtudes que todavía me quedan. Ahora  mis últimos años de vida no se limitan a ser un objeto más de la casa.

La quinta pared

“Pasados los 60 años de edad muchas personas piensan que han llegado al fin de sus vidas y no se interesan por conocer cuánto les queda por hacer. Envejecer no significa que deban limitarse a las labores de la casa, o a sentarse en un sillón viendo pasar las horas encasillados a la idea de no poder hacer nada más por su futuro”, comentó Sara Toca Argudín, presidenta de la Cátedra del Adulto Mayor en Artemisa.

Agrega que con el objetivo de alcanzar en nuestro pueblo una  cultura general integral y de elevar la autoestima y  la calidad de vida de nuestros afiliados, jubilados y pensionados, se ha generalizado en todo el país el modelo cubano de la Universidad del Adulto Mayor.

“El programa surge en el 2003 al calor de la Batalla de Ideas y como parte del proceso de Universalización de la Educación Superior –prosiguió-. “Cuenta  desde sus inicios con el  coauspicio de la Central de Trabajadores de Cuba, el Ministerio de Educación Superior y la Asociación de Pedagogos de Cuba, entre otros organismos e instituciones”.

“La educación es el escudo contra los males de la edad”, asegura Martha Vázquez, y agradece a Fidel por la oportunidad brindada. Luisa García nos describe cuánta resistencia tuvo que vencer en el seno familiar para incorporarse a los estudios y la burla de aquellos que “prefieren censurar y no abrir senderos”.

Martha y Luisa, de 64 y 67 años, respectivamente, vecinas del poblado Las Cañas, en Artemisa, recuerdan cómo atravesaron la “quinta pared”. Junto a otras personas llegaron a las aulas universitarias por caminos diferentes, pero todos con un mismo anhelo: hacer realidad en esta nueva escuela los viejos sueños.

Sin embargo, Pedro Baños, abuelo de Mango Dulce, un pobladito de Artemisa, no piensa igual: “Yo solo fui a la escuela hasta tercer grado, lo más que recuerdo es escribir mi nombre, en mi vida lo fundamental era el trabajo con la tierra, la agricultura. Ya tengo 76 años y sigo ayudando a mi hijo en las labores de la finca, ¿cómo puedo pensar ir a la universidad?“, manifestó.

“Muchas personas, al igual que Pedro, mantienen ese criterio, quizás porque no conocen las peculiaridades de la Cátedra del Adulto Mayor, cuyo programa tiene carácter humanitario y acoge de forma positiva a todo individuo, independientemente de los diferentes niveles culturales”, dijo Juan M. Grant Pimienta, vicepresidente de la Universidad en la también llamada Villa Roja.

“En varios países existen las Universidades de la Tercera Edad, pero lo que identifica la experiencia cubana es que no solo se cultiva la inteligencia, pues ofrece herramientas a los matriculados para su crecimiento como seres humanos siempre útiles a la sociedad”, señala el ingeniero Pimienta.

Martí en la tercera edad

“La Cátedra Martiana del Adulto Mayor es otra de las opciones que tienen los ancianos en Artemisa para mejorar sus vidas a partir del papel rector de la educación, y en el autoconocimiento de los aspectos que les permitan una digna tercera edad y una adecuada reinserción familiar y comunitaria”, apuntó la directora del Proyecto, Laura Gutiérrez.

“Surge el 25 de enero de 1999 con el propósito de  vincular  a los abuelos con la vida y obra del Apóstol, insertándolos en diferentes círculos de interés donde estudian y analizan la literatura martiana, especialmente los temas relacionados con la ancianidad”, argumentó.

Mediante este programa los longevos desarrollan importantes labores dentro de la Universidad, y la licenciada refiere que interactúan con niños en los círculos infantiles, asisten a eventos científicos y realizan trabajos investigativos para presentar en conferencias a alumnos de distintos centros docentes.

La Universidad Martiana del Adulto Mayor promueve dentro de su plan de trabajo anual el reconocimiento a destacadas personas de las diversas esferas laborales de la sociedad cubana.

“Los abuelos vinculados o no al proyecto, al igual que en toda persona relevante, pueden ser galardonados con la distinción La Muñeca Negra que otorga la Cátedra Martiana de Artemisa, cuya única condición es la de trabajar por el mejoramiento humano”, significó Laura Gutiérrez, promotora de esta idea.

Hay tiempo todavía

“Cuba se ha convertido en una gran universidad. La nación entera es una casa de altos estudios con amplio acceso para quienes proceden de los más disímiles orígenes. El incremento está presente en el país con un sentido de pertenencia que hecha raíces”, expresó Sara Toca Argudín, presidenta de la Cátedra del Adulto Mayor en Artemisa.

“Las universidades en cada municipio de la Isla abren una nueva senda de luz a hombres y mujeres de la tercera edad para mejorar sus vidas a partir del papel rector de la educación, y en el autoconocimiento de los aspectos que les permitan una digna tercera edad y una adecuada reinserción familiar y comunitaria”.

“Aquí la diversidad no es un impedimento. Te puedes encontrar lo mismo a un abuelo con segundo grado que a otra persona con un nivel escolar mayor. Tenemos alumnos de 60, 70, 80 e incluso hay uno de 90 años que en su tiempo no tuvo la posibilidad de estudiar y con nosotros vio la oportunidad de convertirse en un alumno universitario”, comentó la licenciada Toca Argudín.

Atendiendo a su experiencia como vicepresidente de la Universidad del Adulto Mayor en Artemisa, Juan M. Grant Pimienta, comenta: “El proyecto es muy interesante y variado. Nosotros no  forzamos a nadie a integrar nuestra escuela, al contrario, tratamos de llevar el aula al estudiante. Esto permite una mejor familiarización alumno- profesor”.

La Cátedra no gradúa ni tiene tiempo limitado para pertenecer a ella, lo que logra es una longevidad satisfactoria; no es necesario saber escribir, sumar, restar o multiplicar lo importante es sentirse parte de la sociedad y demostrar participación social dentro de la vida en general.

El proyecto consta de seis módulos o asignaturas que abordan, fundamentalmente, temas relacionados con la educación para la salud, el aprovechamiento del tiempo libre, la computación y cómo establecer mejores relaciones familiares para así tener un estilo de vida con más calidad, afirmó el ingeniero Grant Pimienta.

“Una buena opción para los abuelos es levantarse y decir: Hoy voy a continuar viviendo. La Universidad del Adulto Mayor ayuda a los ancianos a superarse y expresar sus criterios dentro de la sociedad, levantando su autoestima al demostrarles que no viven para el cuidado de los nietos y quehaceres del hogar”, explica Yuniesky Alfonso Moreno, psicóloga del policlínico de San Cristóbal en Pinar del Río.

Juana Gutiérrez González, estudiante artemiseña de 86 años de edad, nos cuenta que  al principio tuvo que vencer las objeciones de los familiares, extrañados de que la abuela de la casa volviera a un aula. ¿Para qué?, pensaban. Eso es inútil.

Pero poco a poco Juana les fue transmitiendo los valores que aprendía en el aula, el cariño que recibía de sus profesores, sus consejos de cómo cuidar la salud, de cómo alimentarse mejor, de cómo relacionarse con los demás, incluso dentro del seno familiar, y los fue convenciendo de que la Universidad del Adulto Mayor es una de las experiencias más valiosas de la educación cubana.

No es preciso esperar al inicio de curso para incorporarse a la universidad, pues existen aulas de adiestramiento para aquellos alumnos que se unen al  proyecto en el transcurso del año.

Todos los estudiantes al terminar el curso realizan unas pequeñas tesis donde exponen sus criterios sobre algún tema sugerido por los profesores o escogidos por ellos mismos.

La tarea de los profesores en la enseñanza es totalmente voluntaria. No es necesario que ellos tengan un vínculo laboral, pueden ser personas jubiladas.

Ya suman cientos los abuelos y las abuelas del país que con cada convocatoria se vinculan a tan hermosa experiencia, dirigida a elevar la calidad de vida de este segmento poblacional con una presencia creciente en nuestra sociedad.

La familia

“Muchas veces nosotros mismos hacemos de nuestros abuelos un objeto más dentro del hogar. El solo darles tareas domésticas y no permitirles relacionarse con la sociedad es una forma de maltratarlos”, dijo la psicóloga Yuniesky Alfonso Moreno.

Explicó, además, que la Universidad del Adulto Mayor brinda a los ancianos la posibilidad de vincularse a un grupo de personas que, como ellos, buscan la manera de pasar a gusto los últimos años de su vida.

“La familia debe ponerse por un momento en el lugar de los ancianos que viven con ellos y preguntarse si desea lo mismo para sí, pues el hecho de estar en la tercera edad no significa el fin. Es bueno recordar que el adulto mayor es la parte más sensible de la sociedad después de los niños, por  lo tanto, saber cómo tratarlos los ayuda a disfrutar de una vejez feliz y placentera”, resaltó la licenciada Argudín.

“Aún cuando la gran mayoría de las personas adultas mayores son relativamente independientes y físicamente aptas y funcionales, el grupo de los mayores de 80 años son más dependientes, sobre todo si su nivel socioeconómico y estado de salud son limitados”, señaló la especialista Alfonso Moreno.

La psicóloga   aseguró, además, que la calidad de vida de las personas longevas está estrechamente relacionada con la capacidad funcional y el conjunto de condiciones que le permiten mantener su participación en su propio autocuidado en la vida familiar y social.

“Las cuestiones morales de salud cobran significación en la tercera edad, pues los cambios fisiológicos que acompañan al envejecimiento son los responsables, en un buen número de ancianos, de deficiencias funcionales en diversos órganos del cuerpo vinculadas, por lo general, a las múltiples enfermedades que padecen”, aseveró Iris Reyes, especialista en Medicina Interna en el Hospital General Comandante Pinares, de San Cristóbal, Pinar del Río.

Por tales motivos, agregó que “el envejecimiento debe ser comprendido como un proceso individual de adaptación a las variables condiciones provenientes del propio organismo, del medio o de ambos, cuyo carácter depende de cómo se encaren y resuelven los problemas”.
“La persona mayor ha de tomar una actitud positiva ante la vida y lo primero es aprender a ser uno mismo, a reconocerse como es, con sus dimensiones reales, espaciales, temporales, corporales y espirituales”, concluyó la psicóloga  Yuniesky Alfonso.

Vivir más y mejor

Capaces de actuar con amor y energía, los hombres y mujeres de cabellos blancos se sienten convocados a ser parte de la Revolución educacional, protagonistas de una sociedad que enfrenta el reto de atender a personas cada vez con mayores expectativas de vida.

Analistas cubanos declararon  durante la inauguración del XV Seminario Internacional de Atención al Adulto Mayor en mayo de este año, que Cuba posee una esperanza de vida al nacer de 77 años, lo cual la ubica entre los 30 países del orbe con mejores índices.

Añaden que, entre otros factores, la tendencia a aumentar la expectativa está relacionada con la masiva incorporación de las cubanas al trabajo, los altos niveles de educación y desarrollo profesional, así como el libre acceso a métodos de planificación familiar.

El doctor Enrique Vega, asesor regional de Envejecimiento y Salud de la Organización Panamericana de la Salud, en declaraciones a la prensa recordó que en la Asamblea Mundial de Envejecimiento, celebrada hace cinco años en Madrid, los gobiernos diseñaron estrategias para ofrecer una mejor atención a los ancianos.

Significó que solo siete países de América Latina y el Caribe brindan algún nivel de cobertura para el cuidado de las personas con 60 años o más. Cuba es el único país con esa meta lograda y atiende, en los diversos programas, a todos los adultos mayores que actualmente suman un millón 820 mil y constituyen el 15,9 por ciento de la población.

“Todas las facetas de la vida de un ser humano son interesantes. Tanto como la niñez, la adolescencia, la juventud y la adultez, la vejez o la tercera edad debe ser disfrutada a plenitud, pues como dijo Martí, los ancianos son los patriarcas del mundo”, ratificó Sara Toca Argudín, presidenta de la Universidad del Adulto Mayor, en Artemisa.
                   

FICHA TÉCNICA:

TIPO DE TITULO: Llamativo
TIPO DE ENTRADA: Anecdótica
TIPO DE CUERPO: De bloque temático
TIPO DE CIERRE: De conclusión o resumen

TIPO DE REPORTAJE: Interpretativo, porque al lector se le presenta el tema relacionado con en qué medida es beneficiosa la Universidad del Adulto Mayor en los ancianos. Se ofrecen antecedentes sobre el tema y algunos criterios de distintos especialistas. Se brinda información sobre cómo funcionan las Cátedras del Adulto Mayor en los municipios, especialmente Artemisa, en la provincia La Habana, y hay elementos suficientes para que el lector interprete la situación que se evalúa y saque sus conclusiones sin necesidad  de decírselas explícitamente.


ESTRATEGIA DE FUENTE (ACTIVAS)
Lic. Sara Toca Argudín
Ing. Juan M Grant Pimentel
Laura Gutiérrez Presidenta de la Cátedra Martiana del Adulto Mayor en Artemisa.
Yuniesky Alfonso Moreno Psicóloga Clínica
Iris Reyes, especialista en Medicina Interna en el Hospital General Comandante Pinares de San Cristóbal en Pinar del Río.
Juana Gutiérrez González, Martha Vásquez y Luisa García alumnas de la Universidad del Adulto Mayor en Artemisa.
Personas pertenecientes o no a la Universidad del Adulto Mayor.

FUENTES PASIVAS:
Consulta a Internet
Consulta a la Enciclopedia Encarta 2005



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