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VIOLENCIA EN MEDIO DE LA DESGRACIA

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MERCEDES ALONSO,

desde República Dominicana,

cortesía para Isla al Sur.

Más tristes y desoladores no pueden ser estos días macondianos para las familias dominicanas. Desgarradoras noticias de madres y padres que pierden sus hijos, arrancados por las corrientes de los ríos.

Leonel Fernández promete ayuda a los damnificados, dice que "no les faltará la ayuda del gobierno, ni el aliento de su presidente". Pero, ¿cómo restituir a quienes la muerte les arrancó súbitamente su existencia? La decisión del estadista hubiese sido muy efectiva antes de Noel.

Se habla de una treintena de víctimas. Lamentablemente, sabemos que la cifra será mayor y que el dolor se acrecentará cuando bajen las aguas y la realidad ofrezca el espectáculo de la desolación.

La República Dominicana sufre las consecuencias de proyectos de construcción carentes de normas y sistemas adecuados. Es el caso de puentes derribados. Son también las consecuencias de inadecuadas señalizaciones, carriles y medidas que no cumplen los requisitos. De un precario sistema de alcantarillado y ausencia de desagües.

Estamos pagando el precio de indiscriminadas construcciones sin estudios de impactos ambientales. Inversiones cuyos presupuestos devienen negocios y no obras capaces de resistir el tiempo para el que fueron diseñadas.

Todo esto es realidad que impera en los días grises con los cuales se despidió octubre. Y, mientras el COE solicita a las familias que tengan botes, ponerlos al servicio de los necesitados y el país se conmociona ante localidades totalmente incomunicadas, la prensa nacional recorre hasta los sitios de mayores riesgos y cumple su papel de ser los "ojos y oídos "de la población.

Y es entonces que un coronel arremete contra quienes filman una escena de peligro en un río y provoca un bochornoso y repudiable acto contra el ejercicio de la prensa, en tanto que otro de los oficiales cubre su cara con una capucha, inusual para tales casos.

El general Ramón Francisco Rodríguez, vocero de la Policía Nacional, consideró "desafortunado" el incidente y, aunque argumentó "tensiones", que para nada justifican la violencia, dijo que esta conducta no obedece a la política de su institución.

Tapar una cámara y agredir a un periodista no pueden ser actitudes de las autoridades bajo ninguna circunstancia. Los periodistas dominicanos esperan una respuesta, mientras seguimos escribiendo y reproduciendo a través de nuestro trabajo lo que sucede tras el paso de Noel.



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