Facebook Twitter Google +1     Admin

¿MÉDICOS DEL ALMA?

20080316163835-sociales.jpg
El Curso de Trabajadores Sociales brinda la posibilidad a muchos jóvenes de realizar un bien social, Irela Heredia Gutiérrez es uno de ellos.

YUSLAIME PUIG RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Irela Heredia Gutiérrez es una de las jóvenes que al llamado del Comandante en Jefe, asumió la tarea de convertirse en trabajadora social. Hoy, a seis años de desempeño en esa labor, confiesa sentirse muy orgullosa de haber logrado ganar un espacio en la comunidad de Marianao.

-El curso de Formación de Trabajadores Sociales fue idea del Comandante en Jefe Fidel Castro para dar solución a problemas existentes en nuestra sociedad. ¿Qué opinas acerca del desarrollo del programa?

El propósito fundamental del programa es ayudar a la comunidad a solucionar los problemas sociales que le afectan mediante un trabajo, que no solo se resume en la entrega de recursos materiales, sino que se expande en el trabajo preventivo, educativo y cultural de sus habitantes. Esta labor social se extiende a todos los sectores de la sociedad.

-El inicio del curso, que ya cuenta con ocho años de creado, ha dado oportunidad a muchos jóvenes de incorporarse plenamente a la sociedad. ¿Cómo valoras esta posibilidad que ofrece la Revolución?

En mi caso particular, terminé el preuniversitario sin posibilidades de acceder a la carrera de Derecho que siempre había sido mi máxima aspiración. Además, mis padres querían que escogiera Profesores Emergentes de Primaria o Secundaria (únicas opciones que en aquellos momentos ofertaban carreras universitarias para egresados de 12 grado), o comenzar a trabajar. Gracias a la decisión de considerar el cuarto curso de Formación de Trabajadores Sociales para jóvenes desvinculados pude integrar la “tropa elite”, como nos llama el Comandante. Esta fue la gran oportunidad que me permitió encontrar el camino deseado.

-Los Trabajadores Sociales han sido los principales protagonistas de la Revolución Energética. ¿Qué significa para ti formar parte de esta obra?

Es sin dudas la tarea más trascendental en la que he participado. Puedo ver en el rostro de las personas beneficiadas con el cambio de un artículo alto consumidor por uno nuevo, la gratificación por el trabajo realizado. Además, requiere de mucha entrega y constituye un desgaste físico grande, debido a las largas horas de trabajo, no está exento de errores que provoquen molestias a la población, pero considero que es un honor participar en tan importante cambio que tantos beneficios traen a nuestro pueblo.

-Al igual que el resto de los programas emergentes de la Revolución, el Curso de Trabajadores Sociales generó un estado de opinión en el pueblo. ¿Cuáles crees que sean los factores que provocan las opiniones?

La tropa de Trabajadores Sociales en su gran mayoría está formada por jóvenes, quienes presentamos características propias de la edad, quizás a veces hasta falta de responsabilidad y madurez. Algunos provenimos de familias funcionales, padres profesionales u obreros, y otros son nacidos en un seno familiar disfuncional, con serios problemas de convivencia que conllevaron a una mala actitud social. Estas diferencias de principios se evidencian en nuestro actuar, y es lógico suponer que se cometan errores que empañan la imagen del programa ante la comunidad. El pueblo tampoco estaba acostumbrado a ver repetidamente esta figura en cada esquina, tocándole a sus puertas y asumiendo tareas importantes para el desarrollo de nuestra sociedad.

-¿En qué medida crees que se han resuelto los problemas sociales por los que fue organizado el curso?

Anterior a la creación en el 2001 del Curso de Formación de Trabajadores Sociales existía una fuerza pequeña que vinculados fundamentalmente al Ministerio de Salud Pública y al Ministerio de Trabajo, Seguridad y Asistencia Social atendían las demandas existentes. Hoy el panorama ha cambiado, pues aumentamos en número considerable y es posible dar respuesta a los planteamientos del pueblo, en la medida de las posibilidades.

Además, hemos impulsado programas que garantizan la atención a sectores con los que antes era imposible trabajar, para lograr su aceptación e integración a la sociedad, dígase, por ejemplo, la población carcelaria la cual se brinda la oportunidad de estudio, el exrecluso que se reubica laboralmente, al ama de casa o desvinculado que se le brinda ofertas de trabajo y estudio, a los niños con enfermedades malignas o problemas de nutrición para los quienes hay un programa especial. También hemos iniciado proyectos que fomentan en la comunidad el cuidado a la familia, al medio ambiente y el cultivo de la cultura y la educación.

-La labor del Trabajador Social en nuestro país constituye un ejemplo para otros pueblos. ¿Crees que se deba hacer extensiva a otras naciones?

Considero que esta labor es necesaria en cualquier sociedad, independiente de su sistema económico, no es exclusivo del capitalismo o del socialismo, pues en cualquiera de ellos existen diferencias sociales que generan necesidades materiales y espirituales. La experiencia de nuestro país demuestra lo que en esta materia se puede hacer en aras de mejorar la vida de las personas más necesitadas, lo cual ha sido observado y asimilado por países como Venezuela, Bolivia, Brasil y Haití que incursionan en la masificación del proyecto cubano, donde anteriormente solo se reducía su acción a ciertas instituciones o sectores.

-¿Qué opinas de la Revolución Energética que se desarrolla en Cuba?

Pienso que es un proceso sumamente analizado y estructurado desde el punto de vista de los beneficios económico que ofrece a la población y de la repercusión social que tiene. Significa un vuelco en nuestra nación, pues a pesar de las dificultades que enfrentamos, se está llevando a cabo, con el objetivo de mejorar en el campo energético.

La sustitución de equipos altos consumidores por ahorradores, tanto en el sector estatal como en el residencial, la puesta en marcha de los grupos electrógenos, la intervención de los puestos expendedores de gasolina y refinerías, entre otros disímiles programas, constituyen una tarea ardua, extensa en tiempo, esfuerzo y cargada de mucha responsabilidad, lo cual no quiere decir que sea perfecta, ya que se debe mejorar el trato a la población, la metodología seguida en la distribución de los electrodomésticos no se aplicó de la manera en que fue concebida y esto ha traído como consecuencia descontento y quizás hasta un poco de rechazo hacía nosotros. Pero bueno, ninguna actividad humana está libre de errores. Y lo importante es que estamos en disposición de erradicarlos.

-¿Cuánto significa para ti ser trabajadora social?

Ser trabajadora social es mi primera experiencia laboral y me ha permitido conocer e interactuar con personas humildes, profesionales, obreros, de sectores menos favorecidos, con enfermedades de todo tipo, a través de las cuales he obtenido vivencias buenas, malas, tristes y desgarradoras. Mediante mi faena cotidiana logró apropiarme de muchas experiencias que favorecen el desempeño laboral y personal. Gracias a ese trabajo recibo el reconocimiento de la comunidad.

-Cuando comenzaste a desempeñarse como trabajadora social eras muy joven. ¿Influyó esto en tu trabajo?

Claro que influyó, pues como dije, era mi primera práctica laboral por lo que tuve que disciplinar mi conducta ante el trabajo. Pero aún así, siempre mantuve ganas de ayudar a las personas que solicitan nuestros servicios y traté de fomentar una relación positiva con ellos.

-Al cabo de seis años, ¿cuáles son tus satisfacciones?

Gracias a los conocimientos adquiridos en este tiempo puedo dar una respuesta rápida y oportuna a los casos que se presentan en mí hacer como trabajadora social. Me satisface también recibir el saludo agradecido de una madre que pudo incorporarse al trabajo gracias a la gestión de un círculo infantil o escuela seminternado para su hijo, el exrecluso que logró ubicarse laboralmente, el anciano sin recursos económicos que recibió su chequera de pensionado o la persona beneficiada por el cambio de un artículo electrodoméstico que le generaba un alto gasto económico.

-¿Cuáles tus insatisfacciones?

No existe cosa que me entristezca más que no poder dar la repuesta que la persona espera por no tener en mis manos los medios necesarios.

-En tu opinión, ¿qué se hace para perfeccionar el programa?

Pienso que el primer paso para lograr un buen trabajo social y comunitario es sensibilizar a la tropa en su labor, pues este demanda mucho respeto, entrega, compromiso y amor. Luchar contra la burocracia de las instituciones que intervienen en nuestro trabajo y no permitir la corrupción en nuestras filas.

-¿Qué consejos podrías dar a las nuevas promociones de trabajadores sociales?

Creo que un trabajador social debe poseer tres objetivos fundamentales: dar una correcta respuesta a los casos que se le plantean, investigar e indagar bien cada caso, pues cada uno tiene sus especificidades, y plantearse soluciones novedosas cuando los recursos que tiene a mano no son suficientes. Todo esto se logra con mucho amor y respeto por lo que realizamos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Conocer sus experiencias como trabajadora social.

Objetivos colaterales:
Determinar si el programa ha cumplido con sus expectativas.
Conocer sus opiniones acerca de la aceptación del programa.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De Personalidad.
Por su canal: Vía directa.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Resumen o típica.
Tipo de cuerpo: De Personalidad, con características de opinión.
Tipo de cierre: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: No documentales.

Irela Heredia Gutiérrez, entrevistada
Yanelis Tomás Borrachero, jefa de los trabajadores sociales del Consejo Popular Pogolotti-Finlay-Belén.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris