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“EL PERIODISMO ES COMO RESPIRAR”

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Tras la cámara, venturas y desventuras de José Rodríguez Méndez, un “desconocido” cronista de su tiempo.

 

 

ALINE MARIE RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Este hombre, que quizás muchos no conozcan, es una figura imprescindible en la historia de los informativos de la Televisión Cubana luego del triunfo revolucionario de 1959. Su rostro no es recordado, pues no aparece frente a las cámaras; pero, sin su empeño, no hubiera sido posible transmitir muchas de las informaciones que han quedado en la memoria de millones de telespectadores de la Isla, a lo largo del tiempo. Por si fuera poco, ha legado sus estudios y experiencias a los futuros periodistas, con el propósito de que se conviertan en continuadores de su labor y contribuyan a las investigaciones sobre el tema.

La modestia parece ser el don más preciado en quien en 1993 recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí, la más alta distinción entregada a un profesional de la prensa por el ejercicio de su actividad durante toda la vida. Ahora, en su apartamento de El Vedado habanero, entre libros, fotografías, trofeos y diplomas, José Rodríguez Méndez evoca las venturas y desventuras de una vida dedicada a ser, como asegurara Alejo Carpentier, un cronista de su tiempo.

–¿Cuándo y cómo se interesa por el periodismo?

“Era estudiante de Medicina por el año 1934 y fue entonces cuando me vinculé, sin quererlo, al periodismo. Dos hechos iban a ser determinantes, en los primeros momentos de esa década, en mi formación ideológica y profesional. El primero, el enfrentamiento a la dictadura machadista que me relacionó con el movimiento estudiantil. Sin poder recordar muchos detalles, participé en “tánganas”, distribución de propaganda... Pero, también por ese tiempo –y este es el segundo hecho–, comencé a colaborar en distintas publicaciones de la época, siempre con un mensaje político.

“Al principio, me vinculé como colaborador al periódico Ahora, en el cual escribían Raúl Roa, Núñez Olano y Valdés Rodríguez. Luego, fui redactor ocasional del periódico La Palabra, primer diario oficial del Partido Comunista de Cuba, y, después, escribí para Mil Diez, allí tuve a mi cargo un puesto de redactor del Noticiero. Este fue mi primer trabajo oficial dentro del periodismo”.

–Mil Diez evidentemente marca un hito en la historia de la radiodifusión cubana. ¿Cómo valora su experiencia en esta emisora?

“Mil Diez fue pionera en muchos aspectos de la información radial en Cuba. Era una emisora que tenía una política de defensa de la clase obrera. Además, fue una escuela donde se forjaron muchos de los valores que hoy se mueven en el campo de la televisión. Allí también tuvo su inicio la programación de apoyo. En el programa que yo realizaba en Mil Diez, titulado Doctrina y Acción, el día que entraron las fuerzas soviéticas en Varsovia, se recibió el cable a las tres y media de la tarde y horas después, se estaba transmitiendo esa noticia incluyendo escenificación”.  

Con la llegada de la televisión a la Isla, a inicios de 1950, se abren nuevos horizontes a su trabajo profesional. Pasa a integrar el colectivo de Unión Radio Televisión, como Jefe de Información, editor y redactor del Teleperiódico de esa emisora. En 1952 labora en El Mundo en Televisión, como Jefe de Información y más tarde, como Director de los servicios informativos. Son años de ardua e intensa labor periodística, pero marcados por una difícil situación política en el país.

Así rememora Rodríguez Méndez esa época: “Eran momentos muy tensos, por la hostilidad de la tiranía batistiana. No era fácil burlar la censura, pero con inteligencia y sagacidad podía lograrse. Por ejemplo, recuerdo como uno de los momentos más inolvidables de esos años, el haber podido difundir la noticia del asalto al Cuartel Moncada el mismo día en que se produjo”.

–Antes de llegar al periodismo, sin embargo, usted incursiona en la poesía. ¿Cómo caracteriza su obra lírica? 

“Publiqué un solo libro de poemas, en 1952, titulado Clima de la muerte. Antes, en 1935, Juan Marinello incluyó mis versos en el periódico La Palabra. Desde el punto de vista literario, más bien con arrestos juveniles que produciendo una obra con logros y perfiles propios, participé en el movimiento negrista. Como muestra de esa participación, quedaron poemas míos en las antologías de Emilio Ballagas y Ramón Guirao, ambas editadas en Cuba, y en la de José Sáenz del Río, que vio la luz en Madrid.

“En 1936, asistí también a la Fiesta de la Poesía Cubana, animada por Juan Ramón Jiménez y bajo los auspicios de la Institución Hispano-Cubana de Cultura, presidida por Fernando Ortiz. Varios poemas míos, aparecieron en el libro que se editó entonces. En mi afición literaria ha sido una constante la poesía negra”.

La obra lírica de Rodríguez Méndez evidencia su origen campesino. Nace en el ya desaparecido Central Feliz, perteneciente al municipio matancero de Bolondrón, en 1914. Durante su infancia, vive en varias zonas azucareras del país y a los doce años, se establece con su familia en la capital. Una nueva etapa de su existencia comienza al llegar a La Habana.

Es innegable que la lucha por la libertad y la justicia social, marcan el proceso de formación humana e intelectual de este hombre consagrado al periodismo. No es extraño, por ello, que en 1959 el Triunfo de la Revolución produzca un cambio sustancial para su existencia. 

–¿Qué labores desempeña a partir de entonces?

“Al triunfo revolucionario, pasé a trabajar algún tiempo adscripto a la jefatura de información del periódico Revolución. Poco después, se produjo la intervención del Canal 2 y fui designado para dirigirle. Formando una sola empresa, se le sumó más tarde el Canal 4. En esos primeros años, la tarea más importante fue la difusión de informaciones sobre la Campaña de Alfabetización. También, desde estos canales (2 y 4), ofrecimos las informaciones sobre la batalla de Playa Girón”.

Por entonces, el periodista Renaldo Infante trabaja con Rodríguez Méndez en el Noticiero Nacional de Televisión: “Era un excelente compañero –afirma–, de gran cultura y tenía una concepción muy avanzada del trabajo de la noticia en televisión. Concebía el Noticiero como un espacio abierto, estructurado a partir de una imagen en movimiento, con una integración del periodista brindando la información. Sabía que la televisión era un medio creativo y no un simple reflejo del acontecer cotidiano”.

Hasta 1963 labora en el Noticiero Nacional de Televisión. Allí se desempeña como Subdirector y Director e integra la comisión que diseña el programa. En ese propio año, es designado Consejero Cultural de la embajada de Cuba en Brasil. Breve etapa que concluye en 1964, cuando ocurre el golpe militar al presidente João Goulart. De su estancia en el país sudamericano, su esposa, Esther Rodríguez Méndez, rememora anécdotas y recuerdos.

“En Brasil no dejó de hacer periodismo. Era algo que llevaba dentro de sí, que lo acompañaba de manera cotidiana. Allí editaba una revista mensual llamada Informaciones de Cuba y el programa radial semanal Cuba, Perla de Las Antillas, dedicados ambos a promover la realidad de nuestro país.

“Son muchos los recuerdos de los meses que pasamos en esa hermosa tierra, donde Joseíto puso a prueba una de sus cualidades humanas más preciadas: el amor a la patria y el compromiso con los ideales de justicia defendidos siempre por la Revolución Cubana”. 

Una nueva experiencia profesional le aguarda a su regreso de la misión diplomática. Se dedica, con entrega y ahínco, a la formación de nuevos profesionales de la prensa. Se vincula, desde las aulas universitarias, a la docencia de las técnicas del periodismo en la televisión e, igualmente, a la redacción de textos relacionados con la enseñanza sobre este tema.

Al comentar sobre esta labor investigativa, asegura: “Era evidente la ausencia de un texto que guiara los estudios sobre el periodismo en televisión. Pronto descubrí el camino para resolver esta carencia. Al preparar los guiones de clases y dictar las conferencias, se fueron ordenando poco a poco mis ideas. Algunos estudios aplicados a rellenar indispensables baches, complementaron mi visión del problema. Y surgió la idea de escribir el libro Periodismo en Televisión, el primer texto sobre esta materia escrito en idioma español, publicado en 1973, dentro de la Colección Cuadernos H.

“Hoy, los avances vertiginosos del medio registran técnicas más complejas y hacen algo obsoleto su contenido, pero en su momento desempeñó una función didáctica imprescindible”.      

–En 1976 aparece su segundo libro, La especialización periodística: algunos resultados. ¿Cuál es la esencia del volumen?

“En todo este ensayo, el tema predominante es el estudio de la especialización periodística, de ahí su título. El periodista especializado es quien posee un nivel de capacitación que le permite una valoración certera de cualquier información. Pero, en determinado tema o asunto –en su especialidad–, debe conocer lo suficiente para equipararse al propio nivel de los dirigentes o profesionales de esa rama, con un dominio tal de la misma que le permita deducir de meros indicios, hechos ocultos. Además, debe explicar los antecedentes y hasta pronosticar lo que es posible que pueda suceder a continuación: la nueva fase de la noticia”.    

Ambos libros se convierten, durante varias décadas, en fuentes esenciales para la enseñanza del Periodismo en las aulas universitarias. Así lo recuerda Fernando Rodríguez Sosa, quien en la década del setenta del siglo XX, estudia la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de La Habana y recibe clases de Rodríguez Méndez.

“Es indudable que ambos títulos marcaron un hito en el estudio de la profesión. Han pasado los años y, evidentemente, las nuevas tecnologías han impuesto un nuevo ritmo al medio. De seguro, esos textos leídos hoy no resulten totalmente actualizados. Pero sería injusto olvidar el aporte que José Rodríguez Méndez realizó con estas obras y con su magisterio al desarrollo del periodismo cubano en televisión”.

Varias décadas avalan el ejercicio profesional dentro del periodismo de José Rodríguez Méndez. En su caso, tiene el raro privilegio de laborar en la prensa escrita, la radio y la televisión. Y también, lleva a otros sus enseñanzas y escribe sus experiencias para las futuras generaciones de profesionales de la prensa.

Más allá de premios y distinciones, es un hombre sencillo, atento a servir a los demás. Alguien que, sin pensarlo, asegura con evidente optimismo: “Aquí estoy, parafraseando a Fernando Ortiz: durando, amiga, durando. Sigo escribiendo. Tengo escaso tiempo, pero también tengo muchos proyectos, muchas obligaciones, muchas ideas… Y todo se hará poco a poco, porque para mí el periodismo es como respirar”.

(El periodista José Rodríguez Méndez falleció en La Habana, el 12 de julio del 2000. Sus respuestas responden a citas textuales tomadas de autobiografías inéditas ofrecidas por su viuda, Esther Rodríguez Méndez. Asimismo, se utilizaron fragmentos de su libro La especialización periodística: algunos resultados (1976) y de las entrevistas concedidas por el autor: Un investigador de los medios de comunicación, de Mirelys Gallardo, del periódico Despegue (15.03.1975), y En vivo y en directo, de P.R. Martínez Ruiz, de la Revista UPEC (julio-agosto 1983).

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Ofrecer una visión integral de José Rodríguez Méndez Premio Nacional de Periodismo José Martí 1993, mediante datos novedosos y valoraciones de sus contemporáneos. 

Objetivos colaterales: Brindar una panorámica de su trabajo periodístico en prensa escrita, radio y televisión. Conocer sobre su obra literaria. Revelar su faceta como diplomático. Presentar su labor docente en la formación de nuevos profesionales de la prensa (como profesor y autor de libros de texto).

Tipo de entrevista

Por los participantes: Colectiva
Por su forma: Mixta 
Por su contenido: Imaginaria y de Personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directa y Documental

Tipo de título: De Cita Directa
Tipo de entrada: De Retrato
Tipo de cuerpo: Mixto 
Tipo de preguntas declaradas: 1: Directa; 2: Abierta; 3: Abierta; 4: Directa; 5: Directa
Tipo de conclusión: Frase de impacto que evidencia el final

Fuentes consultadas:

Directas: Entrevista a la viuda Esther Rodríguez Méndez, a su amigo Renaldo Infante, y al que fuera su alumno Fernando Rodríguez Sosa.

Documentales: Se utilizaron varias autobiografías inéditas del entrevistado suministradas por su viuda.

Se realizaron consultas de los libros escritos por el entrevistado:

Rodríguez Méndez, José: Periodismo en televisión. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, Cuba, 1973.

_____________: La especialización periodística: algunos resultados Dirección de Extensión Universitaria, La Habana, Cuba, 1976.

Además, sirvieron de gran utilidad a este trabajo, las entrevistas concedidas por el autor a:

Gallardo, Mirelys: Un investigador de los medios de comunicación. En Periódico Despegue, Año II, 15.03.1975. pp 8.

Martínez Ruiz, P.R.: “En vivo y en directo”. En Revista UPEC. Año XV, julio-agosto 1983. pp 12-14.



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