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EL PERIODISMO SE ESCRIBE TAMBIÉN EN BRAILLE

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La invidencia no le impidió a Susan Cuéllar Sánchez realizar su sueño de ingresar a la Universidad de La Habana.

LÁZARO MANUEL ALONSO CASTRO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
  
Aquel 14 de octubre el destino quiso, en un alumbramiento prematuro, suprimirle a Susan Cuéllar Sánchez el privilegio de existir. Sus pulmones, casi asfixiados,  no respondían al cuerpo. Fue entonces que una cuna sin peluches ni marionetas, rodeada de aparatos y fuertes luces, alojó a la recién nacida.

Por más de 11 días los familiares de la niña estuvieron en vela esperando el restablecimiento. Al cabo de ese tiempo, después de tanta incertidumbre, el grupo abnegado de doctores que la atendía arrancó a la muerte la vida de la pequeña. Pero el oxígeno suministrado durante la recuperación dejó una lesión en sus ojos verdes, lesión que hoy le impide poder discernir entre luces y sombras.

Hoy, a los 19 años, esta muchacha dice que superar la timidez dejada por la incapacidad fue bastante complejo, pero no imposible. Para validar esta afirmación basta con verla caminar por las calles, acompañada siempre del bastón y una máquina de escribir en Braille. En la  salida de la Facultad de Comunicación, donde se prepara como futura periodista, nos encontramos para conversar sobre por qué la inclinación hacia la carrera.

“Cuando nací mi familia vivía en el Lawton. Allí tuve los primeros amigos y los juegos de infancia, hasta los seis años en que nos mudamos al Vedado. Desde entonces todo fue diferente, pues las personas que  conocí eran demasiado independientes, todos actuaban como si no les importaran los demás. Los mejores recuerdos de esa etapa los tengo de la escuela. Asistir todos los días me resultaba fascinante, ya que en ella encontraba el espacio propicio para interactuar con otros niños.

“El interés por el periodismo viene a causa de esa tía abuela maravillosa que tengo. Cuando terminaba de recibir las clases ella cuidaba de mí y trabajaba en  las labores de la casa. Siempre escuchaba la radio, a veces lo hacía de noche hasta muy tarde. Ante la falta de vista, la magia del sonido me cautivó.

“Después de ingresar a la secundaria básica analizaba las cosas desde otra perspectiva. Comencé a interesarme por las formas de hacer informaciones y de expresarse los locutores. Comprendí lo necesario de ser claros a la hora de escribir y lo grande de esas personas que poseen la preeminencia y el reconocimiento de toda la sociedad”.

-¿Cuán independiente es Susan?

Bastante, pero me faltan pasos por dar todavía. Puedo salir, montar la guagua, barrer, limpiar y hacer otras labores, aunque todavía temo a la cocina. No necesito ir de la mano con alguien que me guíe, sé usar el bastón para orientarme en cualquier lugar.

-A la Escuela Especial para Ciegos y Débiles Visuales llegaste a muy temprana edad, ¿cuánto aportó a tu formación?

La escuela especial fue de gran ayuda para mí. En ella descubrí el valor de la verdadera amistad. Además, contribuyó, de cierta forma, a abrirme paso ante la vida. Tal vez los maestros de allí pudieron hacer un poco más por la independización de todos sus estudiantes, como fomentar relaciones con niños de otras escuelas, para así conocer la realidad que ahora nos toca. Ese distanciamiento, por llamarlo de alguna forma, es la causa de que el cambio de enseñanza para muchos discapacitados sea brusco.

Hoy no sucede así. Los muchachos conocen un poco más la vida hacia el exterior de la escuela, existe la interacción, y el paso de un nivel a otro no golpea tanto.

A quienes pregunté por las cualidades de Susan coincidieron en decir que se caracteriza por la sencillez y la honestidad y que para ella cada individuo es importante, auqnue es muy selectiva al escoger a sus amigos. Este y otros criterios similares me motivaron a inquirir al respecto.

“En realidad, nadie anda por el mundo convirtiendo en amistades a todas las persona que conoce. Yo no soy la excepción de esa regla. Para alguien ganarse esa distinción debe primero demostrar que realmente merece serlo.”

-De pequeña sentías temor a enfrentar la sociedad, ¿cómo logras vencer esa timidez?

Desde la consolidación de mi deseo de ser periodista me propuse superar esa barrera y lo hice. No se concibe un profesional todo el tiempo necesitado de información e investigación que tema interactuar con los demás, aún cuando carezca de una facultad. No tuve una técnica especial para lograrlo, solo me impuse pequeñas metas y las fui rebasando.

El apoyo familiar y el de los compañeros del tecnológico donde transcurrió mi etapa de preuniversitario fue crucial. Ellos proporcionaron, sin darse cuenta, las oportunidades para que alcanzara soltura y perdiera el miedo.

Ahora temo el resurgir de esa timidez, pues en ocasiones siento temor al responder en el aula. Pero yo sé que saldré adelante. 

-Si desde pequeña sentiste vocación por el periodismo, ¿por qué ingresas a un politécnico de Bibliotecología?

Mi deseo era estudiar en un preuniversitario, pero se exigía un promedio al cual yo no llegaba. Bibliotecología fue de las opciones para valorar, y como se relacionaba con el periodismo me decidí por ella. Además, vi en ésta la oportunidad de llegar a la carrera con más preparación. Sobre todo, porque permite la relación con los libros.

El politécnico significó algo grande, pues consolidó mi seguridad. Más allá del aporte académico que adquirí, recibí una clara concepción de la realidad. Aprendí a aceptar ayuda y a pedirla, a compartir y a ser sociable.

Sorpresa, programa de participación de la emisora Radio Rebelde, es uno de sus espacios preferidos. En los estudios de grabación tuvo el primer contacto con los medios masivos de comunicación.

“Yo soy oyente asidua del programa. Hace algún tiempo, en un periodo de vacaciones, un grupo de muchachos decidimos conformar un equipo y presentarnos en competencia. Lo disfruté grandemente por el conocimiento aprehendido y por la interacción con las interioridades del medio radial. Esto consolidó, sin dudas, mi amor por el periodismo.” 

-La lectura en el sistema Braille requiere de esfuerzo y mucho tiempo de estudio para el aprendizaje, ¿cómo logras sobreponerte a lo complejo de su comprensión?

Antes yo podía ver algunas letras grandes por mi ojo derecho, no con mucha nitidez, pero sabía reconocer lo escrito. Cuando mi visión fue en detrimento tuve que acudir al Braille. Al principio le hice rechazo porque no me adaptaba a la invidencia total.

Lo más embarazoso resultó ser el cambio en sí, a veces creía que podía leer, hasta que por fin logré emplear las manos en lugar de la vista. Muchas veces dejé el libro Noticia de un secuestro -reportaje novelado de Gabriel García Márquez sobre el narcoterrorismo colombiano-  por lo difícil de hacerlo en Braille; pero continué hasta terminarlo. Ya he leído casi toda la obra de este escritor. Soy perseverante, eso me ayudó a llegar donde estoy.

-¿Por qué la preferencia por la literatura de este autor?

Sus producciones acapararon mi atención desde Noticia…. El tratamiento que hace de los temas y la profundidad de las narraciones son excelentes, creo que por eso estoy tan comprometida con esos textos. Además, tiene una forma peculiar de tratar el dolor interior y la perseverancia, algún día quisiera parecérmele.

-El país enfrenta dificultades con la adquisición de medios para discapacitados, ¿qué recursos empleas para minimizar los efectos de estas privaciones en tu formación?

La situación con los materiales para ciegos y débiles visuales es bien compleja, no solo nos toca a nosotros, sino a cada uno de los necesitados de instrumentos especiales para el aprendizaje. A veces la máquina se rompe y la escuela no puede darnos otra, pues las tiene concebidas para la enseñanza de los niños que comienzan a instruirse.

Desde inicio del curso la he cambiado en más de cinco ocasiones por las frecuentes roturas y he recurrido a la grabadora, uno de los medios para paliar la ausencia del Braille. Esto resulta difícil, pues tengo que transcribir todo y me resta tiempo.

Los compañeros de aula colaboran conmigo en la toma de notas cuando me retraso, y recibo su ayuda en la comprensión de materias como Gramática, una de de las más complejas, por los análisis y la simbología empleada.

La amplia diversidad de conocimientos de Susan no se limita a los intelectuales propiamente. Desde bien pequeña conserva una relación peculiar con la música.

“A los siete años me integré al Coro Nacional Infantil dirigido por la maestra Digna Guerra. Allí desarrollé un gusto particular por la canción clásica. Aprendí a apreciarla y conocí la obra de Bach, Mozart y Vivaldi.”

El ingreso a la educación superior se produjo en momentos importantes para su vida. La elaboración de la tesis de graduación de Bibliotecología así lo confirma. Orientar el estudio hacia diferentes direcciones requirió de ella largas jornadas de preparación.

“Mi arribo a la Universidad fue por exámenes de concurso. Yo sabía lo complicado que era, pero asumí el reto. Coincidieron en ese tiempo las pruebas finales del tecnológico, la preparación para entrar a la carrera y la investigación para la tesis. Tuve que hacer de maga y dedicar espacios a la búsqueda de información para el trabajo de grado, a escuchar la radio y al incremento de mi cultura general integral.

“Hasta largas horas de la noche permanecía estudiando, porque en la madrugada es cuando mayor tranquilidad encontraba, pues la vorágine de la casa me impedía alcanzar concentración durante el día. Cuando llegaba del trabajo, mi mamá dictaba los textos que debía aprender para que los transcribiera al Braille, y en la madrugada yo memorizaba todo.

-Y después del ingreso a la Universidad, ¿cuáles son las mayores dificultades que enfrentas?

La lectura. En casa recibo colaboración de mi familia en todo lo posible; pero muchas veces no tienen tiempo, pues trabajan. También el uso de Internet se hace complejo, pues no puedo acceder a los navegadores debido a la falta de un programa que de sonido a los textos. Por eso requiero de la solidaridad de mis compañeros. Con ellos no tengo problemas,  recibo la mayor colaboración de su parte.

-¿Qué sueños no quisieras dejar de realizar?

Muchos. Uno grande sería tener una familia con niños. A veces imagino mi hogar lleno de pequeños rodeados de amor. Otro anhelo es ejercer como periodista en la radio, es un medio apasionante. Espero con ánimo llegar al segundo año de la carrera para hacer las prácticas laborales en una emisora.

Llega la noche, pero no le preocupa: “No le temo, he aprendido a dominar sus misterios desde bien pequeña”, dice.  El movimiento arriba y abajo de su pierna izquierda denota preocupación por algo. Ella sabe que siempre los periodistas ponemos todo en el inicio, pero dejamos para el final una buena dosis de carga emotiva. La pregunta no se hace esperar.

-Qué mensaje enviarías a esas personas que conviven con una limitación y todavía no deciden incorporarse a la sociedad.

No sé si mi ejemplo sea el mejor, pues en otros lugares hay personas que sobresalen por la grandeza con que enfrentan situaciones más complicadas. Yo digo que no existen fronteras ni imposibles, solo nosotros somos nuestro propio límite.

Para lograr triunfar hay que romper las barreras psicológicas, pues son las verdaderamente dañinas y nos sumen en el desaliento total. Todo lo que nos propongamos podemos realizarlo, solo basta con depositar en cada obra todo el empeño posible.

Ficha técnica:

Objetivo central: Destacar cómo una muchacha invidente logró llegar a la Universidad de La Habana.

Objetivos colaterales: Conocer por qué Susan Cuéllar se orientó hacia el periodismo. Evidenciar cuán complejo fue para ella adaptarse a la lectura en Braille. Conocer cómo logró acceder a la Universidad y cuántos obstáculos ha encontrado después.

Tipo de entrevista

Por los participantes: individual
Por su forma: mixta
Por su contenido: de personalidad
Por el canal que se obtuvo: directo

Tipo de Título: Llamativo
Tipo de Entrada: Retrospectiva
Tipo de Cuerpo: Construcción mixta
Tipo de Cierre: De criterio del entrevistado 
Preguntas declaradas en la entrevista: 1 Abierta; 2 Abierta; 3 Abierta; 4 Criterios divididos; 5 Directa; 6 Abierta; 7 Directa; 8 Directa; 9 Abierta.

Fuentes consultadas:

Heinza Sánchez Vives, madre de la entrevistada.
Migdalia Vives Cabrera, abuela.
Annelys Rodríguez, compañera de la escuela especial para ciegos y débiles visuales.
Gabriel Curbelo, amigo de la entrevistada.
Nancy Peraza Amador, especialista en Oftalmología.

Las fuentes consultadas, según sus clasificaciones, son no documentales, no tradicionales, indirectas, primarias y transitorias.



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