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TABACO CON AROMA DE MUJER

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La delicadeza femenina es imprescindible para el éxito de la zafra en las vegas pinareñas.

KARLIENYS CALZADILLA PADILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La escasez de mano de obra femenina para ensartar la hoja de tabaco afecta a la mayoría de los campesinos del poblado Las Ovas, en Pinar del Río. Antes, los agricultores producían cerca de 300 cujes diariamente y ahora solo colectan poco más de la mitad, según informó Enides Téllez, técnica agrónoma del poblado.

Esto se debe, en gran medida, a la reducción de las plantillas en los centros de acopio y beneficio del tabaco (escogidas), cuyas mujeres laboran en las cooperativas ovareñas entre los meses de enero y marzo, y a la falta de apoyo de quienes se dedican, exclusivamente, a los quehaceres domésticos.

La escogida V-10-21, ubicada en el pueblo vueltabajero, contaba hace cinco años con un total de 112 féminas, mientras en la actualidad solo laboran 46. De ellas hay una peritada y dos con licencia de maternidad. Según Mirtha Iglesias, económica de la entidad, la causa fundamental de bajas se debe a los cambios en las nóminas de pago.

«Aumentaron la norma de trabajo, pero mantuvieron el mismo salario y pocas de ellas pueden cumplir. Eso trae consigo la pérdida de la divisa, aunque también se van debido a la necesidad de superarse, pues muchas pasan a laborar en otros organismos estatales donde tiene mejores condiciones.».

En la etapa de zafra deben colaborar con 21 campesinos de la Cooperativa de Créditos y Servicios Estelo Díaz. Como son pocas, cada agricultor puede contar con el apoyo de dos de ellas, algunos llegan a tener tres, pero es la minoría.

«Aún así, muchos cosechistas prescinden de las ensartadoras y luego se quejan por la lentitud de su producción. ¡Allá ellos! Nosotros no tenemos la culpa», añade Mirtha.

René González, propietario de una de las tierras más productivas en el territorio, ha contado con la ayuda de las muchachas de la V-10-21, y no parece del todo satisfecho.

«¿Cómo voy a pedir servicio a las escogidas, si en la cosecha del 2007 cada mujer me salió más cara que la yunta de bueyes para arar la tierra? Por cada cuje les pagué 60 centavos; si se enfermaban, también le costeaba el día. Llegaban a las ocho de la mañana y a las cuatro de la tarde ya estaban recogiendo para irse, no trabajaban los fines de semana y, para colmo, una de ellas salió de licencia por embarazo e igual me exigieron el pago. Definitivamente, no dan resultado».

En tanto, las amas de casa y jubiladas ensartan entre 40 y 50 cujes diarios, y no requieren de «servicios especiales», explicó.

Ante la necesidad de “amarrar” cada hoja, se necesitan alternativas económicas, y recurren a las amas de casa y jubiladas, quienes ensartan entre 40 y 50 cujes diario, y no requieren de “servicios especiales”. Pero no todas aceptan las propuestas de los campesinos.

Rodolfo Venero, quien siembra tabaco hace 42 años, paga a sus ensartadoras 1.25 pesos por cada “palo” lleno, y aún así pasa trabajo para encontrar ayudantes: «El almuerzo, la lejanía, la incomodidad por estar de pie todo el día detrás de una tarima, además de la avanzada edad de muchas de ellas, son algunas de las justificaciones que dan para decir “no”. Yo las entiendo. No es fácil.»

Las granjas estatales también demandan de los “refuerzos” para la zafra, pero las damas de los centros tabacaleros no quieren ir para esos lugares porque les pagan poco y la faena es muy dura.

Es por ello que para cumplir requieren del apoyo de las escuelas en el campo. Pero la labor de las jóvenes es insuficiente. Apenas logran hacer diez o quince cujes por día, y algunas solo cinco.

«El año pasado yo estuve en una granja trabajando y no quisiera volver allí ni de visita. Después de tres meses de ardua labor, lo mismo ensartando en la casa de tabaco que recogiendo hojas en el surco, recibí 600 pesos de pago. Sin embargo, cuando colaboraba con los campesinos salía mucho mejor: no cogía sol, ni me llevaban para el surco, y a mi bolsillo entró un poquito más de dinero», aseguró María Elena Amaya, trabajadora de la V-10-21.

Martha Pérez, jubilada, afirma estar muy satisfecha con el trato del agricultor, con quien colabora cada cosecha: «Antes de estar perdiendo el tiempo, es mejor ganarme unos pesitos y ayudar a quien lo necesite. Somos tres en total, y el pasado año hicimos cuatro mil cujes.

«Teníamos una emulación entre nosotras y así nos motivábamos mutuamente. La labor no fue fácil, pero merecía la pena. Nos sentimos muy complacidas. El 8 de marzo nos hicieron una fiesta por el Día de la Mujer. Por cada “palo” nos pagaron 60 centavos en moneda nacional y dos quilos en CUC. Yo me gané casi 700 pesos y como 25 “chavitos”. No tengo de qué quejarme. Así sí vale la pena ensartar. ¡Qué vengan más cosechas!»

FICHA TÉCNICA:

Tema: Zafra tabacalera en Las Ovas, Pinar del Río.

Propósito: Demostrar el importante papel de la mujer en la cosecha tabacalera.

Objetivos colaterales: Causas de la disminución de la labor femenina en la cosecha de tabaco. Opiniones de los campesinos sobre el trabajo de la mujer en la zafra tabacalera. Experiencias de las mujeres en zafras anteriores.

Estrategia de fuentes:

Para la investigación fueron consultadas fuentes activas, directas y documentales. Entre las primeras están:

Enides Téllez Chamizo, técnica agrónoma de Las Ovas.

Mirtha Iglesias Carrillo, económica de la escogida V-10-21.

Carmen Rodríguez Ampudia, económica de la granja estatal de Las Ovas.

René González Rodríguez, campesino.

Rodolfo Venero, campesino.

María Elena Amaya, trabajadora de la V-10-21.

Martha Pérez Bencomo, jubilada.

Entre las fuentes documentales se encuentran documentos de zafras tabacaleras anteriores.

Además de los sitios digitales:

(EFE). La cosecha de tabaco de estos meses en Cuba es la mejor en muchos años. En:http://www.soitu.es/soitu/2009/02/25/info/1235568120_127774.html. Consultado: marzo 25, 2009

Boix Bornay, Vicente. Las otras caras del tabaco. En: http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2003/diciembre/04-diciembre-2003/especiales/especiales2.html Consultado: marzo 25, 2009.

Soportes a emplear

Hecho: La carencia de mujeres para laborar en la zafra tabacalera.

Contexto: El problema se desarrolla en medio de la zafra tabacalera, justo cuando los campesinos carecen de mujeres para ensartar el tabaco, y muchas féminas se niegan a colaborar con la cosecha.

Antecedentes: Las ensartadoras de tabaco no quieren colaborar con la zafra porque les pagan poco, por la lejanía, la incomodidad, etc.…, y los campesinos se quejan por la falta de mano de obra femenina.

Proyecciones: Si el problema no se soluciona en zafras venideras puede atrasarse la cosecha, el tabaco echarse a perder en el campo, lo cual afectará la economía.

Tipos de juicios:

Analíticos: Están presentes en toda la nota debido al análisis que se hace respecto al tema abordado.

Disyuntivos: Los presentados por Mirtha Iglesias al referirse al rechazo que hacen los campesinos a las mujeres de la escogida. Los que sostiene René González al plantear los motivos por los cuales él no desea contratar a las trabajadoras de la V-10-21. Los que ofrece María Elena Amaya al referirse a su experiencia en la granja en la cual brindó servicios.

De valor: Los que sostiene Enides Telles, técnica agrónoma y los de Mirtha Iglesias, económica de la V-10-21.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de lead: De contraste.



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