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RETRATO DE UNA ÉPOCA

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Desde la peluquería, Caridad Vidal Sánchez evoca hechos inolvidables como la quema de “El Encanto”, las persecuciones contra jóvenes universitarios durante la dictadura batistiana, el triunfo de la Revolución…

Texto y foto:
YULIANELA RODRÍGUEZ VALLINA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cary descubrió desde muy pequeña su vocación: ser peluquera. Cuando tenía ocho años se escondió con una amiguita debajo de la cama para cortarle el cabello. Los crespos de la pequeña, que le llegaban a la cintura, en escasos minutos cubrieron el suelo. Las familias de las niñas  por poco no vuelven a dirigirse la palabra, pero así, Caridad Vidal Sánchez encontró una pasión que la acompaña todavía. Nació en Matanzas el 15 de noviembre de 1935,  y  a los 15 años se mudó para La Habana por razones económicas.

“No quería venir a vivir aquí porque adoro mi tierra natal. Ya había terminado la secundaria y dejé los estudios, a mí lo que me gustaba era la peluquería. Recibí cursos importantes de masaje, limpieza de cutis, maquillaje, es decir, dominaba todo lo relacionado con la belleza femenina”.

En la peluquería Vogue, ubicada en  27 entre N y E, empezó a trabajar por primera vez como peluquera. Allí, aunque tenía un buen salario y una excelente clientela, principalmente las artistas de Radio Centro, vivió momentos muy difíciles por la situación política del país.

“Los alrededores de Vogue eran, en su mayoría, casas de huéspedes.  En ellas se quedaban muchos jóvenes que estudiaban en la Universidad. La policía mantenía una persecución continua en busca de aquellos muchachos, nos sacaban a diario de la peluquería para registrarla. Nunca hablamos, aunque sabíamos de todos los que venían buscando, porque llegaban con las listas en la mano”.

Como los interrogatorios aumentaban y la violencia en ellos también, la familia no le permitió a Cary seguir  trabajando en esa peluquería, así que se trasladó a Fin de Siglo en mayo de 1957.

“Esa tienda estaba muy custodiada, allí no podía entrar nadie vinculado al proceso revolucionario. Existía una disciplina muy recia, desde el primer momento te leían la cartilla, como se dice. Imponían hasta los temas de conversación que debías emplear, las modas, las líneas de corte de cabello...”.

Pionera en muchos aspectos, Fin de Siglo fue la primera de las grandes tiendas que instaló el aire acondicionado, la primera en extender facilidades de crédito para las personas de modestos recursos, en colocar sistemas mecánicos y electrónicos en su contabilidad. Poco a poco se agrandó hacia Galiano y amplió a la vez sus cinco pisos por Águila y San José.      

Entre los acontecimientos que vivió Cary en ese lugar, estuvieron las visitas de Marta Fernández, la esposa del presidente de la República en aquel entonces, Fulgencio Batista.

“Los periódicos Información, El Diario de La Marina y otros, anunciaban la visita de la esposa de Batista a las tiendas, “en contacto con todo el pueblo”. ¿Qué pueblo? Si al centro solo entraban los miembros de su escolta, vestidos de civil tanto mujeres como hombres. Los trabajadores no podían ni moverse mientras ella recorría el lugar, miraba las telas… Los diarios sacaban las fotos con la tienda llena de personas, pero nosotros sabíamos que era mentira. Las máquinas bloqueaban las calles y no dejaban pasar a nadie”.

Cuando triunfó la Revolución, el primero de enero de 1959, Cary se encontraba en su casa  y una vecina  le avisó que Batista había escapado del país.

“Lo más lindo que recuerdo de ese día fue salir corriendo para avisarle a mi hermana, a pesar de los regaños de mi madre. Mi cuñado se vistió, le pusimos una bandera cubana al carro y nos paseamos por todo el Vedado. Yo me emociono al acordarme de la gente, los gritos: aquello fue algo maravilloso”, contó, luchando contra las lágrimas en un rostro que no renuncia a la coquetería de lucir siempre bien arreglado.

“Otro momento muy especial de aquellos primeros años es cuando se firmó la Ley de Reforma Agraria. Todo el comercio de La Habana se vistió de blanco, con sombrero de yarey y la bandera cubana, en honor al campesinado cubano”.

Entre los principales cambios en las tiendas después de 1959 estuvieron la creación de guarderías, idea impulsada por la compañera Fe del Valle, para que las madres trabajadoras no perdieran el empleo. También, el establecimiento de salarios fijos, ya que anteriormente en este sector se cobraba al porciento.

“Había personas que no estaban de acuerdo con la medida, pero existían grandes injusticias con el otro sistema de pago. En el caso de nosotros, los peluqueros, que teníamos una clientela bastante estable, no nos veíamos tan perjudicados. Aunque, por ejemplo, los vendedores de las tiendas, cuando disminuían las ventas, ganaban una miseria, y les exigían vestir bien, perfumados y arreglados. Considero que esa decisión fue muy justa, ya que igualó las posibilidades y los derechos de los trabajadores”.

Una de las páginas más tristes de la historia de la Revolución en sus inicios fueron los ataques terroristas que enfrentó el país. Entre ellos, estuvo la quema de la tienda El Encanto, el 13 de abril de 1961, suceso del cual Cary fue testigo.

“Recuerdo que fue un día normal, tal vez hasta sin mucho movimiento. Incluso comenté con una de las muchachas que trabajaba allá sobre cómo habían tenido ellos la clientela. Antes del hecho, los anónimos con amenazas los habíamos recibido nosotros, por eso me sorprendí de que el ataque no fuera contra Fin de Siglo.

“Después comprendí que no había sido por gusto, sino que El Encanto tenía un  tipo de construcción americana, toda de madera y revestida con un material parecido a la mampostería. Además, las cajas estaban en la planta superior y el dinero se enviaba hacia ellas a través de un túnel y por ahí mismo regresaba el vuelto y el comprobante. En ese conducto metieron el fósforo vivo, todo se quemó en minutos”.

A Fe del Valle, le tocó la guardia de Milicia en el quinto piso de la tienda. Alrededor de las 19:00 hora local se desató el incendio intencional de grandes proporciones y Lula, como le llamaban cariñosamente sus compañeros, se entregó de lleno a salvar los bienes del pueblo. Al percatarse los trabajadores de que ella no aparecía, la buscaron infructuosamente. Además sufrieron lesiones y quemaduras otros 18 empleados de la mayor tienda de Cuba.

“Ese día nos quedamos de guardia, durante 72 horas, y vimos como apagaron el fuego, recogieron las cenizas y los escombros. También, presenciamos la búsqueda de los restos de Fe, fueron momentos muy tristes. Ella era una mujer muy buena, una dirigente sindical esforzada. Todos la admirábamos y la queríamos porque siempre se preocupó por los trabajadores, por sus problemas y necesidades. Las mismas circunstancias de su muerte demuestran la clase de gente que era, capaz de dar la vida por cumplir con su labor, por no defraudar a quienes confiaban en ella”.

Después de tan lamentable hecho, los peligros no cesaron, los anónimos y las llamadas intimidantes eran frecuentes. Todo con el propósito de crear un mal ambiente en los centros de trabajo y para que las personas abandonaran sus puestos.

“A partir de ese momento comenzamos a hacer guardias diarias en la tienda. Encontramos bombas en el departamento de caballeros, en el de niños, que no explotaron por hallarse a tiempo. Las amenazas duraron alrededor de dos años”.

Cuando tuvo a sus dos hijos, no pudo continuar  trabajando en Fin de Siglo por lo lejos que quedaba de su hogar, y decidió abrir una peluquería en el garaje de su casa.

“Actualmente no sigo trabando, ya el cuerpo no me responde, es tiempo de descansar. Esa fue mi vida, cortar el cabello, y por hacer lo que más amaba fue tan linda y tuve tantas amistades. Ahora lo que me queda es dar un consejo cuando me permiten darlo y recordar. Yo me siento feliz y si tuviera que pedir algo, fuera salud para seguir adelante”.

Ficha técnica:


Objetivo central: Obtener el testimonio de Caridad Vidal Sánchez, una mujer sencilla, pero con anécdotas y vivencias interesantes y de valor histórico. Además, resaltar el ejemplo laboral de la entrevistada y sus compañeros de trabajo. 

Objetivos colaterales: Buscar datos inéditos de hechos históricos relevantes, antes y después del triunfo de la Revolución en 1959. También, obtener la visión personal de la entrevistada como testigo y protagonista de muchos de ellos.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: individual
Por su forma: de citas
Por su contenido: de opinión con elementos de entrevista de personalidad.
Por el canal que se obtuvo: encuentro directo (cara-cara)

Tipo de título: de alusión al tema
Tipo de entrada: de anécdota
Tipo de cuerpo: de citas
Tipo de conclusión: opinión del entrevistado

Fuentes consultadas:

Fuente no documental: la entrevistada

Fuentes documentales:

Bianchi Ross, Ciro: “Anuncios”, http://www.juventudrebelde.cu.

Consultado  el 4 de julio.

Rubén Aloma, Félix: “Fe del Valle: una heroína de estos tiempos”, http://www.radio@metropolitana.icrt.cu.

Consultado el 4 de julio.

Rabanal Ojeda,  Yucelyn: “Muere Fe del Valle Ramos”, http://www.cultstgo.cult.cu.

Consultado el 25 de junio.

Suárez Ramos, Felipa: “Una vida segada por el terrorismo”, http://www.trabajadores.cu.

Consultado el 25 de junio.



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