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EL PRIVILEGIO DE UN PROTAGONISTA

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Por más de 50 años de consagración a su profesión, Joaquín Oramas, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2004, permanece en el recuerdo de quienes lo conocieron. 

GLENDA ARCIA SOCORRO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El 26 de julio de 1989, en el acto por el aniversario del asalto al Cuartel Moncada, Fidel se refirió a los acontecimientos que se vislumbraban sobre el campo socialista. En aquella ocasión  expresó que si la Unión Soviética se disolvía, seguiríamos solos defendiendo las banderas del socialismo. Como movidos por un resorte todos los presentes nos pusimos en pie. Con el puño en alto manifestamos nuestro apoyo a las palabras del Comandante. Esa prueba de confianza y amor a la Revolución se convirtió en la más  alta expresión de lo que ha sido mi vida como profesional de la prensa y como cubano”.

Así finalizó Joaquín Oramas Roque su discurso el 10 de marzo de 2004. Ese día había recibido el Premio Nacional de Periodismo José Martí, máximo galardón que otorga la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) por la obra de toda la vida. Dos años después, el 27 de abril, falleció el fecundo periodista debido a un accidente cardiovascular.

Oramas contaba al morir 74 años y se desempeñaba como jefe de Información del semanario Granma Internacional, después de una larga trayectoria como reportero del periódico Granma. Había dedicado a su profesión más de medio siglo de existencia.

El Viejo, como lo llamaban cariñosamente, se inició en el periodismo en 1950. En ese año matriculó en la escuela Manuel Márquez Sterling. Gabriel Molina, su compañero de estudio y más  adelante director de Granma Internacional, evoca los momentos en la Academia.

“En aquella época éramos muy jóvenes, pero ya sentíamos deseos de trabajar. Joaquín siempre hablaba de la necesidad de vincular la teoría aprendida en las clases con la práctica. Con ese propósito comenzamos a escribir para la revista Semanario de Actualidad a la cual pertenecía un amigo nuestro. Era una publicación pequeña. No  pagaban, pero nos permitían desarrollar lo que nos enseñaban en la escuela”.

-¿Qué significó para usted ser jefe de Oramas

en Granma Internacional después de haber

compartido con él los tiempos de estudiante?

Como directivo mantuve una relación respetuosa con todos los periodistas. En el caso de Joaquín, la comunicación resultaba más fluida porque habíamos estudiado juntos. Nos conocíamos muy bien. Sabíamos nuestras debilidades y fortalezas. Podía confiar en él.

Siempre admiré su facilidad y su gusto por buscar información. Le encantaba ser reportero, estar en contacto con la gente. Ante cualquier tarea respondía con todo lo que tenía en el corazón y la mente.

Oramas es considerado fundador del diario Granma, donde trabajó como reportero de temas económicos. Juan Varela, quien tuvo la oportunidad de compartir con él durante su estancia en este periódico, rememora: “Llegué a Granma a finales de la década de los años 60. Ya él tenía cierto prestigio. Dentro del periodismo dominaba varios sectores, pero se destacaba en las ramas de la economía, sobre todo, en la esfera de la industria básica”.

-¿Qué aportes hizo a este sector?

Demostró que se puede hacer un periodismo económico ligero, ágil, sin dejar de ser profundo. Él aplicó un estilo diferente: hizo un periodismo entendible sin ser superficial. Joaquín dedicó gran parte de su vida a escribir sobre la minería y la energética. De esa consagración surgió Piedras hirvientes, libro en el cual recogió los principales hechos, procesos y circunstancias que conforman la historia de la minería en Cuba.

Maestro de periodistas

“Maestro por vocación”, así definió Juan Varela a Joaquín Oramas y agregó: “Impartía cursos en el periódico a los reporteros de otras provincias. Era un profesional de gran experiencia y ayudaba mucho a los jóvenes que comenzábamos en Granma. Yo me iniciaba en el periodismo económico. Me enseñó cómo enfocar los temas vinculados con la zafra azucarera de manera que resultasen entendibles a todo tipo de público”.

Fueron muchos los que, como Varela, contaron con el apoyo de Joaquín cuando daban sus primeros pasos en la prensa escrita. Entre ellos, Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

"Recién graduado de Periodismo en el año 1975, me ubicaron en Granma y me asignaron a Oramas como tutor. Aprendí mucho durante el tiempo que compartí con él. Siempre me hablaba de la importancia de tener información recopilada para usarla cuando hiciera falta y de la necesidad de ser muy cuidadoso con las fuentes. Poseía una amplia cultura. Maestros como él deberían multiplicarse".


 
-¿Qué le legó a la nueva generación de periodistas?

Nos legó el paradigma del gran reportero de temas nacionales. Podía escribir sobre cualquier asunto y buscarle el lado humano a la información. Si no se es buena persona no se es buen periodista. Él era buen periodista.

Joaquín fue también maestro de su propio hijo. Orlando, “Oramitas”, hoy subdirector de Granma: “Papá era mi amigo, mi compañero, la persona que me aconsejaba como nadie podía hacerlo. Todavía lo busco para consultarle alguna duda y me entristece no encontrarlo.

“Yo crecí entre periódicos y libros. Fue su ejemplo el que me impulsó a ser periodista. Era un gran cronista y reportero, uno de los mejores que he leído en el periodismo cubano. Me enseñó que la humildad es imprescindible en un medio que se presta mucho al egoísmo”.

-¿Lamenta la prensa cubana la

muerte de Joaquín Oramas?

Se hacen eco las palabras de Juan Varela: “Los hombres como él no aparecen todos los días. Fueron más de 50 años de sistematicidad en la calidad profesional. No se destacó un mes, sino toda la vida. Fue uno de los grandes periodistas de la prensa escrita que tuvo Cuba”.

El Viejo dejó en aquellos que lo conocieron una huella imborrable. Su carácter jovial  lo hizo merecedor de un profundo afecto. Raúl López, fotorreportero y su amigo durante varios años, lo reafirma: “Él era querido por todos, pues mantenía con los demás un trato exquisito. Lo vi bravo pocas veces. Casi siempre se mostraba agradable y jaranero. Le gustaba divertirse con el softball. Cuando se fundó Granma en 1965, hicimos seis equipos en el periódico y él jugaba en uno de ellos. Yo le agradezco su ayuda y amistad. Siempre lo consideré admirable tanto como ser humano que como profesional”.

Para Astrid Barnet, con quien Oramas compartió una buena parte de la vida y su profesión, este hombre puede resumirse en una palabra: sencillez.

“Era  la persona más desinteresada por las cosas materiales que he conocido. Si hacía un favor, no esperaba compensación alguna. Nunca pretendió sobresalir y mucho menos imponer su criterio. La noche antes de recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí, me pidió que le revisara el discurso que iba a pronunciar. Él sabía que estaba bien escrito, pero no se atrevía a reconocerlo. Redactores como él, sinceramente, hay pocos”.

Periodismo y Revolución

Cuando se escriba sobre los periodistas que figuran en la historia de la Revolución Cubana, no puede faltar el nombre de Joaquín. Por su labor como reportero de Radio Reloj en la Universidad de La Habana, se vinculó desde muy joven al Directorio Revolucionario.

“Denunciaba los crímenes que se cometían contra los integrantes de la FEU y el Directorio. Cada vez que alguno era apresado, él daba la noticia. Así evitaba que las represalias contra los jóvenes revolucionarios fueran más violentas”, cuenta Gabriel Molina al recordar aquella época.

Las publicaciones de Oramas originaron que en dos ocasiones el régimen de Batista suspendiera por tres días las transmisiones de la emisora: la primera, cuando emitió la noticia de las más de 100 bombas que estallaron una noche en La Habana; la otra, cuando,  no obstante la censura, informó sobre el asesinato de un grupo de estudiantes en la calle  Humboldt No.7.

Sobre esta faceta de la vida de su padre, “Oramitas” comenta: “Fue, prácticamente, el primer periodista revolucionario dentro del Palacio Presidencial, hoy Palacio de la Revolución. Dos de sus hermanos murieron en la lucha. Por eso, le costaba bastante hablar de esa etapa.

“En una ocasión me describió el entierro de Eduardo Chibás, en el que él había participado. Centraba su relato en la figura de Fidel Castro: ‘Desde aquel momento supe que ese hombre sería grande’, decía”.

Astrid afirma: “El 1ro. de enero de 1959 fue para Joaquín un hecho emocionante, desde es momento se sintió más comprometido con su país”.  

-¿Cómo definir a Joaquín Oramas?

Bastan sus propias palabras en ocasión de recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí y en entrevista concedida a la periodista Silvia Barthelemey: “Tuve el privilegio de ser cronista o sencillamente modesto protagonista, como parte de los millones de cubanos que desde el primer momento manifestaron su apoyo irrestricto a la Revolución. Martí sentenció que todo hombre debe escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol, y esas tres cosas yo las he hecho”.

Agradecimientos por la realización de este trabajo a: Andrea Hernández, de la Unión de Periodistas de Cuba; Oscar Sánchez, subdirector del periódico Granma; Migdalia Hardy, jefa de producción; Deila Rojas, secretaria; Alberto Borrego, fotorreportero; Gustavo Becerra, jefe de edición; y Miguel Comellas, subdirector, todos del semanario Granma Internacional.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Resaltar los valores y méritos del periodista que fue Joaquín Oramas, a quien se le otorgó en el año 2004 el Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Objetivos colaterales: Dar a conocer: los aportes hechos por Joaquín Oramas al periodismo cubano, fundamentalmente en el sector económico; las opiniones de quienes lo conocieron acerca de sus cualidades como profesional y ser humano; la labor revolucionaria de Oramas; su papel como formador de la nueva generación de periodistas.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Colectiva.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad o biográfica.
Por el canal que se obtuvo: Directa en las conversaciones con la esposa, el hijo y los compañeros de trabajo; documental, en el caso de las declaraciones del propio Joaquín Oramas.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De cita directa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas declaradas: 1-abierta; 2-abierta; 3-abierta; 4-cerrada; 5-abierta.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Entrevistados. Fuentes directas. No documentales. Primarias.

Astrid Barnet: esposa. Periodista y profesora de la Universidad de La Habana.

Orlando Oramas: hijo. Periodista y subdirector del Periódico Granma.

Gabriel Molina: amigo y compañero de trabajo. Periodista. Director de Granma Internacional desde 1980 hasta el 2008.

Juan Varela: amigo y compañero de trabajo. Periodista de Granma.

Roger Ricardo: periodista. Director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Raúl López: amigo y compañero de trabajo. Fotorreportero del periódico Granma.

Fuentes indirectas, documentales, secundarias. 

Palabras pronunciadas por Joaquín Oramas en el acto de entrega del Premio Nacional de Periodismo José Martí, efectuado el 10 de marzo de 2004 en el Memorial José Martí.

Entrevista realizada a Joaquín Oramas por la periodista Silvia Barthelemy, publicada en el periódico Granma el 17 de febrero de 2004.



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