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Isla al Sur

¿BEBER O VIVIR?

¿BEBER O VIVIR?

Aumenta el consumo de bebidas alcohólicas en Cuba. La dependencia a esta droga pasiva en nuestro país y el resto del mundo constituye el tercer mal de gravedad que afecta la salud.

YUNEIMYS SILVA ECHEVARRÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En los últimos 15 años el consumo de alcohol en Cuba aumentó considerablemente, más de 550 000 personas son alcohólicas, cifra que supera los 48 000 que existían en las dos décadas y medias precedentes, según la Oficina Nacional de Estadísticas.

La dependencia a esta droga pasiva en nuestro país y el resto del mundo constituye el tercer mal de gravedad que afecta la salud, precedido de las enfermedades neoplásicas y los trastornos cardiovasculares, expresó Miriam Isis Yánez, especialista en Psicología del Hospital Psiquiátrico de La Habana.

Un alto por ciento de la sociedad cubana se encuentra entre las categorías diagnóstico de consumo abusivo de alcohol, aunque el conocimiento de los perjuicios que ocasiona a las personas puede evitar la caída en sus redes, señaló Ricardo Gonzáles Menéndez, jefe del servicio de toxicomanía de dicho centro médico.

La dependencia o consumo habitual del alcohol se define como una enfermedad crónica marcada por el exceso de ingestión de bebidas alcohólicas, lo cual interfiere en la salud física o mental del individuo y sus responsabilidades sociales, familiares u ocupacionales.

Las razones que justifican el consumo excesivo de alcohol son múltiples. Muchos utilizan el pretexto de la distracción, mientras otros opinan que es un método efectivo para enfrentar los problemas de la vida. Terminar una relación amorosa o vivir un mal momento en el plano profesional son algunos de los argumentos que no faltan cuando de beber se trata, abundó Ricardo González.

Lourdes Rodríguez, psiquiatra del Centro Comunitario de Salud Mental del municipio Plaza de la Revolución, en Ciudad de La Habana, comentó que el consumo excesivo de alcohol ocasiona daños al sistema nervioso central, ansiedad y tensión, así como atenta contra la personalidad y provoca depresión, agresividad e intolerancia.

Además, afecta el aparato digestivo y las glándulas anexas provocando inflamación de la lengua, el esófago y el estomago; causa cáncer gástrico y lesiones sobre el hígado; ocasiona efectos negativos sobre el aparato genitourinario al reducir las hormonas masculinas por la acción del alcohol sobre los testículos, explicó Arturo GonzáleZ Amador, médico clínico del Hospital General Comandante Pinares, en San Cristóbal, provincia de Pinar del Río.

“Comencé a beber desde los once años”, afirmó Eugenio, vecino del municipio Plaza de la Revolución, quien fue víctima de dos hipoglicemias en menos de 48 horas, producto a la ingestión desmedida de alcohol. En consecuencia, estuvo hospitalizado en la sala de cuidados intensivos del Hospital Docente Clínico Quirúrgico Calixto García.

Por su parte, Dayron, joven de 18 años de edad, aseguró que bebe un promedio de tres veces al mes, en ciertas ocasiones, e intenta establecer distancia entre el alcohol y la diversión.

Los daños que ocasiona el alcohol trascienden más allá de las afectaciones a la salud. La mayoría de los choferes ignoran los efectos nocivos que provoca la conducción de un vehículo en estado de embriaguez, dijo Elisa Gálvez, jefa del grupo de investigaciones de Accidentes de Tránsito, del Instituto de Medicina Legal, y máster en Toxicología, en su artículo La Isla apura un trago amargo.

La falsa creencia de sentirse mejor luego de beber contribuye a que numerosos choferes sientan total invulnerabilidad a los accidentes de tránsito por causa del consumo de alcohol. Las cifras confirman que en la mayoría de ellos más del 50 por ciento de sus infractores presentaron alcohol en sangre. «Solo en el año 2008 fueron suspendidas más de tres mil licencias de conducción por ingestión de bebidas alcohólicas», puntualizó Onel Hernández Vidal, capitán de la Policía Nacional Revolucionaria, en San Cristóbal.

Los pacientes alcohólicos cubanos reciben atención médica mediante servicios especializados, tratamientos a corto y largo plazos, y algunos de ellos duran hasta tres años o más. Cada jueves, en el  Hospital Psiquiátrico de La Habana, funciona la terapia “Grupo Abierto”, la cual tiene entre sus objetivos el trabajo encaminado a la prevención de la recaída en el tratamiento.

Miriam Isis Yánez, del centro hospitalario, argumentó que las consultas deben lograr una abstinencia  de alcohol en los pacientes para que no recaigan en el consumo del nocivo líquido y reinicien así el ciclo de sufrimiento para ellos y su familia.

Es importante romper con las rutinas y tensiones habituales que desencadenan el abuso de la ingestión de  alcohol. De esta forma los pacientes se sienten más relajados y en mejor disposición para continuar el tratamiento que incursiona en profundidad hasta las raíces físicas y psicológicas de la dependencia, expresó Lourdes Rodríguez.

Por su parte, González Menéndez afirmó que de no modificarse en breve la conducta de la sociedad cubana con respecto al consumo de bebidas alcohólicas las consecuencias pudieran resultar muy serias. El experto asegura que en culturas dadas al consumo excesivo de alcohol, el número de personas adictas va creciendo de forma exponencial.

FICHA TÉCNICA:

Tema: Aumento de los índices de alcoholismo en Cuba.

Propósito: Conocer las causas del aumento de los índices de alcoholismo en el país y demostrar la repercusión que tiene para la salud practicar este mal hábito.

Objetivos colaterales: Brindar información actualizada sobre la situación del aumento de los niveles de alcoholismo. Analizar las causas que han generado el aumento de personas alcohólicas. Profundizar en los síntomas y daños que ocasiona al organismo esta adicción. Conocer acerca del tratamiento que se brida a los pacientes alcohólicos en Cuba.

Estrategia de fuentes

Fuentes especializadas:
Miriam Isis Yánez, especialista en Psicología del Hospital Psiquiátrico de La Habana.
Ricardo González Menéndez,  jefe del servicio de Toxicomanía del Hospital Psiquiátrico de La Habana
Lourdes Rodríguez, licenciada en Psiquiatría del Centro Comunitario de Salud Mental, del municipio Plaza de la Revolución, en Ciudad de La Habana
Arturo González Amador, médico clínico del Hospital General Comandante Pinares, en San Cristóbal, Pinar del Río
Eduardo Creach, capitán de la Policía Nacional Revolucionaria

Fuentes documentales
Datos de la  Oficina Nacional de Estadísticas sobre el aumento del número de personas alcohólicas en Cuba y cómo se comportó esa cifra en años anteriores.
La Isla apura un trago amargo, artículo de Elisa Gálvez, jefa del grupo de investigaciones de Accidentes del Tránsito, del Instituto de Medicina Legal y máster en Toxicología.

Fuentes protagonistas
Eugenio, vecino del municipio Plaza de la Revolución, en Ciudad de La Habana, paciente que se trató la adicción al alcohol en el Centro Comunitario de Salud Mental de dicho territorio.
Dayron, joven de 18 años de edad que manifiesta su desacuerdo con la adicción al alcohol.

Hecho: El aumento de los niveles de alcoholismo en los últimos 15 años, más de 500 000 personas en Cuba son alcohólicas.

Contexto: Estilos de vida de la sociedad cubana vinculados al consumo excesivo de alcohol.

Antecedentes: Se brindan estadísticas de este fenómeno en cuanto a su comportamiento en años anteriores.

Tipos de juicios:

Analíticos: Se emplearon para bridar dimensiones del problema. Se evidencian en el análisis de las causas del aumento de los niveles de alcoholismo. Datos estadísticos, criterios de los especialistas y análisis de la sociedad cubana se emplearon para demostrar cuánto ha crecido la cifra de alcohólicos en Cuba.

Sintéticos: Aparecen los criterios de Miriam Isis Yánez y Lourdes Rodríguez, especialistas en Psicología y Psiquiatría, respectivamente

De valor: Se emplea el uso de opiniones de especialistas en este tipo de adicción, quienes ofrecen una información confiable. Además, se emplea la opinión de una persona con criterios autorizados en el tema por haber estado enfermo de alcoholismo. Se exponen los criterios de Arturo González Amador, médico clínico del Hospital General Comandante Pinares, en San Cristóbal, Pinar del Río.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Cuándo.

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