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¿FUMAR O NO FUMAR? A VECES DA LO MISMO

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El tabaquismo es tan perjudicial para quienes lo consumen como para los individuos ajenos al hábito nocivo

YAMILET PÉREZ PEÑA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Uno de cada cuatro niños nacidos de madres adictas a la nicotina en Cuba sufre enfermedades como el cáncer pulmonar y de laringe, bronquitis crónica y falta de absorción de las vitaminas A, B y C, confirman estudios realizados por la Escuela Nacional de Salud Pública.

El 75 por ciento de las progenitoras fumadoras, que lo han sido también durante el período gestacional, al momento del alumbramiento ya resultan responsables de la incidencia de niveles significativos de cotinina o metabolito de nicotina en sus hijos, explica Alfredo Hurtado Ruiz, especialista en neonatología e investigador del  Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

Un caso representativo de lo anterior puede ser el de Elizabeth C*, joven que, embarazada a los 18 años, afrontó esa etapa de formación del feto sin abandonar sus vicios y modo de vida irresponsable. Hoy día, su hija Samantha* padece  asma crónica y agresión plaquetaria frecuente.

“Nunca pensé perjudicar de esa manera a mi bebé”, lamenta Elizabeth: “De conocerlo, habría dejado a un lado el  cigarro, por lo menos durante los nueve meses. Y quién sabe si hasta saldría del mal hábito para siempre”.

El monóxido de carbono en la sangre de los no fumadores aumenta al compartir éstos una habitación o local con personas aquejadas de la adicción, puesto que el humo emanado en espacios cerrados contiene el doble de alquitrán y nicotina de lo inhalado por el protagonista activo de este vicio.

“Los pequeños de menos de 18 meses de vida constituyen el grupo mayormente afectado por el tabaquismo pasivo, también conocido como corriente secundaria en dicho consumo adictivo”, afirma María Teresa Carballo López, psicóloga del hospital Calixto García.

La entrada de los infantes a este estado de intoxicación puede explicarse por varios factores. Uno de ellos es la permanencia de los menores, la mayoría del tiempo, junto a sus padres en lugares cerrados; y otro, la debilidad del aparato respiratorio y el poco desarrollo de los mecanismos de defensa de los bebés, argumenta la doctora Carballo.

Una vez fuera del útero, la criatura tiene diferentes formas de entrada de compuestos nocivos al interior de su cuerpo. La lactancia es una etapa en la cual, a través de la leche materna, el alquitrán, la nicotina y el resto de los elementos químicos perjudiciales del tabaco, pasan a la sangre del neonato de manera directa.

A la influencia adversa de estos factores anteriores se suman, con igual signo negativo y de forma sostenida en adelante, los derivados de la exposición ambiental del niño de edades preescolares y escolares al humo tabáquico. 

De acuerdo con un estudio llevado a cabo por los  especialistas Jorge Luís Rodríguez García y Yanet Elissalt Ramos, del Departamento contra el Tabaquismo del Hospital Calixto García, se comprobó que de 705 menores  entre 5 y 12 años, el 23 por ciento presentan un diagnóstico médico de asma, padecimiento originado desde el embarazo de sus progenitoras.

“Los hijos de padres fumadores padecen las consecuencias del vicio de sus tutores, y lo manifiestan mediante un menor desarrollo, retardo en el aprendizaje escolar y afecciones respiratorias", opina Ana Rosa Rodríguez Ceballos, pediatra del Centro de Investigaciones Médicas (CIMED).

Transcurridos los primeros años de vida, el tiempo de exposición hogareña se reduce como consecuencia del inicio de la actividad en la escuela y la ampliación del círculo social del niño. Pero los efectos del fumar pasivo se manifiestan acumulativamente a lo largo de la existencia del  infante, a corto, mediano y largo plazo, agrega la doctora Rodríguez Ceballos.

“En  casa todos fuman, mis padres, abuelos… Se pudiera decir que vivo en una nube de humo”, explica  Alejandro V*, paciente regular de la consulta de neumología del hospital Julio Trigo, por ser asmático crónico desde los tres años de edad. “Recién ahora, mi familia se da cuenta del daño ocasionado”, comenta.

Casos como el de Alejandro son comunes en nuestra sociedad. Incluso, años después de acabada la convivencia con los fumadores activos, personas como él todavía sufren las dolencias ocasionadas por el consumo indirecto del tabaco.

“El déficit funcional respiratorio debido a la exposición permanente a la nicotina, persiste en los no adictos mucho tiempo después de disminuida la unión de emisores y receptores de las emanaciones, y se manifiesta aún a niveles considerados atóxicos”, afirma la galena Rodríguez Ceballos.

Según el Informe El tabaquismo Pasivo, de los investigadores Adanayma Camejo Alonso y Miguel Ángel Pérez Martínez del Ministerio de Salud Pública, los cigarrillos constituyen la droga de mayor asiduidad. Nadie se suministra narcóticos cada 25 minutos, el fumador sí. Y muchas otras personas de diferentes edades se ven tanta o más perjudicadas que los propios participantes activos del vicio al inhalar involuntariamente el humo de dicha adicción.

Nota: (*) Los nombres de las personas que ofrecieron sus declaraciones  fueron  sustituidos  por  seudónimos  con  el  fin  de respetar su privacidad.

FICHA TÉCNICA:

Tema: El tabaquismo y los fumadores pasivos.

Propósito: Demostrar el daño provocado por el nocivo hábito de fumar, el cual perjudica en gran medida a los que inhalan involuntariamente el humo del cigarrillo.

Objetivos colaterales: Principales enfermedades manifestadas, en mayor medida, en los fumadores pasivos que en los fumadores activos. Consecuencias del tabaquismo en los niños debido a la fuma por parte de sus padres y familiares. Reflejar de cierta forma, aunque reducida, las consecuencias del tabaquismo en general y las repercusiones que este puede traer.

Fuentes: 
María Teresa Carballo López, psicóloga del hospital Calixto García.
Alfredo Hurtado Ruiz, especialista en neonatología e investigador del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).
Ana Rosa Rodríguez Ceballos, pediatra del Centro de Investigaciones Médicas (CIMED).
Informe, El tabaquismo Pasivo, de los investigadores Adanayma Camejo Alonso y Miguel Ángel Pérez Martínez  del Ministerio de Salud Pública
Estudios realizados por la Escuela Nacional de Salud Pública.
Estudios de los especialistas  Jorge Luís Rodríguez García y Yanet Elissalt Ramos del Departamento contra el Tabaquismo del Hospital Calixto García.
Opiniones de las personas que practican el nocivo hábito de fumar y las afectadas por este vicio, cuyos  nombres no se mostraron con el fin de respetar su privacidad.
Resultados de diez estudios diferentes realizados por la Escuela de Salud Pública sobre los valores de nicotina en el interior de diversos  lugares.

Tipos de juicios:

Se utilizaron juicios analíticos para demostrar el problema, comprender la extensión de este y señalar que es necesario combatirlo.

Se emplearon juicios de valor, pues las fuentes consultadas ofrecieron opiniones sólidas y contundentes respecto al tema a tratar.

Tipo de Título: Llamativo.
Tipo de Lead: Sumario de Qué.

Soportes a emplear:

Hecho: El hábito de fumar y sus consecuencias para los fumadores o no.

Contexto: Señalización de los padecimientos que puede ocasionar la fuma pasiva, principalmente en el período del embarazo, en los menores de 18 meses de vida y posteriormente en las edades escolares del menor de edad.

Antecedentes: Actitud asumida por las madres fumadoras y familiares de los ajenos al hábito nocivo.

Hechos colaterales: Hacer un análisis un poco más profundo del tabaquismo en todas sus aristas y llegar a influir al lector con las declaraciones ofrecidas por los fumadores activos y los afectados por ellos. De igual forma, hacer una presentación de todas las consecuencias que provoca el tabaquismo  en la comunidad familiar del que practica de forma activa este vicio.

 



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