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LA PRESIDENCIA FEMENINA DE LA SEAP

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Atada desde su creación a la realidad cubana, la Sociedad Económica de Amigos del País cumplió 15 años de reactivar sus funciones. Durante este tiempo, una mujer ha sido la encargada de dirigirla

MARTHA ISABEL ANDRÉS Y ELISA BEATRIZ RAMÍREZ,
estudiantes de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La vida de la Sociedad Económica Amigos del País (SEAP) está escrita con nombres masculinos. El obispo Juan José de Espada, José Antonio Saco, Fernando Ortiz, y muchas otras destacadas figuras de la intelectualidad cubana formaron parte de la selecta membresía de la institución.

Sin embargo, al hacer un recorrido por su historia, la presencia femenina parece desalojada de toda la actividad emprendida por la SEAP durante casi dos siglos. Y la razón es sencilla: las mujeres no podían pertenecer a este centro de desarrollo de la sociedad cubana.

Esa realidad cambió a partir de 1994, cuando al iniciarse la revitalización de la SEAP después de más de 30 años de inactividad, se cambiaron los estatutos y se reconoció en ellos la posibilidad de incorporar a miembros mujeres.

Desde esa fecha, y hasta la actualidad, es precisamente una fémina la que ostenta la presidencia de la importante institución. Daisy Rivero Alvisa ha sido la encargada de encausar el quehacer de la SEAP durante estos últimos años, para darle nuevos aires e insertarla dentro de la realidad cubana de hoy.

Conversar con ella fue la oportunidad adecuada para conocer de cerca el papel que ha desempeñado la Sociedad en esta nueva etapa, en medio de un contexto político y social diferente al del período colonial y a la Cuba republicana de antaño.

-Después de 1959, la Sociedad cedió al

gobierno revolucionario todos los centros

educativos que le pertenecían, dejó de

desempeñar la mayor parte de sus

funciones y prácticamente se disolvió.

¿Cómo surgió la idea de reanimarla?

En la fecha en que surge la idea de reactivar la Sociedad, la situación en el país era crítica. Era la etapa del período especial en la que el pueblo cubano resistió mucho. La economía quedó en el piso, no había comercio exterior, realmente el panorama del país era serio. Debido a ese contexto se pensó en la importancia de poner a funcionar nuevamente la Sociedad.

Dio la casualidad de que en el año 1993 se conmemoraba el bicentenario de la institución, y a pesar de las circunstancias nacionales, se reunieron los esfuerzos del Instituto de Historia del Partido, y del Instituto de Literatura y Lingüística, y se decidió hacer un evento para conmemorar la fecha.

En el mismo participaron representantes de las sociedades económicas de España, y tuvimos la gran suerte de que la Sociedad Económica matritense envió a Cuba a don González Álvarez de Castrillón, quien es hoy el presidente de la Academia de Ciencias Históricas de España.

En medio de esa visita, González Álvarez le contó a Yolanda Ricardo, entonces la presidenta del Instituto de Literatura, que la Sociedad Económica cubana tenía un edificio en Madrid de su propiedad.

En aquel momento se inició la búsqueda de las pruebas de que el edificio realmente pertenecía a la Sociedad, y resultó que Gabriel Millet, un camagüeyano que se casó y decidió irse a vivir a España, hizo un testamento a fines del siglo XIX donde declaró que cuando ya no quedara vivo ningún descendiente de su familia, su edificio en Madrid debía pasar a la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana.

En aquel momento aún vivían Salvador Bueno y Julio Le Riverend, miembros del antiguo ejecutivo, y con ellos se hizo el llamamiento para reanimar la Sociedad. Entonces se creó el primer grupo de miembros, hubo que rehacer los estatutos porque anteriormente no se permitían mujeres, y se realizó la primera votación en la que yo fui electa como presidenta.

Ya en ese puesto, fui a España para resolver el problema del edificio. Una vez realizada toda la documentación, la Sociedad pudo tener los primeros recursos para comenzar a realizar sus actividades.

Cuando se planteó la idea de reanimar la Sociedad, Julio García Oliveras dijo enseguida que también era importante volver a publicar la Revista Bimestre Cubana. Con los anuncios que publican en ella, y apoyo que brinda el Ministerio de Cultura, se ha podido sacar la revista sin interrupción dos veces al año.

-El trabajo de la Sociedad está dividido

en diferentes secciones. ¿Cuál es

la función de cada una de ellas?

En el año 1999 se creó la sección de Medio Ambiente, que a pesar de ser la más joven se ha convertido en la más activa. Tiene más de 200 miembros, pero ha logrado hacerlos partícipes a casi todos, de una forma u otro, de las actividades que realiza.

La sección de Ciencias Sociales ha logrado un papel importante en el plano ideológico, desde la realización de uno de sus primeros eventos, dedicado al pensamiento humanista en Cuba durante la primera mitad del siglo XX, hasta lo que está haciendo ahora con el colectivo del bicentenario, porque ha logrado tocar momentos muy importantes del desarrollo ideológico contemporáneo.

La de Educación y Cultura ha jugado un papel muy importante en el rescate de la tradición pedagógica cubana, porque siempre se piensa en Varela y José de la Luz y Caballero, pero se olvida la obra de figuras del siglo XX que la sección se ha dedicado a investigar.

Muchas veces se ha criticado por hacer eventos importantes con muy buen nivel científico y patriótico, pero en los que no participan los jóvenes. Un paso de avance fueron los talleres sobre el imperialismo, donde  participaron muchos estudiantes del Instituto Pedagógico.

En la sección de Economía se han tocado puntos muy importantes. En los años 2006 y 2007 se analizó en profundidad el tema de la vivienda. Y eso es importante porque la sociedad cubana tiene problemas que necesitan solución y nosotros podemos contribuir con nuestras investigaciones.

Ahora está abocada a analizar el problema de la agricultura. Se ha creado una comisión con Adolfo Rodríguez Nodal, quien fue Premio Arango y Parreño, para realizar un taller sobre el tema y brindar recomendaciones.

Esta sección tiene el mérito de haber iniciado los talleres sobre células madres en Cuba. Después del primer taller donde se dio a conocer qué cosa son y su importancia, se han hecho nuevos encuentros sobre su utilización terapéutica.

La sección de medio ambiente ha desempeñado muy buen papel, desde la realización de cursos de postgrado, de trabajos investigativos, hasta el otorgamiento de premios y distinciones a las figuras destacadas en el área.

-Reconocidas personalidades de las artes

y las ciencias en Cuba han formado parte

de la Sociedad. ¿Cómo se realiza

actualmente la selección de los miembros?

Las personas que deseen ser miembros deben presentar un currículo con esa solicitud, el cual se pasa a la sección correspondiente, según el área en que se desenvuelva. En la sección se hace el primer análisis de la solicitud, y la persona debe presentar dos avales de miembros de la SEAP, que lo recomienden no solo desde el punto de vista curricular, sino además, desde el punto de vista de los valores que el interesado posee.

Los miembros de la Sociedad se dividen entre los 17 de la Junta de Gobierno, y los miembros normales de las secciones.

Este año (2009) el trabajo de los miembros es crucial, porque es el año de preparación del congreso del Partido, porque se avizoran cambios en la vida del país y la Sociedad también debe plantearse estrategias para adecuarse a esos cambios.

Además, en el mes de mayo corresponden las elecciones para seleccionar a la nueva Junta de Gobierno y al Presidente.

-¿Cuáles han sido los principales

proyectos desarrollados en

estos años de reanimación?

La Sociedad resurge con el objetivo de ver cómo podíamos ser útiles al Estado, y creo que en estos 15 años lo hemos sido: realizando eventos patrióticos y científicos importantes, movilizando a la gran masa de profesionales, de graduados universitarios, dando recomendaciones a organismos.

Una de las tareas fundamentales de la Sociedad ha sido el análisis de los problemas económicos a la población, tales como el dinero, el trabajo en las empresas, la agricultura, la vivienda, las dificultades en la educación, entre otros temas que se analizan en los eventos, talleres, e investigaciones que desarrollamos.

Uno de nuestros proyectos más importantes es el Grupo de Educación para la Paz y los Derechos Humanos en Cuba Socialista (Edupaz), que no solo ha realizado postgrados, sino que además publicó un libro homónimo sobre el tema.

Una muestra de la importancia que tiene Edupaz es que la ONU acaba de designar al 2009 como el Año internacional de la enseñanza de los derechos humanos.

Actualmente la situación económica es difícil para la Sociedad, pero entre el 2000 y el 2002 se hicieron grandes avances, como la creación del sello editorial “La semilla en el surco”.

La publicación de una obra literaria siempre resulta cara, pero hemos logrado publicar un libro inédito de José Antonio Saco, La historia de la esclavitud en las colonias francesas. Además de uno sobre el pensamiento político de Villena y otro titulado La zafra, de Agustín Acosta, sobre la industria azucarera y el problema del colonialismo yanqui.

Por otra parte, se han llevado a cabo varios proyectos comunitarios como el desarrollado por Edupaz en Centro Habana, donde no solo se imparten conferencias, sino que se asiste a las casas y se comparte directamente con las familias.

-¿Cómo ha sido el apoyo estatal?

¿Las recomendaciones de la SEAP

tienen repercusión sobre los

distintos organismos del país? 

Por acuerdo del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, todas las sociedades que existen en Cuba deben ser respaldadas por sus órganos de relación. En el caso de la SEAP, su órgano de relación es el Ministerio de Ciencias.

Como órgano de relación, el Ministerio de Ciencias delega en la Academia de Ciencias de Cuba la atención a la Sociedad. Esta atención se expresa en el plano económico y en la ayuda para solucionar cualquier problema con algún proyecto de investigación.

En cuanto a la resonancia que tienen las recomendaciones de la Sociedad, estas han tenido gran acogida en los ministerios de Educación Superior y en el de Ciencias. Además, en ocasiones se ha solicitado la colaboración de la SEAP para elaborar la estrategia medioambiental del país.

También se han firmado convenios con el Centro de Estudios de la Economía Internacional, con el Centro de Estudios de la Economía Cubana, para convertirnos en receptores de las investigaciones que ellos realizan.

-¿La Sociedad tiene miembros en

otras provincias? ¿Cómo es su

accionar fuera de La Habana?

La SEAP tiene cuatro miembros en Pinar del Río, 14 en Matanzas, dos en Villa Clara, pero las relaciones con las provincias no están bien conformadas. Lo ideal sería contar con filiales en los distintos lugares del país, que ampliaran y profundizaran el trabajo, pero el nivel de gestión que hay que enfrentar para constituir una filial es muy grande, por lo que aún no nos hemos decidido a expandirnos hacia diferentes provincias.

-Después de 15 años de trabajo para

colocar nuevamente a la SEAP en un

lugar importante dentro del desarrollo

de la sociedad cubana actual, ¿qué significa

para una mujer presidir esta institución tan

importante, cuya dirección

históricamente había recaído en hombres?

Es una verdadera satisfacción que gozo no solo yo, sino también Nuria Gregori, como vicepresidenta, Fabiola Bueno en la sección de Medio Ambiente, e Isabel Monal en Ciencias Sociales. Además, tenemos la dicha de que muchos de los miembros son mujeres: un gran número de investigadoras y la mayor parte de las educadoras, lo que ha sido un vuelco muy importante en el seno de la Sociedad.

En el plano personal, me ha gustado muchísimo la experiencia de presidirla. Ha representado un reto tremendo. Lo que más me gusta de este lugar es el tipo de trabajo que se hace, pues constantemente estamos en la búsqueda de soluciones y tratamos de encontrar propuestas que contribuyan a mejorar nuestra sociedad.

Las personas vienen a la institución por gusto propio; no por obligación, sino porque realmente tienen ganas de hacer. El ambiente que se respira es el de creación, el de interés por avanzar. Esta ha sido la forma de poner mi esfuerzo personal en función de un empeño común, y creo que, hasta ahora, lo hemos hecho bien. 

 



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