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“EL MAGISTERIO ES TODO EN MI VIDA”

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Cultivarse para poder cultivar, es la máxima del Doctor en Ciencias Pedagógicas Alexis Carrasco Trujillo, a quien nada satisface más que ver a sus alumnos convertirse en profesores.

Texto y foto:
LEYDA MACHADO ORAMAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

Fomentar la esencia, el intelecto y los modales de los seres humanos es el propósito del arte de educar. Bella faena que, en terreno virgen o lleno de malezas, requiere diariamente de mucho amor y  entrega.

El Doctor en Ciencias Pedagógicas Alexis Carrasco Trujillo escogió esa profesión desde temprano, y la viene ejerciendo a lo largo de los años, dentro y fuera de las aulas del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, donde se encarga de la preparación de los Profesores Generales Integrales(PGI), a pesar de obstáculos, privaciones y sobrecargos.

Este hombre de mediana estatura y sonrisa amplia inculca diariamente a sus estudiantes la afinidad por la Matemática, y por muy difícil que sea el contenido, siempre lo logra, pues es de las personas a las que les basta con solo una  palabra para cautivar a quien lo escucha.

Muchas tierras del mundo conocen de su amor por esta profesión a la que ha dedicado su vida. Ni las condiciones más difíciles pueden amilanar su férrea voluntad de llevar la educación a todos los rincones que le sea posible, cumpliendo así el precepto martiano que rige desde el comienzo su carrera como maestro: “Todo hombre al venir a la vida tiene derecho a que se le eduque y luego, en pago, contribuir a la educación de los demás”.

Su primer servicio a la solidaridad cubana fue en el año 1978, cuando integró el Contingente Internacionalista Che Guevara para cumplir misión en Angola. En él tuvo la función de dirigir a un grupo de jóvenes maestros, tarea realizada con una dosis de responsabilidad muy elevada, pues en aquel momento respondía por lo que le sucediera a esos muchachos. También trabajó en la superación de los profesores de dos escuelas en la ciudad de Namibe y, además, colaboró con la Dirección Provincial de Educación.

-¿Cuánto le aportó desde el

punto de vista pedagógico

esta experiencia?

Representó una superación total en mi carrera, pues era la primera vez que  ejercía el magisterio fuera de Cuba. Fue un reto impartir clases en otro idioma, pero al mismo tiempo, me permitió elevar la cultura y crecer como profesional.

-¿Recuerda de manera

especial alguna vivencia

de aquella etapa?

En una ocasión, Agostinho Neto visitó la provincia en la que estaba designado. Nos organizaron en el batallón de seguridad del Presidente, y para mí fue muy especial que me ubicaran cerca de él.

Además de la  misión en Angola, prestó su ayuda en Cabo Verde, donde realizó funciones como metodólogo nacional: “Allí trabajé en el Instituto Superior Pedagógico impartiendo la asignatura de Geometría en cursos de postgrado y en el Ministerio de Educación, específicamente en el desarrollo curricular; es decir, pude orientar acerca de los planes de estudio y la formación de la enseñanza del país.”

Su labor internacionalista no concluyó en esas naciones. Otras lugares conocieron de sus empeños y así, en el período de 1991 a 1992, colaboró  con la Universidad Autónoma de Guerrero, en México: “Atendí a un grupo de profesores que realizaban su maestría y era tutor de cursos de postgrado. Fue una gran oportunidad para confrontar dos culturas diferentes e intercambiar experiencias. Me sentí realmente útil en el desempeño de esa tarea, pues no solo enseñé, también aprendí mucho”.

Posteriormente, trabajó en el Ministerio de Educación de Sudáfrica, en el proyecto Dinaledi que se ejecuta con la colaboración de países como China, Japón y Cuba: “Esa actividad  me dio la oportunidad de asesorar el trabajo realizado en las escuelas que atendí e impartir clases de superación a docentes en el Teacher Center, un centro de enseñanza posgraduada del país”.

-El internacionalismo es uno de los

principios que sobresale en su

trayectoria profesional. ¿Cuánto

ha significado para usted?

Es indescifrable. Algo no soñado. Nunca pensé que tendría la oportunidad de instruir en diferentes idiomas, ni de compartir con personas de otras nacionalidades. Contribuyó a elevar mi nivel cultural y llevar el pan de la enseñanza a otras tierras.

A pesar de las disímiles tareas desarrolladas en el terreno de la educación, el sueño del profesor Carrasco no era convertirse en maestro. Los primeros pasos hacia esa profesión, en la que lleva casi 44 años, comenzaron en 1961, cuando muy joven colaboró con la Campaña de Alfabetización.

“Semanalmente nos llevaban por grupos a distintas regiones como Bejucal, Quivicán, Alquízar y otros municipios de provincia La Habana, para contribuir con esa labor.

“Era muy joven y para mí fue sorprendente ver el afán que tenían las personas por aprender a leer y escribir. Recuerdo como si fuera hoy la impaciencia de la población por adquirir conocimientos”.

A la par de la Campaña, Alexis Carrasco cursó la carrera de Ingeniería Eléctrica en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría. Sin embargo, ante la necesidad de profesores, decidió abandonar esos estudios e integrar un contingente de maestros populares.

“Siempre me gustó la ingeniería, pero era necesario enseñar Matemática. Fui a prepararme al Instituto Superior Pedagógico Vladimir Ilich Lenin, en la Unión Soviética (URSS). Allí obtuve el título de Máster en Ciencias Pedagógicas en esa especialidad.”

-En 1977 comenzó a impartir clases

en el Varona. ¿Qué significó para

usted integrarse a este centro?

Mucho, por su prestigio y porque prácticamente el destino de la preparación de los docentes del país, desde entonces, estuvo bajo su responsabilidad. Fue muy emocionante conocer que estaba asignado para trabajar en él, cuando regresé de la Unión Soviética.

-Años más tarde, en 1980, volvió a

la URSS para realizar el doctorado.

¿Cuál considera que sea el

mayor aporte de su trabajo?

El tema escogido para la  tesis fue Los Elementos de Análisis Matemático en la Enseñanza Cubana, y poder hacer el doctorado resultó bastante difícil, porque el sistema educativo de la Unión Soviética establecía realizar los estudios y  en determinado período llevar a la práctica los resultados, lo que conllevó a impartir clases en lengua rusa. Realicé un gran esfuerzo, pero  gracias a ello mi investigación se aplicó en la enseñanza soviética. Ese, en mi opinión, fue uno de los aportes del trabajo: sirvió para  aplicarse tanto en Cuba, como en otro país.”

Este docente no cesa en el afán de  continuar enseñando. Es de esas  personas para quienes el  hecho de  terminar una obra no significa más que el reto de comenzar una nueva. Desde el año 2000 el país transita por una Tercera Revolución Educacional, la cual ha estado sujeta a transformaciones como el surgimiento de los Profesores Generales Integrales (PGI). Con el empeño de preparar a estos jóvenes y compartir con ellos los momentos trascendentales que afronta nuestro sistema de enseñanza, actúa como forjador de las nuevas generaciones de  maestros cubanos.

-¿Bajo qué circunstancias se

produce la formación de los PGI?

A la luz de la Batalla de Ideas, Cuba se enfrentó al desarrollo de un nuevo modelo educacional en secundaria básica. Como resultado del mismo surgió la necesidad de preparar profesores en las distintas áreas del  conocimiento.

Se creó, entonces, la Yuri Gagarin, que formó a Los 100 Valientes. Esta experiencia demostró que se podía preparar una cantidad mayor de maestros con las mismas condiciones. En el 2002 comenzó entonces la formación de los PGI, en la escuela Salvador Allende, respondiendo a un llamado del Comandante en Jefe.

-¿Considera efectiva la labor

de estos nuevos educadores?

Realmente constituye un gran desafío el hecho de impartir todas las asignaturas. La preparación integral requerida implica sacrificio y esfuerzo. Hay muchas dificultades, pero debemos reconocer a esos jóvenes que han dado el paso al frente en el momento necesario. A pesar de ser una tarea difícil, la práctica demuestra su efectividad.

-En el transcurso de su vida laboral

ha tenido la oportunidad de confrontar

nuestro sistema de enseñanza con el

de otros países, ¿dista mucho el modelo

educacional cubano de los del resto?

La escuela cubana es muy científica. En ella prevalece lo metodológico, lo didáctico, a diferencia de otros centros en los cuales he trabajado, que van más a otros aspectos y conducen, incluso, a formalismos. Nosotros enseñamos a enseñar, fundamentalmente en el área pedagógica.  Contamos con una educación atendida por un personal muy preparado  en el campo metodológico. Cuando nos comparamos con otros países notamos la diferencia  y comprendemos, entonces, que somos poderosos.

Dentro de sus investigaciones ha trascendido por la gran aplicación que tiene, la realizada sobre el aprendizaje en la enseñanza de la Matemática, en Ciudad Escolar Libertad: “Constituyó un proyecto muy importante, pues abarcó varios profesores del Instituto. Sus resultados fueron muy satisfactorios y actualmente se aplican en la impartición de esta asignatura”.

-Del fruto de sus estudios deriva un grupo

de artículos y programas publicados.

¿Cuáles de esos trabajos se han

generalizado en la educación cubana?

En 1985 realicé los programas de Análisis Matemático I, II, III y IV que se utilizaron en aquella época. También tengo publicaciones en Sudáfrica, entre las que se encuentra un artículo sobre cómo desarrollar el pensamiento lógico,  así como un manual de didáctica y un sistema de hojas de trabajo para alumnos y profesores. Soy autor del programa de Matemática y su metodología, puesto en vigor en la Facultad de PGI en el primer año de la carrera.

Recientemente terminé un libro sobre Heurística titulado Aprender matemática resolviendo problemas. Aunque no se ha publicado todavía, goza de gran aceptación entre los que han accedido a él.

Su destacada labor lo ha hecho merecedor de las medallas de la Alfabetización, Rafael María de Mendive y José Tey, y otras que, aunque significan mucho para él, no se comparan con la satisfacción de ver a sus alumnos convertirse en profesores.

Actualmente es el Presidente del Consejo Científico del Departamento de Ciencias Exactas, y a pesar de tantos reconocimientos y responsabilidades de diversas índole, desea pasar inadvertido, pues la humildad es otra de las lecciones que proporciona a diario en su desempeño profesional.

-El Instituto Superior Pedagógico

Enrique José Varona arriba a su

aniversario 45. ¿Qué opina acerca

del rol desempeñado como rector

de la pedagogía en Cuba?

Nuestro centro ha aportado un enorme caudal de conocimientos a la pedagogía cubana. Sus experiencias han servido de fuente para el desarrollo de los diferentes institutos del país. El principio del Varona está dado por la capacidad de superación  de su personal y  de profesores de otros países, pues en él se han preparado docentes de distintas partes del mundo.

-¿Cuánto representa

el Instituto en su vida?

Todo. No puede haber otra definición. A él le debo mi completa formación como educador e investigador.

-Después de 44 años dedicados a la

formación de diversas generaciones

de profesores,  ¿qué significa el

magisterio en la vida de Alexis Carrasco?

Mi vida. Una dedicación desde la juventud hasta ahora, cuando ya estoy en edad de jubilación y sigo trabajando. Más que con palabras, esta pregunta se responde con mi trabajo. Yo soy maestro y lo que me gusta es enseñar. El día que deje de hacerlo, dejaré de existir.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Destacar la labor desarrollada por el Doctor en Ciencias Pedagógicas  Alexis Carrasco Trujillo a lo largo de 44 años en el magisterio.

Objetivos colaterales: Conocer su opinión en torno a las nuevas transformaciones en la enseñanza. Abordar su participación en las distintas misiones internacionalistas. Reflejar su labor en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De cita del entrevistado.
Tipo de entrada: De presentación
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-directa, 2-abierta, 3-abierta, 4-abierta, 5-directa, 6-informativa, 7-cerrada, 8-abierta, 9-directa, 10-opinión, 11-cerrada, 12-abierta.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Fuente directa. Entrevista realizada al profesor del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, Alexis Carrasco Trujillo.

08/09/2011 08:55 islalsur #. Rostros del Varona


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