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OPINIONES DE MÁRMOL

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Cobra vida el Cristo, eterno vigilante, para dar sus criterios sobre la restauración del Centro Histórico y la descontaminación de la Bahía de La Habana.

DARÍO GABRIEL SÁNCHEZ GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La cita fue acordada para las 9 de la mañana, pero podría haber ido a cualquier hora, yo sé que estaría allí. Llegué un poco antes. Estaba ansioso por conocer los criterios de mi entrevistado sobre el proceso de restauración del Centro Histórico y la descontaminación de la Bahía de La Habana. Un testigo del tiempo era justo lo que necesitaba.

¿Quién mejor que el eterno vigilante de la capital cubana para conceder esta entrevista? Mi interlocutor es de mármol de Carrara y mide 20 metros de altura: el Cristo de La Habana, que majestuoso se erguía frente a mis ojos.

-El día de su inauguración, poco  después

del 1ro. de enero de 1959, su creadora

Jilma Madera, dijo: “Lo hice para que lo

recuerden, no para que lo adoren”.

¿Se ha sentido adorado por los capitalinos?

Adorado sí, pero no desde el punto de vista religioso, aunque represento la figura de Jesús de Nazaret, sino como un símbolo de esta ciudad, característica imborrable que la identifica y la hace especial. A eso se refería mi escultora.

-¿Alguna vez  se sintió preterido u olvidado?

Durante un tiempo fui cubierto exprofeso con árboles y no era visitable. Se debía a mi posición muy cercana a la zona militar de Casablanca y a las limitaciones ideológicas de entonces. Con la libertad religiosa y al ascenso del turismo como un importante renglón económico, la decisión fue revocada en la Semana Santa de 1996; pero no, aún así, nunca me sentí olvidado.

-¿Qué pueden ver sus vacíos,

 pero expresivos ojos, 52 años después

de posicionarse en este lugar?

Veo una ciudad que renace y resplandece indeteniblemente. En 1981 se inició la restauración del Centro Histórico desde el Palacio de los Capitanes Generales y en la década del 80 comenzó también la reconstrucción del Morro y la Cabaña, la cual día a día es más ostensible y admirable.

-¿Qué  siente al contemplar la

recuperación de La Habana a

50 metros sobre el nivel del mar?

Satisfacción y orgullo ilimitado, que llegó a ser euforia en 1982, cuando el Centro Histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

-Este proceso es un sueño hecho

realidad, ¿qué opina sobre su principal

impulsor, el Doctor Eusebio Leal Spengler?

A mí me gusta calificarlo de artista. Su quehacer diario es duro, fuerte, casi explosivo, pero creador. Más que trabajo, es arte. El Centro Histórico es la inmensa escultura de Eusebio Leal.

-A sus pies no solo se transforma esa parte

simbólica de la ciudad, también la Bahía

comienza a respirar, ¿nota el cambio?

Desde 1998 el trabajo en su saneamiento es arduo e incansable. El resultado de la recogida de sólidos y mezclas oleosas en el agua,  la extracción de embarcaciones hundidas o semihundidas y la limpieza  de los ríos que desembocan en el perímetro ya es visible.  También alcanza resultados significativos el trabajo de Responsabilidad Ambiental Empresarial con las 98 empresas contaminantes de la Bahía. Estas medidas, poco a poco, le devuelven las aguas transparentes y su biodiversidad.

-En el mundo otro Cristo es admirado, venerado,

visitado por millones de personas cada año, es el

Cristo Redentor, protector de Río de Janeiro,

considerado unas de las siete maravillas

del mundo moderno. ¿Algún

sentimiento de celo o decepción?

No, no hay nada más gratificante que ser el protector de esta sencilla pero bellísima ciudad, que sin detenerse resurge. No necesito el reconocimiento y la admiración internacional. Para mí, el cariño de mis protegidos es suficiente.

-¿Algún anhelo insatisfecho?

Sí, un gran anhelo: volver a ver pelícanos, muchos pelícanos sobrevolando la Bahía de La Habana.

Nota: Para esta entrevista se consultaron las revistas Pelícanos y Grupo Estatal de la Bahía de La Habana, así como el documental Leal en el tiempo.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: Abordar el tema de la reconstrucción del Centro Histórico y la descontaminación de la Bahía de La Habana.
 
Objetivos Colaterales: Hacerlo desde una perspectiva novedosa para atraer al lector, de ahí el inusual entrevistado.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De actualidad.
Por el canal que se obtuvo: Revisión documental.

Tipo de título.  Llamativo.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: De Preguntas y respuestas. 
Tipo de preguntas: Abiertas.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.
Tipo de fuentes: Documentales (revistas Pelícanos y Grupo Estatal de la Bahía de La Habana. Documental Leal al tiempo.), tradicionales, permanentes, secundarias, complementarias.



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