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MEJORA DE SU CAÍDA EL CABALLERO DE PARÍS

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Luego de su desprendimiento, fue restaurada la escultura del personaje ubicada en el Centro Histórico de la ciudad.

Texto y fotos:
MARIA KARLA VILLAR,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A su lugar habitual, frente al Convento San Francisco de Asís en el Centro Histórico de la capital, fue devuelta la estatua del Caballero de París después de una reparación a consecuencia de la caída que sufrió el pasado 28 de septiembre (2011) por conductas antisociales de algunos transeúntes.

La obra tenía la base muy deteriorada, lo que también propició el desplome. Fue trasladada para su reparación al Taller de fundición artística de la Escuela-Taller Gaspar Melchor de Jovellanos, pues la escultura quedó separada del apoyo. En ese lugar se la añadieron al amarre piezas de hierro para reforzarla, se rellenó con resina una de las piernas y se soldó el Caballero a la plancha de acero, arreglo que no significó gran gasto económico, explicó Tomás Gutiérrez Morales, profesor del instituto.

Al frente de la restauración estuvo Juan Carlos Pérez Botello, director del centro educacional, y en el montaje se encontraban alumnos, profesores, pintores y el albañil Ángel Díaz Labrada, quien tuvo la tarea de hacer la base de concreto.

El personaje popular conocido como el Caballero de París y cuyo nombre era José María López Lledín, nació en Galicia, España, y llegó a La Habana el 10 de diciembre de 1913, con 12 años de edad, como lo demuestra el Archivo Nacional en el Registro de Entrada de Pasajeros de 1913.

Según su hermana Inocencia, el Caballero trabajó en una bodega en la calle Genios, como encargado en una tienda de flores, de sastre, en una tienda de libros y en una oficina de abogados. Se interesó en seguir estudiando para conseguir trabajos que le aportaran más dinero y logró ser sirviente de restaurante en los hoteles "Inglaterra", "Telégrafo", "Sevilla", "Saratoga" y otros.

La mayoría de sus contemporáneos cuentan que Lledín fue apresado por un crimen que no cometió y cumpliendo su condena, perdió la razón. Al salir, rondaba por calles, avenidas, parques y sobre todo por el Paseo del Prado, lugar que calificó como su Imperio. Era un hombre de muy buenos modales, gentil, conversaba con niños, jóvenes, adultos y ancianos. No pedía limosnas ni aceptaba dinero de desconocidos. Las personas le querían mucho y se hizo un símbolo armonioso de la capital.

Murió el 11 de julio de 1985, internado en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, “Mazorra”. Hoy, sus restos descansan en el Convento San Francisco de Asís y por eso la escultura de Villa Soberón también se ubica allí. 

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Dónde.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Primer valor noticia: Actualidad.
Otro valor noticia: Interés colectivo.
Tipo de fuentes declaradas: No documentales: Tomás Gutiérrez Morales, Juan Carlos Pérez Botello. Documentales: “Yo soy el Caballero de París”, del doctor Luis Calzadilla Fierro.

 



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