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LAS PRIMERAS EXPERIENCIAS BECARIAS

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HUY VU QUANG,

estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cada persona, desde que nace hasta convertirse en adulto, ha recibido protección y gran cariño de parte de sus padres. Por eso, cuando tiene que alejarse de los brazos de ellos siente un enorme vacío en el alma y para adaptarse a vivir solo necesita un tiempo indefinido.

De acuerdo con ese proceso, resulta bastante difícil para cualquier joven y la dificultad se multiplica sobre todo para los estudiantes en el extranjero, ya que se trata de acostumbrarse a una nueva cultura con muchas características distintas como el idioma, los hábitos y la convivencia. Más que nadie, entiendo bien lo que tiene que pasar aquel muchacho desde mi experiencia como un alumno en un país lejano.

Luego de terminar el estudio de doce grados, decidí elegir la carrera Periodismo de la Universidad de La Habana, en Cuba. Con muchos estímulos de mis padres y la determinación mía, empaqué hacia el país caribeño para conquistar el nuevo reto de la vida.

Aunque Cuba y Vietnam tienen una relación diplomática estrecha, es muy difícil encontrar las informaciones sobre las condiciones actuales de la nación caribeña. Por lo tanto, relacionaba a Cuba con otros países de la región, como México o Venezuela, y no tenía por qué preocuparme. ¡Mi futuro prometedor estaba en marcha!

Después del vuelo largo de casi diez mil kilómetros de distancia y aproximadamente 30 minutos en carro desde el Aeropuerto Internacional José Martí, llegué a la residencia estudiantil Lázaro Cuevas. Aquí los primeros contactos fueron de sorpresa y amigables por la afectuosa acogida de los compañeros vietnamitas y el conjunto administrativo del albergue.

En los días siguientes, me encontré con muchos problemas cotidianos como el cambio de horario, dificultades en la comunicación por cuestiones de idioma o la adaptación a una nueva comida, costumbres, el clima y también el sistema de transporte urbano.

Pero la vida no es como un sueño, la situación de la residencia no se encuentra en óptimo estado. Todavía existen problemas objetivos como la escasez del agua, ya que la beca se sitúa en la zona costera del mar, y las malas condiciones del elevador que dificulta a las personas que viven en los apartamentos altos. Sin embargo, cada país posee su ventaja y desventaja típica, ninguno es totalmente perfecto. Sintiendo esa esencia, me esfuerzo cada día más para superar estos primeros obstáculos.

Poco a poco, con los apoyos entusiasmados de los nuevos amigos cubanos y el gran intento de mi parte, he dejado a un lado las dificultades diarias y me concentro en los estudios de la carrera. Esta tarea es lo más importante de mi presencia en Cuba.

Han pasado tres años desde que aterricé a esta tierra y ni un día dejo de mejorar en mis conocimientos. Espero que, con los días restantes de mi estancia, pueda conocer más de la cultura y la tradición cubana.

 

 



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