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LA FÓRMULA TIME: UNA POLÉMICA, UN SECRETO…

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Tema: ¿De qué manera la revista Time y la fórmula que propició para el periodismo interpretativo, cuestiona el paradigma de la prensa norteamericana de que “los hechos son sagrados y la opinión es libre”?

ROSALIA CARMONA LEDESMA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En 1920, cuando apenas iniciaba la radiotelefonía y la saturación noticiosa solo podía realizarse en los diarios, un par de estudiantes de la Universidad de Yale, Henry Luce y Briton Hadden, aseguraron que el hombre estadounidense, casi totalmente ocupado, no disponía del tiempo suficiente para mantenerse actualizado.

Los diarios, afirmaron Lucen y Hadden, “imprimen todas las noticias” y las revistas, “las comentan y desarrollan adecuadamente”, pero “ninguna publicación se ha adaptado al tiempo que los hombres ocupados disponen para mantenerse informados” (1).

La respuesta ante tal situación fue la creación por parte de estos dos universitarios de “la pionera del periodismo interpretativo”: la revista Time, conocida inicialmente como Facts.

Publicada oficialmente en marzo de 1923, sus fundadores prometieron que la nueva revista estaría interesada “no tanto en la cantidad de material que incluye entre sus tapas, sino en cuánto de ese material en sus páginas llega a la mente de sus lectores” (1).

Miguel Carrandi Castro, periodista de Tribuna de La Habana, considera que, independientemente de la escasa experiencia periodística, estos jóvenes poseían una amplia visión que les permitió dar forma a una revista diferente, capaz de responder a la necesidad imperiosa de mostrar el alcance de la noticia, su interpretación e implicaciones ocultas, aspectos de gran utilidad en el periodismo interpretativo y que abrieron una ’nueva dimensión’ en la profesión.

Una fórmula trascendente

Por otra parte, Abraham Santibáñez Martínez, periodista y teórico del periodismo en Chile, señala que “estar informado -en consecuencia- es algo distinto al simple hecho de estar diariamente sometido a la indiscriminada avalancha noticiosa” (2). De ahí parte el gran descubrimiento de Time: su nueva fórmula para el periodismo.

Explicar esta fórmula, implica someterse a un análisis profundo que incluye la llamada ´organización en secciones´, ´la interpretación que condiciona la redacción de manera distinta a la tradicional´ y la necesidad de una correcta selección de la información, imprescindible a la hora de redactar el hecho noticioso. Elementos que resume Santibáñez cuando reafirmó: “Este estilo de periodismo puede caracterizarse por una presentación ordenada, en secciones; por un estilo de redacción al servicio, justamente, de la interpretación, y por una selección de las noticias” (2).

El periodista Eduardo Ulibarri –Costa Rica- catalogó esta receta de Lucen y Hadden para la profesión como la creadora del periodismo interpretativo, y brindó reconocimiento a sus creadores por haber revitalizado una labor que estaba en crisis (4).

La española Concha Fagoaga plantea que el objetivo de la fórmula era organizar, clasificar y explicar las noticias de la semana, y sobre todo, tratar de romper el convencional código semántico aplicado al “relato objetivo de los hechos” (3).

Según su criterio, la creación del equipo Time debía poner fin a la exactitud firme en los escritos noticiosos por dos razones: “la periodicidad semanal debía ofrecer algo de lo que careciera la diaria” (3). La segunda razón la proporcionaban los propios promotores de Time al sentenciar: “Este es un semanario de noticias, no de opiniones, y busca la controversia solo cuando esta sea necesaria para poner de relieve lo que las noticias significan” (1).

Sin embargo, el también experto en ética periodística Santibáñez, ratifica que “más de 60 años después de la aparición de la revista “noticiosa semanal”, como se subtitula su creación, la polémica sigue abierta para muchos -incluyendo a un grupo importante de nuestros propios alumnos- la fórmula no es sino una manera ingeniosa de disfrazar las opiniones propias” (2).

Obviamente, resulta imposible poner de relieve lo que las noticias significan sin aplicar lo que Santibáñez define como disfrazar las opiniones propias, que no es más que la subjetividad periodística. Ahí radica la perspicacia de la fórmula, crear un nuevo sendero que permitiera interpretar periodísticamente los acontecimientos, partiendo de las opiniones y juicios de las fuentes, que finalmente van a ser las que aporten la mayor veracidad y puntos de vista al relato noticioso.  

Ruden Tembrás, periodista del semanario Trabajadores, piensa que la fórmula surgida con la revista Time contiene atributos que pudieron perfeccionarse en sus inicios, pero aún así es importante agradecerle el hecho de enseñarnos a profundizar en los más diversos aspectos de las noticias.

Para la profesora cubana Iraida Calzadilla, continuar achacando a la interpretación visos de subjetividad es tanto como desestimarla en el resto de los estilos y géneros periodísticos. La subjetividad, comenta, es parte esencial de la actividad periodística. Y recalca que nos salva de toda argumentación mal intencionada el hecho de sustentar los trabajos desde una ética y una honestidad profesional, desde una comprobabilidad de los datos y fuentes cuales columnas del acto mismo de ser periodistas. Las fuentes, en su diversidad y multiplicidad de miradas, irán conformando el mosaico de la interpretación a la que llegará el lector (7).

¿Objetividad o subjetividad?

Santibáñez sugiere, además, que su preocupación “ha sido rescatar los elementos de objetivad, pues el nuevo género no busca simplemente un ropaje que se extiende sobre la opinión, ni tampoco, una información cruda y no procesada”.

¿Será que Time olvidó sus metas iniciales? Al respecto, Santibáñez señala que la fuerte personalidad de Henry Luce, marcada por la influencia de misionero protestante del padre, rompió muchas veces las fronteras del periodismo sin opiniones que se había propuesto. Añade que algunos críticos, al referirse al éxito de la revista, han apuntado desdeñosamente que “Life, (la revista hermana de Time), estaba hecha para la gente que no sabía leer y que Time era para los que no sabían pensar”.

El periodista español Juan Varela, en su artículo La veracidad de la opinión, publicado en el sitio Periodistas 21, asegura: “Muchos columnistas al emitir juicios sin respetar los hechos, olvidan el viejo adagio del editor estadounidense Charles A. Dana, uno de los inventores del periodismo informativo, de que “los hechos son sagrados, las opiniones son libres”. Varela apunta que los criterios no deben estar por encima de la verdad. Aunque la opinión sin hechos es cosa de fe, los lectores pueden o no tenerla, pero no es bueno convertir los asuntos públicos en cuestión de dogma. Al hacerlo se ensanchan los abismos en lugar de tender puentes de realidad. La habilidad está en interpretar los hechos adecuados a la realidad y a sus tesis” (5).

El periodismo, debe reconocer la importancia del criterio subjetivo, selectivo. Por ello, la fórmula que propició la revista Time para el periodismo interpretativo resulta muy oportuna en este sentido. Este nuevo esquema de trabajo que prioriza el acontecimiento principal, los antecedentes, fuentes documentales y activas, los análisis valorativos, las interpretaciones y las proyecciones, permite situar los hechos en toda su dimensionalidad, a la vez que posibilita al lector construir un criterio personal a raíz de los elementos que se le exponen.

A nuevos tiempos, mayores exigencias

La profesora Iraida Calzadilla, en los epígrafes de su tesis doctoral La nota: de informar a explicar, opina que: “Si bien desde el período de entre guerras ya fue evidente la necesidad de un periodismo que explicara en profundidad el acontecer, hoy, ante la expansión de los medios de comunicación y la capacidad de propagar los mensajes casi en tiempo real, el modo y manera de su entrega están urgidos de otros enfoques comunicativos que sitúen, contextualicen, interpreten y valoren los hechos a partir de múltiples voces” (6).

Bibliografía:

1 Citado en Periodismo Interpretativo, Los secretos de la fórmula Time. Santibáñez Martínez, Abraham. Ed. Andrés Bello. Santiago, 1974, 294 páginas.

2 Santibáñez, Abraham. Periodismo interpretativo a la sombra de Henry Luce, Desde Time hasta hoy. Santiago, 83 páginas.

3 Fagoaga, Concha. Periodismo interpretativo. El análisis de la noticia”. Ed. Mitre. Barcelona 1982, 128 páginas.

4 Citado en González, Florybeth. “La fórmula Time es pionera en el periodismo”. Sitio  AppData/Local/Temp/Rar$EXa0.042/

la-formula-time-es-pionera-en-el periodismo, 6 de junio de 2009.

5 Varela, Juan. “La veracidad de la opinión”. Sitio AppData/Local/Temp/Rar$EXa0.649/

la-veracidad-de-la-opinin-sorprende-la.html, martes 30 de marzo de 2004.

6 Calzadilla Rodríguez, Iraida. Modalidad que busca la integralidad del acontecer. Epígrafes de su tesis doctoral La nota: de informar a explicar. 2012, página 3.

7 Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso académico 2012-2013. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

Periodistas consultados:

Ruden Tembrás, semanario Trabajadores.

Miguel Carrandi Castro, semanario Tribuna de La Habana.



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