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LOS «FUEGUITOS» DE UN ABRAZO

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LUIS A. AUTIÉ CANTÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Pocos escritores existen capaces de acomodar, dispuesto en líneas sobre las páginas de un libro, todo lo bello y lo feo del mundo, lo sublime, lo ridículo.

El periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, en «El Libro de los Abrazos», demuestra que es uno de esos elegidos, con el don de fundir en una sola pieza prosa y lirismo. Alan Ryan, crítico literario del diario norteamericano The Washington Post, lo define acertadamente cuando dice que «los grandes escritores caminan en la cuerda del equilibrista y arriesgan el cuello con cada palabra. En su obra «Memoria del Fuego», Galeano fue un acróbata triunfante. En «El Libro de los Abrazos», se desprende de la cuerda y levita en el aire».

La forma en que está escrito este volumen permite ser leído de manera rápida y fácil. Se pueden contar con los dedos las historias que exceden de una cuartilla; sin embargo, la carga de sentimientos, de análisis y de crítica impregnados en ellas muestra la genialidad de Galeano cuando de despertar disímiles sensaciones en los lectores se trata.

Algunas crónicas, como La alambrada; la narración de un fusilamiento o la muerte del campesino Julio Cañón sin duda endurecerán los pelos en más de una nuca.

Caminaremos Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile o La Habana; alguien nos silbará un tango de Gardel a la vez que varias paradojas nos salen al paso; veremos que la gente es menos libre que el dinero, y que el dinero hace libre a mucha gente; nos hablarán de amor, de teología, de burocracia y de arte, de tristeza, de hambre, de miseria, de fiestas y banquetes, de Adán y Eva, de Dios y sus errores, del aire, el viento y la ventolera. Viajaremos al país de los sueños y nos demostrarán que la realidad es una loca de remate.

La utilización de la ironía se convierte en un arma eficaz para criticar los problemas históricos de la región, sobre todo el de la brecha cada vez mayor entre la clase alta y la clase baja. Los indios, los campesinos, los pobres y los ricos se vuelven protagonistas de relatos donde el autor desnuda esa América Latina que sabemos está ahí, gritando en silencio sus dichas y sus miserias o, como diría el propio Galeano, «muriendo la vida».

Resalta la facilidad con que las historias hacen que el lector sienta vibrar su pecho debido a lo que está leyendo, sea capaz de «recordar» algo que no experimentó, que no sufrió, que no gozó, gracias al simple hecho de sentirse identificado con ellas. Ese magnetismo tienen las historias de El Libro de los abrazos, que parecen decir: ¡Tómame, hazme tuya, víveme, sin haberme vivido! Simplemente hay que leerlas y así, sujetos a la pluma de Galeano, entenderemos mejor la loca aventura de vivir en el mundo y descubrirnos como uno más en este «mar de fueguitos» que somos.

UN LIBRO PARA ABRAZAR

CLAUDIA GONZÁLEZ CORRALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿Quién dijo que la ficción y la realidad no se pueden mezclar? ¿Que la fantasía no pasa de ser lo ideal? ¿Que lo tangible nunca llegará a representar algo más? El escritor uruguayo Eduardo Galeano, en los pasajes de El libro de los abrazos, reconcilia estos dos extremos aparentemente incompatibles.

El volumen –que data de 1989- constituye una compilación de pequeños cuentos, reflexiones, fábulas y crónicas que, con un enfoque poético, recrean una visión del mundo. Son historias que delatan a la humanidad y cada una se encarga de recordarnos quiénes somos.

Las temáticas abordadas en el texto resultan tan diversas como las formas en que son tratadas. Se pueden encontrar escritos que profundizan en la importancia del lenguaje, las palabras, la voz humana, los niños, la amistad… y otros que irrumpen en cuestiones tales como los sueños, el miedo, el olvido, la cultura y el arte.

Los relatos abarcan desde curiosas narraciones sobre la creación del mundo hasta insospechadas ocurrencias. A lo largo de la obra, el autor deja entrever diminutas pinceladas de humor que reafirman su increíble capacidad de expresión.

También recoge anécdotas referidas a distintas ciudades americanas –La Habana, Montevideo, Santiago de Chile-,    deliberaciones sobre el exilio –que al cronista le tocó vivir-, y diálogos con escritores latinoamericanos, entre ellos Juan Gelman.

Los textos por lo general son cortos y mediante un lenguaje sencillo y claro logran aprehender la atención del lector, estimulando en él disímiles sensaciones.

El también autor de Memorias de Fuego y Las venas abiertas de América Latina, hace gala en esta colección de un gran poder narrativo. Tiene la habilidad de con una sola palabra sugerir ideas y momentos, pues, como dijera Josep Morreres, periodista del Diario de Barcelona: “Galeano recupera para la literatura la capacidad de recrear el mundo”.

La realidad del continente americano queda reflejada en esta entrega. Vistas al pasado y al presente son ofrecidas con extremo detalle. Se refiere a los latinoamericanos como a “los nadie” y los define como los “que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número”. Ilustra, además, las dictaduras del siglo pasado y el dolor del desarraigo.

Entonces, ¿a qué se debe el título? Galeano alude a diversos tipos de abrazos: el fraterno, el de los amigos que se reencuentran después del exilio, el que se produce entre un hombre y una mujer que inventan el amor, el que a tantos hombres, mujeres y niños solitarios les falta…

Esta obra no se lee: se vive y se revive. La sensibilidad, la pureza, la crítica, los puntos de vista, y las frases puntiagudas y ágiles del autor, hacen de El libro de los abrazos una lectura imprescindible de “abrazar”.

¿QUIERES QUE TE ABRACEN?

JANELLE PUMARIEGA SANTANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Pequeñas historias, como pequeños abrazos que duran tan solo un instante y que, sin embargo, deseamos aferrarnos a ellos para toda la vida.

El libro de los abrazos, formidable colección de cuentos, crónicas y reflexiones del escritor uruguayo Eduardo Galeano, nos invita a soñar y a sentirnos más vivos, porque dibuja la realidad rodeada de chispas de magia.

A través de un lenguaje sencillo, que brinda la posibilidad de una lectura fluida, nos encontramos con un mundo que es este mundo y que por momentos parece dejar de serlo. Y cuando creemos que entramos de lleno en la fantasía, nos descubrimos presenciando la vida real una vez más. Pero es una transición que no duele, sino que toca el alma, como con la punta de una pluma.

Galeano –que ostenta entre sus premios recientes la distinción Stig Dagerman, entregada en Suecia a escritores que trabajan la libertad de la palabra, mediante la promoción de la comprensión intercultural (1), y el galardón Alba de las Letras de 2013– hace en este libro excelente descripciones de los ambientes citadinos de La Habana, Nueva York, Santiago de Chile, Buenos Aires y otras capitales, pasaportes infalibles para conocer regiones a las que quizás nunca antes habíamos viajado.

Además, recrea las visiones más crudas de las clases humildes de América Latina, contrapuestas al buen vivir de sus amos explotadores que imponen y disponen. Mediante ello sensibiliza al lector con la causa de las comunidades indígenas del continente y de los latinoamericanos pobres que vagan de esquina en esquina a merced de dos o tres centavos.

Referido a esto, el periodista José Ángel Bermejo, del Diario 16 de España, comentó: “Este libro destila América por todos los poros. ¡Dichosa la tierra que tienen un trovador que la descubre a sus semejantes!”

Las reflexiones, algunas más breves, otras más extensas, también se dan cita en esta obra y sirven para enamorar, para agarrar los propósitos a puño cerrado, para creer y crecer. Y las anécdotas, incluso matizadas con brochazos de humor, echan a andar los engranajes de la máquina del tiempo y nos invitan a ser partícipes de singulares historias.

Es este un libro bien difícil de resumir. La mejor manera de hacerlo es recomendando su lectura: El país de los sueños; un Dios que, sí, es Dios, y nos habla acerca de la soledad y de la equivocación de Adán y Eva; el disparatado enigma que se levanta alrededor de un banco en una cárcel; la casa del poeta Pablo Neruda; un niño con un cerdito pintado en la mano; el personaje que vio el mundo desde arriba y contó que los hombres parecían un mar de fueguitos…

El amor, las pasiones, los deseos, la alegría, la tristeza, el hambre, la guerra, la paz, la esperanza, son algunos de los ingredientes que Galeano –autor de más de cuarenta libros entre los que se encuentran Las venas abiertas de América Latina y Memorias de fuego– arrojó al caldero de su literatura para crear esta pócima repleta de abrazos encantados.

(1) Tomado de www.wikipedia.com /Eduardo Galeano/Premios.

 

UN ABRAZO DE GALEANO

 
 
ROBERTO M. LÓPEZ DE VIVIGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En tiempos con prisa, las personas renuncian cada día más al arte de la lectura. Por eso, los libros cortos se han convertido en moda.

El libro de los abrazos (Ediciones la Cueva: 1989) del escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, es muestra de la magia de la síntesis. Textos de varios géneros con menos de dos páginas, incluso algunos de un solo párrafo, conmueven y enseñan.

Galeano recorre América desde el sentir de sus hijos, con pinceladas basadas en testimonios propios, de grandes personajes, y de desconocidos: Nueva York, Ciudad de México, Managua, La Habana, Bogotá, Caracas, Quito, Río de Janeiro, Buenos Aires, y Montevideo, son descritos desde el sufrimiento del pobre, la añoranza del exiliado, y hasta la crueldad del dictador más genocida.

Un lenguaje coloquial guía al lector por las páginas, y lo obliga a regresar a lo visto, no para averiguarle sentido a una palabra rebuscada como es costumbre, sino para reflexionar en cada vocablo tan simple, pero tan lleno de significado.                                                                   

El contenido histórico, la realidad social, las tradiciones de los pueblos, la crítica y la ficción, se mezclan en esta obra, lo que la hace tan variada y rica que es difícil desprenderse de ella cuando se comienza a leer.                      

Las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile censuraron a Galeano, pero la calidad narrativa y de análisis de sus textos sobrevivieron a esa oscura época. Su trayectoria literaria y periodística ha sido merecedora de dos Premios Casa de Las Américas, tres del Ministerio de Cultura del Uruguay, el American Book Award (Estados Unidos), el Stig Dagerman (Suecia), y el Alba de las letras.

Entre los más de treinta títulos escritos por el montevideano se encuentran Las venas abiertas de América Latina, Días y noches de amor y de guerra, Los fantasmas del día del león y otros relatos, El fútbol a sol y sombra, La canción de nosotros, Patas arriba, La escuela del mundo al revés, Reportajes: Tierras de Latinoamérica, otros puntos cardinales, y algo más.

En tiempos cada vez más manipulados psicológicamente, se impone leer a Eduardo Galeano, un digno ejemplo de perseverancia ante la vida, el cual sobrevivió a la prisión y el exilio.

Aquí, un pequeño incentivo para comenzar a ojear El libro de los abrazos, un fragmento del cuento La cultura del terror 7: “El colonialismo visible te mutila sin disimulo: te prohíbe decir, te prohíbe hacer, te prohíbe ser. El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser”.
 

12/02/2014 18:39 islalsur #. Libros


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