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UNA ACCIÓN DE MIL PALABRAS

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Yendiset Sánchez Fiallo, coordinadora general del proyecto Caritas Habana en la periférica comunidad de Managua, manifiesta que en Cuba la institución desarrolla diversos programas de emergencia y auxilio humanitario para niños y jóvenes enfermos, con discapacidad o en condiciones de marginalidad, atención a grupos de la Tercera Edad y ayuda a personas con VIH-Sida, entre otros.

 

Texto y foto:
ADIEL GUEVARA RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Fines muy nobles guían un programa que aumenta su alcance cada vez con mayor intensidad: educar, curar heridas sociales y solucionar problemas que atentan contra la integridad familiar en nuestros hogares. La Parroquia de San Isidro Labrador, como muchas otras, se ha consagrado a misioneros empeños de lentos, pero gratificantes resultados.

Esta entrevista con Yendiset Sánchez Fiallo, coordinadora general del proyecto Caritas Habana en la periférica comunidad de Managua, duró poco más de una hora y se desenvolvió en el ameno e íntimo ambiente de su casa.

Yendiset lleva dirigiendo varios años la iniciativa y ha logrado expandirla a localidades cercanas. Ideó la creación del Grupo de Teatro “Amor y Esperanza” para despertar habilidades creativas en los niños y organiza actividades donde participan extranjeros de diversos países como el Grupo Road Scholar, quienes hacen numerosas donaciones de libros y materiales de estudio para las asignaturas que se imparten en las aulas de la iglesia.    

-¿En qué consiste Caritas Internationalis y cuál es su labor?

Caritas Internationalis es una organización humanitaria católica y la entidad caritativa más grande del planeta. Reúne 162 organizaciones nacionales en varios países. Combate la pobreza, la exclusión social, la intolerancia y la discriminación. En Cuba desarrolla diversos programas de emergencia y auxilio humanitario para niños y jóvenes enfermos, con discapacidad o en condiciones de marginalidad, atención a grupos de la Tercera Edad y ayuda a personas con VIH-Sida.

-¿Cuándo comenzó en Managua el proyecto Caritas Habana y por quién fue introducido?

Su surgimiento ocurrió hace doce años, en el 2001, y fue posible gracias a los Hermanos Oblatos de María Inmaculada, que en aquel entonces dirigían la parroquia. Las primeras aulas creadas para impartir clases solamente de inglés se llamaron “San Eugenio de Mazenod”. Posteriormente, se incorporaron otras materias como Computación, la cual no se está impartiendo en estos momentos por problemas de roturas en los equipos y otras dificultades técnicas. Las iniciativas siguieron surgiendo y las opciones de estudio se ampliaron cada vez más con la incorporación de nuevos maestros de diversas especialidades.

-¿Quién fue Eugenio de Mazenod y por qué se toma como nombre para las aulas creadas dentro

de la Parroquia de San Isidro Labrador?

Es el fundador de la Congregación de Misioneros Oblatos de María Inmaculada (OMI), la cual se dedica a la evangelización por medio de retiros, misiones populares, parroquias, centros de misión, etc., consagrándose especialmente a los más pobres y abandonados. Nuestras aulas adoptan su nombre ya que los padres que introdujeron Caritas en Managua pertenecían a esa hermandad religiosa.

-¿Cuál es la matrícula con la que cuenta el centro?

Nuestro centro cuenta con una matrícula de 150 niños y 42 adultos. Además, tenemos una plantilla de seis profesores de mucha experiencia.

-¿Qué actividades actualmente se desarrollan para apoyar a la escuela y la sociedad en la formación y superación de los habitantes de este pueblo?  

Actualmente se brindan cursos de música para canto coral, solista y guitarra a escolares de primaria y secundaria básica, tutorías de Matemática y Español dirigidas a estudiantes de séptimo, octavo y noveno grados y clases de Inglés para todas la edades con el fin de apoyar a la escuela en su labor educativa.

-¿Cuál es el programa de enseñanza al que se han incorporado mayor cantidad de personas y por qué?

Las clases de Inglés son las que cuentan con la mayor aceptación entre niños y adultos. Se aplican programas británicos avanzados de enseñanza de inglés como el Interchange 3ra. edición y son bien asimilados. Estas actividades son totalmente gratuitas y son financiadas por el Grupo de Desarrollo Humano de Cáritas Habana.

-¿Considera usted que la Iglesia Católica, mediante esta organización humanitaria, pretenda sustituir el rol de la escuela y legitimar el catolicismo en la vida de los cubanos de creencias tan heterogéneas?

Es indudable que nuestro objetivo final es la evangelización de la población, sin embargo, esto no se le impone a nadie. La escuela cubana debe ver en nosotros una fuente de apoyo educativo y espiritual, pero para nada nos proponemos sustituirla, solo servirle como un complemento más.

-¿Ha surgido, paralelo a este proyecto, algún otro de relevancia destacada?

Sí, por ejemplo, el grupo de teatro “Amor y Esperanza”, fue creado a partir de Caritas Habana en Managua y tiene a los niños como sus protagonistas. Ya se han podido presentar dos obras en el capitalino Teatro Bertolt Bretch: “El canto de la cigarra” y “De La Habana a Belén”, donde estuvo presente, durante su estreno, el Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana. Esto permite explotar y desarrollar las habilidades artísticas y creativas de los pequeños, quienes ingenian la mayoría de las iniciativas a la hora de montar las piezas teatrales.

-Tengo entendido que en gran parte de la capital, Caritas ha labrado un merecido espacio con sus actividades de ayuda a los más necesitados, ¿qué otro tipo de auxilio presta la organización?

Existen lugares como el municipio la Habana Vieja donde se han creado comedores  para que niños de familias fracturadas puedan desayunar antes de ir a la escuela. De igual forma, se han abierto numerosas guarderías y parques de juego con el fin de alejarlos de ambientes negativos y no acordes con su edad.

-En Cuba la articulación de la Iglesia con el Estado fue en un inicio difícil y tuvo sus desavenencias. ¿Cree que actualmente se hayan limado esas asperezas y el Gobierno ya acepta abiertamente la ayuda de cualquier institución religiosa en pos del desarrollo de su proyección socialista?

No cabe duda de que la mentalidad, al triunfo revolucionario, era mucho más radical de lo que es hoy. A pesar de los esfuerzos por cambiarla, esta perduró mucho tiempo en personas que vivieron aquella época. La Cuba del siglo XXI está dispuesta a recibir toda la ayuda que la Iglesia le pueda brindar para conformar una sociedad más unificada y libre de prejuicios del pasado. Las entidades gubernamentales se muestran más dispuestas a permitir la implementación de programas como estos en nuestras localidades, marginadas o no, con el objetivo de eliminar males sociales que aún perduran.

Pie de foto: Yendiset Sánchez Fiallo, coordinadora general del proyecto Caritas Habana, en Managua.



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