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FUEGO CRUZADO DE FUENTES

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Tema: Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, señala: “No acudir a la pluralidad de las fuentes es negar profundidad a cualquier producto periodístico que intente un acercamiento lo más veraz y comprobable posible, lo más integrador y complejo para su entendimiento de una realidad dada”.

 

JOSÉ MANUEL PÉREZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hablar del uso de fuentes plurales en el periodismo es, o debe ser, sin duda, referir una de las rutinas básicas en el quehacer de cualquier profesional del gremio. Al menos eso dicen casi todos, pero no pocos son los que acompañan esta aseveración con una anécdota en la que recuerdan un momento de su carrera en el que no lo hicieron.

A decir de la Doctora Iraida Calzadilla, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, se entiende por fuente “a todo lo que propicie, contenga, facilite y transmita información” (2005: 53).

Según Matheus Nascimento, profesor de la Universidad de Montemorelos, México, las fuentes pueden estar en dos grandes grupos: las vivas, que comprenden a funcionarios, voceros oficiales o de asociaciones privadas, de la sociedad civil, personas de la comunidad y personajes relevantes en todos los órdenes; y las documentales, entendidas como documentos judiciales (sentencias, decisiones) encuestas, informes de organismos e instituciones, comunicados de prensa, notas de prensa (2010: Web).

Algunos advierten diferencias en el uso de las fuentes en los distintos géneros del periodismo, como el profesor Carlos Prado, de la Universidad de Salamanca, España, quien asegura que “para el periodista de investigación las fuentes no tienen los mismos atributos que para el periodista de información habitual. En el periodismo rutinario muchas informaciones llegan directamente al medio de las fuentes institucionales, a través de las dependencias de prensa y relaciones públicas. En otros casos, el periodista es convocado a reuniones de prensa para recibir directamente declaraciones oficiales, pudiendo interrogar y cuestionar”.

“En el trabajo del Periodismo de Investigación las fuentes institucionales carecen de interés. La fuente perfecta sería una fuente pública, con información privilegiada, pasiva pero abierta, que se deja identificar, que colabora con el periodista y que nos aporta documentos secretos, que sea confidencial y que trabaje sólo con nosotros” (Pardo, 2006: Web).

Puede que algunas de estas definiciones que sobre las fuentes en la investigación ofrece el profesor Prado, obedezcan a una visión un tanto edulcorada del periodismo más aventurero y con fines comerciales. Pero, básicamente, se han de buscar fuentes que den una perspectiva nueva, aterrizada y verídica de la realidad.

Los lectores no se conforman con que se les dé respuesta a las preguntas básicas  (qué, quién, dónde y cuándo), están ávidos de conocer el por qué, el cómo y el para qué. El lector necesita una explicación de los hechos sin sentir que se le impone la verdad que posee quien redacta. Por ello, es imprescindible que se le muestren la mayor cantidad de percepciones del acontecimiento mediante el contraste de fuentes.

Para Matheus Nascimento, “las fuentes son las que van guiando en el camino para conocer todas las dimensiones y complejidades del tema. Buscar un abanico de opiniones, evitando el sólo “reproducir” declaraciones de una determinada persona en una conferencia de prensa es algo totalmente vital. No debe quedar ninguna pregunta por responder, eso dejaría insatisfecho a los lectores y habla mucho de la preparación del periodista. Si los medios han perdido credibilidad es porque muchos se encasillan en una sola declaración, no la comprueban y la dan como una verdad absoluta”.

Con respecto a esto, la Doctora Iraida Calzadilla señala: “No acudir a la pluralidad de las fuentes es negar profundidad a cualquier producto periodístico que intente un acercamiento lo más veraz y comprobable posible, lo más integrador y complejo para su entendimiento de una realidad dada”.

El editor de la Agencia Prensa Latina y profesor de la carrera de Periodismo, de la Universidad de La Habana, Pedro García Hernández,  asegura que contrastar fuentes es una rutina de trabajo de primer orden y debe partirse del hecho de que en las agencias existe una línea editorial y una intencionalidad política determinada y sobre esa base, se comparan las fuentes para dar una interpretación del hecho. Esto enriquece la visión y permite ganar en credibilidad (EP, 2014).

Continuando por esta línea, Juana Carrasco Martín, periodista de Juventud Rebelde y Premio Nacional de Periodismo, afirma que es algo básico en el oficio, pues el buen periodista no debe quedarse con la primera impresión porque, en muchas ocasionas, las fuentes buscan manipular la información para satisfacer sus propios fines (EP, 2014).

A decir de Ricardo Ronquillo Bello, subdirector Editorial del periódico Juventud Rebelde, “en nuestro país vemos con ingenuidad a las fuentes oficiales porque pensamos que son funcionarios de la Revolución y que por eso no mienten, pero lo cierto es que tenemos una clase burocrática muy asentada y en ocasiones no le conviene que las cosas salgan a la luz pública, por eso hay que ir a la base para saber si lo dicho arriba es lo que sucede abajo” (EP, 2014).

Los profesores Emiliano Albertini y Adela Ruiz, de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, afirman que “cuanto mayor sea la cantidad, la calidad y la diversidad de las informaciones que comunica el periodista, tanto mayor será su credibilidad y, por lo tanto, su influencia. Es por eso que para los medios conquistar y mantener el acceso a las fuentes que le brindan este recurso es una de las tareas centrales en el desempeño de su quehacer cotidiano”. (2006: Web)

El incremento en los medios de la mediación institucionalizada de la información es algo que alarma a muchos. La profesora Iraida Calzadilla alerta sobre el tema: “Se habla de “esto”, de lo que quiere hoy comunicar la fuente, y no de lo que interesa al periodista, al medio, a la sociedad. En consecuencia, al leer, escuchar o ver la noticia en cualquiera de los soportes mediáticos, esta nos llega igual, como gota de agua, como alma gemela a la que casi ni estamos intentando dar un comienzo singular y la presentamos en todas partes en su rígida concepción de pirámide invertida, sin aliento creativo, sin personalizar, fría y distante”.

“No estoy en desacuerdo con los departamentos de divulgación tanto en su carácter de fuentes institucionales de responsabilidad indiscutida como también en su posición de representantes de las fuentes que deben dar información. Con lo que estoy en contra es de esa no-noticia que tratan de imponer (…), con la barrera que imponen para que no acudamos a los fuentes primeras” (Calzadilla, 2014: Web).

Dos puntos saltan a la vista: el primero, la mediación institucionalizada de la información y el segundo, la credibilidad de los medios y la postura que ante este fenómeno deben asumir. Ronquillo Bello, afirma que un medio no debe y no puede negarse a publicar una nota oficial de ningún organismo, pero si puede y debe dar seguimiento al tema.

Agrega que el uso de las notas oficiales no es diabólico en sí mismo, pero en la mayoría de los casos estas muestran más la postura del organismo emisor que la información como tal y queda un vacío que al lector ávido le parecerá imperdonable. Entonces, es deber del medio dar seguimiento al tema, apartando la vista de la oficialidad, buscando opiniones diversas desde disímiles puntos, para dar así la magnitud real del hecho y anotarse un punto en el juego vital de la credibilidad (EP, 2014).

De todo esto sale una conclusión general: es deber del periodista y solo del periodista dar una mirada amplia de los hechos, pasando, si es preciso, sobre cualquier nota oficial, recurriendo siempre como matera primaria de la profesión a una gama amplia de fuentes. Solo así el lector se sentirá identificado, solo así lo medios bajarán de la estratosfera para caminar codo con codo con los lectores, algo que, al fin y al cabo, es la razón de ser de la prensa.

Bibliografía:

Albertini, Emiliano y Ruiz, Adela, Fuentes de información: concepto, clasificación y modos de atribución, 2006, (Consultado el 27/5/2014), www.perio.unlp.edu.ar/ grafica1/htmls/.../apunte-fuentes2007.doc

Calzadilla Rodríguez, Iraida, La Nota, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2005

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Alánimo, ¿la fuente se rompió? Blog Isla al Sur. 2014.

Nascimento, Matheus, Las fuentes periodísticas, 2010,  (Consultado el 28/3/2014),  www.slideshare.net/mtcezare/ fuentes-periodísticas

Prado, Carlos, Fuentes de información del periodismo de investigación, 2006, (Consultado el 28/3/2014) www.borrones.net/investigacion/fuentespi.pdf

Periodistas consultados:

Juana Carrasco Martín, periodista de Juventud Rebelde y Premio Nacional de Periodismo.

Ricardo Ronquillo Bello, Subdirector Editorial del periódico Juventud Rebelde.

Profesor consultado:

Pedro García Hernández, editor de la Agencia Prensa Latina, jefe de la Redacción Asia y profesor de la carrera de Periodismo de la Universidad de La Habana.



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