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CUANDO LLEGAMOS A VIEJOS…

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A pesar de los esfuerzos que realiza Cuba por atender a las personas de la tercera edad, el maltrato y rechazo que sufre este grupo social se incrementa cada día.

VI TRAN KIM TUONG,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Migdalia tiene 87 años y la única compañía con la que cuenta es la maldita soledad a la que tanto teme. Hace dos años su hijo se fue a los Estados Unidos y aunque le manda dinero, ella es infeliz.
Alberto es otro cubano al que su nieta internó en un asilo porque decía que estaba loco. Allí recuerda aquellos días de esplendor juvenil junto a otras personas como él, que si bien no lo están del todo, se sienten abandonados.

Migdalia y Alberto pudieran ser cualquier persona de la tercera edad que sufre las consecuencias de esta: el abandono, ser rechazado o visto como inútil y hasta incluso sentir la repulsión de aquellos que deberían amarlos y tratarlos con el respeto que merecen.

La situación de los ancianos que viven solos es un fenómeno extendido en todo el mundo y afecta en gran medida a la sociedad cubana. Las causas son varias: dificultades familiares o problemas personales. En muchos casos, ellos prefieren no estar acompañados, pero su situación económica y estado de salud no se lo permite.

En el caso de los hombres, el principal problema que presenta esto es que no manejan bien las faenas del hogar, por lo que la mayoría, al enviudar, se mudan a casas de familiares, pero siempre con el anhelo de vivir aislados de todos.

“Estoy divorciada de mi ex-esposo porque no teníamos ideas similares en la vida y no creíamos en el amor como antes. Ahora vivo sola y me siento muy bien”, aseguró María del Carmen Alba, una habanera de 68 años de edad, que vive en el Vedado.

“Tenía una familia muy feliz, pero en este momento mis hijos viven y trabajan lejos de mi casa. No los quiero molestar y fui al sanatorio. Acá las condiciones están buenas. Cada mes, mis familiares me visitan”, manifestó Eylín Rosabal, una anciana del asilo Católico Santovenia, La Habana.

Susana de Hombre Oliva, de 60 años, profesora de Física y Licenciada en Física y Astronomía, considera que entró a la tercera edad con problemas de salud y también tiene que cuidar de su madre, anciana de 96 años, que presenta insuficiencia renal crónica en último estadio, por lo cual se le hace muy difícil su atención. Manifestó vivir un poco estresada por la preocupación de la salud de ambas.

Yolanda Ramírez, administradora de la Bodega Favorita desde el año 1991, afirmó: “Yo vivo con mi familia y los quiero mucho. Lo que sé de los ancianos que viven solos es que a la hora de encontrar a alguien que los cuide de su enfermedad, no tienen quien los atienda”.

Según el último estudio publicado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) del año 2011, en la Habana existían 114 615 personas entre los 60-64 años y 317 277 habitantes con 65 y más.

El problema de la ancianidad y del envejecimiento en Cuba es un tema preocupante, el cual  es analizado por varias ciencias como la Psicología y la Sociología. Muchas personas de la tercera edad viven solas y esto no es beneficioso, pues necesitan cuidados y atenciones especiales.

“Muchas instituciones hoy estudian, atienden, investigan el tema de envejecimiento y son varios los programas que se llevan a cabo como los círculos de abuelos, las cátedras universitarias del adulto mayor, las peñas culturales, entre otros, pero aún faltan opciones para lograr mayor bienestar en nuestros mayores”, según Maida Díaz, trabajadora en el asilo Juan Lefont, de La Habana.

“Solo el uno por ciento de los adultos mayores en Cuba viven en condiciones de institucionalización, el 85 por ciento vive en familia y el resto viven solos. En la cultura iberoamericana la tendencia de la familia es a ser incluyente de las personas mayores. Ese 85 por ciento de convivencia familiar no solo se debe a las dificultades de vivienda sino a la tradición de atención de la familia a sus mayores. Incluso, cuando viven solos, por lo general son atendidos por su familia. Una de las causas de este hecho ha sido la emigración de los miembros jóvenes”, explicó Teresa Orosa Fraíz, psicóloga y profesora de Desarrollo del Adulto Mayor, en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

En Cuba, debido al problema de la vivienda, muchas familias viven hacinadas, lo que aumenta los conflictos familiares que se agudizan cuando conviven con un anciano. Si este conserva su lucidez mental podrá ayudar en las tareas cotidianas y sentirse y hacerse sentir útil, pero si estuviera enfermo todo cambiaría.

Mirtha Capote, profesora de la Facultad Sociología de la Universidad de La Habana, subrayó que los cubanos son incluyentes de sus mayores, constituyen parte de sus familias, muchas veces son los dueños de la vivienda, aún cuando disponen de menores ingresos una vez que se jubilan: “Los cuidamos y atendemos en sus necesidades básicas, aunque por la apresurada vida que se lleva muchas veces nos descuidamos de la adecuada comunicación con  ellos”.

Surgen entonces situaciones desesperantes en torno a la disyuntiva: dedicarse a atender al enfermo o seguir una profesión. Es muy delicado, sobre todo, si no se tienen los recursos económicos para contratar a una tercera persona.

Algunos ancianos en su sano juicio desean vivir solos y sin ayuda, esto puede ser negativo si necesitan cuidados especiales. Sea temprano o tarde, las facultades del anciano se verán disminuidas y precisará ayuda.

Igualmente existe el otro extremo, el anciano que por no sentirse solo o cualquier otra razón desea vivir con sus hijos y exige una atención que se ve diluida en la velocidad de la modernidad. En el contexto cubano, enviar un anciano a un “asilo” no siempre es la solución porque las condiciones de muchos de estos lugares suelen ser deplorables.

Juventud que ama a la vejez

“Adoro a mis abuelos, por lo que para nada apruebo que vivan solos. Los ancianos a esa edad necesitan cariño, dedicación y paciencia. Vivo con ellos todavía, son fuertes y complementan la vida del hogar. No toleraría su ausencia, traen alegría, consentimientos y el cariño que nadie puede brindar”, consideró Yiliet Vera, estudiante de Ciencias de la Información.

“La mayoría de las personas de la tercera edad conviven solos en sus hogares debido a que sus hijos, generalmente, deciden independizarse por sus propios medios”, aseguró Claudia Padrón, estudiante de Historia del Arte. También añadió que existen adultos en su casa y son sus abuelos, quienes viven juntos hace 62 años, y cree que existe el amor en la relación a pesar del tiempo. Están, según dice su mamá, más enamorados que nunca, su abuela de 86 años ve a su abuelo de 87 cuando se sienta a la mesa y es muy reconfortante observar a dos personas así, unidas por el amor en los últimos años de su vida.

Dejar a un anciano solo o no prestarle atención cuando lo necesita provoca problemas que le repercuten psicológicamente. Ellos necesitan tener a alguien a su lado para cuidarlos y tener sus alimentos al día. Para algunos es posible porque tienen familia, pero otros están desatendidos.

“Existe una asociación que ayuda a los abuelos como son el hogar de ancianos o asilo y las casas de atención a la familia, pero creo que estos lugares deben realizar más pesquisas para encontrar a los adulto mayor que viven solos”, aseguró Kenia Hernández, médico del hospital Calixto García.

En este sentido, Yolaynée Deliz Ariosa, doctora del Consultorio número 6 del Policlínico Plaza, y Teresa Justiz Prior, enfermera del centro, comentaron que los ancianos van al consultorio con citas programadas cada cuatro meses, donde realizan exámenes físicos generales y por sistemas. Según sus patologías se interconsultan con los especialistas del área, incluyendo la geriatría. También se programa una consulta al año en el hogar y se indican vías de prevención de salud.

“En Cuba existe un Programa de Atención al Adulto Mayor, es uno de los priorizados en el lectura de Salud Pública. Se encarga de dispensatizar las personas de 60 años y más. Dispensatizar es conocer su estado de salud, economía, psicológico, apoyo social, para ubicar al mismo en donde mejor le corresponda y dar atención médica-psicológica-social y funcional”, aseveró Leonardo Romeo Jardines, médico residente de Geriatría- Gerontología en el Centro de Investigaciones CITED, ubicado en el Calixto García.

Anniel Méndez, un joven 20 años, manifestó que este es un tema complicado porque ciertamente hay muchos ancianos que viven solos y cree que existe un problema de vivienda y espacio. Por lo general, la mayoría de las personas de temprana edad al hacer su familia, abandonan el hogar y, por ende, esos adultos mayores quedan solitarios. Esto es un problema porque pasan mucho tiempo sin nadie que se preocupe por ellos o de lo que pudiese pasarles.

Al vivir solos están expuestos a peligros como accidentes caseros o que les roben. Cuidarlos es más que darles un poco de alimento y dinero. Se le debe ofrecer amor que es lo que necesitan y eso no lo puede dar ningún asilo, el cariño se obliga darlo la propia familia.

Y la verdad, a los ancianos, más allá de dinero, lo que necesitan es amor, cuidado, conversar, ejercitarse y transmitir sus experiencias y conocimientos a las nuevas generaciones familiares o no.

En mi caso, vivo con mis abuelos desde que era una niña, me cuidan mucho y me enseñan cosas sobre la vida, el sentimiento de la familia. Ahora son muy viejos y pienso que mis padres y yo tenemos responsabilidad con ellos.

Consejos para ancianos que viven solos

La periodista Maité Nicuesa, especialista sobre adulto mayor, ofrece en el sitio web saludparamayores.com consejos muy útiles para hacer más placentera la vida de personas que viven solas. Algunos de estos son:

En primer lugar, recomienda buscar ayuda, aunque sea contratar a alguien unas horas al día para que haga las tareas domésticas. De este modo, esa compañía ayudará a romper con la rutina. También llamar todos los días por teléfono a un familiar para que un día que no le llames se ponga en contacto ante la duda de saber si ha pasado algo.

La práctica de actividades como la lectura previene la pérdida de memoria propia de la tercera edad, evita el miedo y ayuda al anciano a no obsesionarse con lo que puede pasar.

Disfrutar del presente más allá de los años y del tiempo debe constituir una premisa para aquel que peina sus canas, con o sin compañía, aunque completaría su felicidad si más allá del deseo de los ancianos de vivir solos o no, sus familiares interiorizaran en la idea de que nada puede suplir un abrazo.

Pie de foto: Ancianos cubanos en un asilo.

Ficha Técnica:

Tipo de reportaje: Explicativo.
Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Anecdótico.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de cierre: De Conclusión.

Tema: Envejecimiento poblacional.

Situación problémica: Muchos ancianos cubanos viven solos.

Objetivos colaterales: 1-Demostrar los perjuicios que trae el hecho de que un anciano viva solo. 2-Investigar las causas fundamentales por la que los ancianos viven solos. 3-Analizar las relaciones entre las generaciones jóvenes y los adultos mayores. 4-Dar consejos a los ancianos que viven solos.

Estrategia de fuentes:

Fuentes activas:

María del Carmen Alba, habanera que vive en el Vedado. Tipo de fuente: protagonista. Tipo de juicio: valorativo, disyuntivo.

Eylín Rosabal, anciana del asilo Católico Santovenia. Tipo de fuente: protagonista. Tipo de juicio: valorativo, disyuntivo.

Susana de Hombre Oliva, profesora de Física y Licenciada en Física y Astronomía. Tipo de fuente: protagonista. Tipo de juicio: valorativo, disyuntivo.

Mirtha Capote, profesora de la Facultad Sociología. Tipo de fuente: especialista. Tipo de juicio: valorativo, analítico.

Yolanda Ramírez, administradora de la Bodega Favorita. Tipo de fuente: testigo. Tipo de juicio: analítico, valorativo.

Maida Díaz, la trabajadora en el asilo Juan Lefont. Tipo de fuente: implicada. Tipo de juicio: analítico, valorativo.

Yiliet Vera, estudiante de Ciencia de la Información. Tipo de fuente: protagonista. Tipo de juicio: valorativo, disyuntivo.

Claudia Padrón, estudiante de Historia del Arte. Tipo de fuente: protagonista. Tipo de juicio: valorativo, disyuntivo.

Teresa Orosa Fraíz, psicóloga y profesora de la asignatura Psicología del Desarrollo del Adulto Mayor en la Facultad de Psicología. Tipo de fuente: especialista. Tipo de juicio: valorativo, analítico.

Kenia Hernández, médico de hospital Calixto García. Tipo de fuente: especialista. Tipo de juicio: valorativo, analítico.

Yolaynée Deliz Ariosa, doctora, y Teresa Justiz Prior, enfermera de Consultorio número 6 de Policlínico Plaza. Tipo de fuente: especialistas. Tipo de juicios: valorativos, analíticos.

Leonardo Romeo Jardines, médico de residente de Geriatría-Gerontología en sistema de Salud Pública. Tipo de fuente: especialista. Tipo de juicio: valorativo, analítico.

Anniel Méndez, joven de 20 años. Tipo de fuente: no implicada. Tipo de juicio: valorativo, disyuntivo.

Fuentes documentales:

Último estudio publicado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) del año 2011.

Sitio web saludparamayores.com Consejos para los ancianos que viven solos.

Soportes de reportaje:

Hecho: Muchos ancianos que viven solos.

Antecedentes: Según el último estudio publicado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) del año 2011, en la Habana existían 114 615 personas entre los 60-64 años y 317 277 habitantes con 65 y más. Solo el 1% de los adultos mayores en Cuba viven en condiciones de institucionalización, el 85% vive en familia y el resto viven solos.

Contexto: A pesar de los esfuerzos que realiza Cuba por atender a las personas de la tercera edad, el maltrato y rechazo que sufre este grupo social se incrementa cada día.

 



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