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OTRO PEPE PROTAGONIZA ESTA HISTORIA

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Durante años, José Francisco Martí, el hijo del más universal de todos los cubanos, ha sido motivo de fabulaciones historiográficas y desdeñado, por ello, su accionar revolucionario.

YOHANDRA MARÍA PORTELLES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.
Foto: Cortesía del archivo del Centro de Estudios Martianos.

A casi dos años de la caída de José Martí en Dos Ríos, arribó a la Isla José Francisco Martí Zayas-Bazán en la última expedición de Carlos Roloff por el Esterón de Júcaro, en la oriental bahía de Banes, a tiro de cañón de fortaleza española; el hijo del Maestro contaba escasamente diecisiete años de edad, venía a cumplir con su deber y a hacer realidad las palabras martianas: "Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti".

Ahora solo, a expensas de sus jóvenes capacidades, el Ismael que había profetizado nuestro Apóstol, debía seguir, y lo hizo, el azar del destino urgente por liberar a la Patria.  

Luego de conocer la muerte del padre, y tras el infructuoso intento de su madre, Carmen Zayas Bazán, con el Gobernador General, por recuperar el cuerpo de Martí, viajaron a New York; desde allí escribió a Gonzalo de Quesada, el 4 de junio de 1895: “… Soy hijo y todo lo suyo me es sagrado (…) Tengo 16 años pero las energías todas de mi alma, están dispuestas para llorar a mi padre, como hijo y como cubano.”

Al respecto, el Doctor Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano, describió: “Esta epístola muestra sus ansias por seguir el camino de la gloria y la honra heredadas de su padre; a pesar de esto, se vio envuelto en varios malentendidos durante el período republicano, iniciados cuando, el 20 de mayo de 1902, fue él uno de los soldados que realizaron el cambio de bandera ante la Capitanía General”.

En 1908, fue nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército, y en 1917 presidente de la Cruz Roja Cubana. Sin embargo, en 1912, participó en una de las páginas más controvertidas de la historia, la matanza del Partido Independiente de Color (PIC), y quedó marcado para siempre.

“El 20 de mayo de 1912 el PIC se levantó en armas, protestando para derogar la Enmienda Constitucional propuesta por el senador Martín Morúa y aprobada en la trigésima sesión del senado, que los proscribía como partido político. Frente a estos disturbios, el entonces presidente José Miguel Gómez mandó, en ese mismo mes, a más de 1 200 soldados junto a su Estado Mayor, y el Coronel José Martí iba con ellos”, explicó Luis Toledo Sande, ex director del Centro de Estudios Martianos y periodista de la revista Bohemia.

¿Montaje o difamación?

El centenario de la protesta del PIC propició que la presa sensacionalista norteamericana publicara infundados argumentos respecto a la foto de la autopsia del líder del PIC, Evaristo Estenoz, enjuiciando que quien “parece tomar su cabeza entre las manos es el jefe directo de sus victimarios, José Francisco, capitán del Ejército”. Para completar, se agregó que “el progenitor de este último recibió el tiro de gracia de un mulato contraguerrillero”, es decir, que Antonio Oliva, práctico de la columna española al mando del coronel José Ximénez de Sandoval, remató a Martí en la escaramuza de Dos Ríos.

Sin embargo, la historia ya demostró que el batiblanco junto al cadáver de Estenoz era uno de los dos médicos forenses que practicaron la autopsia (identificados por el historiador Silvio Fernández Castro como Paredes y Montes) y no -acaso por la similitud del bigote- el Coronel (no Capitán) Martí, Jefe del Estado Mayor del Ejército Permanente, pero jamás al frente de las tropas que dieron caza a los alzados del PIC en Oriente, ni “principal brazo ejecutor del genocidio fratricida”; como se refirió en los diarios amarillistas durante 2012.

Ningún periódico de la época señaló sablazo, disparo u orden de combate del Coronel José Francisco en la masacre de 1912. “Como Jefe del Estado Mayor debió estar vinculado con planos y papeles en el cuartel Moncada, antes que mandar unidades, aquí el jefe directo era el brigadier Pablo Mendieta”, comentó la Doctora en Ciencias Históricas, Josefina Toledo, profesora de la Universidad de La Habana.

En su compilación de reportajes Guerra de razas, el corresponsal Rafael Conte Mayolino, aludió al hijo del Maestro solo como participante del “banquete monstruo”, que tuvo lugar el 27 de julio, para celebrar el aplastamiento de la protesta armada del PIC.

El relato historiográfico de Serafín Portuondo, Los independientes de color, se limitó a consignar que el Coronel Martí marchó a la campaña en Oriente contra el PIC, como Jefe del Estado Mayor del General en Jefe del Ejército Permanente, José de Jesús (Chucho) Monteagudo.

“La tacha de despreciable que se arrojó al Ismaelillo por estar en el bando contrario al PIC, tendría que extenderse a todo el Ejército Permanente, la Guardia Rural, e incluso, a los veteranos mambises ya retirados que asistieron al “banquete monstruo” y, así, se disuelve en toda la república poscolonial, porque nadie se alza para regar flores”, aseveró la Doctora en Ciencias Históricas Oilda Hevia, profesora de la Universidad de La Habana y miembro del Instituto Nacional de Historia.

José Francisco en la “Guerra de Martí”

Este hecho vetó el reconocimiento de su labor revolucionaria, que se venía trasluciendo desde que, en carta a Manuel Mercado, en octubre de 1896, Carmen Zayas le dijo: “Pepe hace un año que lucha entre los deseos de irse a la guerra y el dolor en que quedaré yo sumida (…) pero me he convencido que no ha olvidado su ideal…”

El Ismaelillo estaba al cuidado del Doctor Manuel Coroalles, con el objetivo de que matriculase en la Universidad de Troy en la carrera de Derecho; pero al caer el Héroe Nacional, su hijo determinó venir a Cuba y se presentó ante el Doctor Raimundo Menocal, quien le facilitó el viaje en la mencionada expedición del polaco Carlos Roloff.

Se unió a las fuerzas de lugarteniente General Calixto García como soldado, allí le entregaron el caballo blanco que montaba el Apóstol al caer en Dos Ríos. Cuatro meses después, las tropas cubanas sitiaron Victoria de Las Tunas, con ellas iba Pepito, como se le conoce también en los libros de Historia, el que se hallaba a las órdenes del capitán Juan Manuel Portuondo. Al caer este, bajo una lluvia de balas, fue José Francisco quien se hizo cargo del arma y, apuntando al polvorín español, disparó logrando que volase por los aires.

Ismaelillo ya solo escucha el cañón

El azar del destino hizo que el mismo Ángel de la Guardia que estuvo junto al Apóstol en Dos Ríos, cayera en la batalla de Victoria de Las Tunas frente a Pepe. “De ese episodio queda el joven José Francisco con un padecimiento crónico en sus tímpanos”, explica el libro Vida de Ismaelillo, de Paula Mería Luzón Pi.

Varios testimonios refirieron su heroica conducta, como el de Frederick Funston, jefe de la artillería que atacaba Las Tunas, en Memoria de un Mambí Yankee, o el de Manuel Sanguily, en Páginas de la Historia, donde expuso: "El resuelto adolescente recibió su bautismo de fuego en una escaramuza, al hostilizar un convoy (…) Al pie de esta máquina de guerra, junto a los también valientes Juan Portuondo y Francisco Sedano, se mantuvo firme y frontal un niño (…)".

El historiador de La Habana, Eusebio Leal Spengler, refirió vía correo electrónico: “José Francisco tomó la decisión de sumarse a la lucha independentista tan pronto supo de la muerte de su padre, renunció a los estudios y se incorporó a una expedición libertadora para  permanecer en la Patria y continuar, desde su esfuerzo personal, la imperecedera obra martiana. No cabe duda de que se sentía identificado con las ideas y proyección de Martí, admiraba a su padre y sabía que solo integrándose al Ejército Libertador, lo honraría”.

Al terminar la guerra, Carmen Zayas se encontraba en Nueva York, y el hijo decidió viajar allí para tratarse médicamente una profunda sordera causada por los estampidos del cañón; los médicos norteamericanos nada pudieron hacer, y desde 1913 padeció de total sordera, de ahí el carácter introvertido que tipificaría su personalidad.

De Pepito a General

José Francisco había nacido el 22 de noviembre de 1878 en La Habana, y aunque debido al quehacer revolucionario de su padre no pudo disfrutar con él más que cinco años y tres meses, le profesaba un amor entrañable, que demostró desde niño y hasta la muerte.

Al término de la guerra, junto con la madre, Ismaelillo volvió a matricular la carrera de Derecho, pero por falta de recursos económicos interrumpió los estudios al año siguiente. El salario mensual, 125 pesos, que percibía como empleado en la Aduana, apenas le alcanzaba para los gastos del hogar.

Le escribió al presidente Estrada Palma solicitando una plaza con mayor sueldo, pero no recibió respuesta. Fue por ello que aceptó un puesto de bibliotecario que le facilitaría proseguir estudios mediante el curso de enseñanza libre; sin embargo, ocupó este empleo por breve lapso, ya que en mayo de 1902 fue llamado a prestar servicio en el Ejército Constitucional Cubano.

Retirado de las Fuerzas Armadas en 1917, con el grado de General, fue nombrado Secretario de Estado durante el mandato de Mario García Menocal, pero muy pronto renunció al cargo, como también dimitió de la candidatura a representante por el Partido Conservador, en Camagüey, al conocer de los manejos que políticos oportunistas y corruptos efectuarían en la campaña electoral.

Junto con Juan Gualberto Gómez y otros intelectuales, en 1928, José Francisco se opuso a la prórroga de poderes del dictador Gerardo Machado; a la caída de este, se incorporó al Partido del ABC, donde llegó a ser vicepresidente, con la creencia de que esta organización haría culto a la dignidad del hombre y mejoraría la situación del pueblo.

“Cuando se muere en brazos de la Patria agradecida…”

“El 21 de febrero de 1916 José Francisco se casó con  María Teresa Bances, joven distinguida por su esmerada educación y cultura. El matrimonio vivió en la casa de ella, ubicada en  la calle Calzada, en El Vedado, hoy sede del Centro de Estudios Martianos”, comentó la actual directora de la institución, Doctora Ana Sánchez Collado.

En la mencionada residencia vivió 29 años, pues el 22 de octubre de 1945 falleció, víctima de una prolongada enfermedad pulmonar. Sus restos fueron trasladados al Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio, donde se celebró una ceremonia fúnebre en correspondencia con su historia en el ejército mambí y la posterior carrera militar durante la República; por los méritos archivados, se le otorgan los honores de Mayor General; una gran multitud acompañó el cortejo hasta la necrópolis de Colón, donde, el amado hijo de José Martí fue enterrado en el panteón propiedad de la esposa.

José Francisco nunca utilizó su apellido para escalar posiciones en la sociedad, sabiendo ganarse todos los méritos que lo hicieron digno de llevar el nombre de su padre. Fue capaz de estar siempre al lado de la justicia, los más humildes y el deber con la Patria, representando así el más puro pensamiento martiano, y lo demuestra en carta a Ramón Vasconselos, fechada en mayo de 1927: “…creo haber sabido llevar con el decoro y el respeto que exige ese nombre que pesa tanto, Martí.”

Recuadro

JOSÉ FRANCISCO EN LA MEMORIA DE LEAL

Como cierre de reportaje, reproduzco recientes declaraciones del  Doctor Eusebio Leal Spengler, en un acercamiento a José Francisco. La entrevista está acuñada con la impronta de los 136 años de su natalicio, ocurrido en La Habana el 22 de noviembre de 1878.

-¿Cómo llega a Eusebio Leal
la figura de José Francisco
Martí Zayas-Bazán?

Conocer la historia patria implica llegar a la figura del gran cubano que fue José Julián Martí Pérez. Estudiar a Martí, inevitablemente hace que se sepa y se sienta curiosidad por su hijo José Francisco, al que nuestro Héroe Nacional dedicara esos hermosos versos del “Ismaelillo”, que a todos los niños cubanos les muestran en sus primeros grados de enseñanza.

-Poco se ha hablado de su participación
en la guerra. ¿Cree que el hecho de
sumarse a la expedición de Carlos Roloff
contribuyó a dar continuidad a las
ideas independentistas del padre?

José Francisco tomó la decisión de sumarse a la lucha independentista tan pronto supo de la muerte de su padre, renunció a sus estudios y se incorporó a una expedición libertadora para  permanecer en la Patria y continuar, desde su esfuerzo personal, la obra imperecedera de su padre. No cabe duda de que se sentía identificado con las ideas y proyección de Martí, admiraba a su padre y sabía que sólo integrándose al Ejército Libertador cubano, lo honraría.

Sobre el combate de Las Tunas, Horacio Ferrer asegura en el libro Con el rifle al hombro actitud heroica de los tenientes José Martí, Juan Miguel Portuondo y Francisco Sedano, a los que las circunstancias del combate los llevan a convertirse en artilleros y sus certeros tiros asestan un duro golpe a las tropas enemigas.

-En carta a Gonzalo de Quesada y
Aróstegui tras conocer, el 4 de junio de
1895, la muerte de José Martí, le escribió:
“Soy hijo y todo lo suyo me es sagrado”.
Comente sobre este particular.

Identificación plena con Martí, ausencia de rencores, total afecto y verdadero amor por su progenitor. Aunque fue una familia no siempre reunida producto de toda la labor de Martí, es evidente que el padre siempre adoró al pequeño y mantuvo permanente contacto con él. José Francisco, por su parte, manifestó desde niño devoción por su papá.

En el libro José Martí: Destinatario, compilado por Luis García Pascual, 2ª. Edición del año 2005 de la Casa Editora Abril, en la página 178, se incluye una carta de José Francisco a su padre, fechada en Puerto Príncipe el 7 de agosto de 1886 donde le escribe:

«Papá, yo te quiero mucho. Cualquier cosa que tú me mandes me gustará mucho. Mamá sabe que nunca pasa un día sin acordarme de ti. Dicen que soy tu retrato y estoy contento. Muchos besos de tu hijito, Pepe»

Se sabe que el primero de abril de 1895, Martí escribe a su hijo una carta de despedida, que está cargada de ternura y dolor por partir a Cuba. Le menciona la leontina que le deja como recuerdo suyo.

-Dejo abierto el espacio para
que esboce otras ideas, a su
juicio, importantes sobre José
Francisco Martí Zayas-Bazán.

Durante la etapa republicana ocupó diferentes cargos militares, pero siempre conservó fidelidad a sus principios y sentido del deber a su país. No utilizó la política para ganarse adeptos o lucros personales. Fue un digno militar. Obtuvo los grados de Capitán en 1902, Comandante en 1907, Teniente Coronel en 1909 y en este propio año el de Coronel. Se vinculó a la Artillería de Costa y al Estado Mayor del Ejército. Se retiró del servicio activo en el año 1917 y se le nombra Secretario de Guerra y Marina el 28 de julio de 1917.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Uso de sinónimos. Encabezar un párrafo con una frase que remita al anterior.
Tipo de cierre: De opinión o comentario de la autora + Cita directa.
Tipo de reportaje: Explicativo.

Tema: Las contradicciones e invenciones historiográficas formuladas alrededor de la figura de José Francisco Martí Zayas-Bazán y su papel en la etapa republicana.

Situación problémica: El desconocimiento por buena parte de la población del historial de José Francisco en la lucha revolucionaria y las infundadas especulaciones que se han tejido alrededor de su persona a lo largo de la historia. 

Objetivos colaterales: Probar la inocencia del entonces Jefe del Estado Mayor en todo lo que a la masacre de los Independientes de Color respecta. Buscar las causas de esa pérfida acusación, que lo hace responsable o partícipe de la masacre de los Independientes de Color. Las opiniones contrarias o favorables de sus contemporáneos. Explicar con hechos concretos su papel como revolucionario y como hijo del Apóstol en la historia desde la investigación de profesores de Historia, entre otros especialistas. Probar que las acciones de José Francisco estaban más bien dirigidas hacia la protección y defensa de los ideales martianos, aún cuando no tomara las decisiones más acertadas, pues es necesario analizarlo en su contexto. También, retomar la vida del polémico político y militar, ya que ha quedado un poco al olvido, tal vez por la grandeza de su progenitor.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Carta escrita por José Francisco a Gonzalo de Quesada, el 4 de junio de 1895, y consultada en los archivos del Centro de Estudios Martianos.

Archivo de la Cruz Roja Cubana, revisados documentos del período presidencial de Ismaelillo en esta institución.

Colección periódico El País del año 1912.

Conte Mayolino, Rafael (corresponsal). Guerra de razas. Imprenta Militar de Antonio Pérez, 1912.

Portuondo Linares, Serafín. Los independientes de color. Ministerio de Educación–Dirección de Cultura, 1950, página 204.

Carta de Carmen Zayas Bazán a Manuel Mercado, el 12 de octubre de 1896, consultada en los archivos del Centro de Estudios Martianos.

Luzón Pi, Paula María. Vid de Ismaelillo. Colección Raíces, Publicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Sanguily, Manuel. Páginas de la Historia. Versión digital consultada en los archivos del Centro de Estudios Martianos.

Carta de José Francisco a Ramón Vasconselos, en mayo de 1927, consultada en los archivos del Centro de Estudios Martianos.

Activas:

Doctora en Ciencias Históricas Oilda Evia, profesora de la Universidad de La Habana y miembro del Instituto de Historia Nacional. (Especialista).

Doctora en Ciencias Históricas Josefina Toledo, profesora de la Universidad de La Habana y miembro del Instituto de Historia Nacional. (Especialista).

Doctor Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano. (Oficial)

Periodista de la revista Bohemia y profesor Luis Toledo Sande, estudioso de temas martianos (Especialista).

Doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana (Oficial).

Doctora Ana Sánchez Collado, directora del Centro de Estudios Martianos (Oficial).

Soportes

Hecho: El paso casi inadvertido del 135 aniversario del natalicio de José Francisco Martí y el advenimiento del 136 aniversario sin más recordatorio, a la par que muchos de las fabulaciones historiográficas infundadas que se han tejido respecto a su personalidad no son motivo de atención para los centros de historia cubanos.

Antecedentes: El grado de desconocimiento de los jóvenes respecto a la figura de José Francisco más allá del Ismaelillo.

Contexto: A 136 años del nacimiento de José Francisco, es recordado apenas en el gremio de los historiadores y persisten aún en algunos de ellos los prejuicios fabulados en torno a la matanza de los Independientes de Color; mientras, en la población joven es prácticamente desconocido.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: El escaso u omiso trabajo de los historiadores y profesores de historia para dar a conocer la figura histórica a las nuevas generaciones.

Proyecciones: Los datos aportados solo apuntan hacia la explicación de los hechos.

Tipos de juicios:

Analíticos: Para buscar respuestas a la problemática planteada como eje central del reportaje: Profesoras Oilda Hevia y Josefina Toledo, Doctor Armando Hart, Luis Toledo, Eusebio Leal, Doctora Ana Sánchez.

Disyuntivos: Para conocer las diferentes opiniones respecto a los suceso de la matanza del PIC: Profesoras Oilda Hevia y Josefina Toledo y Luis Toledo Sande.

De valor: Todos son de valor por el contexto en que son utilizados, pues pertenecen a importantes historiadores que con sus intervenciones abordan aspectos de vital importancia para la trama central del reportaje.


 



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