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TRES METROS SOBRE EL CIELO, UN DULCE SABOR

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OANH DINH VAN (OANY),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Tres metros sobre el cielo es el nombre de una película famosa entre la juventud mundial. Por los valores que encierra, los temas que aborda y su manera si no novedosa, diferente de tratar la historia que relata, podemos decir que esta obra es un gran éxito.

Está basada en la primera novela del escritor italiano Federico Moccia, demuestra lo corto de la adolescencia y lo hermoso y complicado que puede ser el primer amor cuando los corazones aún son infantiles.

Dirigido por el director español Fernando González Molina, el argumento del filme desarrolla el amor entre dos muchachos, Babi y Hache, de diferentes mundos, y la oposición de la mamá de Babi a la relación. El mayor obstáculo no solo se representa en la familia, sino en sus formas de ser y falta de experiencias en situaciones como la muerte de un amigo o la infidelidad de los padres.

El elenco lo componen actores como Mario Casas, el protagonista masculino, y  María Valverde, su contraparte femenina, cuyas actuaciones sin grandes gestos, ni falso dramatismo, demuestran lo difícil que es crecer y las diferencias que dificultan la relación con los padres durante esta etapa.

La cinta aproxima también a otros problemas de actualidad como las drogas, la pérdida de la virginidad, las fiestas ilegales y las carreras de motocicletas con mortales consecuencias; nos enseña la sociedad española con todos sus conflictos, desde los barrios lujosos hasta los chicos con graves problemas sociales.

Además, la banda sonora creada es un punto a favor, producida por Manel Santiesteban, la componen canciones extranjeras y nacionales, todas contagiosas, pero interesantes, carentes del matiz de otras producciones que utilizan tonos vulgares y rosas que enfatizan las emociones y situaciones.

La intencionalidad en el vestuario de los actores fue expresar sus características, así como clases sociales. El actor masculino siempre viste colores oscuros que resaltan su fuerte personalidad; para la muchacha, se utiliza ropa de marcas reconocidas, esto se evidencia en la escena de la fiesta, cuando Hache la tiró a la piscina y gritó: “Estás loco, tengo puesto un Valentino”, elementos como este reafirman que pertenece a la clase adinerada.

La escenografía de la película destaca la experiencia visual, encuentra su momento cúspide especialmente en la escena en la playa. Con el talento del director y el procesamiento de la imagen, vemos paisajes naturales de gran belleza: el mar, las rocas, un cometa rojo contra el color azul del cielo.

La película es hábil para anunciar a la marca de refrescos Coca-cola. Los espectadores pueden apreciarlo fácilmente en la escena de la playa cuando los actores lo consumen, o en el minuto 57:17 cuando los protagonistas están en un espacio ancho y detrás se observa un póster grande de la popular marca.

Tres metros sobre el cielo resultó ser una de las películas más vistas del 2010 en España, por lograr actuaciones honestas y alejarse de lo conocido. El filme fue un éxito en taquilla y en crítica, atrajo una gran cantidad de público, finalizó el 2010 con 8.464.994,39 euros recaudados y 1.331.895 espectadores.

Entre sus reconocimientos se encuentra el premio Fotograma de Plata para Mario Casas, por su interpretación de Hache y los Premios Capital para  Andrea Duro y Juan Fran Marín.

Para los que esperan un filme tonto, donde todo es feliz, puedo decir que Tres metros sobre el cielo rompe con las formas preestablecidas de hacer cine sobre adolescentes, no cierra con el acostumbrado final rosa y propone reflexionar de manera profunda sobre los valores, la amistad verdadera la capacidad de perdonar. Demuestra que el amor en la adolescencia es el más bello y puro, pero también el que nos da el primer golpe de realidad y nos enseña que la felicidad es efímera.



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