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AVATAR, UN ÍCONO DE LA CINEMATOGRAFÍA UNIVERSAL

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IRELYS SERRANO ACOSTA,
estudiante de  primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Avatar, una de las películas más esperadas por los cinéfilos, rompe los esquemas tradicionales de la ciencia ficción, recrea una trama desde otra perspectiva, esta vez son los humanos quienes, con un fin colonizador, viajan hacia el mundo imaginario de Pandora y arremeten contra una especie totalmente diferente.

Es una cinta dirigida por el cineasta estadounidense James Cameron, que se basa en cierta estética setentista de las historietas alucinógenas del escritor Richard Corben y las fantasías heroicas ilustradas por Frank Frazetta, todo ello reinventado en términos cinematográficos.

El tema principal de la película, I See You, escrito por el compositor norteamericano James Horner fue interpretado por la cantante Leona Lewis, cuya letra refleja la innegable química existente entre los protagonistas, conduce al espectador hacia una nube temporal de tranquilidad y ternura.

La cinta crea una ilusión audiovisual debido al empleo de avanzados efectos especiales, hace recorrer la imaginación del espectador hacia lugares fantásticos, como el viaje utópico al planeta Pandora. Estos efectos especiales facilitan la representación de objetos o seres inexistentes, entre ellos, las islas flotantes y los propios personajes azules, a quienes los humanos pretenden despojar de su hábitat.

Este filme, distinto por su factura, logra un equilibrio entre la composición del ambiente irreal de los indígenas Na’vi y el entorno de los humanos en la Tierra, como resultado de la minuciosa elaboración de bocetos personificados e imágenes animadas, más conocido como técnica de pixelación por  computadora.

Avatar, fue una de las primeras películas norteamericanas en tercera dimensión (3D). Con esta tecnología el ojo humano es capaz de observar a los personajes ficticios de la película con un volumen casi natural, persuadiendo así al cerebro para que acepte dicha fisonomía como parte de la realidad.

La fuerte coloración de las plantas, la tierra y el cielo obtenida con ayuda de la iluminación ofrece al espectador una cercanía a la deseada e inalcanzable perfección.  

El maquillaje de los actores centrado en trajes spandex y gran cantidad de puntos bioluminiscentes de reconocimiento facial facilita el monitoreo por el ordenador durante la filmación, aumentando el nivel de credibilidad en el  público ante una especie ideada, pero traída a la vida de una forma muy realista.

En la 82 edición de los premios Oscar, Avatar, fue proclamada ganadora por  “Mejor fotografía”, “Mejor dirección de arte” y “Mejores efectos visuales”.

Este filme convertido para muchos en “la sensación del momento” y considerado el más caro y taquillero de la historia, pudo haber aspirado a una trama más original, que luciera de manera aún más elegante los avanzados gráficos del diseño, pues en realidad, solo ilustra al espectador la cursi historia de amor y la gran batalla del héroe que al final siempre sale vencedor.

Por otra parte, es indudable la espectacularidad del largometraje, pues marca un antes y un después en la historia del cine y que visto con la mirada correcta, puede entregar un mensaje respecto al deterioro que el ser humano está provocando a sí mismo.

La película en alta definición, provista de avanzadas tecnologías, revoluciona al mundo cinematográfico, provocando un vuelco en la historia de la ciencia ficción en la gran pantalla.
 


 



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