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LUCES, CÁMARA, ¡NUEVA ÉPOCA DE DISNEY!

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El filme Frozen: el reino del hielo, obtuvo el premio Óscar 2014 a la mejor película animada.

ROGMARY GARCÍA SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Parecía que era el fin de Walt Disney Pictures. El estancamiento sufrido en los últimos años por, entre otras causas, los grandes éxitos de Pixar, con “Buscando a Nemo”, “Up”, y “Toy Story”, generaba el cierre de la distribución. Pero, en ese declive apareció Frozen: el reino del hielo.

El filme, ganador del primer Óscar a la mejor película animada y estrenado el 27 de noviembre del 2013, rescata el tradicional cuento “La reina de las nieves”, del literato y poeta danés Hans Christian Andersen, con la adaptación de los escritores Chris Buck, Jennifer Lee y Sahne Morris.

Mediante el empleo de los primeros planos, la cinta brinda un mayor vínculo con la historia. La toma general sirve para mostrar el entorno congelado por el invierno y así, transmitir la sensación de frío. 

La buena fotografía e iluminación le imprimen vitalidad a las secuencias de imágenes. Carece de paisajes con sombras que pueden producir tristeza. Resalta a la vista la perfecta calidad del doblaje, pues es difícil lograr en un largometraje animado la congruencia entre la voz en off y la articulación de los “muñes” al hablar.

El guión y el argumento atraen desde el comienzo. La principal trama no es el príncipe que se enamora de la princesa, sino la relación fraternal entre dos hermanas, Anna y Elsa, en voces de Kristen Bell e Idina Menzel, respectivamente, quienes aportan los rasgos femeninos y las frases típicas de chicas. Esa variante narrativa evidencia la madurez y originalidad alcanzada por “la casa de Mickey”.

Ambas muchachas tienen un carácter diferente, que en vez de separarlas, las hacen más unidas y fuertes. Elsa debe reinar Arendelle y se le interpone un gran problema, el cual necesita solucionar. Se deja el mensaje de que no siempre el amor a primera vista es amor verdadero, un detalle realista omitido en producciones anteriores.

Los colores fuertes que llaman de una manera excesiva la atención se ausentan del vestuario. En ellos, abundan los matices claros para darles vida a los miembros de la trama.

Kristoff y Hans, personajes interpretados por Jonathan Groff y Santino Fontana, en ese orden, brindan los toques de valentía. Mientras, el reno Sven y un muñeco de nieve llamado Olaff, exponen aleatorias pinceladas de humor.

Los detalles tomados en cuenta al limitar los desplazamientos e índices de fricción, permiten apreciar con facilidad, por ejemplo, el pliegue de la piel al levantar los hombros. Los diseños de personajes insertan elementos distintivos a cada uno de ellos: las amplias pestañas de Elsa, los ojos verdes de Anna, el peinado en forma de “calabacita” de Kristoff, entre otros.

Acompaña al audiovisual una espectacular banda sonora, la cual ayuda al balance de los tonos y junto a ellos, la profundidad de las escenas. Además, cuenta con la composición de Robert López y Kristen Anderson-López.

El repertorio incluye la canción “Let it go” o “Déjalo”, de la actriz y cantante estadounidense Menzel. Ese tema musical obtuvo el Óscar 2014 a la mejor canción original.

Frozen: el reino del hielo es algo más que un simple deleite para el espectador, representa la entrada de una nueva era de la pantalla animada. Como expresó la periodista del sitio web británico Digital Spy: "Se disfruta como si fuera la primera película de Disney, con toda la diversión y poder emocional que eso implica, deja la sensación de ser un clásico instantáneo”.

 



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