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LOS COLMILLOS DE ROMEO Y JULIETA

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La Saga Crepúsculo continúa sumando seguidores a pesar de las duras críticas de las que, a diario, es merecedora.

DAHOMY DARROMAN SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Desde hace poco más de una década resulta casi imposible encontrar a algún adolescente que no haya sido influido por el fenómeno Twilight (Crepúsculo). Esta tetralogía, escrita por Stephenie Meyer, se convirtió en un best seller de forma simultánea a su publicación, e incluso, en la Biblia de muchas jovencitas, según Greg Mooradian, productor de todas sus versiones cinematográficas.

Crepúsculo (2005), es el primero de cuatro volúmenes y lo completan Luna Nueva (2006), Eclipse (2007) y Amanecer (2008). Todos, basados en clásicos literarios: Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen; Romeo y Julieta, de William Shakespeare; Cumbres borrascosas, de Emily Brontë; y El sueño de una noche de verano, de Shakespeare, en ese orden.

En Crepúsculo, Isabella “Bella” Swan, es una  joven de 17 años que decide mudarse a la casa de su padre en Forks, Washington, después de que su madre contrajera nupcias nuevamente. Allí conoce al enigmático Edward Cullen, quien la rescata de morir atropellada y al final se descubre ante ella como un vampiro feroz y temerario, a pesar de alimentarse solo de animales, o ser, acorde con su propia concepción, “vegetariano”.

El binomio amor-muerte está representado para la ocasión en el novio resucitado, y será una constante que acompañará a la pareja, siempre en peligro mortal, durante sus aventuras. Esa es la fórmula, nada innovadora, del éxito de Twilight, y se fundamenta en la fusión de las dos emociones que hacen vibrar a todo ser humano, matizadas por el vampirismo, el cual aseguraba las cósmicas ventas de la colección.

Aún a riesgo de perder el verdadero "folklore" vampírico, la novelista difumina, aposta, los contornos tradicionales de estos monstruos y los acerca significativamente a la naturaleza humana. Aquí, los colmillos son solo excusa y contexto, pues los conflictos pasionales presentes podrían estar presentes en la relación amorosa de cualquier dúo. Por eso, la saga triunfa y cautiva a millones de fans en todo el mundo.

Pero el éxito no ha eximido a la obra de convertirse en carne de cañón para escritores y críticos. Stephen King, literato consagrado a las novelas terroríficas y ganador del National Book Award, calificó a la Meyer, en 2009, como una “mala escritora”, pues ella “escribe para toda una generación de chicas a las que descubre una unión segura de amor y sexo”. Con todo, Anne Rice, autora de Las crónicas vampíricas, considera la historia “adecuada para el público al que se dirige”.

Entre psicólogos y especialistas crece la preocupación sobre “la visión machista que promulga Crepúsculo, donde la mujer encarna un papel pasivo y el hombre es protector y dominante”. Ellos alegan que la novela atenta contra las actuales políticas que previenen la violencia contra las féminas, y hasta han acusado a la autora de promover la abstinencia sexual antes del matrimonio y la prohibición del aborto, de acuerdo con sus creencias mormonas.

Nada más lejano de la realidad. Cuando la protagonista abandona los estudios momentáneamente para dedicarse a su recién nacida, luego de oponerse a abortarla, lo hace simplemente por amor. Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado feminista, al punto de vilipendiar a las damas que deseen dedicarse solo al hogar. ¿Acaso no es la maternidad la mayor bendición otorgable a una mujer?

Puntos a favor o en contra, lo cierto es que la historia está manejada con un lenguaje accesible a todo público, ha motivado a la juventud a reencontrar el camino de la lectura y constituye un valioso ejemplo de que nosotras sí tenemos un lugar, y meritorio, en la sociedad.

La editorial norteamericana Little, Brown & Company fue la primera en revelar los cuatro textos de la serie, y Alfaguara, radicada en España, los imprimió en español poco después. Amanecer, el cuarto tomo, se coronó como el libro más cotizado de 2008, y ese mismo año, la tetralogía completa rompió el récord de ventas en los Estados Unidos. Asimismo, el drama cuatripartito se tradujo a 37 idiomas, gracias a lo cual más de 70 millones de copias han sido adquiridas por lectores de todo el orbe, según estadísticas del The New York Times.



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