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HISTORIA AL ROJO VIVO

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IRELYS SERRANO ACOSTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,  
Universidad de La Habana.

Esta vez el dinero no cae del cielo, se siembra. Según el principio de que “Si el hombre sirve, la tierra sirve”, un poblado cubano demuestra que el suelo da según eres capaz de ofrecerle.

La discordia entre dos familias y a la vez los fuertes lazos de amor que surgen entre sus miembros conforman el dilema principal de la novela, dirigida por Noemí Cartaya y Miguel Brito, ambos destacados productores de la televisión nacional.

Tierras de fuego se desarrolla en el pueblo de Palmarito, donde todos los lugareños trabajan directamente la tierra, pues viven de esto, pero lo extraño del caso es ver como guataqueando, y escardando bajo el sol, con camisas y pantalones de colores claros, jamás llegan a ensuciarse.

En medio del campo, entre caminos de piedras, poco transitables, las mujeres visten elegantes atuendos y altos tacones, algo un poco chocante debido a las condiciones rupestres del lugar.

Otra notable aspereza es que las dos familias del litigio tienen, supuestamente, igual cantidad de terrenos, siembran y recogen prácticamente lo mismo y, sin embargo, una casa es enorme, de mampostería y placa, bien amueblada, con todas las comodidades, mientras que la otra es de madera y nada confortable. Es decir, se muestran diferencias notables en la situación económica sin un argumento sólido.

La Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) del pueblo está a cargo de una mujer, Isabel, quien pasa el tiempo yendo de aquí para allá, lo menos que se le ve es trabajando y cuando lo hace es solo para discutir con sus subordinados, ¿será esto lo que sucede en verdad con los jefes de las cooperativas?

Por supuesto, no puede faltar el “chulampín” de la telenovela protagonizado por el actor cubano Harold Iglesias en el personaje de Ernesto, la típica imagen del habanero que solo se mete en problemas de los que nunca logra salir ileso.

No puede pasar inadvertido el papel de Javier, por cierto, muy poco creíble para el público ya que a estas alturas de la vida, donde todos quieren ser universitarios, tener un buen futuro y si es en la capital mejor, este muchacho renunció a su carrera para trabajar y vivir en el campo.

Tierras de Fuego está hecha para todos los públicos, trae inmerso en la trama cualquier tipo de conflictos, por ejemplo, sus directores no dejaron de representar la violencia hacia la mujer en el matrimonio, los conflictos internos en las familias y el desvío de materiales en los centros laborales.

También es necesario reconocer la calidad de las imágenes realizadas por los fotógrafos Rafael García y Alexander Escobar, pues muestran bellos paisajes cubanos que evidencian la riqueza natural del país.

La música a cargo de los compositores Juan A. Leyva y Magda R. Galbán, estuvo siempre acorde con las situaciones, supo denotar en su respectivo momento el misterio, la tristeza y la felicidad, situando al espectador dentro de cada escena.

En cuanto al guión desarrollado por los escritores Ángel Luis Martínez y Yoel Monzón, pudo haber sido más enigmático, pues desde el principio ya había quien se imaginaba el final justo y como fue, esto le restó riqueza a la trama.

A pesar de todas las fallas que pudo haber tenido la producción cubana de 2013, no se puede negar que después del rechazo del público hacia la proyección de Santa María del Porvenir, esta fue más aceptada por la audiencia, considerándose una buena producción de la televisión cubana actual.
 



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