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BAILAR EN PUNTAS EN EL SIGLO XXI

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El Ballet Nacional de Cuba, en opinión de bailarines y espectadores, actualmente podría encontrarse alejado de lo que acontece en materia de nuevas tendencias con respecto a otras escuelas del mundo.

AILÉN RIVERO HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El ballet contemporáneo es una forma de baile influenciada tanto por el ballet clásico como por la danza moderna, que si bien adopta la técnica del primero, permite un mayor rango de movimiento que este. Muchos de sus conceptos provienen de ideas e innovaciones propias de la danza moderna del siglo XX, pero su formación se sigue ampliando en la actualidad.

El Ballet Nacional de Cuba (BNC) a pesar de ser reconocido internacionalmente por interpretar de forma magistral los clásicos de este arte danzario, podría encontrarse distanciado de lo que ocurre en materia de nuevas técnicas y tendencias en la danza mundial.

Bailarines, estudiantes de danza y espectadores comparten la idea de que en ciertos aspectos, el ballet cubano sufre por falta de intercambio, de apertura a las ideas y propuestas de las nuevas generaciones.

La mejor escuela del mundo

En el espacio televisivo Dialogar dialogar, transmitido durante el VI congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) el pasado año (2014), la primera bailarina del BNC, Viengsay Valdés, delegada al encuentro, exaltó la alta calidad de los bailarines formados en las escuelas cubanas de ballet.

“Es posible reconocer en cualquier lugar del mundo su sello, su forma extrovertida, sus ansias de buscar en todo momento el virtuosismo, de usar la técnica para emocionar y llegar al espectador, de ir más allá de lo establecido”, explicó.

Igualmente, Dáyesi Torriente, primera solista del BNC, y  Luis Miguel Morel Fernández, bailarín del Ballet de Camagüey, como protagonistas directos de la danza cubana sostuvieron una opinión muy similar, que demuestra el orgullo que sienten los bailarines cubanos por nuestras compañías danzarias.

La primera solista argumentó que, aunque todas las escuelas de ballet del mundo tienen sus características que las resaltan y por las cuales son reconocidas, la nuestra particularmente es excelente. Por su parte, Morel ratificó que la cubana tiene una técnica muy buena, en su opinión, la mejor. No obstante, ambos plantean la necesidad de una renovación.

Bailar al ritmo de la modernidad

A pesar del orgullo que sentimos los cubanos por los logros y el prestigio alcanzado por nuestra danza en su devenir artístico por disímiles escenarios del mudo, no todo es perfecto. Hoy, espectadores y bailarines se preguntan si el ballet cubano debería bailar más al ritmo de la modernidad como concepto genérico, y más específicamente, al de los tiempos actuales.

En el programa de televisión ya mencionado, Viengsay expresó su preocupación sobre la necesidad de que existan espacios donde los jóvenes bailarines puedan conciliar debates e informarse de las nuevas tendencias. En opinión de la primera bailarina, “desconocer lo nuevo nos impide crecer como artistas”.

Sobre el tema, Morel Fernández explicó que en el Ballet de Camagüey y en el BNC se montan muchos clásicos, pero muy pocas piezas contemporáneas, cosas nuevas, más frescas y acordes con las tendencias actuales.

“El ballet cubano no está para nada lejano en calidad a ninguno del mundo, de hecho, es uno de los mejores. Pero sí creo que hoy se encuentra alejado a lo que pasa internacionalmente en materia de nuevas técnicas y maneras. Esto, en cierto modo, pone a nuestras compañías por debajo o en desventaja respecto a otras”, explicó.

Morel dijo sentirse preocupado porque la escuela camagüeyana se encuentra lejana de lo que se hace en la escuela del BNC, lo cual la coloca aún en mayor desventaja con respecto a lo que pasa a nivel mundial.

La estudiante de la Escuela Elemental de Ballet de La Habana, Yelaine González, también expresó que le interesaría ver nuevas formas dentro de la danza cubana. “El baile clásico es el resultado de prácticas que en su momento fueron innovadoras y luego trascendieron; entonces, que se adopten nuevas técnicas ahora tendría un valor para la posteridad, aportando riquezas creativas”, apuntó.

Al realizar un muestreo entre 50 personas, entre 16 y 65 años de edad, que asisten asiduamente a disfrutar este espectáculo, se pudieron corroborar las opiniones planteadas. A la pregunta sobre la conformidad con el ballet cubano, un 95 por ciento  afirmó sentirse totalmente complacido. Sin embargo, sobre la disposición a ver nuevos números, un 90 por ciento expresó que desearía ver interpretaciones de danza contemporánea. Mientras, sobre la necesidad de esta apertura, un 85 por ciento la catalogó de necesaria.

Ileana Olmo, de 51 años de edad, quien ha disfrutado de las actuaciones de grandes figuras del ballet cubano a lo largo de su vida, expuso su interés por ver nuevos aires dentro de la danza en la Isla. “He visto interpretar a los bailarines cubanos los más grandes clásicos estupendamente. Pero, son muchas menos las veces que he tenido la oportunidad de ver ballets diferentes, y casi nunca contemporáneo”, dijo.

Los entrevistados para la muestra coincidieron, casi totalmente, en la opinión de lo llamativa que resultó, en el pasado Festival de Ballet de La Habana, la interpretación por compañías extranjeras de piezas desconocidas por el público cubano. “Me gustaría poder disfrutar de esos nuevos ballets por bailarines cubanos, formados en nuestras escuelas”, agregó Olmo.

La joven de 18 años, Dachelis Alfonso, quien asiste habitualmente como espectadora, mantuvo una opinión muy similar. Afirmó que, aunque las piezas clásicas del ballet tienen indudable importancia porque en cualquier manifestación artística los clásicos son la base, lo nuevo, lo renovador, siempre tiene que estar vinculado.

Para ella, el arte es proceso, evolución, cambio. Y aunque opinó sentirse complacida con los clásicos interpretados por el Ballet Nacional de Cuba, afirmó que sería interesante ver otras propuestas, más acordes con lo que  se está dando en el mundo hoy. Por otra parte, aseguró que esto le conferiría mayor prestigio a nuestras compañías.

Repetir menos y escuchar más

A juicio de la primera solista, Dáyesi Torriente, la principal dificultad está en la forma de trabajo que, en muchas ocasiones, no es la más adecuada: “Nos mantenemos demasiado tiempo haciendo las mismas coreografías y eso creo que debemos cambiarlo sin dejar atrás, por supuesto, lo que nos distingue como escuela cubana”.

Morel Fernández relató que el año pasado, en la compañía danzaria de Camagüey se montó la pieza de ballet contemporáneo “Bolero”, por un bailarín cubano-alemán. “El problema reside en que los coreógrafos cubanos, al menos en nuestra compañía, rehúsan experimentar y prefieren seguir coreografiando clásicos”, explicó.

Según el bailarín, la cuestión puede tener sus causas en que la mayoría de los coreógrafos del Ballet de Camagüey pasan ya los cincuenta años. “Quizás cuando permitan coreografiar a bailarines más jóvenes, estos podrían imprimirle nuevos aires a la danza cubana”, declaró.

Para el joven, un factor que también influye es la falta de intercambio cultural con los ballets del mundo. “Viajar te permite tratar con distintos bailarines y escuelas. Ver lo que se hace hoy en materia de danza en el orbe es algo que tenemos realmente limitado. El ballet de Camagüey, en estos momentos, lleva más de cuatro años sin salir del país, solo hemos ido en contadas ocasiones a Haití. Igualmente, muy pocos bailarines logran hacer contratos con otras compañías y todo eso influye”, agregó.

Mientras, Ivette Batista, estudiante de la Escuela Elemental de Ballet de La Habana, cree que el plan de estudio debería flexibilizarse y dejar un mayor espacio al intercambio entre los jóvenes danzantes.

Danzar nuevas ideas

Sobre una posible solución, la primera solista del BNC, Dáyesi Torriente, expresó que a medida que se pongan a los estudiantes de las escuelas cubanas de ballet a enfrentar y afrontar nuevos retos, se abrirán nuestras mentes a cosas frescas y actuales. “Así se lograría mantener el interés y entusiasmo entre nuestros bailarines, y podríamos seguir creciendo como compañía a nivel mundial y manteniendo nuestro prestigio internacional”, argumentó.

Mientras, Morel Fernández, explicó que una salida efectiva a esta situación sería nutrirnos de más cultura danzaria a través del intercambio, de un mayor número de encuentros con otras compañías.

Orlando Diepa, coreógrafo y profesor de la Escuela de Arte de Camagüey, expresó que, como es tan difícil el intercambio internacional por problemas económicos y de otra índole en el país, debería, al menos, propiciarse el encuentro entre las academias cubanas.

Para Deidri Delgado, estudiante de quinto año de la carrera de Historia del Arte en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, es muy importante fomentar espacios de debate, donde se puedan escuchar las voces de los más jóvenes.

Nuevos espacios de intercambio, como propuso la primerísima bailarina Viengsay Valdés, escuchar a la voz de la juventud, regalar propuestas diferentes al público, podrían ayudar al crecimiento de nuestras compañías danzarias.

Experimentar nuevas tendencias, abrirse a todo lo que nos pueda aportar, no será nunca un paso atrás. El prestigio de la danza de la Isla  no es casual, los bailarines cubanos están totalmente preparados para afrontar la modernidad sin que esto signifique nunca perder nuestras raíces.

Pie de foto: La primera bailarina del BNC, Viengsay Valdés, afirma que desconocer lo nuevo impide crecer como artistas.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo entrada: Comentada.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Muletillas y subtítulos.
Tipo de cierre: De conclusión.
Tipo de reportaje: Interpretativo.

Tema: Falta de apertura a nuevas técnicas y tendencias dentro del ballet cubano.

Situación problémica: La falta de apertura a nuevas técnicas y tendencias dentro del ballet cubano. Perjuicios que ocasiona esta situación.

Objetivos colaterales: Hacer pensar sobre los beneficios que brindaría al ballet cubano abrirse a nuevas técnicas y tendencias. Exponer la necesidad de que para ello se fomenten nuevos espacios de intercambio para los jóvenes artistas.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Dialogar dialogar, entrevista a Viengsay Valdés, por Amaury Pérez, abril, 2014.
Sitio web de Radio Enciclopedia. En: www.radioenciclopedia.cu           URL:http//:noticias/viengsay-valdes-uneac-

debe-incentivar-dialogo-entre-generaciones-20140404

Sitio web del Ballet Nacional de Cuba. www.balletcuba.cult.cuURL: http//:www.balletcuba.cult.cu/

hitos-historicos-del-ballet-nacional-de-cuba/  Consultado: 7-5-2015

Directas: 

Dáyesi Torriente, primera solista del Ballet Nacional de Cuba. Fuente directa, protagonista: Jicios hipotético, de valor, analítico.

Luis Miguel Morel Fernández, bailarín de Ballet de Camagüey. Fuente directa, protagonista. Juicio hipotético, de valor, analítico.

Yelaine González, estudiante de la Escuela Elemental de Ballet de La Habana. Fuente directa, protagonista. Juicio hipotético, analítico.

Ivette Batista, estudiante de la Escuela Elemental de Ballet de La Habana. Fuente directa, protagonista. Juicio analítico.

Ileana Olmo, espectadora. Fuente no implicada. Juicio de valor.

Dachelis Alfonso, espectadora. Fuente no implicada. Juicio hipotético, de valor.

Orlando Diepa, coreógrafo y profesor del Ballet de Camagüey. Fuente implicada. Juicio analítico, de valor, hipotético.

Deidri Delgado, estudiante de Historia del Arte en la Facultad de Artes y Letras de Universidad de La Habana. Fuente especializada. Juicio hipotético, de valor.

Soportes:

Hecho: Situación actual de la escuela cubana de ballet respecto a nuevas técnicas y tendencias.

Antecedentes: Prestigio y valor alcanzados por la escuela cubana de ballet al interpretar los clásicos de este arte

Contexto: Situación actual de la escuela cubana de ballet. Exigencias de los nuevos tiempos a la apertura  a nuevas técnicas y tendencias.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: Problemas económicos del país que imposibilitan un mayor intercambio con otras escuelas de ballet del mundo.

Tipos de juicios: Analíticos, Sintéticos, Hipotéticos, Disyuntivos, De valor.


 



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