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HABLANDO DE WALKER EVANS

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Acerca de la estancia en Cuba del famoso autor, habla Jeff L. Rosenheim, curador del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. 

ANDY JOSÉ RIVERA GÓMEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.

Walker Evans fue uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX. Su labor comenzó a despuntar en el período de la depresión norteamericana entre 1935 y 1936, donde logró capturar imágenes por las que sería recordado como pionero en edición y apropiación fotográfica.

Fue contratado por el gobierno estadounidense para fotografiar la ayuda que este prestaba para el mejoramiento económico del pueblo norteamericano durante el período de “La gran depresión”, pero Evans dejó a un lado la propaganda política y sintió la necesidad de capturar la imagen no mostrada del país y sus pobladores.

“El artista estadounidense Walker Evans llegó a La Habana en los últimos días de la sangrienta presidencia de Gerardo Machado. Era mediado del mes de mayo de 1933 y Evans no podía entonces saber que, muy pronto, sus fotografías se convertirían en un testimonio indispensable de la vida en una gran ciudad colonial al borde de una revolución”, explica Jeff L. Rosenheim, curador y dueño del estate del autor en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York*.

-¿Por qué llega  este fotógrafo norteamericano a La Habana?

“Cumpliendo una misión encomendada por Lippincott, un editor de Filadelfia, Evans disponía solamente de unas cuantas semanas para producir un juego completo de fotografías para El Crimen de Cuba, crítica incendiaria sobre el régimen brutal de Machado y el abierto apoyo que el gobierno de los Estados Unidos extendió a su corrupta administración.”

Para realizar este trabajo, Evans contaba con “una cámara de estudio, de madera, que requería de un trípode pesado, grandes placas fotográficas y largas exposiciones”.

“Capturó vistas minuciosas compuestas de la impresionante arquitectura colonial de la ciudad (edificaciones, fachadas y patios), estudios detallados de los decadentes anuncios pintados y retratos formales de una amplia gama de ciudadanos de La Habana, incluidos estibadores de carbón, editores de periódicos, artistas, prostitutas, manifestantes estudiantiles, vagabundos y desempleados.”

“Para poder cumplir con su objetivo y sentirse en libertad para tomar fotografías, Evans tenía que evitar el escrutinio de los policías vigilantes, de los muchos informantes que tenía Machado y de sus esbirros contratados.”

-¿Quiénes lo ayudaron durante su estancia en Cuba?

“Todo parece indicar que los aliados más importantes que tuvo Evans fueron dos periodistas, José Antonio Fernández de Castro y su hermano, Jorge Fernández de Castro. En aquella época, José Antonio era profesor de historia en la Universidad de La Habana, defensor de la literatura de vanguardia, Jefe de Redacción del Suplemento Dominical y de la revista semanal Orbe, ambas publicadas por el periódico Diario de la Marina. Por ser miembro activo del movimiento de la oposición, frecuentemente había sido encarcelado por Machado y tenía, al igual que su hermano, historias de la vida real para compartir con su colega de Nueva York.”

-¿Cómo reacciona el artista al llegar a La Habana?

“El mismo día de su llegada a Cuba, Evans comenzó a escribir un diario que ofrece una medida excelente, aunque en ocasiones paranoica, del temperamento emocional del artista cuando inició su trabajo con la cámara en La Habana. Siendo un consumado estilista literario, Evans se apropia del fraseo de la novela detectivesca para describir sus primeras impresiones de la ciudad y de su primera reunión con José Antonio Fernández de Castro.”

-¿Cómo consiguió el acceso a  imágenes que comprometían tanto a la dictadura de Machado?

“Al parecer, los hermanos Fernández de Castro y sus asociados habían ofrecido a Evans y sus cámaras una vía relativamente segura a través de las calles generalmente peligrosas de la ciudad y, lo que resultaba igualmente importante, un acceso especial a las imágenes de archivo del periódico que el fotógrafo explotó en busca de pruebas más explícitas sobre la crueldad de Machado.”

“Con su cámara de estudio, Evans sacó copias del negativo de fotografías que mostraban dramáticas escenas de crimen, ocultas en los archivos secretos del Diario de la Marina. Estos negativos muestran a policías abalanzándose sobre peatones, consignas revolucionarias y muertes violentas que Evans jamás hubiera podido fotografiar incluso si, de día o de noche, se hubiera encontrado en persona ante tales escenas.

“Sin embargo, cuidadosamente orientado por sus escenas, pudo documentar sin ningún percance la tiranía de Machado de una forma más profunda. Y así, trabajando con plena conciencia de las consecuencias, grabó de contrabando las tres imágenes más incendiarias entre las 31 reproducciones en El Crimen de Cuba.”

-¿Qué opina de las fotografías tomadas por Evans? 

“Resucitó la vida perdida de esas personas y, en un simple gesto, les insufló una nueva existencia a los cadáveres desechos y a la ardua causa revolucionaria. La prestidigitación conceptual y artística es prácticamente imperceptible. Evans se refiere a estas fotografías en particular como «Documentos del Terror».”

-Entre mayo y junio de 2007 estuvo expuesta en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, una obra en homenaje a Walker Evans, ¿qué opinión le merece tal recreación?

“Más de setenta años después, un equipo de jóvenes artistas descubrió en las fotografías de Walker Evans sobre la ciudad algo del aplastante poder (y de la impotencia) que él encontró en las imágenes de la morgue archivadas en el periódico. Han convertido las imágenes tomadas en 1933, en provocadoras «Pinturas Anónimas» de nuestros tiempos.”

*Las citas textuales y todo el contenido de esta entrevista imaginaria, fueron tomadas del artículo “Plata y Oro”, del curador Jeff L. Rosenheim, y aparece en el libro “ORBIS. Homenaje a Walker Evans”, de José Toirac & Meira Marrero, publicado por Ediciones Portón Caribe, S.A., 2007.

Pie de fotos: 1-El norteamericano Walker Evans, reconocido como el padre de la fotografía documental; 2-Jeff L. Rosenheim, curador y dueño del estate de Walker Evans en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Ficha técnica:

Objetivo central: Investigar sobre la estancia del Walker Evans en La Habana.

Objetivos colaterales: Indagar sobre las reacciones del fotógrafo ante la situación en que estaba inmerso el país y acercar al lector a la obra del padre de la fotografía documental.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Imaginaria. 
Por su estructura: Clásica. De preguntas y respuestas.
Por su contenido: Retrospectiva.
Por el canal que se obtuvo: Lectura del libro ORBIS. Homenaje a Walker Evans, deJosé Toirac &Meira Marrero.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Clásico. De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas declaradas: 1-¿Por qué llega  este fotógrafo norteamericano a La Habana? Informativa; 2-¿Quiénes lo ayudaron durante su estancia en Cuba? Directa; 3-¿Cómo reacciona el artista al llegar a La Habana? Abierta; 4-¿Cómo consiguió el acceso a  imágenes que comprometían tanto a la dictadura de Machado? Directa; 5-¿Qué opina de las fotografías tomadas por Evans? De opinión; 6-Entre mayo y junio de 2007 estuvo expuesta en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, una obra en homenaje a Walker Evans, ¿qué opinión le merece tal recreación? De opinión.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.
Tipo de fuentes: Documental: José Toirac & Meira Marrero. ORBIS. Homenaje a Walker Evans. Ediciones Pontón Caribe, S.A., 2007.

 



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