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INESTABILIDAD POLÍTICA EN ESPAÑA

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ERNESTO LAHENS SOTO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La crisis política en España continúa y las partes no se ponen de acuerdo para la formación de frentes políticos de izquierda y derecha. La posibilidad de unión que existe entre Podemos (P) e Izquierda Unida (IU), sería un paso adelante para la consolidación del movimiento progresista.

El actual Jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, ha perdido el apoyo del Partido Popular (PP), y ha anunciado la posibilidad de trasladarse para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), lo cual es una prueba contundente que desenmascara el paripé de la hegemonía política de estos dos partidos.

Durante el mandato de Rajoy, el Producto Interno Bruto disminuyó en un 5.6 por ciento, y la tasa del paro se triplicó. Sin importar su ineficiencia, pregunta públicamente “¿por qué su partido lo abandona?” ¿No se da cuenta que los españoles necesitan empleos, vivienda y seguridad social?

Los puestos en La Moncloa, palacio de gobierno de la nación ibérica, continúan sin ser ocupados por nuevos funcionarios. Toda la estabilidad política se sostiene sobre los hombros del rey Felipe VI. Una crisis como esta no se daba desde el intento de golpe de estado de 1983, cuando el ejército intentó reinstaurar la dictadura.

El PP se muestra como actual favorito, pero podría perder sus influencias sobre la derecha para futuros sufragios, siendo sustituidos por el grupo Ciudadanos, perteneciente a una Centro-Derecha, menos conservadora.

La ausencia de un líder y la rivalidad entre sus partes perjudica a la izquierda presentarse como favorita para ocupar el próximo mandato. Queda la posibilidad de que se debilite la derecha y vaya perdiendo fuerzas para la próxima campaña, debido a que no ha podido solucionar los problemas económicos que afectan al país desde 2008.

El control absoluto del PP y el PSOE sobre la política española de los últimos veinte años está viendo su fin. La apertura de nuevos partidos daría paso a un parlamento más heterogéneo y una mayor democracia en la nación ibérica.

El regente pide el apoyo del pueblo y llama a la conciencia para consolidar la situación. ¿Surgirá un nuevo Adolfo Suárez (Jefe del Gobierno español de 1976 a 1981) en España?

A esta situación se le suman las peticiones de independencia de los vascos y catalanes que, entre otras cosas, consideran a la familia real como usurpadores. Los de la ciudad de Barcelona toman fuerza con un nuevo movimiento político que exige la autonomía, aunque no el desligue total de la corona de Castilla. Por otro lado, los de Vizcaya no aceptan ninguna  reforma y reclaman su inmediata emancipación, acrecentando las amenazas terroristas.

Algo irónico es que los independentistas exigen la unificación de Europa. Es Imposible, o al menos impensable, que desintegrando a los íberos se pueda integrar todo el continente, más teniendo en cuenta que naciones como Alemania e Italia están formadas sobre la función de distintos ducados y principados.

Al parecer, el terremoto azotará un tiempo más a los Pirineos, sin embargo, la crisis debe irse disipando con medidas de apoyo popular. La falta de partidos políticos que representen a la mayoría de los intereses provoca que los españoles no presten atención a los asuntos oficiales. El PP y el PSOE representan a un modelo neoliberal que no ha podido mantener la estabilidad en el país.



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