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SOÑAR EN AZUL

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LIZ CONDE SÁNCHEZ,

estudiantes de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de la Habana.

Desde que contaba con apenas diez años de edad, por el 2008, me aficioné a la pasión de todos los cubanos: el beisbol. Nacida y criada en La Habana, mi equipo favorito desde el momento en que comencé a seguir el campeonato es Industriales.

Cuando el pasado 31 de marzo (2016) se cumplieron seis años de la victoria número doce y última del conjunto insignia de la pelota cubana, muchos recuerdos gratos volvieron a mi memoria y, seguramente, a la de todos los aficionados que vivieron ese instante que, aunque se repita otra docena de ocasiones, nunca se borrará, porque cada título de Los Leones siempre será disfrutado como el primero.

Al mismo tiempo, sentí nostalgia al rememorar aquella noche de marzo de 2010. Será porque Industriales no ha vuelto a conquistar la cima de nuestro deporte nacional. Aun así, no olvidaré la emoción del primer y único triunfo que presencié de mi equipo.

Industriales y Villa Clara, dos de los cuatro grandes del pasatiempo cubano, llegaron a la final de la edición 49 de la Serie Nacional de Beisbol. Se enfrentaban en el último partido de siete posibles. Ya no existía cabida para otra oportunidad. Era el ahora o nunca para ambos conjuntos que se habían batido como guerreros en el terreno durante todo el play off final.

Un juego, de principio a fin, “no apto para cardiacos”, como dicen los comentaristas. Ni Los Leones del Occidente, ni Los Azucareros del Centro, habían dejado de batallar un instante en todo el choque. Eran casi las dos de la madrugada y el marcador estaba ocho carreras por siete a favor de los azules.

Los reyes de la selva se encontraban a un paso de escribir otra página dorada en el libro de su ilustre historia. Décimo inning en el villaclareño estadio “Augusto César Sandino”. El bateador local, Yeniet Pérez, madero en mano, se preparaba para un gran batazo; sabía que era la última esperanza de los suyos. Por Industriales, el lanzador Joan Socarrás se empinaba en la lomita; estaba en sus manos de 19 años la gloria de todo un equipo.

Lanzamiento de Socarrás y se poncha Yeniet Pérez. Industriales campeón por decimosegunda vez. El bando vencedor desborda sus emociones en el recinto ajeno. En la capital, no hay una sola esquina donde no suene una corneta. La multitud de seguidores celebra el título por todas las calles. La noche se tiñe azul.

A pesar de que tenía que incorporarme al amanecer a la enseñanza secundaria que cursaba, estuve despierta hasta que terminó la ceremonia de premiación y observé desde mi casa el júbilo de un pueblo que estuvo festejando hasta el amanecer y mucho después. Una alegría que removió a los fanáticos y hasta aquellos que no entendían nada de pelota. Aunque era una adolescente, no solo conocía lo básico de un partido de beisbol, sino que ya sentía el deporte “en la sangre” y ver ganar a mi equipo era el sueño que en solo dos años de aficionada se había cumplido.

Parece que fue ayer, pero han transcurrido seis temporadas desde que Industriales llevó a la vitrina su último trofeo. No se ha repetido otra noche azul como aquella, pero digan lo que quieran los adversarios, los fanáticos no perdemos las esperanzas de volver a soñar en azul por decimotercera ocasión.

Tipo de crónica: Retrospectiva



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