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Isla al Sur

25 DE NOVIEMBRE

25 DE NOVIEMBRE

MERCEDES ALONSO,
desde República Dominicana,
Cortesía para Isla al Sur.

“Mucho hemos de hacer nosotros los hombres para merecer a estas mujeres; mucho han de hacer ellas para complacer a la patria que les contempla".

Así escribió José Martí al referirse a las mujeres patriotas de nuestras tierras.

Este 25 de Noviembre, en la República Dominicana conmemoramos el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, fecha que se adoptó desde 1999, en la 54 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, según la Resolución 54/134, en tributo a la memoria de tres de las hermanas Mirabal, brutalmente asesinadas ese día del año 1960, por orden del entonces dictador Rafael Leonidas Trujillo.

Conocidas popularmente como "Las Mariposas", Patria, Minerva y María Teresa, se convirtieron en el “máximo exponente de la crisis de violencia contra la mujer en América Latina”.

De muchas maneras las muchachas de Salcedo, provincia que hoy lleva sus nombres, son recordadas en la nación dominicana y en toda América Latina.

La República Dominicana aparece en sexto lugar entre los países del mundo con mayores tasas de mujeres asesinadas por sus parejas. Aquí: “La violencia (…) es uno de los fenómenos sociales más extendidos y paralelamente más silenciados (…) que ha permanecido demasiado tiempo sin nombre y sin voz”, como sentencia en un interesante artículo Nery Estévez.

Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas, afirmó que: "La violencia de género es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. Mientras continúe, no podemos afirmar que estemos logrando progresos reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz".

El mejor homenaje de este 25 de noviembre en la tierra de las Hermanas Mirabal, es lograr que desaparezcan para siempre esas ominosas causas de muertes, las mismas  que además de violar los más genuinos derechos de la mujer, dejan tras sí las tristes imágenes de los hijos huérfanos.

 

NUESTRO LEMA

NUESTRO LEMA

MERCEDES ALONSO,
desde República Dominicana,
Cortesía para Isla al Sur.

En algunas partes del mundo se han establecido concursos  populares para elegir el lema que identificará la conmemoración  del Día contra la Violencia de Género, a celebrarse el próximo 25 de noviembre. En Monzón (Huesca), por ejemplo, según reporte de Europa Press, la frase que resultó ganadora fue: “Tu violencia no nos hará callar”, de  Iván Uclés Lluch.

Cumpliendo el requisito de no tener más de quince sílabas, la Concejalía de Políticas de Igualdad del Consistorio de Monzón, encargada de la convocatoria, alabó el contenido de la máxima dedicada a reprobar  los casos de violencia de género.

En Santo Domingo, por su parte, se dio a conocer que el lema “Vivamos en paz de igual a igual”, propuesto por  la Secretaría de Estado de la Mujer, identificará la campaña por el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, con el auspicio de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI).

La campaña se presenta en recordación a las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), asesinadas el 25 de noviembre de1960  por la tiranía trujillista.

Y mientras que Alejandrina Germán, a cargo de dicha secretaría, dijo reconocer que la igualdad no se logra en el mes de noviembre, pero busca sensibilizar a los dominicanos y dominicanas sobre el derecho que tienen todos a vivir en una vida sin violencia, la  Procuradora Adjunta de la Secretaría de la Mujer, Roxanna Reyes, refirió las más de 20 mil denuncias de maltratos recibidas en lo que va de año: “El 65% corresponde a violencia verbal, física y patrimonial”.

El avance está, justamente, en que ya las mujeres denuncian los  abusos, sean verbales, físicos o psicológicos, lo que permite proteger mejor a las féminas. 

Según Reyes, la  Organización Mundial de la Salud “indica que la mayor causa de muerte en el mundo es la violencia doméstica, sobrepasando, inclusive, los casos de cáncer, la malaria, o los accidentes de tránsito”.

La República Dominicana es hoy en día, uno de los países donde el feminicidio alcanza cuotas muy altas de vidas. Ojalá que el lema esgrimido alcance los sentimientos más profundos de quienes ejercen la violencia y se han acostumbrado a vivir con ella.

 

“MIS LIBROS CAMINAN POR LAS CALLES”

“MIS LIBROS CAMINAN POR LAS CALLES”

Homenaje a Nuria Nuiry, maestra de y para todos los tiempos.

RANDY SABORIT,
Periodista de Prensa Latina,
Cortesía para Isla al Sur.

La Habana, 18 noviembre 2008- Cuando Nuria Nuiry cumplió 75 años se regaló una clase con sus más jóvenes estudiantes en la sede universitaria de Playa. Singular forma de celebración en una de las profesiones del sin fin. 

Después de tanto oficio y tanta tempestad, cualquiera pudiera pensar que ya convalidó la preparación de sus conferencias. Sin embargo, las hilvana hasta el límite del delirio.

Vuelve a desapolillar sus archivos. En los manoseados textos descubre cosas nuevas. Se sorprende. Continúa. Se emociona. Mientras busca una cita por aquí, encuentra otra por allá. Es como si cocinara por primera vez una conversación para alumnos.

Aunque le sobra experiencia, la clase por nacer siempre atraviesa el mismo proceso de arrebato. El qué decir y cómo expresarlo le lleva horas de gimnasia mental.

Según Nuria, pararse frente a un aula es un acto de sumo respeto hacia el exigente público estudiantil. Tal vez por esta razón va bien armada para responder a la ráfaga de preguntas.  

Hay mucho de dramaturgia, reconoce, en conversar con un grupo. Ninguno puede subestimarse. Quizás por este motivo tenga el sano hábito de estudiarlos muy bien antes de emprender el viaje. “De ese diálogo preliminar surge por dónde romper el hielo”, confiesa. 

Como maestra de buena letra goza de la capacidad para cambiar el guión de las tantas horas de insomnio por el más ajustado a  las expectativas de sus interlocutores. Por eso lleva un puñado de alternativas, esas que le garantizan sobrevivir en cada intento.

También sabemos que Martí es uno de los grandes que la  acompañan. Cuando lo conversa le sale de carne y hueso. No de piedra como las  estatuas. Ni frío como el mármol. Te le descubre en sus luces y manchas. Como él mismo acostumbraba a hacer. 

Del Apóstol, precisamente, hablaba en una ocasión en el Instituto  Internacional de Periodismo José Martí. Después del instante del aplauso, un estudiante le preguntó cómo podía conseguir sus libros. 

“¿Mis libros? Mis libros caminan por las calles”, dijo.  

 

LA ENSEÑANZA ES MI VIDA

LA ENSEÑANZA ES MI VIDA

Cincuenta años dedicados al ejercicio del magisterio constituyen más que una muestra de amor conciente a la profesión, un indicador de la grandeza del alma de Nuria Nuiry. Hoy la profesora de múltiples generaciones cumple 75 espléndidos años y este es el homenaje de Isla al Sur.

LOURDES MARÍA BENÍTEZ CEREIJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 “¿Quién será esta señora?”, pensé la primera vez que la vi parada frente al aula de Comunicación Social, en la Sede Universitaria Municipal de Playa. Apenas escuché su fina voz cuando se presentó como la nueva profesora de Literatura Hispanoamericana.

Con el tiempo comprendí que la doctora en Filosofía y Letras, Nuria Nuiry Sánchez, otrora decana de la Facultad de Periodismo, rectora del Instituto Superior de Arte y combatiente de la lucha clandestina, tenía en sus palabras y su ejemplo la magia para transformar a las personas. Sus enseñanzas son como raíces escondidas que, a decir del poeta, no piden premio alguno para llenar de frutos las ramas.
 
-Para usted la enseñanza debe parecerse a la vida y no la vida a la enseñanza, ¿qué está primero: la vida o la enseñanza?

La enseñanza es mi vida. Si uno no enseña para la vida, ¿para qué entonces?

-En el año 2001 se inicia en la Universidad una nueva etapa, ¿qué significó para usted, como profesora, el surgimiento de las Sedes Universitarias Municipales (SUM)?

Cuando me jubilé pensé dedicarme solo a escribir y a mi labor en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Esta revolución de la enseñanza superior significó la posibilidad de vincularme nuevamente a la mecánica universitaria. Como profesora, no pensé que sería tan difícil. La realidad es que me lleva más tiempo preparar una clase para la Sede, porque allí los encuentros son quincenales; y abarcar una considerable cantidad de contenido en tan poco tiempo, constituye una verdadera hazaña. Cada clase implica un desgarramiento. Mi propósito en la Sede es crear inquietudes, y en tal sentido mi interés  se centra en la respuesta de los estudiantes en términos de actitudes ante la vida.

-¿Alguna vez se imaginó la expansión de la Universidad?

No. La existencia de una Universidad en cada municipio es una idea brillante sobre la cual hay que trabajar con empeño. Ya no es una Universidad de élite, afortunadamente, pero tampoco podemos convertirla en una Universidad de bajo nivel. La enseñanza no es cuestión de reformas, sino de formación sobre la base de principios muy sólidos que le permitan al estudiante poder enfrentarse al futuro.

-Desde su punto de vista, ¿cómo han influido las SUM en la formación de valores de los jóvenes?

En una ocasión expresé que el maestro no enseña, el maestro debe enseñar a aprender; y en este sentido la ética es esencial. Los valores no se inculcan con charlas, sino con el ejemplo y con el convencimiento de su necesidad. La Sede es una oportunidad de rescatar a personas que han estado dispersas, pero aprobar asignaturas y no valores, supone la formación de personas con armas muy poderosas que posiblemente no reviertan ningún beneficio a la sociedad. Hay que trabajar arduamente en relación con los valores, más ahora que existe la posibilidad de una Universidad en la base.

-Entonces, los valores en los jóvenes: ¿necesidad de reforzarlos o rescatarlos?

Lo que se necesita es saber inculcarlos.

-Con el proceso de transformación de la enseñanza superior, la Universidad rompió sus barreras físicas. En su opinión, ¿existen barreras mentales?

Conozco la Universidad en todos sus aspectos, por eso considero que deben crearse las condiciones necesarias para lograr un equilibrio, no solo en el aspecto docente, sino en todo cuanto se refiere al mundo, contexto y situaciones que circundan al estudiante. Pienso que hay que trabajar sobre la base  de limar cualquier aspereza que pueda existir. En tal sentido, todo debe y puede ser cambiado. Lo que no se cambia se estanca.

-¿Existe marginación respecto a los estudiantes de las Sedes?

Marginación no, prejuicios. Incluso, muchas personas me han preguntado con cierta preocupación si de veras estoy dando clases en una Sede, ¡cómo si eso fuera descender mi categoría! Esos prejuicios pueden ser muy injustos, producto de la ignorancia y el rechazo que provoca la novedad. La ruptura con una fuerte y arraigada rutina constituye un cambio favorable que debe ser perfeccionado. Los prejuicios se irán acabando,  porque no se puede negar que hay alumnos con calidad.

-Luego de haber contribuido durante cinco décadas a la formación de generaciones de jóvenes dentro de la Universidad tradicional, ¿qué ha representado para usted formar parte del proceso de universalización de la enseñanza?

Representa una disyuntiva difícil. He estado ligada a la enseñanza desde la adolescencia. La universalización es algo que debemos cuidar, pues significa una oportunidad de estudio que no todo el mundo sabe aprovechar. Existe un desnivel evidente, pero aún así no pienso contribuir a que tenga un título universitario alguien que no lo merezca: eso sería devaluarme. La Universidad desempeña una ardua labor que no se valora. Es necesario que se concientice la necesidad de revertir tantos esfuerzos.

-La Universidad en la cual usted fue estudiante se caracterizó por un contexto político convulso, ¿cómo incidió aquel ambiente universitario de la década del 50 del pasado siglo en su vida?

Cuando ingresé en la Universidad convino el golpe de Estado de Batista, lo cual determinó un cambio en mí, pues yo vivía en una torre de marfil. Estaba ante una situación complicada: los estudiantes empezaban a combatir; por otra parte, mi padre, que había peleado contra Machado, creía que las mujeres no debían involucrarse en la lucha. Por tanto, sin el consentimiento familiar, empecé a participar ayudando a compañeros, facilitando comida y albergue. Con la muerte de José Antonio Echeverría comprendí que corríamos el riesgo de morir. La policía asediaba la casa y mis padres ya tenían bastante con mi hermano. En medio de esa dura situación conocí a Haydeé Santamaría, de quien aprendí que la verdadera lucha comenzaría con el derrocamiento de Batista. Entonces supe que aquella joven de la torre de marfil ya no existía.

-¿Qué representa Juan Nuiry para usted?

Somos dos hermanos, muy diferentes en lo externo, pero muy compenetrados en los ideales. Él representa la base de la cual puedo sostenerme, es una unión muy sólida. Hemos pasado muchas dificultades juntos. Estamos espiritualmente unidos.

- ¿Cuáles han sido los amores de Nuria?

Son muchos y diversos. Siempre se piensa en el amor desde el punto de vista de la pareja, sin embargo, hay amores que lo secundan. Amo la vida, a mi país, soy profundamente cubana; y aunque vivo en La Habana desde niña, soy en esencia oriental. Cuando camino por las calles de Santiago, siento que las raíces me halan. Mi sectarismo llega a tanto que incluso le voy a Santiago en la pelota. Los amores están en la familia, y no solo en la biológica, sino también en los amigos, los cuales conforman la familia que uno puede elegir. Amo mi profesión a la cual veo como una religión,  un sacerdocio; y en este sentido, soy como una monja atea.

- ¿Cuál es su escritor favorito?

José Martí, no solamente como escritor, sino como experiencia vital. Creo que no lo terminaré de leer nunca, porque siempre encuentro en sus textos una hondura mayor. Cuando no me siento bien, pienso en Martí desembarcando por Playitas: era un hombre sumamente enfermo, cargaba una mochila, un fusil, un diario que nunca dejaba y, además, llevaba los discursos de Cicerón en el bolsillo. El ejemplo de su esfuerzo y voluntad me dan fuerzas para seguir adelante y no tenerme lástima.

-Usted le ha enseñado a sus alumnos a conocer y amar un José Martí más humano, ¿considera que en la Universidad actual está bien orientado el estudio de la obra del Apóstol?

Es un hecho generalizado que no estamos orientando bien el estudio de la obra martiana. Ya basta de ese Martí de bronce y de capa. Fue un hombre de muchos aciertos, pero como ser humano, también tuvo errores. Actualmente se abusa mucho de él, lo citamos para todo: si queremos que la gente no fume, que haga deportes, que trabaje más…Nunca he visto a un cubano que rechace a Martí, pero casi nadie conoce al hombre. Su ejemplo es una fuente inagotable de cultura. En una ocasión le escuché decir a Camila Henríquez Ureña que si la cultura no sirve para enfrentarnos a la vida, ¿para qué sirve entonces? Esa es precisamente la mejor lección que debemos enseñar y aprender de Martí.

-Usted ha merecido múltiples reconocimientos por su contribución a la formación de generaciones de jóvenes; y en el 2004 recibió la Distinción por la Cultura Nacional, ¿qué valoración tiene al respecto?

Mi mayor condecoración es cuando un alumno me brinda una muestra de gratitud. Las medallas halagan, pero ver los resultados de un ser humano me satisface mucho más, y como esa medalla no me la puedo colgar en el pecho, la llevo en el corazón. Lo importante consiste en saber que la idea que he sembrado tiene una buena fructificación.

-¿Es usted una mujer satisfecha?

Sería aburrido si lo fuera. El día que me sienta satisfecha de todo, no tendré nada que hacer.

-En una ocasión expresó: “Soy maestra por egoísmo”. ¿Por qué?

Porque siempre salgo de un aula con conceptos que no tenía. Ser maestra ayuda a sacar fuerzas. Cuando estoy decaída me obliga a probarme. Un maestro es alguien que todos los días debe plantearse retos; y esa oportunidad de estar en contacto con otras personas que te ayudan a crecer, no tiene precio.

-Ver hoy a tantas generaciones de profesionales que un día fueron sus alumnos, ¿qué le hace sentir?

Que fui maestra y alumna. De todo el mundo se aprende algo. Por  ejemplo, fui maestra de Guillermo Cabrera, sin embargo, al final, terminé siendo su alumna porque personas como él, que siempre tienen algo que dar, son maestros de la vida.

-¿Cuál es, desde su punto de vista, la recompensa de un maestro?

Hay profesiones que dan recompensas mucho más tangibles, pero ninguna se compara con lo que se siente cuando uno se encuentra con alguien que te hace saber lo útil que fueron tus enseñanzas y te dice que descubrió lo que quería ser en la vida y la carrera que quería estudiar, gracias a lo que dijiste en una clase. Es realmente sorprendente cuando un alumno con el que no mantuviste un vínculo posterior al del aula, te dedica unas palabras como muestra de respeto y admiración; esa es la mejor recompensa.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la personalidad de Nuria Nuiry como ejemplo de maestra que ha dedicado cinco décadas de su vida al magisterio.

Objetivos colaterales:

Ofrecer las valoraciones de la entrevistada en relación a la Universidad cubana actual.

Exponer consideraciones respecto a la repercusión de las Sedes Universitarias Municipales.

Tipo de Entrevista

Por su Tipo: Clásica

Por su Contenido: De personalidad

Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de Título: De cita textual
Tipo de Entrada: Referencial
Tipo de Cuerpo: Clásico, de preguntas y respuestas
Tipo de Cierre: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas:

Nuria Nuiry Sánchez, presidenta de la Cátedra José Martí del Instituto Internacional de Periodismo José Martí y profesora de la Sede Universitaria Municipal de Playa.

Biografía de Nuria Nuiry Sánchez.

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Querida Nuria. En: Periódico Granma, 28 de julio de 2004.

 

QUERIDA NURIA

QUERIDA NURIA

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

De golpe se dice y parece breve. Pero más de cincuenta años en el ejercicio del magisterio son toda una vida en la que se juntan momentos agradables, difíciles, polémicos, aciertos, desaciertos y complejidades. Así la mira la doctora Nuria Nuiry Sánchez, y aún insiste en seguirla viviendo con la intensidad que le confieren los nuevos proyectos.

Abel Prieto, ministro de Cultura, en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, le impuso la Distinción Por la Cultura Nacional. Un acto para el que ella, profesora de varias generaciones de artistas y periodistas, no quiso la divulgación de la prensa. Solo sus seres queridos, amigos, compañeros y una representación de sus antiguos alumnos, de todas las etapas, sin faltar ninguna, le acompañaron. Modestia y grandeza, o como expresara Guillermo Cabrera, también su discípulo, "enseña tanto por lo que dice como por lo que hace, acción y palabras andan juntas en esta singular creadora".

La Doctora en Filosofía y Letras inevitablemente deparó a sus antiguos alumnos la evocación de su presencia en las aulas universitarias y, sobre todo, la del aprendizaje de un Martí posible en cada uno de nosotros. Martí con virtudes y defectos, ser humano al fin y al cabo; ese es el legado que nos deja de aquellas inolvidables clases de Literatura Hispanoamericana, impartidas con oralidad íntima, mientras sostenía el cuerpo solo en un pie.

Y también, el apego al cumplimiento, el compromiso, la rectitud, el juicio. Un día me dijo que los periódicos no son responsables de los problemas personales de sus redactores. Los periódicos exigen orden, certidumbre, puntualidad, trabajo en mano. Profesión cual sacerdocio. Dura y aprendida enseñanza que hoy transmito a mis estudiantes, con la certeza de que sin esos mandamientos bien asidos, no vale el ejercicio de este oficio de entrega diaria.

Ensayista y crítica cultural, profesional cuyos trabajos son conocidos tanto en Cuba como en el exterior, subdirectora de la Escuela de Letras, decana de la Facultad de Periodismo y vicedecana de la de Filología; directora nacional de la Enseñanza Artística y rectora del Instituto Superior de Arte, son parte de las complejas responsabilidades asumidas, a las que se une su activa presencia en no pocos consejos, comités universitarios y asociaciones.

No ceja en una trayectoria que incluye la condición de combatiente clandestina y continúa ahora, ya en jubilación fértil, como presidenta de la Cátedra José Martí, en el Instituto Internacional de Periodismo.

La profesora Nuria, que así le diremos siempre, ha merecido cerca de 20 condecoraciones por su contribución durante más de cinco décadas a la formación de varias generaciones de jóvenes y su actitud ante el trabajo sociocultural. Ellas, que representan mucho, pueden sintetizarse en una noble recompensa: el agradecimiento de quienes hemos tenido el privilegio de su magisterio.

En la tarde de homenaje dio gracias a todos por estar con ella y dentro de sí. El silencio respetuoso se hizo ante su palabra fina y fuerte. Quisiera compararla con grandes pedagogos cubanos. Esos a quienes su verbo dio cuerpo y espíritu entrañablemente humanos. Pero temo que salte terca la liebre de su mesura. 

(Publicado en el periódico Granma, 28 de julio de 2004)

 

HACER REALIDAD LOS SUEÑOS

HACER REALIDAD LOS SUEÑOS

Profe, disculpe que la respuesta a su correo llegue atrasada, tuve problemas con la máquina ayer y no logré conectarme durante todo el día.

Le agradezco el gesto y espero que lleguemos a formar esa familia de la cual usted habla. Estoy segura también que no será nada fácil para nosotros porque el cambio es un poco brusco, pero dicen que el que persevera triunfa y dudo que alguno de nosotros no tenga deseos de hacer realidad sus sueños.

Saludos,

Lauren C. Herrera

GRACIAS

GRACIAS

Profe:

Muchas Gracias y Felicidades para usted y para el profe Roger también, porque detrás de todo buen estudiante hay un excelente profesor.

Besos,

Maydelis Gómez Samón

DÍA IMPORTANTE PARA LOS ESTUDIANTES

Profe:

Ante todo quiero agradecerle por recordar un día tan importante para los estudiantes universitarios, sus felicidades fueron recibidas por todos con cariño y con la satisfacción de tener una profe que se acuerda de nosotros, en nombre de todos le doy las Gracias.

Karlienys Calzadilla