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Isla al Sur

LA OTRA GISELLE

LA OTRA GISELLE

JUSTO PLANAS CABREJA,

estudiante de cuarto año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Termina el primer acto de Giselle. Intenta bailar pero ya no puede. En medio de su locura toma una espada, aquella espada que delató a Albrecht. La toma y juega con inocencia a pasear su filo cerca de los pies de todos. Reconoce el rostro que tanto amó, recuerda que fue engañada. Albrecht es el duque de Silesia, está comprometido con Batidle, la hija del príncipe de Courtland. Albretch la engañó. Su corazón no lo resiste y muere.

Encienden las luces del teatro García Lorca y comienza el ballet del entreacto, la danza de aquellos que vinieron a la función. Alguien comenta cómo Giselle funde las dos tendencias del ballet romántico. Otros se detienen en la interpretación de Hayna Gutiérrez. Una muchacha a mi lado, médico, quiere convencerme de que si Giselle no hubiera enfermado del corazón aún estaría viva. Para otro había debutado como esquizofrénica -un psiquiatra, al parecer.

Apagaron las luces. El segundo acto se me antojó la vida cotidiana. Las wilis van y viene. Las sostiene el rencor por aquellos hombres que las abandonaron en el altar. ¿Será que las heridas pueden más que nuestra humanidad? Nadie quiere pensar en el amor. De amor ya no se muere. Pensé qué dirían nuestros periódicos, se quedarían en el valor técnico o interpretativo del Ballet Nacional de Cuba, alguna que otra revista redundaría en algunos aspectos históricos. Para todos está de más la pervivencia del amor por el perdón.

Giselle baila con Albretch toda la noche. La reina de las wilis la obliga. Se supone que el conde caiga exhausto antes del amanecer. Nosotros nunca nos cansamos. Las wilis de la vida: el trabajo, la rutina, las normas sociales nos obligan a la danza eterna de fingirnos de metal. A veces me pregunto si no llegamos a ese estado realmente. ¿Acaso hemos olvidado la obviedad?, que somos humanos.

Todos aplauden, nadie llora. Giselle desaparece con las primeras luces del día.

¿LA BABEL PROMETIDA?

¿LA BABEL PROMETIDA?

A propósito de la Exposición Universal de Sevilla, 15 años después.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

En el umbral del tercer milenio y con la excusa del quinto centenario de la llegada de Cristóbal Colón a América, las 215 hectáreas de la isla de La Cartuja se vistieron en 1992 de aparente fiesta, reflexión, interrogante hacia lo que hizo el género humano o lo que proyecta para el futuro. La Exposición Universal de Sevilla fue el gran encuentro del siglo y se pretendió promocionar como la cita con la historia, la ciencia, la naturaleza, la tecnología, la cultura y el espectáculo bajo un título común: La era de los descubrimientos.

Todo eso y más fue Expo’92. Unas 110 naciones, 24 organismos internacionales y diversas entidades a título particular fueron a apostar por lo mejor en Sevilla, a mostrar su tarjeta autóctona, a enviar el mensaje que, en lo individual, los identificara. La Cartuja fue el estallido de una ciudad-mundo, como en una espectacular vitrina a la que una mirada no bastaba para detallar su esencial raíz. Expo’92 conmovió  e insultó.

Allí estaban, mostrándose en su particular validez, los pueblos. Unos, con lo que los ha hecho grandes. Otros, con lo que pretenden serlo. Algunos, con el arribismo de simples vendutas o destinos turísticos cuya credencial, con un simple cambio de presentación, podía encontrarse en cualquier sitio.

En Expo’92 todo pabellón o pueblo pudo presumir de algo. Desde el mundo antes de la llegada del Almirante a estas tierras nuestras, en el recinto del siglo XV, pasando por el de la Navegación –con reproducciones de las tres carabelas colombinas fondeadas en el río Guadalquivir-, la Plaza del Futuro –con sugerencias, matices y reflexiones acerca de la Energía, las Telecomunicaciones, el Universo y el Medio Ambiente, hasta el incendiado Pabellón de los Descubrimientos que hubiera exhibido los logros científico-técnicos del hombre desde 1492. Esos fueron los denominados edificios temáticos.

Pero estuvieron en igual sinfonía por evidenciar sus mensajes –aunque las posibilidades económicas no siempre permitieron la ampulosidad y el derroche-, unas 110 naciones con pabellones propios o agrupadas en plazas comunes.

Entrando por las puertas de la Barqueta, Cartuja, Triana, Aljarafe e Itálica, pudo hacerse el visitante la ilusión de haber viajado al Japón, al presenciar su colosal edificación de madera; Suiza, y la algarabía de una torre de papel recicable; España, con un rigurosísimo chequeo a la entrada y control por todas las salas que llegó a incomodar; Noruega, y el pórtico de hielo; Arabia Saudita, y la tienda en el desierto –quizás uno de los mejores mensajes ancestrales de Expo-; Chile, con la desilusión de encontrar un iceberg de 60 toneladas transportado desde la Antártica y rodeado de tantos productos consumistas que semejaban cualquier vulgar supermercado.

También, Canadá y el impacto de un cine con pantalla de 16 por 20 metros y una película filmada a 48 por segundo; Francia y su pozo de imágenes que, a juicio de muchos, era más fácil admirarlas volteando la cabeza; el Principado de Mónaco, con la expectativa de un acuario o de cuadros que venden al país como destino turístico paradisíaco en tanto se tenga abundante moneda dura; o Cuba, con una total sencillez en la muestra, abarcadoramente fotográfica, pero no solo enseñando la Isla del “descubrimiento”, sino su mensaje de antes y de ahora, su proyecto de desarrollo social al alcance de todos.

No puedo olvidar la presencia de Plaza de América, el mayor recinto de la Exposición Universal, con 33 000 metros cuadrados que agrupaban a 16 países de nuestra área que no pudieron presentar pabellones propios.

Allí estaban, entre otros perdurables valores que nos hacen grandes en la raíz latinoamericana, la esmeralda colombiana –quinta mayor del mundo-, en un segundo viaje fuera de la patria, la cerámica precolombina y la Leyenda de El Dorado. Colombia nos dijo: “Nunca perderemos la amistad ni el valor humano”.

Y vale la pena hablar de los mitos guaraníes del Paraguay en sus personajes clave Teyu Yagua, Mbo’i Tu’i, Moñai, Yasy Yatere, Curupi, Ao-Ao y Luison; los orichas brasileños Lansa, Yemanja y Exo; o el tango argentino en el que bailan miradas y gestos en el convite de la seducción.

Pero Expo’92 fue algo más que la enumeración y visita de pabellones, nos gustaran o no. Era andar por las avenidas con una temperatura de 45 grados a la sombra en un desesperante calor que aplastaba al transeúnte; pagar la entrada diaria de 4 000 pesetas –más de 40 dólares-; pararse frente a un puesto de comida rápida y dejar allí no menos de 10 dólares per cápita, precios que subían y subían y hacían llevar bocadillos a los turistas para apaciguar los disgustos del bolsillo. Por cierto, las autoridades prohibieron la entrada de alimentos para obligar a comprarlos en las decenas de casetas que se encontraban en la Exposición y que clamaban por lograr los previstos resultados económicos, y donde competían por recaudar cada vez más adeptos desde el simple gazpacho hasta el 3 estrellas Michelin.

Era, rebasando las fronteras de La Cartuja y llegando a esa ciudad de edificios monumentales, mítica, de un entrelazamiento romano, árabe y cristiano, caminar por Sevilla y hablar con los sevillanos del “lavado de cara” que se le había dado a la localidad a propósito de Expo’92.

Sobre todo, muchos hablaban de las nuevas carreteras, puentes, alojamientos, autopistas y telecomunicaciones que quizás pudieran disfrutar a plenitud si no tuvieran la espada de Damocles apuntando hacia el pago de la renta, del alquiler de los apartamentos, la electricidad, la salud, la enseñanza y la marca de cualquier producto comestible o de vestir que diera categoría social a quien lo adquiera. Eran muchos los sevillanos que pensaban en ese orden injusto y votaban a favor de la solidaridad de antes en las casas de vecindad o en los barrios, donde la amistad era algo digno, a respetar, más allá del “cuánto tienes, cuánto vales”.

Pero Sevilla y los sevillanos, enfrentados a la Exposición Universal, se preguntaban qué ocurriría cuando el 12 de octubre concluyera y quedaran inhabilitados miles de puestos de trabajo creados con ese fin, aun cuando se hablaba de que para aminorar la crisis en el sector turístico y hotelero que sobrevendría al cierre, quedaría abierta Cartuja’93 con la inclusión de los pabellones del Descubrimiento, Plaza de América, temáticos, el de España, los autonómicos, Cruzcampo, Retevisión, Comité Olímpico Internacional, así como el Auditorio, los jardines, la torre mirador, el Lago España y el canal, entre los fundamentales.

Recorrí La Cartuja en una noche de insomnio a las cuatro de la madrugada y me pregunté entonces qué quedaría de aquel alarde, de aquel desafío, de aquel imposible sueño según la óptica de la inmensa mayoría de los principales protagonistas de estos cinco siglos de encuentros y desencuentros: los centro y sur americanos.

¿Podrían imaginar los esplendores de 120 000 metros cuadrados de experiencia microclimática, los 224 000 de edificios, 100 000 de césped, 136 000 de láminas de agua, 750 mástiles, 1 200 papeleras, 30 000 árboles, 300 000 arbustos y 5 000 faroles esparcidos por todo el recinto?

¿Fue Espo’92 verdaderamente la unión de todos los pueblos, la fiesta de la cultura, la historia, la ciencia y la técnica? ¿La Babel donde cada nación rebasó las fronteras de las desigualdades sociales? ¿El futuro unido del planeta?

La Exposición Universal de Sevilla cumplió un propósito, pero no todos. Después de más de 500 años aún parece alzarse la voz de Bartolomé de las Casas reclutando a la unidad del género humano y a la igualdad de las personas, y cabría preguntarse si desde nuestra personal o pública responsabilidad, reflexionamos a favor de una cultura y una voluntad que nos lleve a preservar conscientemente esta maravilla de Planeta Azul, cada vez más amenazado por guerras, desastres ecológicos y rapiñas en el recién comenzado milenio. Falta que hace un pensamiento real de hombre del siglo XXI.


 
 
 

 

CERRÓ CALLE N

CERRÓ CALLE N

Una fiesta de libros, música y gastronomía desvió el tránsito en esa vía de la capital cubana.

DIANA BÁRZAGA BERRIEL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación de la
Universidad de La Habana.

A diferencia de antes de enero de 1959, época en que miembros de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), cerraban calles de Ciudad de La Habana por huelgas contra la corrupción gubernamental, este 2 de noviembre representantes de la misma institución clausuraron la calle N, desde las dos de la tarde, pero como parte de la primera edición del Festival Universitario del Libro y la Lectura (FULL).

El propósito del desvío fue crear un espacio aledaño al Pabellón Cuba, sede del FULL, con amplitud para conciertos, opciones de venta de libros y comestibles para los transeúntes.

En la vía se instalaron quioscos pertenecientes al Centro Provincial del Libro y la Literatura, la Editorial Pueblo y Educación, Distribuidora Nacional del Libro, Casa de las Américas, Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, así como de Servicios Gastronómicos de Recreatur.

Equipos de audio posibilitaron música grabada desde las cinco de la tarde, hasta alrededor de las nueve de la noche, y a partir de ahí, el grupo de fusión Tesis de Menta ofertó un recital.

N, desde calle 21 hasta 23, permanecerá vedada para los vehículos este fin de semana y el próximo, con un programa de actividades que incluye funciones infantiles del Grupo Tropa Trapo, además de mantener las ventas y los encuentros musicales.

La FEU, la Unión de Jóvenes Comunistas y el Instituto Nacional del Libro auspician esta actividad colateral al Festival Universitario. Los oficiales de la Policía Motorizada custodian la calle de choferes desinformados.

Ficha Técnica:
Tipo de título: Informativo
Tipo de lead: De contraste
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida


COLÓN METEORÓLOGO

COLÓN METEORÓLOGO

El 27 de octubre de 1492 el Gran Almirante atisbó esta Isla y el 28 tocó tierra. En 1502 sobrevivió en La Española a un huracán gracias a su intuición marinera.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

La historia recoge que el 27 de octubre de 1492 Cristóbal Colón avizoró esta Isla desde la holguinera bahía de Bariay, y que el 28 pisó terreno firme junto con los tripulantes de La Niña, La Pinta y la Santa María. De entonces acá, no hay cubano que no afirme que "esta es la tierra más hermosa que ojos humanos han visto" aunque, a decir verdad, el genovés fue poco original, pues la muletilla la repitió más o menos igual en otros sitios, quizás por una temprana vocación de turoperador deseoso de que "lo mío, primero".

Pero más allá de una conmemoración anual, o de la inacabada polémica de si fue un descubrimiento o un encuentro entre dos culturas -más bien diría que encontronazo, en el que una de las partes, los aborígenes, cargaron con el perjuicio de la colonización, las encomiendas, el saqueo, la matanza, los suicidios colectivos y la destrucción-, lo cierto es que el Gran Almirante tuvo aciertos y, entre ellos, nadie puede negar su vinculación con la vanguardia de la navegación en la época y que fue persona de mucho instinto; tanto es así, que no pocas veces salvó la vida gracias a ellos.

A propósito de esta temporada ciclónica, Edelberto Leyva Lajara, profesor de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, comenta sobre la particular intuición marinera de Colón, la que le permitió el 12 de junio de 1502, en su cuarto viaje, olfatear un huracán y reconocer sus signos con tiempo suficiente como para guarecerse en zonas seguras de la costa.

Dice que venía con una expedición de cuatro embarcaciones cuando le empezó con el "tiqui-tiqui" del vendaval, pero le negaron tocar puerto en La Española, donde tenía prohibido entrar por violar allí con anterioridad mandatos de la Corona. No obstante, el viejo lobo informó que se acercaba algo "de madre y muy señor mío", mas nadie lo tomó en cuenta y 30 embarcaciones cargadas de oro partieron de aquella isla (Haití y República Dominicana).

Las naves, aún sin perder de vista a La Española, iban confiadas hacia su destino, Europa; en tanto Colón con sus pequeños navíos de madera buscó refugio en alguna ensenada conocida desde viajes anteriores. Fin de la historia: el genovés y su gente fueron los sobrevivientes de una tempestad en arrebato, mientras solo los tripulantes de cuatro naves de la otra flota lograron hacer el cuento.

El Gran Almirante debió sentir un orgullo ilimitado por su tino. Y a propósito de su carácter, una faceta de la que pocas veces se escribe, Cristóbal Colón es una de las figuras históricas a la que más controvertidas definiciones se le endilga. Hay quienes dicen que era abnegado, adaptable, casto, crédulo, delicado y elocuente. Otros afirman que se mostraba altivo, ambicioso, autoritario, obstinado, calculador, egoísta e indisciplinado.

Y como los embrollos no acaban, su nacimiento se lo disputaron, en Italia los territorios de Génova, Savona, Nervi, Pradello, Oneglia y Cogoleto. Los españoles a lo largo de la historia no se quedaron detrás: Extremadura, Cataluña, Galicia y Mallorca. Y no faltan quienes lo asociaron con un pirata vasco o sobrino de un lobo de mar francés. Incluso, Portugal, Noruega e Inglaterra no escaparon a los afanes "investigadores".

Su muerte es más clara, falleció en Valladolid, España, en 1506, muy lejos de los privilegios con que contara años atrás; pero, entonces, la controversia está en si fue enterrado en Sevilla o en Santo Domingo. Incluso, en 1795 supuestamente sus restos se trasladaron a la Catedral habanera y hubo celebraciones solemnes reflejadas por la prensa de la época, cosa que no fue cierta, pues no pertenecían al Almirante.

¿Y cómo le llamaron? Bueno, en estos días aciclonados vale un entretenimiento histórico. Los ingleses le llamaron Columbus; los portugueses, Colom, con m; los franceses, Christophe Colomb; y los italianos, Cristoforo Colombo. En España, el Almirante primero se hizo nombrar Coloma, y después, Colón.

¡Ah, estos días de entrada de invierno tropical traen a la memoria otros datos curiosos! Sí, porque su firma es otro enigma nunca develado por el navegante, y los caracteres que conforman la pirámide han sido objeto de innumerables teorías entre los estudiosos. Y, para añadir más sal y pimienta al asunto, hay quienes lo describen como el último hombre del Medioevo, el primero de la Edad Moderna, duro de carácter y poeta de palabras y hechos.

Fallecido a los 55 años de edad, Cristóbal Colón dejó a la posteridad el gusto por bucear en la realidad, la leyenda y el mito. Dicen que creía en augurios, tenía predilección por el número siete, era amante de las ciencias, de fuerte voluntad y astuto, a la vez que sensible, servicial, elegante y elocuente con las damas.

Los historiadores lo describen de cara larga, rasgos pronunciados, ojos grises y pelo rojo, de joven. Algunos señalan, con picardía, su preocupación por la calvicie. Tuvo dos hijos: Diego, de su matrimonio con Felipa Moniz; y Fernando, vástago natural con Beatriz de Arana, a quien reconoció y, con ello, pudo utilizar delante del nombre el tan apreciado "don".  A ambos los llevó en sus viajes y les "pegó" el gusto por el mar. También se aventura una posible relación con Beatriz de Bovadilla, aunque no hay confirmación.

Y como a los cubanos no nos gusta quedar a la zaga, también hemos puesto lo nuestro para aumentar la leyenda. Sí, en nuestro continente, la primera estatua que se le erigió fue en el municipio matancero de Cárdenas. Con bombo y platillo se inauguró el monumento al navegante el 26 de diciembre de 1862, y fue obra de una colecta pública. Enhiesto aparece en bronce el Almirante, con el globo terráqueo al lado del pie izquierdo. El pedestal es de mármol.

Pero desafiando todo entuerto y acierto en el tiempo, a Cristóbal Colón nadie puede arrebatarle la gloria de un viaje que lo hizo llegar a un nuevo mundo, según la psicología e intereses económicos de la ya entonces vieja Europa, interesada en el fomento del comercio con el Oriente y la expansión del Cristianismo, que en estos lares conllevó a que se estableciera un contacto que nunca más se interrumpiría entre las diversas partes, la más de las veces, de forma desigual.

ENTRE LOS ESTUDIANTES, LEER MÁS

ENTRE LOS ESTUDIANTES, LEER MÁS

Festival Universitario del Libro y la Cultura (FULL) ofrece una manera distinta de encontrar propuestas literarias de forma atractiva.

JENNY ARMAS MÉNDEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Encuentro con escritores sobre literatura y cultura cubana, venta de libros y presentación de artistas aficionados de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) tendrán lugar en el Primer Festival Universitario del Libros y la Literatura (FULL) que comenzó el jueves en el Pabellón Cuba de la capital cubana.

El festival, que se desarrollará hasta el 8 de noviembre y tiene lugar en  todas las sedes universitarias del país, se propone una manera diferente  de llevar propuestas literarias de forma más atractiva.

Como parte del mismo se ofrecen actividades colaterales como la  proyección de películas basadas en obras de la literatura cubana y universal como El siglo de las luces y Memorias del subdesarrollo, entre otras.

También convoca al espacio Mirar un libro, con la exposición de textos como, Pequeñas Maniobras, de Alberto Guerra, La rueda de la fortuna, El Cuentero y El caballo de coral, de Onelio Jorge Cardoso.

Además, ofrece conciertos de trova en el Café Alma Mater, de jazz en la terraza del pabellón y la presentación de artistas aficionados en la Universidad de La Habana con invitados como el Conjunto Artístico de la Escuela Latinoamericana de Medicina.

"Se propone crear un espacio de acceso social que proporcione satisfacción en los estudiantes universitarios, aunque estas no son nuestras únicas expectativas, esperamos trascender el festival más que nada al corazón de todas las personas del país", expresó el Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, Carlos Lage.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Informativo

Tipo de Lead: De resumen

Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida

NUEVOS DESVARÍOS DE BUSH

NUEVOS DESVARÍOS DE BUSH

Estudiantes cubanos rechazan los pronunciamientos del actual presidente norteamericano.

WENDY MARTÍNEZ ZUFERRI,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El miércoles 24 de octubre fue estrenado en los Estados Unidos el filme fantástico Ayuden al pueblo cubano, en el que ni la destacada actuación de George W. Bush logra salvar el deficiente guión. Los alumnos de primer año de Periodismo recibieron tal impresión el jueves al analizar el más reciente discurso sobre Cuba del mandatario estadounidense, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Aún sin conocer a cabalidad la respuesta  que la alocución televisiva había causado en la población, los integrantes del colectivo se sumaron espontáneamente al repudio provocado por el pretendido conocimiento del presidente acerca de la realidad cubana.

Los jóvenes manifestaron su irritación ante el tono cómplice de George Bush al dirigirse a todos los habitantes de la Isla, convencido de que anhelan el fin del régimen socialista y el tránsito a la supuesta democracia que Estados Unidos les reserva y por la convicción con que habla de Cuba como un país vencido por la penuria, donde no tienen lugar elecciones libres y que espera ansioso la caridad del gobierno norteamericano.

Los alumnos alegaron al respecto que mientras Bush por una parte lamenta las condiciones de vida de los cubanos, luego no duda en pedir al Congreso que mantenga el "embargo" económico ejercido contra ellos, y que no considera libres las elecciones en Cuba porque ésta cuenta con un solo partido, decisión inconcebible para alguien acostumbrado a la tradicional y despiadada lucha por el poder en Norteamérica.

Señalaron que es cínico por parte del presidente calificar a Estados Unidos como "el mayor suministrador de ayuda humanitaria al pueblo cubano en todo el mundo", cuando tal solidaridad no proviene de ninguna institución gubernamental, sino de organizaciones como Pastores por la Paz.

Los futuros periodistas insistieron en que el mandatario no cesó de recalcar que el apoyo del gobierno yanqui a la nación caribeña sólo tendría lugar si desecha el sistema socialista, condicionando así la colaboración al abandono del derecho soberano a elegir la forma de gobierno, algo que jamás ocurrirá.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Genérico

Tipo de Lead: De fantasía

Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida

LEER ES SABER MÁS

En el Festival del Libro y la Lectura, los estudiantes universitarios disfrutarán de variadas propuestas literarias.

ANA LIDIA GARCÍA HERNÁNDEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

¿Verdaderos lectores los universitarios? La interrogante encontró respuesta afirmativa durante el comienzo del Festival del Libro y la Lectura (FULL) este jueves, en el Pabellón Cuba, como parte de un amplio plan de actividades en todo el país bajo el auspicio de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y el Instituto Cubano del Libro (ICL).

El presidente nacional de la FEU, Carlos Lage, expresó que el festival está dedicado de manera especial a Raúl Roa en el centenario de su natalicio y tiene como principal objetivo atraer la atención de los estudiantes universitarios de la Isla hacia la lectura mediante opciones variadas.

Durante los días del evento ocuparán diferentes espacios la trova, el jazz, la poesía, la narración y el servicio de descarga de libros por la opción Lecturas en la Red.

Iroel Sánchez, presidente del ICL, afirmó que el programa brinda excelentes oportunidades a los estudiantes universitarios al incluir la venta de títulos tan buscados y de difícil obtención como El siglo de las Luces y Los pasos perdidos de Alejo Carpentier.

La literatura científica también encuentra un lugar en los estanquillos de venta y representa un atractivo para estudiantes de ciencias exactas y naturales.

El primer día de festival comenzó con la presentación del libro Tiene la palabra camarada Roa, ofrecida por Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.  

El Festival del Libro y la Lectura abrirá sus puertas hasta el 17 de noviembre.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo

Tipo de lead: Interrogativo

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida

VIOLENCIA EN MEDIO DE LA DESGRACIA

VIOLENCIA EN MEDIO DE LA DESGRACIA

MERCEDES ALONSO,

desde República Dominicana,

cortesía para Isla al Sur.

Más tristes y desoladores no pueden ser estos días macondianos para las familias dominicanas. Desgarradoras noticias de madres y padres que pierden sus hijos, arrancados por las corrientes de los ríos.

Leonel Fernández promete ayuda a los damnificados, dice que "no les faltará la ayuda del gobierno, ni el aliento de su presidente". Pero, ¿cómo restituir a quienes la muerte les arrancó súbitamente su existencia? La decisión del estadista hubiese sido muy efectiva antes de Noel.

Se habla de una treintena de víctimas. Lamentablemente, sabemos que la cifra será mayor y que el dolor se acrecentará cuando bajen las aguas y la realidad ofrezca el espectáculo de la desolación.

La República Dominicana sufre las consecuencias de proyectos de construcción carentes de normas y sistemas adecuados. Es el caso de puentes derribados. Son también las consecuencias de inadecuadas señalizaciones, carriles y medidas que no cumplen los requisitos. De un precario sistema de alcantarillado y ausencia de desagües.

Estamos pagando el precio de indiscriminadas construcciones sin estudios de impactos ambientales. Inversiones cuyos presupuestos devienen negocios y no obras capaces de resistir el tiempo para el que fueron diseñadas.

Todo esto es realidad que impera en los días grises con los cuales se despidió octubre. Y, mientras el COE solicita a las familias que tengan botes, ponerlos al servicio de los necesitados y el país se conmociona ante localidades totalmente incomunicadas, la prensa nacional recorre hasta los sitios de mayores riesgos y cumple su papel de ser los "ojos y oídos "de la población.

Y es entonces que un coronel arremete contra quienes filman una escena de peligro en un río y provoca un bochornoso y repudiable acto contra el ejercicio de la prensa, en tanto que otro de los oficiales cubre su cara con una capucha, inusual para tales casos.

El general Ramón Francisco Rodríguez, vocero de la Policía Nacional, consideró "desafortunado" el incidente y, aunque argumentó "tensiones", que para nada justifican la violencia, dijo que esta conducta no obedece a la política de su institución.

Tapar una cámara y agredir a un periodista no pueden ser actitudes de las autoridades bajo ninguna circunstancia. Los periodistas dominicanos esperan una respuesta, mientras seguimos escribiendo y reproduciendo a través de nuestro trabajo lo que sucede tras el paso de Noel.