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Isla al Sur

Ediciones Especiales

¿ADIÓS DEFINITIVO?

¿ADIÓS DEFINITIVO?

SUSANA ALFONSO TAMAYO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
El pasado febrero un grupo de estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana culminaron su estadía de práctica en el periódico El Habanero, como hicieron el resto de los alumnos de primer año que se encontraban en los diferentes órganos de prensa.

Tras un fructífero mes en el que se conjugaron el conocimiento teórico y la práctica del oficio, los futuros periodistas dijeron adiós a la editora que con tanto afecto los recibió. Sin embargo, las puertas quedaron abiertas para próximos encuentros a fin de mantener la amistad entre profesionales y aprendices, a pesar del regreso de estos últimos a su centro de estudios.

Quedan muchas experiencias inolvidables: algunas gratas y otras no tanto, pero lo cierto es que todas sirvieron para, de una forma u otra, forjar el carácter del que deben armarse en el desarrollo de la profesión.

Momentos de alegría al ver publicada una información, la espera en los días de guardia, la inquietud de la jornada de cierre, los intentos de camaradería en el conocido Salón de los Periodistas, entre otras, fueron parte de las vivencias durante este período de prácticas.

Cabe señalar, además, el apoyo ofrecido por gran parte de los trabajadores de la publicación, que de comenzar a enumerar sus nombres, podría quedarse alguno, y cometer en este caso, un grave error. De todos ellos, sin excepción, los estudiantes han llevado en sus corazones un profundo agradecimiento.

El futuro muestra una sonrisa a estos que pronto regresan a la Facultad. Resta un largo camino por andar y mucha sabiduría por adquirir. Es menester pues, adiestrarse en la batalla del conocimiento con la certeza de aprender en  cada práctica tanto o más que en la recién concluida.

ENSAYO ENRIQUECEDOR

ENSAYO ENRIQUECEDOR

Las prácticas laborales favorecen que los estudiantes apliquemos en términos de habilidades los conocimientos adquiridos en el aula.

MÓNICA RIVERO CABRERA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Gabriel García Márquez dijo en una ocasión que fue en los barrios bohemios de Bogotá donde aprendió a hacer periodismo. Durante este corto tiempo he podido constatar las palabras del autor de Cien años de Soledad, porque es que, aunque la teoría aporte  una formación especializada al periodista, en esta profesión la práctica es un componente indispensable.

Las prácticas laborales favorecen que los estudiantes apliquemos en términos de habilidades los conocimientos adquiridos en el aula. Opino que es una armoniosa vinculación de la teoría  adquirida en la academia con la práctica y es meritorio el hecho que un estudiante de Periodismo desde el  inicio  de la  carrera de los primeros pasos en lo que será su futuro quehacer profesional. Es  como un ensayar a ser periodistas  y, como todo ensayo,  ayuda a rectificar y, al mismo tiempo, a descubrir cuáles son  las cosas que nos gustan en este mundo de la información, cuáles  son nuestras fortalezas y debilidades.  

Esta experiencia  pudiera compararse con  un pequeño viaje al futuro, en el que  de alguna manera vemos un avance de lo que será la vida profesional porque se da un contacto muy fuerte con el  ambiente laboral en  el que se pueden conocer sus características.

La parte más enriquecedora de esta etapa fue sin dudas la posibilidad de tener a nuestro alcance especialistas que nos llevaron de la mano poniendo a nuestra disposición, sin pereza, la experiencia adquirida durante años.

La revista

Fue un día de sorpresas, revelaciones, el que supimos la distribución para las prácticas laborales. Al ver que la mía era en  Juventud Técnica, me sentí privilegiada porque por primera vez primer año de Periodismo haría prácticas en revistas; y en esta encontramos un colectivo que nos acogió calurosamente, con ánimos de orientarnos y brindarnos toda la ayuda posible para  poder asumir con dignidad el reto de trabajar en una publicación de corte científico.

Para mí y los compañeros que compartieron conmigo la experiencia en esa revista, fue un mes de aprendizaje, un aprendizaje sobre la cotidianidad. Interactuamos con los periodistas de la revista, por primera vez asistimos a conferencias de prensa en representación de un medio, que puso en nosotros toda su confianza como para convertirnos en sus embajadores en aquellos lugares donde tenía lugar un acontecimiento relevante y  la presencia de la prensa se hacía necesaria. Realizamos entrevistas a personalidades, que merecen nuestro agradecimiento porque de sus múltiples quehaceres y responsabilidades, sacaron tiempo para apoyar nuestro ejercicio  y nos trataron como si fuéramos profesionales.

De manera general me he sentido muy feliz durante esta práctica  laboral que ha sumado un poco más de amor a la profesión que escogí.

APRENDIENDO EL MEJOR OFICIO DEL MUNDO

APRENDIENDO EL MEJOR OFICIO DEL MUNDO

Corriendo riesgos nos volvemos valientes, esa fue la experiencia de la práctica laboral en la revista Alma Mater, donde nos confiaron serios y desafiantes proyectos, nos valoraron, respetaron, orientaron y apoyaron en un mes inolvidable.

MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

En la Habana Vieja, después de recorrer el concurrido Paseo del Prado entre risas de pioneros haciendo educación física, pregones de vendedores de maní y periódicos, y extraños que te acompañan al paso, se encuentra el edificio de la Editorial Abril. Sus vecinos son el Gran Teatro de La Habana y el majestuoso Capitolio, pero él no es menos importante, pues en su interior radican los creadores de las revistas Somos Jóvenes, Juventud Técnica, El Caimán Barbudo, Alma Mater, y otras. Cada una está dirigida a lectores diferentes, pero con iguales expectativas: que la publicación responda a sus intereses. 

Carolina García, Anabel Serrallonga, Fatoumata Taouré y yo, estuvimos trabajando en la revista joven más antigua de Cuba destinada a los universitarios, Alma Mater. Allí conocimos a la mayoría de sus realizadores, personas talentosas, emprendedoras, alegres y sencillas, que desde nuestro primer día lograron hacernos sentir parte de su colectivo. Para fortuna nuestra, no pudimos confirmar la teoría de que los estudiantes de práctica preparan cafés, hacen mandados y las más tediosas tareas. Basadas en nuestra vivencia, podríamos formular una nueva conjetura que exponga que nos confían serios y desafiantes proyectos, nos valoran, respetan, orientan y apoyan.  

En lo absoluto hubo formalismos a la hora de relacionarnos, sino que nos tratábamos como si fuéramos una gran familia. Quizás sea por la calidez que distingue al cubano. Sea lo que fuere, en breve tiempo conseguimos navegar hacia una misma dirección y no hizo falta que nos recordarán el perfil editorial de Alma Mater cuando íbamos a trabajar. A fin de cuentas, nosotras también somos universitarias y sabemos lo que preferimos leer en nuestra revista.

Carolina y yo cubrimos el IV Congreso Cubano de Orientación, Educación y Terapia Sexual, efectuado en el Palacio de Convenciones de La Habana, para el cual nos otorgaron una credencial que nos presentaba como Prensa Nacional y que aún conservamos. En ese evento fueron abordados principalmente los espinosos temas de la transexualidad y homosexualidad por especialistas cubanos y extranjeros, desde la perspectiva social, psicológica, quirúrgica, política...

Aprovechamos la ocasión para entrevistar a Mariela Castro, directora del CENESEX, a Cristina Garaizabal, experimentada psicóloga española y a Eusebio Rubio, presidente de la Asociación Mundial para la Salud Sexual.

A pesar de que en clases nos enseñaron que las entrevistas requieren una rigurosa preparación, la idea de perder la oportunidad de hablar con esas personas, nos instó a enfrentar el riesgo de entrevistarlas con poco material. Eso también lo sabíamos, la profesora insiste que del lobo, un pelo, y que el periodismo es saber aprovechar la  ocasión.

De todas formas, dicen que es corriendo riesgos como se aprende a ser valiente. Los cuestionarios los construimos en menos de una hora, apoyadas en lo que habíamos oído en sus ponencias y la información que nos propiciaron por vía telefónica la mamá de Carolina y una amiga, a quienes llamamos a sus trabajos para que investigaran en Internet sobre nuestros entrevistados.

Una vez finalizado el congreso, redactamos una información general sobre lo sucedido en él y un artículo sobre transexualidad, que para hacerlo tuvimos que leer tanto sobre el asunto que actualmente nos consideramos capaces hasta de impartir una conferencia.

Igualmente cubrimos el VI Festival de Música Antigua Esteban Salas y realizamos una crónica sobre la historia del órgano de la Iglesia de Paula, el primero restaurado en Cuba.

Simultáneamente, Anabel trabajó con la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y entrevistó a su actual presidente: Adalberto Hernández; cubrió la inauguración de la Plaza Niemeyer en la Universidad de Ciencias Informáticas y redactó varias informaciones sobre la Feria Internacional del Libro de La Habana. Mientras que Fatoumata se dedicó a investigar y escribir sobre la vida de los estudiantes provenientes de disímiles geografías que cursan estudios en la Universidad de La Habana.

Antes de concluir, nos gustaría agradecer al colectivo de Alma Mater por acogernos en la redacción como si nos conocieran desde siempre y haber logrado que nos sintiéramos verdaderos profesionales. Nuestra experiencia allí fue la confirmación de nuestra decisión de ser periodistas, a pesar de que escalar hacia esa cúspide signifique explotar al máximo nuestras capacidades creativas, ignorar muchas veces el sueño y el hambre, perseguir la información aunque esta se empeñe en "trajinarnos" antes de encontrarla y sobrevivir y sobreponernos a los momentos en que nuestras musas deciden ir de vacaciones sin previo aviso.

¿Y vale la pena tanto esfuerzo y sacrificio? ¡Claro! El Periodismo es el mejor oficio del mundo. Y eso no lo decimos nosotras, sino Gabriel García Márquez.

UN MES EN EL QUE ME SENTÍ PERIODISTA

UN MES  EN EL QUE ME SENTÍ PERIODISTA

Me voy de las prácticas sabiendo el trabajo y el amor con que cada día los reporteros entregan los mejores años de sus vidas haciendo un diario.

PAULA COMPANIONI REYES,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Profe:

Usted pide que escribamos sobre nuestra experiencia en las prácticas laborales. Es algo difícil escribir sobre un tiempo tan maravilloso y temo hacer lirismo agropecuario como le llaman en la redacción de Juventud Rebelde a las cosas cuando están muy cursis, o como usted diría: "picúas".

Le cuento que fue un mes  en el que me sentí PERIODISTA, con sus pros y contras, en el que pasé mis dolores de cabeza, mis noches pensando qué le venía bien al trabajo, mis días cayéndole detrás a una fuente para que me diera su opinión; en fin, me sentí dichosa.

La primera vez que salió un trabajo mío en el periódico, mi mamá lo quería poner en un cuadro, mi abuela llamó a la familia de Manzanillo para que lo leyera y mi papá me dijo que nunca se había sentido tan orgulloso de mi. Imagínese cómo me sentí yo!!!!!!! Eso, sin hablar de la jarana que armaron mis hermanos y mis tíos.

En ese colectivo a todos nos parecía que éramos parte de la gran familia, nos trataron como otros trabajadores más, con muchos derechos, pero también deberes.

Aprendí de José Luis Estrada, mi tutor directo, pero también de todo el equipo de Cultura (Yela, Montoto, Randol, Barbarita), que era donde yo estaba, y del resto de los equipos, pues no me faltó tiempo para colarme en Nacionales, Deportes y un poquito menos en Internacionales.

Me voy de las prácticas sabiendo el trabajo y el amor con que cada día esas personas entregan los mejores años de sus vidas, las madrugadas más frías, entre otras cosas, haciendo un diario.

Conocí a los diseñadores, a los correctores, al equipo de la página web, a los del Centro de Información, a los choferes, a los del comedor, y de todos me llevo un grato recuerdo, pues trataron de darnos la mayor parte del conocimiento que tienen.

No puedo dejar de mencionar a los fotógrafos y a los compañeros del Dedeté, con quienes colaboré en una nota y me trataron super bien (es una sección que antes de leer las noticias voy en su busca, por su capacidad de alegrarnos el día de una manera amena e inteligente).

Quiero también decirle que aunque parezca "muela", usted estuvo en mi cabeza todo el tiempo, diciendo: Esto no es así, este contenido no cabe en ese continente, esa no es la noticia. Y pienso que me fue bien, porque si me arreglaron muchas veces la noticia por no estar adecuada a los requerimientos de espacio y por yo no ser perfecta, el lead me salió bien casi todas las ocasiones, y cuando lo arreglaban era para ponerle alguna información adicional, pues yo traté de responder las cuatro preguntas todo el tiempo.

Mi papá me comentaba que es una decisión muy inteligente de la Facultad el ponernos, desde bien temprano, a conocer en qué consiste la profesión que estamos estudiando, yo estoy de acuerdo completamente; así como las amistades mías de otras carreras que con sana envidia me decía: Qué bien está eso de estar haciendo lo que te gusta y probarte como profesional.

No faltó quien me dijo que estaba loca, que era una profesión de mucho sacrificio, que no tenía vida, que me iba temprano y llegaba muy tarde. Yo disfruté de esa locura.

Pero también tengo tremendas ganas de volver a la Facultad, de aprender mucho más, de crecerme, de subir la gran cuesta del Periodismo, y por supuesto, de descansar un poquito.

Le escribí todo a la manera de redacción de Juventud Rebelde, manera que espero siga poniendo en práctica, pues pienso quedarme relacionada con el periódico y poder llegar a hacer el periodismo que hace falta hoy día.

Puedo decirle, con toda seguridad, que el que vea utilizando el periódico para otra cosa que no sea leer, se va a buscar grandes problemas conmigo.

TRABAJADORES HIZO REALIDAD NUESTROS SUEÑOS PERIODÍSTICOS

TRABAJADORES HIZO REALIDAD NUESTROS SUEÑOS PERIODÍSTICOS

En el semanario entramos en un mundo nuevo donde la inmediatez y la noticiabilidad nos pusieron a prueba todo el tiempo.  

DIANA VALIDO Y YOSEL MARTÍNEZ,

estudiantes de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Los estudiantes que laboramos durante un mes en el periódico Trabajadores jamás pensamos que nos iba a ir tan bien en ese órgano de prensa. Susana, Roxana, Adianez, Sucel, Olivia, Nadia y nosotros entrábamos en mundo nuevo donde la inmediatez y la noticiabilidad nos pusieron a prueba todo el tiempo.  

Este periódico nos abrió las puertas, su personal es excelente, desde el director, Canela, hasta Blanquita, la compañera encargada de pasar la lista para saber cuántos estudiantes iban a almorzar.

Todos nosotros enfrentamos con mucho escepticismo el reto de trabajar en un periódico que sale una vez por semana y que no tiene una amplia tirada. ¿Tendríamos posibilidades de publicar? Esa interrogante estuvo todo el tiempo en nosotros durante las fiestas navideñas, pues en enero comenzaron las prácticas.

La práctica es el termómetro que nos señala si de verdad nacimos para ser periodistas, y hoy podemos decir que la prensa cubana ya tiene ocho nuevos periodistas capaces de desenvolverse ante la noticia.  

Aquí crecimos profesionalmente y como personas. Siempre quedará el grato recuerdo de nuestra estancia en este medio. Cumplimos con todo lo que se nos asignó: vinimos los domingos de guardia, cubrimos informaciones sin contar con el fotorreportero, partimos en busca de la noticia por nuestros medios, sin un medio de transporte y no importó cuán lejos estaba el lugar al que teníamos que ir, abandonábamos la redacción pasadas las seis o siete de la noche.

Con estas experiencias podemos decir que el periodismo es la mejor profesión del mundo. Nosotros podemos afirmar sin temor alguno que Trabajadores confió en nosotros y ante esta actitud nada más podemos dar las gracias.

En el futuro, los próximos estudiantes de Periodismo que sean insertados en dicho órgano y tengan dudas sobre sus prácticas, lean por favor esta nota y comprenderán que Trabajadores es como una mina de oro donde se puede desarrollar todo el potencial creativo que se posea.

Extrañaremos los poemas de Juan Dufflar, los cuentos de Luis Jesús, los chistes de Rofes, las discusiones con Francisco Rodríguez, a Yoel, Daniel, Rudens, Alina Lotti, en fin, a todos. Y por supuesto, la merienda que nos daban dos veces al día... y que no podíamos pasar por alto. 

36 DÍAS

36 DÍAS

El equipo del periódico Juventud Rebelde, desde el primer día, nos hizo sentir como en casa en el período de práctica laboral.

ANET MARTÍNEZ TACORONTE,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El tres de enero era el día señalado. Debíamos llegar a las dos en punto de la tarde, pero media hora antes de la cita, muchos ya estábamos esperando con los nervios a flor de piel. Las ansias por comenzar y la timidez se hacían visibles en cada una de nuestras caras. Pero todo terminó en la reunión de bienvenida. El equipo de Juventud Rebelde, desde el primer día, nos hizo sentir como en casa.

A partir de ese entonces las jornadas fueron distintas. En vez de ir a la Facultad, íbamos a la redacción. La hora fija de regresar a casa desapareció ante nuestros ojos, que a veces cansados, se mantenían abiertos y atentos mientras escribíamos una nota informativa, un reportaje o una entrevista que sería publicada al día siguiente.

¡Publicar!, todos teníamos el mismo sueño, y lo mejor, es que se hizo realidad en numerosas ocasiones. Juventud Rebelde nos entregó más que la posibilidad de realizar publicaciones nacionales. Nos abrió las puertas que conducían a su confianza, a su amistad, a su escuela diaria, a su espíritu activo y feliz, a su familia. Nos convirtió en parte de su equipo y no dudó nunca en hacérnoslo saber.

Antes de este enero solo contábamos con la teoría y algo de práctica desde la misma docencia. Como estudiantes de Periodismo, aún no sabíamos cómo era la vida laboral de un profesional. Ya en febrero, nos deleitamos cuando pensamos en el maravilloso mes de prácticas laborales, donde nos sentimos como trabajadores del periódico, vivimos noches de desvelos, mañanas tranquilas, la prisa de los cierres, las coberturas y los regresos de ellas con un aroma característico entregado por los carros de Juventud Rebelde.

Estos 36 días fueron excepcionales. Se iniciaron colmados de ideas publicables mezcladas con deseos de aprender, y finalizaron con bellos lazos entre los estudiantes y la redacción, mientras que nos percatábamos de cómo crecía y se fortalecía nuestro amor hacia el periodismo.

LAS PRÁCTICAS TERMINARON, PERO NUESTRAS GANAS DE PUBLICAR NO

LAS PRÁCTICAS TERMINARON, PERO NUESTRAS GANAS DE PUBLICAR NO

En Granma seguiremos publicando hasta que nos cansemos de ver nuestros nombres en sus páginas.

WENDY MARTÍNEZ ZUFERRI,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La profe Iraida me llamó un día a la casa para decirme que, por mis notas, la ubicación que me correspondía en las prácticas laborales era Granma, aunque podía elegir ir para una revista, pues ella creía que se avenía más a mi gusto. Con voz de decepción le pregunté si no podía ir para Juventud Rebelde, y me respondió que no, que en Rebelde eran cinco los asignados y yo era el seis en el escalafón. "Qué mala pata tengo" -pensé- y acepté resignada ir para el periódico de perfil rígido donde los estudiantes no publicaban.

Jueves y viernes, los dos primeros días allí, el mito comenzaba a hacerse realidad: los estudiantes de Granma oíamos música, navegábamos por Internet y almorzábamos, muy bien, por cierto. La palabra "trabajo" no parecía estar de moda.

Pero al comenzar la nueva semana, la maquinaria inactiva arrancó y comenzó la carrera de coberturas y publicaciones. Nos dimos el gusto de ocupar todos los días un buen espacio en las páginas nacionales, y algunos hasta en culturales. Pudimos realizar notas, reportajes y entrevistas, algunos de ellos con el tiempo agarrándonos del cuello por la presión del cierre.

Hacia febrero, cuando habíamos hecho buenas migas con nuestros tutores -algunos tuvimos más de uno-, cuando ya nos estábamos llevando bien con La China, del comedor, y Teresita, la recepcionista,...se acabaron las prácticas.

Los que al principio nos desconcertamos por haber ido a parar a aquel periódico, ahora no queríamos irnos. Sentimos que nos han quitado el pirulí de la boca, que el paseo se acabó demasiado rápido. Pero nosotros vamos a hacer un pequeño desvío en el camino, para que el paseíto se alargue un poco.

Las prácticas terminaron, pero nuestras ganas de publicar no. Si no nos niegan la entrada a Granma, seguiremos publicando, hasta que nos cansemos de ver nuestros nombres en sus páginas.

GRACIAS

GRACIAS

Feliz año 2008, que vuestros deseos sean cumplidos por el Ser Supremo, que este año vuestra capacidad sea reflejada en el conocimiento impartido hacia los demás. Gracias por todos sus conocimientos y amistad. Saludos desde Ecuador a toda su familia, en especial a su esposo.

Diego Vargas Camacho,

Karvar Consultores