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Isla al Sur

Entrevistas-Trabajos Docentes

FAROL, CARTILLA Y MANUAL PARA SIEMPRE

FAROL, CARTILLA Y MANUAL PARA SIEMPRE

Zenaida Barbón Leal, una alquizareña en la Campaña de Alfabetización.

ADIANEZ FERNÁNDEZ IZQUIERDO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Aún está allí, frente a la pizarra, un arma poderosa que durante muchos años la ha acompañado. Todavía sigue en pie con sus 74 años y a pesar del tiempo aún recuerda los instantes vividos en su juventud durante la Campaña de Alfabetización.

En su mente perduran los días de valles y montañas en los que la complicada geografía, las inclemencias del tiempo y el estar lejos de su casa y la familia no fueron impedimentos para llevar la luz de la enseñanza a lo más intrincado de nuestro país.

Zenaida Barbón Leal, una alquizareña que ha sido maestra de maestros, aún ejerce su profesión en la escuela Camilo Cienfuegos y a 45 años de la campaña que libró a Cuba del analfabetismo, se mantiene firme y sostiene que su vocación fue, es y será ser educadora.

¿Cuál fue su reacción ante he llamado hecho por la Revolución para desarrollar la Campaña?

Desde un inicio entendí que mi deber era ir. Yo había vivido en la época anterior a 1959 y sentí un compromiso con la Revolución que tantos cambios favorables trajo para el pueblo. Tenía en ese entonces 26 años y no dudé un segundo en responder afirmativamente. Además, la intención de la campaña merecía todo sacrificio, imagínate, nosotros dejaríamos al país sin analfabetos.

¿Qué motivos la impulsaron a incorporarse?

Cuba vivió muchos años en la ignorancia. No es un secreto que antes de 1959 solo los ricos tenían la posibilidad de estudiar y en un país donde la inmensa mayoría era pobre, una buena parte era analfabeta al punto de no poder escribir ni tan siquiera su nombre. Fue por eso que me incorporé, sentí la necesidad de  contribuir con un pequeño granito de arena a eliminar la ignorancia que imperaba en los campos de Cuba.

¿Contó con el apoyo de su familia o hubo quien o quienes se opusieron?

Sí, desde el principio afortunadamente mi familia me apoyó. Sabían que estaba decidida y aunque se preocuparon, nunca se opusieron, pero sí sé que no fue así con muchas compañeras y hasta compañeros muy jóvenes que tuvieron que imponerse y ponerse duros, como se dice en buen cubano, para poder incorporarse; incluso conozco personas que hoy son maestros, pero que en aquel momento por la oposición de su familia no pudieron ser alfabetizadores.

¿Consciente antes de marchar de lo difícil de la tarea?

Consciente sí, yo sabía que sería duro por ser mujer y no estaba adaptada a estar lejos de la familia y mucho menos al trajín de las lomas; pero siempre estuve clara de que mi misión era importante y, como joven al fin, quería sentirme parte de aquello que se desarrollaba.

¿En qué lugar alfabetizó y qué preparación recibió para desempeñar esta tarea?

Bueno, en un principio me mandaron para Holguín y allí no recibimos preparación, pero después de la muerte de Conrado Benítez pasé a formar parte de la brigada que llevó su nombre y fue en aquel momento que nos dieron a todos una preparación sencilla en Varadero. A partir de ahí comencé a alfabetizar en Victoria de las Tunas, los dos lugares fueron en Oriente, muy lejos de mi familia.

¿Qué relación existía entre los alfabetizados y los alfabetizadores?

Creo que esa es una de las cosas que más recuerdo, las relación tan bonita que existía entre los campesinos y nosotros. Ellos nos llegaron a acoger como hijos, nos cuidaban, velaban si comíamos, si no comíamos, si estábamos enfermos. Creo que hasta nos admiraban por haber venido de lejos a enseñarle lo que sabíamos. Convivimos con ellos mucho tiempo y fuimos un miembro más de su familia porque no fuimos solo a enseñar. De día ayudábamos en las labores de la casa y del campo, cuidamos a los niños, hacíamos mandados; y por la noche, a la luz del farol, les enseñábamos las letras y los números que hasta entonces les eran ajenos.

En los campos se vivía en muy malas condiciones, no había escuelas ni hospitales, pero la calidad humana era increíble y en retribución a la atención tan especial que nos daban nosotros además de enseñar y ayudar, realizamos distintas campañas de recogida de zapatos, ropas, alimentos y medicinas para entregárselos.

¿No fue una limitante ser mujer y joven?

Al principio sentí un poco de temor. Me vi sola en un lugar desconocido y pensé que quizás no me respetarían o no me tomarían en cuenta, pues todavía existía el machismo y más aún en el campo, pero con el tiempo me di cuenta de que la preocupación fue en vano. En ningún momento me sentí discriminada por el sexo o por el color de la piel, ni siquiera por la edad y sé de muchos que alfabetizaron siendo niños. Todos estábamos involucrados en una tarea donde lo más importante era vencer a la ignorancia.

¿Cómo influyó el asesinato de varios alfabetizadores entre ellos Conrado Benítez en su decisión de enfrentar la tarea y cumplirla hasta el final?

¡Figúrate! Una es mujer y se impresiona más, pero esa fue otra de las tantas cosas en las que el imperialismo falló. Pensó que cogeríamos miedo, que dejaríamos la campaña a medias y no fue así. Seguimos adelante y más unidos que nunca porque pasamos a formar parte de la brigada Conrado Benítez y farol, cartilla y manual en mano continuamos avanzando. Su muerte nos comprometió más con la causa, porque no podíamos permitir que la labor que desempeñaban cuando murieron quedara incompleta. Eso hubiera sido cobardía y el cubano no le teme a nada. Si hay alguna duda ahí están todos los años de lucha de nuestro pueblo por alcanzar su independencia.

¿Satisfecha con los resultados de la Campaña de Alfabetización?

Creo que sí, en apenas un año jóvenes y casi niños llevamos el conocimiento a todos los rincones del país y convertimos a Cuba en el primer territorio libre de analfabetismo.

Si tuviese que alfabetizar de nuevo, ¿lo haría cómo aquella vez?

Cambiaría algunas cosas, por suerte o por desgracia la experiencia viene cuando ya no hay juventud y ahora que tengo más conocimientos no creo poder andar y desandar por toda Cuba como hace 45 años. En aquel entonces era joven y creo que hice todo lo que podía. En este tiempo he analizado mucho todo aquello y visto desde la óptica que lo veo ahora, todos pudimos hacer mucho más, pero lo hecho, hecho está y además cumplimos con nuestro objetivo: librar al país del analfabetismo.

Después de la campaña, ¿qué pasó con Zenaida Barbón?

Nada, que nunca pude deshacerme del farol, la cartilla y el manual: hice del magisterio mi profesión, tengo familia y otra gran familia de hijos que me ha dado este oficio y que de cuando en cuando me visitan o me gritan un ¡Maestra! que me llena de satisfacción. Soy feliz, ¿Qué más puedo pedir?

¿Por qué aún con 74 años sigue de pie en las aulas?

Porque me retiré y no aguanté. Mi vida ha estado siempre en las aulas, esa es mi casa y no pude estar lejos de ella y menos cuando el país necesitaba maestros. Hace ya siete años me reincorporé, he sido testigo de los nuevos programas educacionales y de las nuevas transformaciones en este sector. Además, me siento satisfecha porque para mí no hay nada más gratificante que poder decir: ¡Ese que va por ahí fue mi alumno!

Zenaida Barbón aún sigue enseñando, a pesar de su edad todavía se mueve al paso de la conga y contagia con su risa al más amargado. Sus alumnos, orgullosos de ella, le rendirán tributo este 22 de diciembre por ser maestra y al mismo tiempo protagonista de una misión que llevó la luz de la enseñanza y la verdad hasta el más recóndito paraje de la geografía cubana.  

Ficha Técnica:

Tipo de entrevista: Clásica de preguntas y respuestas.

Tipo de título: Genérico

Tipo de entrada: Descriptiva

Tipo de conclusiones: De opinión del entrevistador                

LA CONSAGRACIÓN DE UNA VIDA

LA CONSAGRACIÓN DE UNA VIDA

Reflexiones del sacerdote más joven de Cuba y Latinoamérica.

RAFAEL CONCEPCIÓN,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Yo visito a Yosvani como a otro amigo cualquiera, con el deseo de pasar un buen rato, conversar de nuestros problemas, salir a compartir a una fiesta, y hasta discutir de vez en cuando en momentos de filosofía musical, si nos gusta el reggetón o no. Sin embargo, no deja de sorprenderme cuando lo veo cada mañana de domingo vestirse de blanco, apretar una cruz en su pecho y con su delgadez quijotesca, mentón prominente y expresión siempre sonriente, realizar la homilía.

Yosvani Carvajal Sureda es un sacerdote cubano graduado de la carrera de Filosofía en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma en el año 2000, a la edad de 24 años, convirtiéndose por esto en el más joven de la historia de Cuba y Latinoamérica. Seguidamente trabajó durante dos años como secretario del Cardenal de La Habana, Jaime Ortega, después como eclesiástico de la Catedral, de la iglesia de Guanabacoa, y actualmente de la parroquia de Los Pinos, en el municipio Arroyo Naranjo.

Ante mis interrogantes por la vida de un joven cubano en el sacerdocio, sus logros y soledades, accede a darme una entrevista. La cita se desarrolla en su oficina, un pequeño espacio cautivador por la profusión de libros sobre Filosofía, Teología, Historia, y apartado, como en lugar especial, un libro de poesías de Dulce María Loynaz. Múltiples cuadros adornan las paredes, entre ellos algunas fotos con El Papa Juan Pablo II, y en una esquina, destacando por su gran tamaño al lado de las demás, una bandera cubana.

¿Cómo llegó a tu vida la vocación por el sacerdocio?

De niño mis padres me llevaban a la iglesia y al llegar a la etapa de la adolescencia empecé a sentir la vocación por el sacerdocio. Surgió de reflexiones profundas y un compromiso conmigo mismo de ayudar a las demás personas, de asumir una labor llena de amor, pero que pocos aceptan. Ser sacerdote implica sacrificio, dedicación completa, cursar estudios durante ocho años en un seminario y una vida de celibato consagrada a Dios. En Cuba desde el año 1999 solamente hay 311 presbíteros.

¿Has sentido dudas en tu ministerio?

Dudas siempre hay, sobre todo cuando uno trabaja directamente con la gente y no ve resultados, llamo resultados a ver a las personas crecer interiormente y madurar. Por eso a veces me embarga la tristeza y siento que no soy el protagonista de esta historia, pero en los momentos de oración pienso que esta es mi lucha, mi huerto de olivos, mi Getsemaní. He sentido dudas también en los momentos de soledad, porque el sacerdote es ante todo un hombre, un ser humano que habla de Dios al pueblo en nombre de él.

¿Qué piensas de la soledad?

Que es mala consejera, aunque hay algunos pensadores que diferencian soledad de "solitariedad", algo que me gusta mucho, porque creo que a veces necesitamos estar solos para pensar, para discernir el camino a seguir. La soledad es necesaria en pequeñas dosis, no la soledad eternamente vivida. Ahora, lo que nunca es aconsejable es la "solitariedad". Yo me he sentido solo pero nunca un hombre solitario, porque siempre estoy rodeado de personas que me ayudan a romper mi soledad, haciéndome querer y dejarme querer por los demás.

¿Qué logros has tenido en tu vida personal y profesional?

Más que logros, lo veo como parte de mi ministerio. Trabajar, descubrir cómo las comunidades crecen y se van preparando en la sed del conocimiento, tanto filosóficos, como religiosos, enseñando a la persona a encontrarse con Dios y la trascendencia de una vida. He tenido también algunas satisfacciones, como la de haber tenido la posibilidad de estudiar en México y luego en Italia, en una universidad que yo considero la más universal del mundo, La Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, a la cual agradezco mi preparación filosófica, y haber sido recibido en audiencia por El Papa Juan Pablo II, quien me dio consejos de infinita sabiduría.

¿Cuál es tu idea de felicidad eterna?

No existe una felicidad total y abarcadora, existen momentos de felicidad, sobre todo cuando ves a las otras personas quererse. Hoy se habla de hacer el amor y no del amor hecho, pero cuando veo personas que se aman verdaderamente, parejas, matrimonios y amigos, pienso que esa es la felicidad terrena, trascendente, que empieza desde aquí, desde la tierra, cuando abrimos nuestro corazón al amor.

¿Qué piensas del amor?

El amor nos hace ser lo que somos ante los ojos de Dios, es lo que nos engrandece, y la persona vale tanto en cuanto ame y se deje amar. Yo siento el amor como entrega, sacrificio, disponibilidad y amistad. El amor nos hace abrir el corazón y no tener miedo de mostrar debilidad, lo que nos hace humanos, como el error, la equivocación y las experiencias.

¿Qué crees del sentimiento de culpa?

Que está bien por un tiempo, pero que en exceso es una enfermedad. La culpabilidad es necesaria para cambiar y remediar, o atenuar, el daño cometido a alguien. En el mundo de hoy, el lenguaje y mentalidad filosófica es la de borrar la capacidad de sentirnos arrepentidos y pedir perdón. Nadie habla de perdón, es como una palabra que se borró del diccionario. Si supieran que mientras mejor sabes pedir perdón más grande eres; los grandes hombres han sabido pedirlo, Juan Pablo II es uno de ellos, y tuvo la valentía de pedir perdón por los pecados y errores cometidos por la iglesia católica.

¿Cuál consideras que sea el mayor problema de la sociedad actual?

La superficialidad, la postmodernidad que se ha implantado en la cultura occidental. El mundo globalizado de hoy hace que las comunicaciones y las culturas se fusionen inculcando en las personas la superficialidad y el pensamiento débil, donde no hay capacidad de razonamiento sólido, de argumentos válidos. Es necesario luchar contra el consumismo en esa subcultura que se hace presente en el mundo actual. Estos problemas no significan que todo sea terrible y catastrófico, en el mundo de hoy existen muchísimas personas que viven coherentemente, en la transparencia con ellos mismos y con los demás. Vivimos en una época de esperanza y la esperanza es lo último que se pierde.

¿Tiene algún lema?

Mi lema sacerdotal es: "Cantaré eternamente la misericordia del señor", salmo 89.

Ficha técnica:

Objetivo central: Mostrar las ideas e intereses de un joven sacerdote cubano.

Tipo de entrevista por su contenido: De personalidad

Tipo de entrevista por su estructura: Clásica, de preguntas y respuestas

OBTIENE GRANMA CATEGORÍA DE PLENO EMPLEO

De provincia con un alto desempleo y problemas sociales, en pocos años el territorio ha emergido con una buena atención a los requerimientos de sus trabajadores y pueblo en general. De éxitos y proyecciones brinda sus opiniones Fernando Martínez Benítez.

FERNANDO MARTÍNEZ VERDECIA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

La  provincia de Granma, en particular el municipio de Manzanillo, presentaba años atrás una alta tasa de desempleo. Hoy todo el circuito granmense marcha adelante con la categoría de Pleno Empleo. A propósito del tema, Fernando Martínez Benítez, máximo representante de la Dirección Provincial de Trabajo en el territorio, ofrece una panorámica de la situación actual.

En estos momentos, ¿cómo ustedes han logrado disminuir ese indicador y situar la provincia en pleno empleo?

El empleo es la mayor seguridad social que puede tener una persona en cualquier sistema del mundo. En Granma se comenzó a trabajar a través del programa de empleo que contenía un grupo de medidas o acciones a desarrollar por los organismos de la provincia para generar nuevas fuentes de trabajo. Su cumplimiento era controlado por el Gobierno y el Partido con una prioridad mensual.

¿Quiénes han sido los organismos con mayor participación en este programa?

Entre los organismos que han brindado las mayores ofertas de empleo sobresalen el Ministerio de la Agricultura (MINAGRI), Educación, el Ministerio del Azúcar (MINAZ), la Construcción y Salud Publica.

¿Cuáles fueron las medidas tomadas por estos organismos?

El estudio como modalidad de empleo, mediante el Curso de Superación Integral  para Jóvenes, inaugurado, precisamente, en la ciudad de Manzanillo por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro. Comenzó en el año 2002 con una matricula de más de 12 mil jóvenes y hoy alcanza la cifra de más de 30 mil.

Se introduce, además, el fomento de la agricultura urbana y Programas de la Revolución como son los Trabajadores Sociales, Profesores Emergentes y de Educación Física. Se han instalados Salas de Televisión y Joven Club de Computación que contribuyen con este propósito. También se aprecia un crecimiento de los ocupados en la economía.

¿Quiénes son las personas mas beneficiadas con las fuentes de trabajo?

Los jóvenes licenciados del Servicio Militar Activo (SMA), jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo, graduados de las diferentes enseñanzas (de nivel medio, obreros calificados, escuelas de oficios y universitarios), así como mujeres desocupadas en localidades con dificultades para el empleo.

¿Cuál es el principal problema que enfrenta el empleo en la provincia?  

La desvinculación del estudio y el trabajo de jóvenes. Puede afirmarse que tal situación es ajena a la falta de oportunidades para estudiar y trabajar. Por tales razones es una situación inadmisible y que exige batallar incansablemente.

¿Cómo ha sido la participación de los trabajadores sociales en el empleo?

Es importante recordar que el Programa de los Trabajadores Sociales surge por la situación del desempleo juvenil del país. Ellos contribuyen en las comunidades y barrios a orientar los jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo, y conjuntamente con nosotros evalúan la solución del empleo, además de seguir y controlar al joven una vez vinculado laboralmente.

El sistema de Seguridad Social en Granma también ha manifestado avances, ¿pudiera señalar cuáles han sido los principales programas desarrollados por la entidad?

El sistema de Seguridad Social ya beneficia a más de 90 mil jubilados y pensionados protegiendo a más de 33 núcleos asistenciados y 54 mil beneficiarios, el 6,6% de la población granmense, ascendiendo el presupuesto para la protección a estas personas a 232.5 millones de pesos con un crecimiento de 31.4 millones.

Los centros de atención para la entrega de la chequera existen en los 152 consejos populares de la región, con 192 puntos, 12 más que el año anterior. El 70% de estos puntos están ubicados en  zonas rurales y a las personas con determinada discapacidad se les entrega en su casa. Así se pone de manifiesto el esfuerzo que realizan los especialistas de la actividad.

Se brinda, además, servicios de alimentación a personas de la tercera edad y discapacitados, fundamentalmente mediante la red de Mercaditos y otras unidades.

Se protegen a 570 madres con hijos discapacitados, de ellas 203 son trabajadoras que se encargan de cuidar a sus hijos, recibiendo su salario mensualmente. ¡Cosa inédita en el mundo!

¿Qué planes tiene la Dirección Provincial de Trabajo para 2007?

Mantener la categoría de pleno empleo, mejorar la atención a los ancianos, discapacitados y otros grupos vulnerables, disminuir los índices de accidentalidad del trabajo y volver a ubicar a nuestro organismo en el primer lugar de la emulación por la sede del 26 de Julio.

Ficha técnica:

Objetivo central: Abordar el tema del empleo y la asistencia social, uno de los grandes problemas que presentaba la provincia Granma en años anteriores.

Objetivos colaterales: Brindar datos sobre el desempeño de la Dirección Provincial de Trabajo de Granma en su lucha por alcanzar el Pleno Empleo. Dar  a conocer la vinculación de los Programas de la Revolución con el tema del  Empleo.

Tipo de entrevista por su contenido: informativa.

Tipo de entrevista por su estructura: clásica, de preguntas y respuestas.

IVÁN, UN JOVEN DEL SUR

Un estudiante chileno de Comunicación Social de la Universidad de la Habana, cuenta su historia

JESÚS ADONIS MARTÍNEZ PEÑA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Parece mayor, tal vez porque es un joven que ha vivido más intensamente que la mayoría de sus coetáneos. La solidaridad, el profundo humanismo y la asunción de la lucha común contra la injusticia animan a este compañero, término con que llama a sus allegados y que en boca suya cobra un palpitante sentido de militancia, militancia de barricada.

Iván Mauricio llega desde La Serena, Valle del Elqui, a 500 kilómetros de Santiago de Chile y cuna de Gabriela Mistral. Hace ya 24 años que vio la luz en la ciudad de Los Andes, fronteriza con la República Argentina.

Heredero de la humildad del hogar en que sus padres, Irma y Carlos, lo criaron, "el chileno", así lo llaman sus amigos cubanos, exhibe hoy una gran convicción revolucionaria y una comprensión dialéctica de lo que, en general, debe ser el destino de su país y  de toda América Latina.

A la altura de tus 24 años, ¿cómo te defines a ti mismo?

-Como un joven revolucionario en lucha contra cualquier modo de dominación. Esta puede ser económica, política, psicológica, mediática y de muchas otras formas. Milito por la libertad total del individuo.

¿Cómo llegas a ese estadio superior del hombre que, según el Che, es ser revolucionario?

-Igual que llega la mayoría de la gente, sufriendo la injusticia en carne propia. De niño tuve que trabajar para ayudar a mis padres. Mi mamá hacía comida para conductores de colectivo, algo así como un taxi, aunque con otras características. Cuando se pagaban las cuentas normales y la renta de la casa, casi no quedaban utilidades. Crecí viviendo esa realidad y viendo cosas incluso peores.

Además, mis primeros años de vida transcurrieron bajo la dictadura, la etapa más vergonzosa de la historia de mi país. En 1982, año en que nací, se dio la peor crisis económica de todo el período dictatorial. Justo en ese momento mi familia quiebra.

También influyó el ambiente filial. Mi madre es una persona muy solidaria y humana. Mi padre, por su parte, fue militante del Partido Comunista hasta 1973, año en que se desvinculó porque el "Pinocho" tomó el poder por la fuerza, restringió los derechos ciudadanos e ilegalizó los partidos de oposición.

Mencionabas a Pinochet, ¿qué valoración puedes dar después de su deceso?

-Me alegro, como la mayoría de los chilenos, por la muerte de ese criminal. Lo que no me complace es que la verdadera justicia no logró alcanzarlo, la justicia del pueblo.

Por otra parte, no creo que las encuestas reflejen la realidad acerca de un supuesto apoyo significativo de una porción del pueblo de Chile a la figura de Augusto Pinochet en el momento de su fallecimiento. Habría que entrar a analizar qué sectores participaron en las encuestas y qué intereses pudieran haber influido sobre las encuestadoras.

¿Cuáles son los principales reclamos por los que lucha el pueblo chileno en estos momentos?

-Los mismos del resto de Latinoamérica. Giran alrededor de temas como Salud Pública, Educación Pública, reformas laborales y salariales, alimentación, privatizaciones. En general, estamos contra las recetas neoliberales, Chile es prácticamente uno de los países que más acuerdos de libre comercio ha firmado en todo el continente.

¿Cuál es la realidad de las organizaciones políticas chilenas que disienten del status quo?

-En Chile, después de la dictadura y con la implantación de la llamada era "democrática" se comenzó a dar una gran atomización de las organizaciones revolucionarias y de oposición al sistema. Hubo muchos ajustes de cuentas, delaciones que acabaron con las estructuras principales de algunas de estas organizaciones. Se creó un estado de desconfianza general. La unidad nunca se ha logrado.

Ahora, se están dando agrupaciones prácticamente espontáneas en las comunidades, son colectivos. Son muy dinámicas porque exigen, critican, pero además tratan de encontrar soluciones dentro del marco de las diferentes poblaciones. Desde la base se debe ir gestando el cambio.

Estos colectivos al unirse pueden formar una especie de cordón para la lucha unida. Yo pertenecía al cordón popular de educación.

¿Cuáles son los principios que fungen como basamento de estos colectivos barriales?

-Se basan en la educación, mediante la educación se politiza la realidad, esta es una forma de canalizar la lucha política. Se trata de en conjunto interpretar la realidad y la realidad es de lucha porque estamos mal. Los integrantes más preparados actúan como facilitadores de un intercambio multidireccional y no jerarquizado. También tratamos de rescatar nuestros valores tradicionales, preteridos por el discurso dominante en los medios de comunicación masiva.

Tratamos de resolver problemas en colectivo, por ejemplo, distracción en la comunidad para los niños pequeños, preparación para el ingreso a la universidad de los jóvenes, creamos nuestras propias bibliotecas y damos todo el apoyo escolar posible.

Nuestro objetivo es darle a entender al pueblo que nosotros mismos podemos enfrentarnos al sistema. Para derrotarlo quizás hagan falta grandes organizaciones, pero por el momento nos agrupamos en pequeños colectivos.

América Latina actualmente parece un hervidero donde hay condiciones para el cambio. ¿Existen condiciones revolucionarias en Chile?

-No. Objetivamente está presente el factor de la aguda pobreza de los trabajadores. Pero los demás factores no están dados del todo, puesto que los círculos de poder se encuentran muy legitimados producto a la acción de los medios. Faltan los factores subjetivos a escala mayoritaria de la sociedad, también víctima de una educación alienante.

¿Posees alguna experiencia de la lucha más frontal?

-En el 2004 participé en las grandes manifestaciones anti neoliberales en Santiago de Chile con motivo de la Cumbre Asia Pacífico. La ciudad estaba totalmente militarizada. Había helicópteros, miles de policías, y soldados con armas largas, armas y balines de goma de procedencia israelí, bombas de agua a presión, gases lacrimógenos, etc.

El último día de manifestaciones fue la concentración más grande. Nunca había visto tanta gente. El gobierno se vio obligado a reconocer al menos cien mil manifestantes.

En otra ocasión me detuvieron en Valparaíso. Estuve 24 horas sin tener siquiera la categoría de detenido. Éramos muchos en un estacionamiento. Nos golpearon con "luma y combo" - palos y puños-, sufrimos hambre y nos rosearon con gases.

¿Cómo alcanzas la beca para venir a estudiar a Cuba?

-Gracias a un convenio a nivel de estados, llamado Andrés Bello, nombre del padre del Código Civil chileno y relevante lingüista.

Esta es una expresión de solidaridad. En el pasado Chile recibió mucha solidaridad de Cuba y no la ha podido retribuir por la opresión de las clases dominantes de mi país.

¿Qué tiempo llevas en Cuba?

-Casi cinco meses.

Cinco meses posiblemente no sea mucho, pero ¿qué impresión general te ha dado Cuba?

-Bueno, las mujeres son muy bonitas. Los cubanos poseen una cultura rica, diversa, tiene mucho de originaria y remarca mucho qué cosa es Cuba. Además me ha impresionado el gran acceso a la cultura que disfrutan. También me gusta mucho su café y su ron.

Aquí conocí lo que realmente es el bloqueo, tenía referencias, pero no una idea dimensional exacta de cuánto afecta esta política al pueblo cubano. La situación del transporte es una de las cosas que más me incomodan.

¿Por qué estudiar Comunicación Social?

-Para ayudar en la lucha desde las comunidades y para la reconstrucción identitaria de las mismas. La enseñanza de la comunicación institucional aquí está influenciada por las ideas de Paulo Freyre y Mario Kaplún, que preconizan relaciones interpersonales horizontales, en comunicación y educación sobre todo.

La toma de conciencia de la juventud latinoamericana, la capacidad de disentir con objetividad y la superación de los revolucionarios de hoy, constituyen, sin dudas, catalizadores de lo que debe ser el levantamiento de los oprimidos y excluidos del continente. Jóvenes como Iván son la materia prima cardinal para ese despertar inaplazable.

Ficha Técnica:

Tipo de entrevista por su contenido: De opinión

Tipo de Título: Con referencia al nombre del entrevistado

Tipo de entrada: De retrato

Tipo de cuerpo: Clásico, de preguntas y respuestas

Tipo de conclusiones: De opinión del entrevistador

MÁS ALLÁ DE SU MIRADA

Cuando apenas era un joven, Pedro Mario García participó en una misión internacionalista en Angola, mientras su familia pensaba que se encontraba en la entonces Unión Soviética.
 
YUSMARY ROMERO CRUZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

“La demora era ponerme las botas, dormía con la ropa puesta y con el fusil como almohada”. Con solo veinte años, Pedro Mario García fue uno de los jóvenes soldados que apoyaron  la lucha del pueblo angolano por lograr su independencia. En la actualidad preside la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en el municipio habanero de Mariel.

¿Cómo forma parte de la misión?

-Estaba pasando el Servicio Militar en una unidad de San José de las Lajas en septiembre de 1975 y me seleccionaron junto a otros compañeros para la misión. En aquel momento no se conocía nada, pues era secreta.

¿Cuáles eran los objetivos de la misión?

-Mantener el control de Cabinda, factor importante en el desarrollo de la guerra y en el porvenir de Angola.

¿Quién era el responsable del cumplimiento de esa tarea?

-El primer comandante Raúl Díaz Arguelles, además estábamos divididos en grupos, el jefe de mi batallón era el comandante Ramón Espinosa. 

¿Qué sabía de usted su familia?

-Mi mamá recibió una carta, donde le informaban que su hijo iba a estudiar a la Unión Soviética y la premura del curso iba a impedir que tuviera la posibilidad de despedirse de sus familiares.

A pesar de estar tan distantes, ¿mantenían comunicación?

-Sí, las cartas eran nuestro medio de comunicación, en ocasiones recibía varias juntas, después de organizarlas según la fecha comenzaba a leerlas una por una y cuando tenía un tiempo libre las contestaba.

¿Cuántos vuelos dio su imaginación, pues supuestamente estaba en otro país y en otras condiciones?

-Imagínese, la primera carta que escribí, aparentemente desde la Unión Soviética, fue sentado en la Escuela de Cadetes, ni tan siquiera había salido de Cuba y ya estaba paseando por las calles de Moscú y sentía un frío enorme. ¡Ni por fotos conocía ese país, pero había que hacer el intento! En una ocasión escribí: Ya tuve la primera prueba, salí bien. En realidad esa prueba había sido mi primer combate.

¿Cuál fue la carta más convincente?

-Una que envié acompañada de una de las fotografías que me habían tirado para el pasaporte, en la misma lucía muy elegante. Mi mamá me contó posteriormente que cuando la vió exclamo: “¡Ahora yo sí sé que está en la Unión Soviética!”.

¿Cuándo su familia tuvo conocimiento de la verdad?

-El Día de las Madres, enviaron a mi casa una carta de reconocimiento por encontrarme peleando en Angola y se explicaba toda la verdad. Faltaban pocos días para mi regreso.

¿Cuándo fue su primera experiencia en un combate? ¿Qué recuerdos conserva?

-Los primeros ataques en Cabinda fueron el 10 y 11 de noviembre, duraron 96 horas; sentía un intercambio constante de artillería en ambas direcciones. Al principio tenía un poco de miedo, aunque después me habitué a esa vida y al olor a pólvora; el ser humano se adapta a todo hasta lo más difícil.

¿Cómo era la relación entre personas tan jóvenes en medio de una guerra?

-Éramos una familia; si teníamos un problema o estábamos enfermos con quién íbamos a contar si no era con las personas que estaban a nuestro lado. El compañero que tenía guardia en el último turno se encargaba de hacer el café; así, al despertar, teníamos una tasita caliente. Existía mucha unidad entre todos.
     
¿Qué representa para usted el 11 de noviembre de 1975?

-Haber tenido la posibilidad de aportar mi granito de arena a la independencia de Angola, ayudar a un país a no estar en manos de los enemigos, en manos de los grupos fascistas dirigidos, entrenados y armados por los Estados Unidos.

¿Qué fue lo que más lo impactó?

-La pobreza, ver a los niños descalzos y pasando hambre. A la hora de la comida siempre habían diez o doce muchachitos con un recipiente en la mano, eran los primeros a los que se  le servía, por orden del comandante Espinosa.

¿Cuánto tiempo estuvo en Cabinda? ¿Qué le confirió ese lugar?

-Aproximadamente nueve meses, Cabinda me dio la posibilidad de formarme como hombre y como revolucionario.

¿Cuándo regresó a Cuba?

-El 26 de junio de 1976, estuve tres días en La Cabaña y llegué a mi casa el 29, precisamente ese día era mi cumpleaños.

¿Qué piensa en este instante sobre esa etapa de su vida, al cabo de treinta y un años?

-Pienso  que recordar es volver a vivir esos momentos. Esa ha sido una etapa que indudablemente me ha marcado y es difícil poder olvidarla; a ella le debo gran parte de experiencia.

Con la mirada lejana, quizás anidada en Cabinda y con una viveza que no ocultan los ojos, Pedro Mario García se sumerge en su pasado durante unos minutos, porque ni tan siquiera el tiempo puede dejar en el olvido los momentos más intensos de una vida.

Ficha técnica:

Tipología: Entrevista Testimonial

Objetivo Central: Rememorar la Misión Militar Cubana en Angola a partir del testimonio de un combatiente.

Objetivo colaterales:

Tener presente las experiencias personales del soldado cubano en Angola.

Indagar y obtener información sobre la misión en Cabinda.

MEMORIAS DE UN LUCHADOR

La vida de un hombre que desde pequeño tuvo que trabajar para batallar contra la miseria.

ABEL SÁNCHEZ YHANES,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Tengo frente a mí a un hombrecillo flaco, con ojos diminutos que emiten destellos al rememorar batallas pasadas. Los espejuelos y el pelo blanco –aquel que ha sobrevivido a los embates de la calvicie– le dan un aspecto venerable; pero lo más interesante son sus manos: duras, callosas y llenas de surcos, nos hablan de machetes, golpes, cargas pesadas sobre la espalda, en fin, la azarosa vida de su dueño. Se llama Guillermo Pérez Prieto y esta es su historia.

Infancia

¿Cómo fue su niñez?

Nací el 13 de octubre de 1926, en las Martinas, provincia Pinar del Río. De ahí fui a los dos años y pico para Punta de la Sierra, donde estuve hasta los cuatro años que me trajeron para La Habana.

Fue una infancia muy dura, se pasaban muchas vicisitudes. Éramos siete hermanos, los dos mayores murieron de tuberculosis. Mi papá era barbero y cuando aquello un pelado valía siete centavos, pero los pocos quilos que ganaba se los jugaba, muchas veces llegaba a la casa sin un medio y no se preocupaba si habíamos comido durante el día, en muchas ocasiones nos daba un café con leche y a dormir. Además, era bastante estricto con nosotros. Luego pasamos a Calabazar, allí a los siete años empecé a vender periódicos: el Hoy –que era un periódico comunista–, La Marina, El País.

¿Cómo era la venta de periódicos en la Cuba prerrevolucionaria?

Iba pregonando de un reparto a otro, desde uno que le decían el Globo hasta Calabazar y llegaba al Reparto América, ese era mi recorrido. Fue ahí cuando comencé a ir al colegio por las tardes. En cuatro años llegué hasta el sexto grado porque en mi aula de tercero había dos pizarras, en una enseñaban a tercer grado y en la otra a cuarto, entonces yo hacía mi tarea y al mismo tiempo iba copiando la de cuarto.

Entonces, ¿pasó dos años en uno?

Dos años en uno. Y quinto y sexto fue igual. Así que en cuatro años terminé mi sexto grado. Todo el tiempo en la calle buscándome el quilo. Cuando tenía once o doce años volvimos para La Habana, a vivir en San Ignacio. En esa época llegaban a la bahía los barcos cargados de turistas y arrojaban monedas al mar. Los muchachos que nos bañábamos en el malecón nos tirábamos a buscarlas y por la forma en que oscilaban al bajar sabíamos qué tipo de moneda era: un real, un quilo, una peseta. El dólar era muy difícil de coger, pues como pesaba más, llegaba al fondo rapidísimo; eran muy pocos los que lo podían alcanzar, porque en dos oscilaciones estaba en el fondo.

El boxeador

¿Es cierto que fue boxeador?

Sí, de los quince a los diecisiete años entrené en un gimnasio en La Habana Vieja, pero era por afición. Nosotros peleábamos y nos daban tres pesos, aunque ganáramos o perdiéramos.

¿Quién les pagaba?

El dueño del gimnasio. Los golpes no dolían tanto porque cuando aquello se peleaba con guantes de doce onzas. Después, en los últimos meses, empezamos con los de ocho y ya los golpes se sentían más. Allí fue donde me rompieron la nariz de un janazo. Una vez me dicen que le hiciera el sparing a un boxeador profesional, no recuerdo el nombre. El sparing es como una pelea suave de entrenamiento para que el boxeador practique. Pero una de las veces que le tiré se me fue la mano y le di duro. Y eso, vamos a hablar claro, lo encabronó. Empezó a darme tantos golpes que me tiró en la lona. Bajé del ring, me quité los guantes, cogí un palo que había por allí tirado y esperé a que él bajara. Cuando se quitó los guantes le metí dos palazos que estuvo más de seis meses sin poder pelear.

En la zafra

A los diecisiete años me fui para Matanzas a pie. Con un amigo que se llamaba Ramón Ledesma, le decíamos el guajiro, fue el único amigo que yo tuve de muchacho. Éramos como uno, lo compartíamos todo. La Habana estaba muy mala. Para buscarse un peso, un peso no, un quilo, un medio, era muy difícil.

¿Qué año era?

1944, cuando Grau San Martín. Entonces nos fuimos para Matanzas. Salimos de aventureros. Ramón vendió unos prismáticos chiquitos que tenía, muy bonitos, y buscamos unos quilos para el camino. Fuimos a pie desde aquí. Dormíamos en la Carretera Central, otras veces debajo de un puente y otras entre las raíces de las matas. Llegamos a Matanzas y no resolvimos nada. A él se le ocurre virar, pero por el sur, para ir hasta… bueno, por la carretera que va a Jagüey Grande. Allá él tenía un tío que trabajaba en un central. La zafra iba a empezar en pocos días. Llegamos a casa del tío y nos dijo: “Quédense momentáneamente aquí hasta que empiece la zafra pasado mañana”. Así fue como empezamos a cortar caña. Figúrate, éramos principiantes. Trabajábamos cuatro hombres, dos levantaban la caña del surco y nos la ponían en el hombro y nosotros la echábamos de espalda dentro de la carreta. Hacíamos trescientas ochenta, cuatrocientas, cuatrocientas veinte arrobas.

¿Cómo eran sus condiciones de vida?

Estuvimos un tiempo durmiendo en hamacas que amarrábamos abajo de una carreta casi pegadas al piso. Muchas veces nos daban las seis, siete de la mañana cortando caña porque un guajiro nos dijo: “Si ustedes quieren avanzar corten cuando hay buena luna”. Efectivamente, cuando salía la luna nos íbamos a cortar caña y adelantábamos cantidad, entonces al otro día podíamos descansar un poco.

Había veces que te acostabas a las ocho de la noche después de preparar algo de comer –porque nosotros nos hacíamos la comida– y sobre las nueve te decían: “¡Arriba, a alzar!” y tenías que levantarte a alzar la caña que habías cortado aunque estuvieses muerto de cansancio y en eso te cogía la claridad y por la mañana descansabas un rato.

Así hice casi dos zafras. No se había terminado la segunda cuando mi hermano, José Antonio, me manda, no recuerdo si un telegrama o una carta, diciéndome que fuera para La Habana que me tenía trabajo. Le dije a Ramón: “Voy para La Habana que tengo trabajo allá”, y él contestó: “Vete, que yo me quedo a terminar la zafra”. Entonces monté en la guagua y vine para acá.

Llego a la Habana y empiezo a trabajar con mi hermano de estibador en un almacén de papelería. Iba a cumplir los diecinueve. Me casé con Nieves a los veinticinco años y tuve dos hijos. Continué trabajando en la papelería hasta el 53 que sufrí un accidente, me cayó arriba un fardo de papel que pesaba más de cien libras y me hizo una lesión en el pulmón; estuve ingresado tres meses. En la papelería me dieron un retiro. Luego por el 57 empecé a trabajar en el Frontón de Belascoaín, vendiendo café y helado, hasta que triunfó la Revolución.

El triunfo y los pirómanos

Usted que vivió ese momento, ¿qué ocurrió aquí en La Habana el día que triunfó la Revolución?

Bueno, ese día a las doce de la noche se formó el corre-corre porque se fue Batista y empezó la gente a tirarse para la calle. Todo el mundo estaba contento, había una alegría tremenda y banderas del 26 de Julio por todas partes. Quedaron algunos rezagados y estuvieron cazándolos a tiros.

¿Cómo que rezagados?

Gente de Batista que no pudo irse. El muy “hp” se llevó quinientos millones de pesos de aquí de Cuba.

Voy por la mañana, al segundo día, a ver como había quedado el Frontón y todo estaba desbaratado. Aquello era Frontón y casino, este se llamaba Casino Habana-Madrid y estaba hecho leña también: las barajas por el piso, las mesas rotas, un desastre. Cuando bajo a la ruleta me encuentro a un socio con una botella de alcohol de esas que utilizaban para darle masajes a los pelotaris y le pregunto qué va a hacer, él me contesta: “Voy a quemar el antro de vicio este” y le dije: “Na’, tú estás equivoca’o, ¿tú sabes cuántas familias viven en esta manzana? Dame acá la botella esa chico.” Se la quité de la mano. Para mí que estaba borracho o loco, yo no sé. Pero se quedó tranquilito y no hizo más nada.

Después trabajé de almacenero en el INDER, del 63 al 78. Luego, cuando desintegran los almacenes del INDER, paso a trabajar en los del Poder Popular en Santa Catalina, como jefe. Por último, fui para la base de transporte y cuando cumplí los sesenta me retiré.

Guillermo, mirando atrás su vida, ¿qué tipo de hombre se considera usted?

Me he visto siempre como un luchador, un hombre que ha asumido su responsabilidad. Porque no se puede vivir sin trabajar.

Ficha técnica:

Objetivo central: Mostrar la vida de un hombre que tuvo que empezar a trabajar desde muy pequeño y ha pasado por las ocupaciones más disímiles.

Objetivo secundario: Que las nuevas generaciones conozcan un poco más de aquella época tan dura.

Tipología: Entrevista biográfica.

¿UN PESCADOR REBELDE?

¿UN PESCADOR REBELDE?

Hace 47 años la Revolución lo trajo a la capital y mantuvo su tradición de pescador tras encontrarse con el malecón habanero

JORGE JAVIER MIRANDA MÁRQUEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Aún a los 70 años puede ondear el cordel con la seguridad de un bíblico David. Su nombre: Hermes Ricardo Rodríguez Sopeña, viejo conocido de las calmas y tempestades del viejo Poseidón.

Cabello blanco, mejillas rosadas que descubren arrugas y mirada siempre profunda y puesta en el horizonte, son algunas de las característica que distinguen a este hombre singular, que bajó de la Sierra Maestra a la gran ciudad y hoy, después del deber cumplido dedica pacientemente sus noches a esperar la picada tras el muro del malecón habanero.

Tres cordeles lanzados y ahí va otro, con un pececillo vivo a punto de morir por el anzuelo que atraviesa su cuerpo. Tan solo comienza la noche, ahora, a esperar.

-¿Hace mucho que usted viene aquí a pescar?

Imagínate, mi hijo, tú ni habías nacido; 45 años llevo yo viniendo aquí. Aunque el trabajo me quitaba muchas noches, siempre cuando tenía la cabeza un poco atolondrada echaba para acá, para despejar y relajar un poco.

-¿Entonces usted ha visto pasar la Revolución prácticamente desde este pedacito de malecón?

No, no, no, ¡qué va muchacho!, yo la Revolución la vi nacer en el monte, con un fusil en la mano.

-¿Usted es combatiente del Ejército Rebelde?

Positivo, mira, aquí está mi carné.

-¿Qué lo impulsó a unirse al Ejército Rebelde?

Bueno, tú debes saber que en aquellos tiempos la cosa estaba un poco mala y yo como joven lo sentía todo muy de cerca. Soy nacido y criado en Florida, Camagüey, y ya cuando tenía más o menos tu edad, pocos meses antes del triunfo revolucionario agarré y subí la Sierra para luchar por esto que estamos viviendo hoy.

-¿Y a quién se subordinaba?

A Juan Almeida Bosque que era y es tremendo estratega militar. En el poquito tiempo que estuve de rebelde aprendí mucho de él, un gran jefe diría yo.

-¿Qué lo motiva a estas alturas de su vida a pescar?

Mi hijo, yo he tenido dos grandes debilidades en mi vida: la primera y que ya pasó por lo viejo que estoy, fueron las mujeres, aunque después que me casé me controlé un poco; y la segunda, que me parece que la muerte me va a sorprender con ella, es la pesca, algo que para mí es muy saludable. Hay gente que dedica su tiempo libre a tomar ron y eso yo lo veo muy mal, imagínate que yo hasta dejé de fumar.

-¡Pero, bueno, se ve que a usted le gusta de verdad pescar!

Sí, cantidad -sonríe- no hay provincia de este país en que yo no haya tirado las pitas: Pinar del Río, Matanzas, Camagüey, para qué decirte, lo mismo en agua dulce que en agua salada.

-¿Y siempre ha cogido buenos ejemplares?

Más o menos, siempre se hace algo, lo último fue un gallego que cogí aquí mismo el año pasado.

-¿Le costó mucho trabajo levantarlo? ¿Me puede contar sobre este suceso?

La suerte mía fueron unos muchachos como de tu edad que cuando me vieron fajado con ese animalón vinieron a ayudarme y poquito a poco entre todos lo levantamos. ¡Qué peje más lindo! Pesó 28 libras, me acuerdo que la carnada fue un pescadillo vivo y que inflé un preservativo para que el viento me sacar el cordel para afuera y así mismo como te cuento, entre el pescadito y el globo parece que le llamaron la atención al gallego, y cayó en la trampa y a mí el peje que se me engancha no escapa, a no ser que se encueve y haya que cortarle la pita, pero a este no lo dejé respirar. Yo aquí he cogido buenos pescados.

-Hermes, se dice que hay noches buenas y noches malas. ¿Alguna vez le ha tocado irse con las manos vacías?

Lógico, todos los días no son de fiesta, pero por muy mala que esté la cosa siempre hay una picadita y eso es lo que te embulla, lo que no te hace perder la esperanza.

-¿Cuál es la cualidad principal que debe tener un pescador?

Paciencia, mucha paciencia. Yo una vez traje a mi mujer y me tenía loco y tuve que irme porque no soporto la intranquilidad. Por eso casi siempre vengo solo, y mis amigos de pesquería, los que he ido conociendo aquí, me los encuentro en la guagua o cuando llego y ya engancharon y tiraron primero que yo, que es menos probable porque a mí me gusta hacer el pesquero temprano.

-¿Dónde vive?

En Lawton.

-¿No le resulta difícil el traslado hasta aquí?

Qué va muchacho, yo vengo en la 174 y la vuelvo a coger a la hora que sea, parece que ella siempre me espera -sonríe refiriéndose a la guagua como si fuese una vieja amiga-.

¿Hay alguna época del año buena para la pesca? ¿Alguna especial de pescado en especie para capturar en el malecón?

Ahora que estamos en el menguante de la luna y que es la etapa invernal, viene el parguete, que no es muy grande, alcanza hasta cuatro libras y se coge también el pargo sanjuanero que ese generalmente viene en la corrida de los meses de junio y julio. Este es el grande que coge hasta 12 libras, y es con el que me gusta batirme; o los cojo, o me tiran para el agua o se parte la pita y todavía no ha llegado ninguno más fuerte que yo. También ando con buenos cordeles.

-¿Con qué compararía la pesca?

Con la vida misma, porque siempre tarde o temprano se pega un peje gordo, lo que hay es que estar preparado, las cosas buenas llegan con el tiempo y hay que saber aprovecharlas, así que aprovecha tú bien esa juventud para que cuando llegues a viejo igual que yo tengas buenas historias que contar.

-¿Se considera un pescador Rebelde?

¡Alabado!, exclama y se vuelve a dibujar una sonrisa pícara de niño en su rostro. Tú eres la primera persona que me lo dice; pero sí, puede ser. A ti parece que te gusta la pesca, así que no me preguntes más y ayúdame a recoger esas pitas, que por tu culpa me comieron la carnada.

Ficha Técnica

Tipo de Entrevista: Biográfica.

Tipo de Título: De juego de palabras.

Tipo de Entrada: De retrato.

Tipo de Cuerpo: Clásico, de preguntas y repuestas.

Tipo de Cierre: Sorpresivo.

LUCHAMOS POR TIERRA, JUSTICIA Y DIGNIDAD

LUCHAMOS POR TIERRA, JUSTICIA Y DIGNIDAD

E nessas marcas de bravos lutadores

Iniciamos a edifiçao de novos   seres contrutores

De un protejo que nos levara a nova sociedade

                   Ademar  Bogo

(Y en esas marcas de bravos luchadores

Iniciaremos la edificación de nuevos seres constructores

De un proyecto que nos llevara a la nueva sociedad)                                 

ELISA BEATRIZ RAMÍREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana. 

Muchos pudieran pensar que el movimiento de los Sin Tierra de Brasil es solo para recuperar la tierra. Pero hoy lucha por transformar un sistema que no satisface los derechos de los seres humanos y es uno de los proyectos sociales de izquierda más importantes en América Latina. 

Cuando surgió, en enero de 1984, Juliana Bonassa Faria tenía cuatro años de edad. En 1998 esta joven brasileña ingresó a la organización para ayudar en la oficina provincial de Sao Paulo. Su sonrisa, el ánimo para conversar y sus reflexiones profundas, me hicieron acercarme a ella aquí, en Cuba.

En un receso de sus actividades como estudiante de Historia del Arte de la Universidad de la Habana, habla de lo que hoy da un sentido mayor a su vida. 

¿Tu presencia en Cuba significa un descanso en la labor como militante del Movimiento de los Sin Tierra?

-Un militante nunca para. Estar estudiando en Cuba, ante todo, es una tarea de mi organización, una necesidad de comprender el Arte de una manera más amplia y profunda. Este es un momento de preparación, de conocer qué es convivir en una sociedad socialista. Es una experiencia fantástica para cualquier militante, hace que crezcamos y aprendamos las cosas que también son fundamentales para un proceso de formación más continuo.

Entonces ustedes no solo luchan por la tierra...

-Cuando empezamos la lucha vimos que la tierra por sí sola no era suficiente. El ser humano que vive en ella necesita también educación, cultura, salud. La Reforma Agraria es un proceso más amplio, es legítima por nuestra constitución y definida por el pueblo. Pero entendemos también que en un Estado como el nuestro no es tan simple, porque está  en manos de otros intereses que no son de la Reforma Agraria, entonces es necesario hacer una lucha por la sociedad que queremos.

¿Cómo concibes esa nueva sociedad?

-Es necesario pensar primero en el contenido. ¿Qué hay que tener en esa sociedad? Es más fácil decir lo que no debe tener. No puede haber hambre en un país como el nuestro, con tanta producción para exportar; tampoco puede existir desempleo porque las máquinas tomaron el lugar del ser humano. Es difícil construir un proyecto popular para Brasil porque es muy grande, abarca las más diversas culturas. Entonces, ¿cómo incluir esa diversidad en un nuevo país? ¿Cómo juntar no solo aquellos que luchan, sino los que aún no han despertado para la lucha, pero que están oprimidos por el mismo sistema?

¿Y Lula?

-Para hablar de Lula hay que comprender un proceso histórico de Brasil. Hay que profundizar en la historia del Partido de los Trabajadores. La victoria del primer mandato fue un proceso bastante grande para el país, pero no basta poner a alguien allá, hay que cambiar las estructuras. Ese es un gran tema en Brasil hoy.

¿Cuál crees que es el mayor logro del movimiento?

-La construcción del ser humano. Creer que el ser humano, ante todo, es capaz de transformar y transformarse. El mayor patrimonio del Movimiento Sin Tierra es la militancia, aquellos que la componen, nos da a cada uno el derecho a la palabra, a la acción, a pensar.  

El año 2007 es el de su quinto Congreso.

-Yo pienso que el mayor desafió hoy, no solo para nosotros, sino para América Latina, es cómo unificar las luchas de todos los frentes: el medio ambiente, los negros, la lucha de género. Porque entendemos que la lucha es la misma. El congreso es un espacio de ratificación y rectificación de algunas cosas, de intercambio, de integración muy interesante. 

Hay quienes plantean que ustedes deben de acudir a las armas, a una guerra de guerrilla...

-Es verdad que América Latina pasó por un proceso de lucha armada, que en aquel momento fue una forma de lucha. Pero la conciencia, en este momento, es fundamental. Claro, no se puede creer que la conciencia surge de la nada. Creo, como Rosa Luxemburgo "que cada día de lucha es una escuela". Es preciso no caer en la discusión si es con arma o sin arma, una palabra en un momento exacto es muy fuerte. El pueblo organizado es la mejor arma que puede existir.

¿De alguna forma sientes que dejas de vivir tu juventud por tanta responsabilidad?

-No, por el contrario, las oportunidades que tuve en el movimiento me hicieron crecer como ser humano. No encaro la militancia como algo que me hace perder en la vida, puedo aprender muchas cosas y hacer que mi vida tenga un sentido más grande, sin dejar de hacer las cosas de mi juventud. Aquí en Cuba somos alrededor de 72 estudiantes, en Medicina, el Instituto Superior de Arte, Agronomía, Epidemiología. Y, claro, sabemos que tenemos un compromiso, no es solo de los jóvenes que estamos en la organización, es un compromiso con la vida, con la humanidad, con nosotros mismos.

¿Has pensado quizás que el tiempo no te alcance para ver el fruto de tu lucha?

-Hay muchas personas que sueñan como yo. Yo no veré eso, pero mi pueblo lo va a ver. Estoy segura que lo verá. Solo hago porque creo que realmente es posible hacer. ¿Que sería de la humanidad sin la existencia de personas que soñaron? Hoy no estaríamos aquí. En la vida hay dos opciones: cierras los ojos y te alejas de la realidad, o escoges no cerrar los ojos. Y el que escoge no cerrar los ojos escoge luchar. Ustedes los cubanos son una prueba de eso.

¿Qué significa Cuba para ti?

-Cuba y su pueblo son una escuela. Estar aquí es, para mí, un proceso de aprendizaje, en el sentido de que es posible tener algo diferente de lo que tenemos en nuestro país. Se paga el precio por soñar, por querer algo diferente. Nos enseña que es posible cambiar y que no es fácil, hay muchas contradicciones y dificultades. Una sociedad que se construye a partir de bases diferentes de todos lo países del mundo, no es fácil.  Es una escuela también en el sentido de la resistencia del pueblo cubano, desde que tiene la creatividad de inventar y sobrevivir a las adversidades.

Experiencias más interesantes.

-Muchas. La primera es, de verdad, poder estudiar. Estoy aprovechando eso como individuo y colectivamente, porque debo socializar todo lo que aprendo aquí. Yo no respondo solo por Juliana, yo respondo por todo un grupo que se quedó en Brasil. Entonces mi estudio es individual, pero es colectivo también.

Otras cosas, por ejemplo, el ballet me encantó. Fue la primera vez que fui a un ballet en mi vida. Cuando entré ¡y vi el pueblo en el ballet! Eso me llamó la atención y hasta hoy no sé explicar bien cómo fue. Observé personas que trabajaban en la Universidad, amigos míos, personas de todo tipo. En Brasil no, el ballet es para una clase alta, el pueblo no tiene derecho; porque se presupone que no posee ni condiciones para entenderlo, entonces para qué va a asistir a un espectáculo así. El nivel cultural que adquirieron aquí es sorprendente.

También la solidaridad del pueblo cubano es muy fuerte. El ser humano aquí me llama la atención, por su variedad, por su cultura, por sus dilemas. Ese nuevo ser humano que se construye cotidianamente en Cuba es interesante. El cubano es un ser diferente.

¿Lo más difícil?

-Vivir lejos del país.

¿Cómo será regresar?

-Volver significa abrazar a mis padres, mis amigos. Pero significa también volver a ver cosas que hace dos años no veo aquí, chocar inmediatamente con otra realidad. Mi rebeldía creció estando en Cuba. Aquí puedo ver que lo que pasa en mi país no es normal, ni es aceptable. ¿Cómo vamos a aceptar o aguantar una situación que puede ser diferente? Pero, no sé, vamos a ver... yo cuento las horas para regresar....

¿Has pensado quizás que el tiempo no te alcance para ver el fruto de tu lucha?

-Hay muchas personas que sueñan como yo. Estoy segura que mi pueblo lo verá. Como te expliqué, en la vida hay dos opciones: cierras los ojos y te alejas de la realidad, o escoges no cerrar los ojos. Y el que escoge no cerrar los ojos escoge luchar.

Ficha técnica:

Objetivo principal: Un acercamiento al interesante y complejo mundo interior del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra en Brasil, a partir de una de sus militantes que estudia hoy en Cuba.

Objetivos secundarios: Demostrar que el movimiento no es solo para recuperar la tierra, sino que se proyecta hacia fines más sociales, progresistas y generales.

Conocer las opiniones de la entrevistada sobre algunas cuestiones de Cuba, Brasil, América Latina en general, y el entorno político que vive la izquierda en la región.

Acercarnos a la vida de esta joven peculiar para transmitir sus experiencias, sus puntos de vistas. Profundizar en la arista humana de la historia, para reflejar el compromiso de esa juventud con el futuro.