Blogia
Isla al Sur

Reportajes-Trabajos docentes

AL FINAL DEL TÚNEL

ABEL SÁNCHEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

En el Forum Estudiantil de la FCOM este trabajo obtuvo Mención en la categoría de Reportaje.

El eco del disparo recorrió el trigal perdiéndose en la lejanía. Una bandada de cuervos levantó el vuelo azorados por el estampido. La mano temblorosa dejó caer el revólver, mientras la otra oprimió la herida sangrante en el pecho. El hombre caminó tambaleante a través del bosque hasta llegar a la casa.

La agonía duró dos días. Junto a la cabecera del moribundo el hermano menor, que acudió en el acto al conocer la noticia, lloraba y sostenía la mano suicida aguardando el inevitable fin. Su último cuadro, Los cuervos, jamás sería terminado. Vincent van Gogh, cansado de una vida atormentada e infeliz, decidió acabarla.

Casos como este pululan en la historia, desde tiempos inmemoriales el hombre ha intentado poner fin a lo más preciado que tiene. Imposible olvidar a Sócrates bebiendo la cicuta, a Aníbal envenenándose para evitar caer prisionero de los romanos, el áspid clavando sus colmillos en las voluptuosas carnes de Cleopatra o las venas abiertas de Séneca por las que escapaba el líquido vital.

En 1897 el sociólogo francés Émile Durkheim publicó un libro llamado El suicidio: un estudio sociológico, donde planteaba que atentar contra la vida propia es más un fenómeno sociológico que un acto individualista, o sea, consecuencia de una inadaptación social del individuo. En cambio, otras teorías psicológicas representadas por Sigmund Freud y Karl Menninger sólo reconocen en las agresiones autoinflingidas mecanismos inherentes a la psiquis humana.

Actualmente quitarse la vida es visto como una enfermedad y numerosos investigadores han estudiado el fenómeno, ya que constituye un problema de salud a nivel mundial. Es una de las causas de defunciones más frecuentes, ocupando entre el quinto y décimo lugar en los países desarrollados de América del Norte y Europa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que al menos mil personas se suicidan diariamente.

Esta conducta debe considerarse un hecho en el que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales. Los científicos apuntan que es expresión de una falla de los mecanismos de adaptación de la persona a su medio ambiente, provocada por una situación conflictiva que genera un estado de tensión emocional.

La conducta suicida en Cuba

Sara, de 19 años, llegó al hospital en estado de coma. Luego de hacerle un lavado gástrico y enviar las muestras a toxicología, los médicos encontraron residuos de fenobarbital. La joven permaneció una semana en terapia intensiva y después tres meses ingresada en la sala de psiquiatría. Durante su tratamiento demostró encontrarse bajo un severo estado depresivo. La rehabilitación funcionó y hoy asegura arrepentirse profundamente de lo que hizo, pero quedaron secuelas: una disfunción renal que la acompañará durante el resto de su vida, aunque pudo ser peor.

¿Por qué un adolescente renuncia a la vida? ¿Qué puede motivarlo a tomar una decisión tan drástica?

“A pesar de que no se ha hecho un estudio nacional con valores estadísticos de importancia –comenta el doctor Cristóbal Martínez, Profesor Titular de la Facultad de Medicina Manuel Fajardo–, tenemos ideas adquiridas mediante la experiencia, pero que no se pueden tomar como una verdad absoluta. Sabemos que las principales causas por las que los adolescentes intentan quitarse la vida, y a veces lo logran, son fundamentalmente problemas con su autoestima, conflictos familiares, situaciones en la escuela, ya sea en las becas o en un técnico de nivel medio.

“Muchas veces el joven tiene dificultades con el rendimiento académico y eso lo hace atentar contra su vida. Fracasos amorosos, sobre todo en las adolescentes, porque el novio las dejó se sienten deprimidas y hacen un intento suicida. O sea, son problemas emocionales, generalmente en la esfera escolar, familiar o en las relaciones con otros jóvenes. Hemos tenido casos de varones que sus compañeros los han discriminado por algún gesto o manera de hablar, llamándoles homosexuales, y ellos por vergüenza terminan haciendo intentos suicidas. Son múltiples factores, estos son los más comunes”.

“La adolescencia, el nombre lo dice, es una etapa de la vida en la que la persona es muy vulnerable porque no tiene las suficientes aptitudes, los recursos para enfrentar determinadas situaciones en la vida y ya la sociedad le exige como adulto, cuando todavía no ha llegado a adquirir las habilidades necesarias para comportarse como tal. Esto no quiere decir que haya más intentos de suicidio en la adolescencia que en otras edades, pero sí son más vulnerables en ese sentido” concluye el Profesor.

Otros factores de riesgo asociados a la conducta suicida en estas edades son la presencia de desórdenes de la salud mental, el abuso del alcohol y las drogas, sensibilidad excesiva ante eventos humillantes, desvinculación del estudio, integración a grupos de conducta antisocial, antecedentes de conducta suicida en la familia, disfuncionalidad de esta, abuso sexual y el deterioro socioeconómico de la comunidad.

“Un problema que se veía bastante, sobre el cual se ha trabajado, eran los prejuicios contra las muchachas que salían embarazadas –apunta la doctora Ana Sarracén, Profesora Asistente de la Facultad de Medicina Calixto García–, muchas preferían quitarse la vida antes de llegar a su casa con un embarazo, aunque ya en numerosos lugares se ha logrado abrir la mentalidad de la gente y ven esto de manera diferente”.

Por otra parte, varios estudios demuestran que en muchos casos el adolescente lleva a cabo el intento suicida por imitación, ya sea de algún familiar que haya realizado esta práctica, un vecino o ser allegado. También está el fenómeno que la medicina actual denomina Efecto Werther, en honor a la reacción que causó en la juventud alemana del siglo XVIII la novela de Johann Wolfgang Goethe, Las desventuras del joven Werther, en la que el personaje principal acude al suicidio como única salida a sus conflictos amorosos; luego de la publicación de este libro, miles de jóvenes se suicidaron imitando al protagonista. Algo parecido ocurrió después de la muerte de Marilyn Monroe o la de Kurt Cobain.

Los especialistas consideran que un grupo de alto riesgo con propensión a la conducta suicida lo constituyen aquellos pacientes con trastornos psíquicos: deprimidos, esquizofrénicos, alcohólicos, con trastornos de personalidad, neuróticos y pacientes con retraso mental discreto por tener menor capacidad de adaptación al cambio.

No obstante, el doctor Martínez afirma que “sólo un por ciento de las personas que se suicidan tienen trastornos psiquiátricos, la mayoría no presenta ningún tipo de enfermedad mental. Generalmente se suicidan por una cuestión muy circunstancial, del momento en que se produce”.

Algunos mitos en torno al suicidio

Muchas veces, cuando participamos en conversaciones cuyo centro es el suicidio, escuchamos decir: “El que se quiere matar no lo anuncia”, o “el que lo anuncia no lo hace”. Son frases que de tanto oírlas hemos llegado a incorporarlas en el subconsciente como verdades absolutas, pero…

“Esto es falso –asegura la doctora Paula Lomba Acevedo, máster en Psiquiatría Social y miembro del Grupo Nacional de Psiquiatría–, el que lo hace sí lo ha dicho u otras veces lo expresa dando señales con su comportamiento que las personas más allegadas no son capaces de interpretar o no toman en serio por esta errónea creencia”.

“También suele pensarse que hablar sobre el suicidio con una persona que está en riesgo lo puede incitar, todo lo contrario; porque si uno tiene un problema y lo conversa con un amigo –no tiene que ser un psiquiatra necesariamente–, este, con las palabras correctas y dando un enfoque positivo al asunto, puede ayudar a abrir el abanico de posibilidades y mostrar otras alternativas que uno no nota en ese momento”.

“Esto desmiente aquel criterio que afirma que el psiquiatra es el único capaz de prevenir la conducta suicida, totalmente falso, el suicidio lo previene la persona más cercana al paciente, cualquiera que esta sea”.

¿Es posible prevenirlo?

En 1988 surge el Programa Nacional de Prevención de la Conducta Suicida, que comenzó a aplicarse un año después. Luego se perfecciona en 1995.

“En este programa tuvimos en cuenta de manera particular los factores de riesgo –explica la doctora Lomba–, los cuales, para poder intervenir mejor en ellos, hemos dividido en grupos etarios: niños y adolescentes, adultos y adulto mayor, basándonos en las características de cada uno. Y dentro de cada grupo hay factores individuales como la personalidad, la educación, vulnerabilidad, resistencia; o sea, la capacidad que uno tenga para enfrentar eventos de cualquier tipo, las condiciones familiares y los factores comunitarios”.

“Promueve estilos de vida alejados del alcohol y las drogas, de conductas disruptivas, de adicciones. Trabaja sobre la prevención en los grupos de riesgo atendiendo a pacientes que padecen alguna enfermedad mental o están deprimidos, así como en la atención a aquella persona que haya tenido en algún momento una conducta suicida e incluye su posterior rehabilitación”.

“Es un programa comunitario, intervienen variados sectores: cultura, deportes, educación, la Federación de Mujeres Cubanas, todos los organismos de masas, entre otros. Se aplica según las especificidades de cada región, teniendo en cuenta qué situaciones están incidiendo en la conducta suicida del lugar. Porque no es lo mismo analizar la provincia de Granma que la de Cienfuegos, no son iguales. Aunque todos seamos cubanos no tenemos las mismas condiciones, ya sean biológicas, psicológicas o socioeconómicas”.

“En el programa no sólo interviene Salud Pública porque, por ejemplo, esta no controla el nivel de bebidas alcohólicas que se vende en las calles, sino Comercio y Gastronomía. O cuando los muchachos tienen problemas en las escuelas, los niños van a clases desarreglados, no visten adecuadamente su uniforme, no realizan sus tareas, etc. ¿Quién tiene que ver con eso? La maestra, ella es la persona que debe averiguar qué está pasando con ese niño, por qué no aprende, por qué duerme en clases, detrás de eso posiblemente haya una familia disfuncional”, argumenta la doctora Lomba.

Desde que comenzó a implantarse el Programa Nacional de Prevención de la Conducta Suicida en 1989 a la actualidad, ¿ha dado resultados?

“Sí, y podemos asegurar que atendiendo a los factores de riesgo, dando provisiones de atención de salud mental a todos los niveles –especialmente la atención primaria–, y manteniendo este programa bien coordinado con todos los sectores de la sociedad, la conducta suicida es prevenible. Esto lo demuestra la disminución considerable que han experimentado las cifras en los últimos años”.

Quién sabe, tal vez con un programa así Van Gogh se hubiera salvado, y esas pinceladas que le faltan a Los cuervos no estarían ausentes. O Hemingway no hubiese colocado el cañón de una escopeta en su boca. O tendríamos muchas más Cartas desde la selva con el nombre de Horacio Quiroga escrito en la casilla del remitente.

Lo importante: el suicidio es un túnel oscuro y sin salida del que no se regresa, pero, absolutamente evitable. Mucho más cuando apenas se ha empezado a vivir y quedan tantos atardeceres por ver, tanta música por escuchar e innumerables camas que deshacer.

Tampoco es tan difícil, basta la sonrisa de una mujer hermosa, la mano de un amigo, el pecho de una madre o incluso, la voluntad propia, para alejarnos de la tentadora entrada del túnel y seguir de largo.

Recuadro 1:

El suicidio en la antigüedad

Si consultamos la Biblia resaltan dos casos en el Antiguo y Nuevo Testamento, respectivamente: Sansón, quien implorando a Dios para recuperar sus fuerzas extraordinarias derrumbó las columnas del templo y quedó sepultado bajo los escombros llevándose de paso a miles de filisteos, reyes incluidos; y Judas Iscariote, que avergonzado por traicionar a Jesús a cambio de unas monedas, decidió ahorcarse atormentado por la culpa.
En el Japón feudal encontramos el célebre harakiri, que en japonés significa abrirse el vientre, técnica usada por los guerreros samurais para limpiar su honor o evitar caer prisioneros de sus enemigos.

Con el auge e institucionalización del cristianismo el suicidio pasó de considerarse una conducta honorable a un acto pecaminoso condenado por la Iglesia, que promulgaba que el destino del hombre estaba en manos de Dios, dando lugar a la difamación, discriminación y persecución de personas con conductas suicidas.

Recuadro 2:

Términos médicos

El término suicidio viene de las palabras latinas sui: sí mismo, y caedere: matar. En la terminología médica se le llama así a toda lesión autoinflingida que provoque la muerte del individuo.

El intento suicida es, a diferencia del anterior, cualquier acción mediante la cual el individuo se causa una lesión, independientemente de la intención y de la letalidad del método empleado.

Este último se divide en dos grupos, métodos suaves: ingestión de psicofármacos, sustancias tóxicas y otros medicamentos; y los métodos duros: sección de vasos sanguíneos, precipitación desde alturas, ahorcamientos, sumersión, quemaduras, uso de armas de fuego, entre otros.

Ficha técnica

Tipo de reportaje: interpretativo porque se toma un hecho, el suicidio juvenil en Cuba, y se contextualiza exponiendo sus antecedentes y las proyecciones futuras para su prevención.

Tipo de Título: Llamativo.

Tipo de Entrada: Narrativa.

Estructura del Cuerpo: De bloques temáticos.

Tipo de Cierre: De casos.

Transiciones: Subtítulos.

Estrategia de fuentes:

-Fuentes activas:

1- Doctor Cristóbal Martínez, profesor titular de la Facultad de Medicina Manuel Fajardo.
2- Doctora Ana Sarracén, profesora asistente de la Facultad de Medicina Calixto García.
3- Doctora Paula Lomba Acevedo, miembro del Grupo Nacional de Psiquiatría.
4- Pacientes que intentaron suicidarse.

-Fuentes pasivas:

1- “Prevención y control de la conducta suicida, guía para el diseño e implementación de programas locales”. Compendio de autores, Cuba. 2005.
2- “La conducta suicida y su prevención”. Compendio de autores, Cuba. 2005.
3- “Influencia del medio familiar en un grupo de 5 a 19 años con riesgo suicida”. Compendio de autores, Santiago de Cuba, Cuba. 1999.
4- “Anuario estadístico de salud”. MINSAP, Cuba. 2005.

Objetivos: Abordar la problemática del suicidio entre adolescentes y jóvenes en Cuba buscando sus causas y maneras de prevenir.

Planos temáticos: Como antecedentes se exponen algunos casos de personajes históricos que se quitaron la vida y de qué forma era visto el suicidio antiguamente en diferentes culturas. Luego se mencionan las principales causas de suicidio juvenil en Cuba con algunos datos. Dentro de las proyecciones se comenta la aplicación del Programa Nacional de Prevención de la Conducta Suicida con sus resultados.

UNA VIEJA CONOCIDA

UNA VIEJA CONOCIDA

Las calles de Centro Habana se han convertido en verdaderos depósito de basura y escombros, provocando brotes de enfermedades transmitidas fundamentalmente por la contaminaciòn de las aguas.

En el Forum Estudiantil de la FCOM este trabajo obtuvo Mención en la categoría de Reportaje.                   

JOSÉ CARLOS ARMÁN CATÁ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.


Son las cinco y veinte de la madrugada. La otrora villa de San Cristóbal duerme su último sueño custodiada por el resplandor inquisitivo de un vetusto faro. A lo lejos se escucha un shiii,..., shiii,..., shiii,..., la limpieza de la Ciudad ha comenzado.

Escobillón en mano, barre que te barre, limpia de un lado a otro la avenida; recoge aquí y allí, el tiempo es oro, detenerse ahora implica dejar de barrer algunas cuadras.

“¡Que va, ni jugando paro de barrer! Aunque igual, a eso de las once de la mañana, la calle está más sucia que antes. Ya nadie quiere este oficio”.

Eusebio López Rodríguez trabaja en Comunales desde hace más de diez años. Él, al igual que muchos otros, forma parte de ese ejército anónimo que tanto bien profiere a nuestra sociedad.

“Yo comienzo a las cinco y a eso de las once y algo ya he acabado, lo mío son las calles San Rafael y Oquendo. Calculo que sean alrededor de 20 a 25 cuadras”, dice mientras se pasa las manos sucias y cansadas por la frente sudorosa.

“Ya nada es como antes, comenta Tomás Antonio Márquez, llevo como barrendero 15 años, pero te digo algo, varias veces he pensado no seguir más. Hay demasiada  indisciplina  social. La gente no valora nuestro trabajo, lo ven como algo indeseable. Llegas a una casa y  hasta te niegan el  vaso de agua. La entrega de los instrumentos no es constante y lo  poquito  que dan  hay que cuidarlo para que nunca se acabe. Pero bueno, qué se le va a hacer, yo no tuve  la oprtunidad  que tienen  ustedes  de estudiar  y  esto fue lo que me  tocó.

“A veces miro La Habana y siento tristeza. De lo que fue a como está hoy es increíble el cambio. Por mucho que barra y recoja,  donde quiera hay basura, jabas con desperdicios, latas, pomos, escombros. La suciedad de las calles y los parques es una cosa que nos debiera preocupar a  todos, pero no es así. Mis compañeros y yo estamos divididos en dos turnos de limpieza: uno, de cinco de l mañana a doce del día; el otro, de una de la tarde a ocho de la noche y,  a  la  verdad, no damos a vasto”, enfatiza Francisco Pérez Montesinos, encargado de la limpieza  en  las calles Lealtad  y Virtudes.  

El problema va más allá

Diariamente Centro Habana, municipio más poblado de la capital, con 158 763 habitantes y una población flotante de alrededor de 100 mil,  genera cerca de 300 metros cúbicos de desechos sólidos. Se necesitarían más de 300 piker (barrenderos), 900 contenedores y dos veces la cantidad de camiones colectores con que cuenta la Unidad Presupuestada de Comunales en el territorio para garantizar la totalidad de la recogida.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, Centro Habana cuenta con 140 piker, 558 contenedores, una brigada de misceláneos en cada uno de los Consejos Populares que tiene la tarea de recoger los desechos sólidos que están fuera del contenedor y cinco carros colectores con más  de tres décadas  de explotación y en deficiente estado  técnico debido a la escasez  de  piezas  de repuesto.

Ante la incógnita de por qué el déficit de barrenderos, Armando Meana Mosquera, director de Servicos Comunales en el municipio explica: “Este es un oficio que no es pago con nada, a eso agrégale la falta de medios para trabajar. Los piker que hoy tenemos representan el 87  porciento de los que se necesitarían, el salario de ellos oscila entre los 380 y 460 pesos, y aquí le garantizamos un escobillón cada dos meses, un par de guantes y el carrito. El recogedor lo  tienen  que  poner  ellos, al igual  que los zapatos  y  la ropa”.

De nuevo  el dilema de  los  contenedores

Cada año salen de circulación aproximadamente 200 depósitos de basura. Muchos se pierden y son vendidos como recipientes para almacenar agua,  otros son convertidos como “por arte de magia” en  pozuelos,  cepillos,  palitos de tender y percheros. Los restantes no  quedan ilesos del  “canibalismo”,  estos son  los más “favorecidos” ya que solo pierden la tapa y las ruedas  para luego verlas como componentes esenciales de carretillas, velocípedos y patinetas.

“Muchas veces el contenedor se llena de escombros y desechos sólidos y al ser levantado por el cargador frontal se parte, esto sin mencionar los tantos que se  quiebran  por la acción de los llamados buzos y así, de una forma u otra, cada vez contamos con menos”, enfatiza Meana Mosquera.

Aclara que cada contenedor plástico tiene una vida útil de diez años y su costo  asciende a 150 CUC (3 750 pesos cubanos) y que, paradójicamente, muchos sólo llegan al primer mes de vida. 

“Desde el 2005 hemos recibido dos partidas para reponer los depósitos de basura dañados, pero aún tenemos un déficit de 427. Quisiera aclarar que a pesar de estas grandes dificultades, no se ha dejado de hacer la limpieza ni un solo día en las calles de Centro Habana”.

Si los trabajadores de Comunales cumplen con la limpieza diariamente y enfrentan las dificultades con voluntad y deseos de hacer, por qué nuestra ciudad está en un estado higiénico deplorable. ¿Cómo explicar que en la esquina de Hospital y Valle exista un microvertedero de siete metros cuadrados y con más de una semana? ¿Cómo se explica que en las intersecciones de San Martín y Aramburu, Escobar y Ánimas, Virtudes y Galeano y Hospital y Príncipe, halla acumulaciones de basura en grandes cantidades?... Y para qué mencionar la calle Dragones.

Mucha tela por donde cortar

Para la doctora Ana Margarita Iglesias, responsable de Higiene Comunal en el municipio, el cuadro higiénico de la ciudad oscila entre “regular y mal”.

“Hay escasez de recursos, eso es cierto, pero hay también falta de voluntad, de exigencias, de iniciativas e ideas innovadoras. Solamente en el mes de enero se detectaron 31 microvertederos, trayendo como consecuencia que aparecieran brotes de hepatitis, fiebre tifoidea, diarreas agudas y otras enfermedades, transmitidas por la contaminación de los alimentos.

“Los inspectores comunales son los encargados de que las indisciplinas sociales e institucionales relacionadas con la higiene de nuestra ciudad no queden impunes, pero lamentablemente no es así”, señala la doctora.
 
A todas luces resulta contradictorio que el estado invierta millones de pesos en campañas contra vectores (mosquito Aedes aegypti), roedores y otros agentes perjudiciales a la salud humana y, sin embargo, todo ese enorme esfuerzo material y organizativo se vea menguado por deficiencias de aquellos que tienen la responsabilidad de hacer cumplir las disposiciones.

Al respecto, la doctora Mayda Kindelán, máxima responsable del Plan Integral de Higiene Ambiental del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología, acota: “Sin higiene no hay salud. Qué hacemos con limpiar la casa tres o cuatro veces al día, si en la esquina de la cuadra hay un montón de basura y escombros, acrecentándose por minuto, y convirtiéndose en hogar perfecto de microorganismos, bacterias, y roedores que atentan contra la salud humana. La cultura higiénica se ha perdido en gran medida, porque es verdad que los cestos y los contenedores están escasos, pero la mayoría de las veces preferimos tirar el papelito en cualquier lugar; total, no hay un inspector que te multe.”

Salvando responsabilidades

Marta Rodríguez Irán, supervisora principal de la dirección integral de inspectores  de Centro Habana, explica que la entidad cuenta con  diez parejas de inspectores para todo el municipio.

“Los trabajadores que tenemos representan el 44 porciento. Este déficit se debe a que el proceso de selección es muy riguroso, además, el trabajo del supervisor es poco gratificante y mal visto por los infractores que día a día cometen sus fechorías.

¿Qué hacen para contrarrestar la situación?

Bueno, en estos momentos se encuentran pasando el curso de supervisores integrales nueve compañeros

¿Cómo se distribuye el trabajo?

Todos los días se mandan dos dúos para los Consejos Populares con la orden de inspección. Mientras cumplen esa tarea si ven alguna otra problemática tienen el deber de aplicar las medidas correspondientes.

Entonces, ¿cómo explica usted la existencia de tantos vertederos?

Ya le dije que contamos con pocos trabajadores, además, para multar a cualquier persona hay que hacerlo en el momento en que está cometiendo la infracción.

Cuestiones para meditar

El carácter simbólico de las multas no es secreto para nadie. Es más económico arrojar los escombros en cualquier esquina y pagar una multa de 200 pesos, ¡si es sorprendido!, que no alquilar un camión por mas de 1 000 pesos para votarlos. Tampoco es que se acumulen en el patio, para eso existen unas cajuelas ubicadas por manzanas. Lamentablemente se está pisando tierra de nadie y no hay quien exija nada.

También vale la pena reflexionar sobre los conocidos buzos que revuelven los desechos sólidos en cualquier parte de la capital. Estos son castigados mediante el decreto 272, Artículo 18, con multas de 50 pesos.

Sin embargo, un buzo que recoge aluminio y botellas en pocos días de labor puede cambiarlo en cualquier local de materias primas por una caja de refrescos en lata (24 unidades), cuyo valor asciende a 240 pesos, el riesgo a la posible multa es inferior a la ganacia. ¿No explica esto acaso la proliferación de los buzos?

Tras la huella

Rosa Espinosa  García vive en la esquina de Hospital y 25, frente a la Fragua Martiana hace más de 20 años. Ella, al igual que los demás vecinos encuestados, opinó sobre lo que llamò “una vieja conocida”.

“Nosotros hemos tenido en la esquina una cajuela por más de 15 días, llena de desperdicios pudriéndose. Las quejas de los vecinos han llovido y la respuesta en ocasiones ha tardado semanas. En otros casos el contenedor ha quedado totalmente inutilizado porque los trabajadores de la Empresa de Implementos Náuticos lo han llenado de papeles y otros materiales de desecho”.

Después, Maritza Pérez Santos, presidenta del CDR No. 2 de la Circunscripción 11, afirma: “Es verdad que la gente es indisciplinada, pero muchas veces los vecinos no tienen dónde echar la basura. El contenedor ha estado tres y cuatro días lleno de basura y los de Comunales brillan por su ausencia”.

Desde Los Sitios

Para Idalmis Basulto Parry, vicepresidenta del Consejo Popular Los Sitios, la situación de  la higiene comunal es crítica.

“Todos los días pasa un carro colector, pero es totalmente insuficiente, por lo menos se necesitan dos o tres recogidas al día para satisfacer la demanda de basura generada por una población de 33 367 habitantes. Eso, sin mencionar las 17 000 personas que pasan diario arrojando todo tipo de desecho.
 
“De 185  contenedores que ubicaron a finales del 2005 sólo quedan 121, esto se debe al indebido cuidado que han dado los pobladores. Para revertir esta situación las compañeras de la Federación de Mujeres Cubanas ofrecen charlas interdomiciliarias relacionadas con el cuidado y protección de los depósitos de basura, además de la estricta vigilancia que realizamos en las guardias cederistas”, aclara Idalmis Basulto.

Y por qué, a pesar de esto, el bandalismo sigue?

“En los últimos tres meses ha disminuido considerablemente. La gente no tiene conciencia de que esos contenedores son para contribuir a la higiene de nuestra ciudad y, por ende, al cuidado de nuestra salud. El esfuerzo que hace el estado se está perdiendo por la acción de personas inescrupulosas que ven en los contenedores,  un negocio lucrativo”.

¿Qué trabajo profiláctico se hace con los buzos?

“Lo primero es ubicarlos y darles seguimiento. Aquellos con trastornos mentales se internan en clínicas especializadas donde reciben tratamientos. Los que están desvinculados del trabajo, la Comisión de Prevención les hace ofertas de empleo. Existe un trabajo en equipo entre los miembros de la Policía, el gobierno y el Consejo Popular con el propósito de erradicar el mayor número de indisciplinas sociales”.

La sentencia

La conservación y cuidado de nuestra ciudad es tarea de todos. La situación higiénica imperante hoy en las principales avenidas y calles en general es producto de dos razones fundamentales: las indisciplinas sociales, y las carencias materiales; pero cuidado, el sol no se puede tapar con un dedo.

Resulta evidente que la gestión de Comunales requiere mayor empeño y esfuerzo de sus directivos. La escasez de recursos afecta, la falta de piezas de repuesto y de medios de transporte para la limpieza también; pero la pobreza de iniciativas, la no búsqueda insesante de alternativas ante “invencibles” dificultades, perjudican a un nivel superior.

Indudablemente es necesaria una mayor acción por parte de las autoridades supervisoras en aras de poner en orden una nebulosa que cada vez es más grande, perjudicial e insostenible para nuestra ciudad y sus habitantes.

En nuestras manos está el poder para hacer de Centro Habana un municipio limpio, agradable al caminar y mucho más para vivir. Y de La Habana, aquella ciudad llena de encantos y misterios, señora aristocrática que viste para el que la visita por primera vez, su traje de gala.

Con más de 400 años de fundada, San Cristóbal de La Habana guarda una rica historia contada por sus poetas, soñada por sus pintores, eternos admiradores de su encanto y majestuosidad. En nuestras manos está el legado de la vetusta ciudad. PRESERVARLO depende de nosotros.

Ficha Técnica:
Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Transiciones: Los subtítulos.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.
Tipo de reportaje: Interpretativo. Se busca dar al lector todas las aristas de un problema. Diversidad de fuentes y opiniones para que éste saque sus propias concluiones a partir de lo ha leído. El fenómeno está visto en sus diferentes etapas.
Objetivos del reportaje (tesis): La pésima higiene del municipio de Centro Habana es producto tanto de problemas materiales e institucionales, como de las indisciplinas sociales que se cometen, de la no conciencia de las personas por hacer de su localidad un entorno agradable.
Estrategia de fuentes:
• Vecinos del Consejo Popular de Cayo Hueso
• Presidentes de varios Comités de Defensa de la Revolución
• Barrenderos
• Directivos del Consejo Popular de Los Sitios
• Director de Comunales
• Responsable de Higiene Ambiental
• Funcionaria de la Dirección Provincial de Higiene y Epidemiología.
• Jefa principal de los inspectores.
• Periódico Granma (varios trabajos publicados sobre el tema)

¿S.O.S. ADOLESCENCIA?

¿S.O.S. ADOLESCENCIA?

MARTHA ISABEL ANDRÉS ROMÁN,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

El público espera ansioso el inicio de la película. La acogedora Sala 1 del novedoso Multicine Infanta invita al confort y al disfrute. De repente ellos llegan, y en pocos minutos lo alborotan todo. No son más que cinco o seis, se sientan en la última fila de asientos y allí comienza la algarabía. Las carcajadas son altísimas, y una gritería desagradable incomoda a los presentes. Algunos, más calmados, exclaman con pesar: "¡Estos muchachos  no saben comportarse!"; otros, con la paciencia agotada, los regañan y les piden que se vayan a molestar a otra parte. 

"La juventud está perdida". La frase pasa de generación en generación como legado popular. Nuestros bisabuelos así lo dijeron, después lo hicieron sus hijos, y ahora son los padres de los adolescentes de hoy quienes los miran con asombro y preocupación.

No es difícil caminar por una calle habanera y encontrarse con un grupo de jóvenes usando argollas, cadenas, atuendos de cualquier tipo, e incluso luciendo soberbios tatuajes, tanto cuando visten el uniforme escolar como cuando no lo hacen. Muchas veces, convertidos en dueños de la calle, saben alborotar la parada del ómnibus o arriesgar su vida haciendo increíbles maniobras sobre las bicicletas.

Frases como "gracias" o "buenos días" parecen desterradas de su vocabulario, para ser sustituidas por otras que escandalizan a cualquier adulto, y ninguna diversión les resulta tan atractiva como bailar al ritmo de un fortísimo reguetón.

¿Es peor la juventud del siglo XXI que la que pobló las décadas pasadas del siglo XX? ¿Son nuestros jóvenes de hoy más conflictivos que los de ayer?

Del reguetón y otros "demonios"

Este género musical, desde su aparición en el panorama cultural nacional e internacional, ha ganado tantos seguidores como detractores, pero no cabe duda de que entre los adolescentes tuvo inmediatamente  una  gran acogida.

En una encuesta realizada a 60 estudiantes de las escuelas secundarias básicas Mártires de Humbolt 7, del municipio Centro Habana, y Rubén Martínez Villena, de Plaza de la Revolución, el 85% de señaló al reguetón como su ritmo musical preferido.

"A mí me gusta mucho para bailar", comenta Yenisley, quien cursa el octavo grado en la secundaria Villena, "y aunque a veces las cosas que dicen las canciones son groseras, la música es buenísima para cualquier fiesta".

Dennis Rivero González, profesor general integral de la Secundaria Básica Primero de Enero en Arroyo Naranjo, dice que a sus estudiantes también les apasiona, pero  muchas veces los contenidos transmitidos por las letras son asumidos como pautas a seguir, lo cual los afecta de forma negativa: "Yo considero que al reguetón no debemos eliminarlo como manifestación cultural, sino como mensaje".

Sin embargo, la psicóloga María Elena Penedo, quien trabajó durante cinco años en el hospital González Coro, no considera a este ritmo como el causante de comportamientos negativos, sino como parte de las transformaciones generacionales propias de cada etapa: "Ahora es el reguetón, pero en mi época fueron los hippies, cuya música también era criticada y desvirtuada. El hecho de asumir determinadas tendencias culturales no determina una actitud ante la vida. Son otros factores los que tienen mayor influencia".

Una expresión que también toma fuerza entre la adolescencia es el uso de aretes y argollas en los muchachos, y de tatuajes y  pircings en ambos sexos.

Rioger Jesús Matos y José Ángel Álvarez tienen 15 años, ambos residen en La Habana Vieja y cursan el primer año de técnico de nivel medio en Mecánica Automotriz. El primero lleva argollas, mientras el segundo luce  un tatuaje en su espalda.

"A mí me gusta ponérmelas porque se usan, de la misma forma que me gustan los pañuelos en la cabeza y bailar reguetón. Los "freakies" tienen su moda, los "mickys" tienen la suya, y esta es la moda de nosotros, los reparteros", comenta Rioger.

"En mi escuela son muchos los que tienen aretes y tatuajes, y aunque allí no nos dejan usar esas cosas, cuando salimos a la calle nos las volvemos a poner", afirma José Ángel.

Osmani Campos Pérez, profesor de la Secundaria Básica Jesús Lancha, en Guanabacoa, también observa el auge que toma esa tendencia entre los muchachos de 13, 14 y 15 años, y hace hincapié en el papel que deben asumir los profesores: "Además del diálogo que debemos establecer con ellos, es necesario el ejemplo personal. Aunque yo sea joven y me guste la moda, no puedo pararme frente a un aula con ese tipo  de atuendos, porque yo debo ser para ellos un ejemplo a seguir".

Conjuntamente con el vestuario, el vocabulario también ha sufrido cambios, y palabras del argot popular e incluso frases groseras son fácilmente esgrimidas por jovencitas y jovencitos en cualquier escenario.

"Muchas veces se ofenden y se maltratan entre ellos, e incluso llegan a hacerlo con los adultos. Nosotros tratamos de evitar este tipo de conductas en la escuela, pero cuando llegan a la comunidad o a la casa, puede ser que la influencia recibida sea negativa".

Arelis Vázquez, psicóloga del policlínico Wilfredo Santana, de Habana del Este, comenta que en esta edad es normal agregar al lenguaje cotidiano frases de la jerga popular, pues esta manifestación se ha dado generación tras generación. Pero que en algunos casos, esto se ve intensificado por las imágenes que reciben en el hogar.

Educación formal, ¿simple concepto?

¿Qué es la educación formal? La pregunta parece absurda ante lo evidente de la respuesta: buen comportamiento, actitud cortés con las personas que nos rodean, usar frases adecuadas, ser cordiales y respetuosos...Pero, ¿son los jóvenes de hoy todo lo educados que quisiéramos? ¿Saben qué es educación?

En la encuesta mencionada, aunque la mayoría de los estudiantes admitió saber lo que significa ser educado y su importancia para la vida, algunos reconocieron no serlo siempre, y en muchos casos afirmaron que gran parte de sus compañeros solían comportarse indebidamente, tanto con su familia, con sus coetáneos, o en los lugares públicos.

"Yo les insisto en lo necesario que es para ellos ser personas correctas, que respeten y se hagan respetar, pero no escuchan los consejos que les damos su papá y yo. A esa edad no atienden a nadie y creen que todo lo que hacen está bien", comenta Isabel Díaz Tamayo, quien tiene dos hijos de 14 y 15 años.

La psicóloga María Elena Penedo considera al respecto que la mala educación formal no es actualmente privativa de la adolescencia, porque es un fenómeno manifestado a nivel macro social, que ha comenzado a tener expresiones más críticas con el paso de los años: "La vida cotidiana, el ajetreo y la dinámica diaria, unidos a otros factores sociales y económicos de nuestro país lo convierten en un problema de todos los grupos generacionales. Pero lo adolescentes son los que más abiertamente lo manifiestan, debido a las características propias de la edad, a que son más espontáneos y a que generalmente andan en grupos".

Recreación, elemento indispensable

Jorge Luis, Rosabel, Anna, Ivis, Ariel, Isabel y Dayaris cursan el octavo grado en la Secundaria Básica Rubén Martínez Villena. Durante los fines de semana, para divertirse, generalmente siguen el mismo itinerario: visitar la Tropical (que durante esos días ofrece programación para los menores de edad), o sentarse con un grupo de amigos en el parque de la Calle G y en el Malecón. ¿Qué hacen allí? Bailar reguetón, o dar "chucho", según sea el caso. Aunque algunos dicen necesitar opciones recreativas diferentes; otros se sienten satisfechos con dedicar su tiempo libre a esas actividades.

Las muchachas son quizás las más perjudicadas. Por eso comentan que en la escuela  ponen música algunas veces durante los recesos, pero la mayor parte del tiempo no tienen en qué entretenerse. Los varones pueden practicar deportes, pero ellas nunca pueden participar.

En la Secundaria Mártires de Humbolt 7, de Centro Habana, muchos estudiantes de noveno grado afirman que las formas de esparcimiento más comunes para sus fines de semana son ver televisión, escuchar música, ir a alguna fiesta o salir con sus amigos, pero confiesan que les encantaría ir a la playa  con más frecuencia y tener disponible algún centro donde practicar cualquier tipo de deporte.

Este deseo también lo comparten Rioger y José Ángel, pues explican que cerca de sus hogares, en La Habana Vieja, no existe ninguna institución de este tipo a dónde puedan asistir con sus amigos.

Por otra parte, Suset Aguirre Obarrio, trabajadora social y estudiante de quinto año de la carrera de Psicología, expone que, en su opinión, gran parte de las actitudes que los adultos reprochan en los jóvenes de hoy, se deben a falta de espacios de recreación sana, a la que califica como imprescindible a esa edad.

Esta es también la opinión de Lilliagnis Ríos Rodríguez, profesora general integral de la secundaria Villena, quien observa la necesidad de espacios de esparcimiento sano para evitar conductas inadecuadas: "En varias ocasiones he encontrado a muchos de mis alumnos por la calle a altas horas de la noche, y en algunas oportunidades incluso los hallo fumando o consumiendo bebidas alcohólicas. Si no tienen otra forma de recreación, se deciden por esa que aunque más dañina, la tienen a mano."

Alcohol y cigarros ¿recreación?

Eduardo y Yonnis, residentes en el municipio de Guanabacoa y estudiantes de primer año de Mecánica Automotriz, afirman que fuman con la aprobación de sus familias. "Al principio ellos no querían, se pasaban todo el tiempo peleando. Pero después se acostumbraron y ya no nos dicen nada. Yo tomo algunas veces, cuando salgo de fiesta o me reúno con mis compañeros", confiesa Eduardo.

Ambos hábitos se han vuelto comunes entre diferentes grupos de jóvenes, tanto en los centros internos como en los estudiantes de escuelas externas. Cada día con más fuerza, tomar y fumar se vuelven parte indisoluble de la actividad recreativa de los jóvenes.

Un alumno de décimo grado de IPVCE Vladimir Lenin, que prefirió permanecer en el anonimato, señala que a pesar del reglamento de la escuela, algunos de sus compañeros fuman y toman dentro del centro, ya sea en los albergues a altas horas de la noche o en zonas apartadas.

Aunque muchos de los entrevistados que afirman consumir alcohol y fumar, dicen conocer los efectos negativos de ambas sustancias para el organismo, no se sienten preocupados por las consecuencias: "Uno se enferma cuando toma o fuma mucho, y nosotros lo hacemos de vez en cuanto, es la opinión que más se escucha."

Suset comenta que en la mayoría de los casos que como trabajadora social ha atendido, cuando un joven consume alcohol repetidamente la causa fundamental ha sido la influencia familiar (donde algún miembro es alcohólico), el contexto en el que el muchacho convive y el grupo de amistades que frecuenta.

Escuela y familia, unión necesaria

En un estudio realizado por especialistas del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) en el año 2000, titulado La integración y desintegración social de la juventud cubana a finales de siglo, estos exponen que la educación, pese a ser un subsistema social particular, tiene la característica de interactuar con la sociedad como un todo, porque tiene el encargo de preparar a los individuos para desempeñarse en todos los ámbitos de la vida.

La familia, de otro lado, ha sido históricamente considerada la base de la sociedad y el factor fundamental en la formación del ser humano. De ambas, en conjunto, depende la educación y preparación de los niños y los jóvenes, fundamentalmente en esta última etapa donde son más influenciables y propensos a actitudes negativas.

"Un maestro puede hacer todo por la formación de sus alumnos. Si se lo propone, si contribuye con su ejemplo personal,  si sabe orientar y ayudar. La familia, como el ambiente donde se desenvuelve el ser humano desde su nacimiento, es el lugar principal donde corresponde fomentar la educación, los buenos valores y  las normas de comportamiento. Por eso, ambas deben estar estrechamente  vinculadas y en constante colaboración", opina la psicóloga Arelis Vázquez.

Suset Aguirre considera que una de las causas fundamentales del comportamiento actual de los adolescentes es la falta de orientación y atención por parte de los padres y la escuela, pues algunas veces fenómenos como el tabaquismo o el uso de un vocabulario inadecuado son observados con indiferencia por parte de las personas encargadas de educarlos.

María Elena Camejo es madre de un muchacho de 16 años: "A veces no sé qué hacer con él, le gusta salir a todas horas y tengo que estar obligándolo a estudiar. Al principio yo no quería dejarlo usar el arete, y mucho menos su papá, pero nos convenció de que eso no era más que moda y finalmente accedimos".

El criterio de Luis Eduardo Gómez es diferente: "Al mío yo nunca lo dejé ponerse un aretico. Un día vino con el cuento de que era lo que se usaba y yo le dije rotundamente que no. Ya no ha vuelto a mencionarlo, pero mucho de sus amigos usan aretes, fuman y toman sin que nadie les llame la atención. Eso no puede ser". 

¿Pérdida de valores o nuevas circunstancias históricas?

Pese al criterio de no pocas personas, que constantemente esgrimen la teoría de que los jóvenes de hoy han perdido el camino, las psicólogas María Elena Penedo y Arelis Vázquez consideran que muchas de las manifestaciones negativas que los adultos valoran como pérdida de valores, son características propias de este grupo generacional.

Además, las especialistas invitan a formularnos la siguiente interrogante: ¿es esa pérdida de valores un fenómeno propio de la adolescencia o se presenta masivamente en la sociedad actual?

Al respecto, especialistas del CIPS plantean en la investigación La formación de valores en Cuba: un enfoque social que la escala de valores de los grupos sociales puede tener transformaciones con dos tendencias principales: la que determina una readecuación a las nuevas circunstancias económicas, sociales y políticas, y que tienen un signo positivo porque estarán a tono con el momento histórico; y la que implica un deterioro de valores morales universales.

Continúa la investigación con que estos procesos no son exclusivos de los jóvenes, pero ellos, por las peculiaridades que poseen, se convierten en un grupo donde esos cambios y sus efectos tienen mayor agudeza.

"La etapa juvenil es un proceso de transformación social y no solo de adaptación personal. En un momento de cambio social más general, impacta a la juventud como conjunto y contribuye a formar rasgos generacionales peculiares y a imponer visiones propias", advierte el trabajo.

¿Problema sin solución?

Estudios realizados por el CIPS confirman que la mayoría de los comportamientos juveniles que la sociedad reprocha se deben al funcionamiento no coordinado de la familia, la escuela, las organizaciones de masas y políticas, el arte y la cultura, y los medios de comunicación masiva. Como consecuencia, ha disminuido la influencia de estas instituciones sobre los jóvenes y ha ganado terreno al papel de los grupos de coetáneos.

Las psicólogas opinan que acciones como las escuelas de padres, las labores preventivas de los consultorios médicos y la estrecha colaboración de la escuela a través de la solución de los niveles de necesidades sus alumnos puede contribuir a mejorar la situación. Además de esto, aconsejan que en el trato con los adolescentes no debe predominar la crítica, sino la orientación y la comprensión.

Por su parte, los investigadores del CIPS consideran importante que los mayores entiendan el carácter de las peculiaridades generacionales y promuevan un clima de acercamiento y comprensión, que logre diferenciar entre las transformaciones que implica el surgimiento de una nueva generación y el deterioro de valores, para concertar los esfuerzos en ponderar aquellos que están en la esencia misma de nuestra dignidad como seres humanos y como nación.

La reflexión, el entendimiento y el intercambio son las mejores armas para guiar e instruir. No podemos convertirnos en verdugos y censuradores de sus actitudes, sino en seres abiertos al diálogo y prestos a brindar apoyo ante cualquier situación.

Ficha técnica:

Tipo de reportaje: Interpretativo

Es un reportaje interpretativo porque en él se enuncia un problema (las características del comportamiento actual de los jóvenes y el criterio de los mayores), y se trata de buscar las diversas aristas que presenta. Esto se ha realizado a través de la contraposición de diversas fuentes (las implicadas en el conflicto, como los adolescentes o sus familiares; la consulta a especialistas; la búsqueda de información documentada sobre el tema). En el trabajo se le presta más importancia al cómo y al por qué del problema.

Además, el hecho no se ha presentado solo, pues se ha pretendido aclarar sus antecedentes, el contexto en el que se desarrolla, las situaciones o causas que implicaron su aparición y las consecuencias o proyecciones que posee.

Tipo de título: Llamativo

Tipo de entrada: Narrativa

Tipo de cuerpo: De bloques temáticos

Tipo de cierre: De conclusión

Objetivos:

  • Determinar las causas fundamentales del comportamiento actual de los adolescentes
  • Dar respuesta a las interrogantes de muchos adultos sobre las manifestaciones "negativas" del desempeño personal y social de este grupo generacional
  • Encontrar posibles soluciones que contribuyan al entendimiento y la reflexión sobre dichas manifestaciones

Estrategia de fuentes:

  • Dos psicólogas
  • Una trabajadora social y estudiante de psicología
  • Maestros de adolescentes
  • Padres de adolescentes
  • Adolescentes
  • Estudios realizados por el departamento de Juventud del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológica (CIPS)
  • Encuesta aplicada a estudiantes de noveno grado de dos secundarias básicas del capital

Transiciones:

  • Muletillas: sin embargo, por otra parte, además
  • Nexo por repetición: el en subtítulo "Alcohol y cigarros, ¿recreación?", se retoma una idea planteada en el párrafo anterior.
  • Recuento: en la primera parte del reportaje se plantean un grupo de problemas que presentan los adolescentes, los cuales son retomados y desarrollados a lo largo del trabajo.

Planos temáticos:

  • Pasado:
  • "...es normal agregar al lenguaje cotidiano frases de la jerga popular, pues esta manifestación se ha dado generación tras generación."
  • Relación del hecho con situaciones semejantes ocurridas en otros lugares y épocas: "Ahora es el reguetón, pero en mi época fueron los hippies, cuya música también era criticada y desvirtuada. El hecho de asumir determinadas tendencias culturales no determina una actitud ante la vida. Son otros factores los que tienen mayor influencia".
  • Causas: ... gran parte de las actitudes que los adultos reprochan en los jóvenes de hoy, se deben a falta de espacios de recreación sana, a la que califica como imprescindible a esa edad.
  • Causas: "La vida cotidiana, el ajetreo y la dinámica diaria, unidos a otros factores sociales y económicos de nuestro país lo convierten en un problema de todos los grupos generacionales.
  • Causas: Suset comenta que en la mayoría de los casos que ella como trabajadora social ha atendido, en el que un joven consume alcohol repetidamente, la causa fundamental ha sido la influencia familiar (donde algún miembro es alcohólico), el contexto en el que el joven convive y el grupo de amistades que frecuenta.

Presente:

  • Surge junto a otros hechos: Este género musical, desde su aparición en el panorama cultural nacional e internacional, ha ganado tantos seguidores como detractores, pero no cabe duda de que entre los adolescentes tuvo inmediatamente una gran acogida. (surgimiento del reguetón).
  • Relación con otro hechos: La psicóloga María Elena Penedo considera al respecto que la mala educación formal no es actualmente privativa de la adolescencia, porque es un fenómeno manifestado a nivel macro social, que ha comenzado a tener expresiones más críticas con el paso de los años...
  • Polémica: ¿Es peor la juventud del siglo XXI que la que pobló las décadas pasadas del siglo XX? ¿Son nuestros jóvenes de hoy más conflictivos que los de ayer?
  • ¿A quiénes afecta en lo inmediato?: Ambos hábitos se han vuelto comunes entre diferentes grupos de jóvenes, tanto en los centros internos como en los estudiantes de escuelas externas. Cada día con más fuerza, tomar y fumar se vuelven parte indisoluble de la actividad recreativa de los jóvenes.

Futuro: Las psicólogas opinan que acciones como las escuelas de padres, las labores preventivas de los consultorios médicos y la estrecha colaboración de la escuela a través de la solución de los niveles de necesidades sus alumnos puede contribuir a mejorar la situación. Además de esto, aconsejan que en el trato con los adolescentes no debe predominar la crítica, sino la orientación y la comprensión.

  • Por eso, ambas deben estar estrechamente vinculadas y en constante colaboración. (escuela y familia)