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LUCHAMOS POR TIERRA, JUSTICIA Y DIGNIDAD

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E nessas marcas de bravos lutadores

Iniciamos a edifiçao de novos   seres contrutores

De un protejo que nos levara a nova sociedade

                   Ademar  Bogo

(Y en esas marcas de bravos luchadores

Iniciaremos la edificación de nuevos seres constructores

De un proyecto que nos llevara a la nueva sociedad)                                 

ELISA BEATRIZ RAMÍREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana. 

Muchos pudieran pensar que el movimiento de los Sin Tierra de Brasil es solo para recuperar la tierra. Pero hoy lucha por transformar un sistema que no satisface los derechos de los seres humanos y es uno de los proyectos sociales de izquierda más importantes en América Latina. 

Cuando surgió, en enero de 1984, Juliana Bonassa Faria tenía cuatro años de edad. En 1998 esta joven brasileña ingresó a la organización para ayudar en la oficina provincial de Sao Paulo. Su sonrisa, el ánimo para conversar y sus reflexiones profundas, me hicieron acercarme a ella aquí, en Cuba.

En un receso de sus actividades como estudiante de Historia del Arte de la Universidad de la Habana, habla de lo que hoy da un sentido mayor a su vida. 

¿Tu presencia en Cuba significa un descanso en la labor como militante del Movimiento de los Sin Tierra?

-Un militante nunca para. Estar estudiando en Cuba, ante todo, es una tarea de mi organización, una necesidad de comprender el Arte de una manera más amplia y profunda. Este es un momento de preparación, de conocer qué es convivir en una sociedad socialista. Es una experiencia fantástica para cualquier militante, hace que crezcamos y aprendamos las cosas que también son fundamentales para un proceso de formación más continuo.

Entonces ustedes no solo luchan por la tierra...

-Cuando empezamos la lucha vimos que la tierra por sí sola no era suficiente. El ser humano que vive en ella necesita también educación, cultura, salud. La Reforma Agraria es un proceso más amplio, es legítima por nuestra constitución y definida por el pueblo. Pero entendemos también que en un Estado como el nuestro no es tan simple, porque está  en manos de otros intereses que no son de la Reforma Agraria, entonces es necesario hacer una lucha por la sociedad que queremos.

¿Cómo concibes esa nueva sociedad?

-Es necesario pensar primero en el contenido. ¿Qué hay que tener en esa sociedad? Es más fácil decir lo que no debe tener. No puede haber hambre en un país como el nuestro, con tanta producción para exportar; tampoco puede existir desempleo porque las máquinas tomaron el lugar del ser humano. Es difícil construir un proyecto popular para Brasil porque es muy grande, abarca las más diversas culturas. Entonces, ¿cómo incluir esa diversidad en un nuevo país? ¿Cómo juntar no solo aquellos que luchan, sino los que aún no han despertado para la lucha, pero que están oprimidos por el mismo sistema?

¿Y Lula?

-Para hablar de Lula hay que comprender un proceso histórico de Brasil. Hay que profundizar en la historia del Partido de los Trabajadores. La victoria del primer mandato fue un proceso bastante grande para el país, pero no basta poner a alguien allá, hay que cambiar las estructuras. Ese es un gran tema en Brasil hoy.

¿Cuál crees que es el mayor logro del movimiento?

-La construcción del ser humano. Creer que el ser humano, ante todo, es capaz de transformar y transformarse. El mayor patrimonio del Movimiento Sin Tierra es la militancia, aquellos que la componen, nos da a cada uno el derecho a la palabra, a la acción, a pensar.  

El año 2007 es el de su quinto Congreso.

-Yo pienso que el mayor desafió hoy, no solo para nosotros, sino para América Latina, es cómo unificar las luchas de todos los frentes: el medio ambiente, los negros, la lucha de género. Porque entendemos que la lucha es la misma. El congreso es un espacio de ratificación y rectificación de algunas cosas, de intercambio, de integración muy interesante. 

Hay quienes plantean que ustedes deben de acudir a las armas, a una guerra de guerrilla...

-Es verdad que América Latina pasó por un proceso de lucha armada, que en aquel momento fue una forma de lucha. Pero la conciencia, en este momento, es fundamental. Claro, no se puede creer que la conciencia surge de la nada. Creo, como Rosa Luxemburgo "que cada día de lucha es una escuela". Es preciso no caer en la discusión si es con arma o sin arma, una palabra en un momento exacto es muy fuerte. El pueblo organizado es la mejor arma que puede existir.

¿De alguna forma sientes que dejas de vivir tu juventud por tanta responsabilidad?

-No, por el contrario, las oportunidades que tuve en el movimiento me hicieron crecer como ser humano. No encaro la militancia como algo que me hace perder en la vida, puedo aprender muchas cosas y hacer que mi vida tenga un sentido más grande, sin dejar de hacer las cosas de mi juventud. Aquí en Cuba somos alrededor de 72 estudiantes, en Medicina, el Instituto Superior de Arte, Agronomía, Epidemiología. Y, claro, sabemos que tenemos un compromiso, no es solo de los jóvenes que estamos en la organización, es un compromiso con la vida, con la humanidad, con nosotros mismos.

¿Has pensado quizás que el tiempo no te alcance para ver el fruto de tu lucha?

-Hay muchas personas que sueñan como yo. Yo no veré eso, pero mi pueblo lo va a ver. Estoy segura que lo verá. Solo hago porque creo que realmente es posible hacer. ¿Que sería de la humanidad sin la existencia de personas que soñaron? Hoy no estaríamos aquí. En la vida hay dos opciones: cierras los ojos y te alejas de la realidad, o escoges no cerrar los ojos. Y el que escoge no cerrar los ojos escoge luchar. Ustedes los cubanos son una prueba de eso.

¿Qué significa Cuba para ti?

-Cuba y su pueblo son una escuela. Estar aquí es, para mí, un proceso de aprendizaje, en el sentido de que es posible tener algo diferente de lo que tenemos en nuestro país. Se paga el precio por soñar, por querer algo diferente. Nos enseña que es posible cambiar y que no es fácil, hay muchas contradicciones y dificultades. Una sociedad que se construye a partir de bases diferentes de todos lo países del mundo, no es fácil.  Es una escuela también en el sentido de la resistencia del pueblo cubano, desde que tiene la creatividad de inventar y sobrevivir a las adversidades.

Experiencias más interesantes.

-Muchas. La primera es, de verdad, poder estudiar. Estoy aprovechando eso como individuo y colectivamente, porque debo socializar todo lo que aprendo aquí. Yo no respondo solo por Juliana, yo respondo por todo un grupo que se quedó en Brasil. Entonces mi estudio es individual, pero es colectivo también.

Otras cosas, por ejemplo, el ballet me encantó. Fue la primera vez que fui a un ballet en mi vida. Cuando entré ¡y vi el pueblo en el ballet! Eso me llamó la atención y hasta hoy no sé explicar bien cómo fue. Observé personas que trabajaban en la Universidad, amigos míos, personas de todo tipo. En Brasil no, el ballet es para una clase alta, el pueblo no tiene derecho; porque se presupone que no posee ni condiciones para entenderlo, entonces para qué va a asistir a un espectáculo así. El nivel cultural que adquirieron aquí es sorprendente.

También la solidaridad del pueblo cubano es muy fuerte. El ser humano aquí me llama la atención, por su variedad, por su cultura, por sus dilemas. Ese nuevo ser humano que se construye cotidianamente en Cuba es interesante. El cubano es un ser diferente.

¿Lo más difícil?

-Vivir lejos del país.

¿Cómo será regresar?

-Volver significa abrazar a mis padres, mis amigos. Pero significa también volver a ver cosas que hace dos años no veo aquí, chocar inmediatamente con otra realidad. Mi rebeldía creció estando en Cuba. Aquí puedo ver que lo que pasa en mi país no es normal, ni es aceptable. ¿Cómo vamos a aceptar o aguantar una situación que puede ser diferente? Pero, no sé, vamos a ver... yo cuento las horas para regresar....

¿Has pensado quizás que el tiempo no te alcance para ver el fruto de tu lucha?

-Hay muchas personas que sueñan como yo. Estoy segura que mi pueblo lo verá. Como te expliqué, en la vida hay dos opciones: cierras los ojos y te alejas de la realidad, o escoges no cerrar los ojos. Y el que escoge no cerrar los ojos escoge luchar.

Ficha técnica:

Objetivo principal: Un acercamiento al interesante y complejo mundo interior del Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra en Brasil, a partir de una de sus militantes que estudia hoy en Cuba.

Objetivos secundarios: Demostrar que el movimiento no es solo para recuperar la tierra, sino que se proyecta hacia fines más sociales, progresistas y generales.

Conocer las opiniones de la entrevistada sobre algunas cuestiones de Cuba, Brasil, América Latina en general, y el entorno político que vive la izquierda en la región.

Acercarnos a la vida de esta joven peculiar para transmitir sus experiencias, sus puntos de vistas. Profundizar en la arista humana de la historia, para reflejar el compromiso de esa juventud con el futuro.



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