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¿ALMA MATER?... ¡ES LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA!

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La Doctora en Ciencias del Arte, María de los Ángeles Pereira, conversa sobre varios aspectos referentes a su profesión, y el dominio que demuestra la legitima como Profesora Integral de la casa de altos estudios.  

LUISA MARÍA GONZÁLEZ GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

foto: MARÍA DE LOS ÁNGELES GARCÍA MONTERO

“El arte es una parte muy importante de mi vida. Desde niña sentí esa inclinación, y ya en el preuniversitario sabía que lo quería estudiar. También he tenido siempre afinidad por la docencia, tanta, que mis profesoras querían que entrara al Pedagógico. Pero como allí no se estudiaba Arte, no consideré la posibilidad. Y te digo algo: incluso si se hubiese estudiado, yo no habría aceptado, porque también quería entrar a la Universidad de La Habana. Esas tres cosas son imprescindibles para mí: el Arte, la Docencia, y la Universidad de La Habana.”

La doctora en Ciencias del Arte María de los Ángeles Pereira ha logrado sus tres deseos, hoy es Profesora Auxiliar del Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Artes y Letras. Con la impresionante elocuencia que la caracteriza confiesa: “Impartir clases me llena de satisfacción, y es una inmensa tarea formar estudiosos del Arte con la preparación requerida. Saber que los gustos estéticos y las capacidades de apreciación y valoración de mis alumnos dependen de lo que yo digo en el aula, en las conversaciones de pasillo, o en el estudio de televisión del programa Universidad para todos, es un gran reto. Mi esfuerzo se encamina a lograrlo de la mejor forma posible.”

-Tradicionalmente se piensa que el arte es una manifestación para la elite de la sociedad. ¿Coincide usted con ese criterio?

No, para nada. No creo que el arte sea sólo para la elite de la sociedad, porque pienso que forma parte de las personas y convive con ellas. Todos tenemos una vis artística, lo que hace falta es despertarla. Claro, algunas manifestaciones atraen más a las multitudes que otras. Por ejemplo, la mayor parte de la gente va más al cine que al Museo Nacional de Bellas Artes, pero eso no significa que esté apartado de la vida de la sociedad en general. Tal vez esa fuente que está en el parque, cerca de tu casa, la que ves desde niña cuando ibas al círculo infantil o a la escuela, y en la que ahora te sientas a conversar con el enamorado, deje en ti una huella más profunda que la película efímera que viste un día en el cine.

Te puedo hacer una anécdota: una magnífica profesora mía fue a ver al Guernica de Pablo Picasso, cuando todavía estaba en un museo de Nueva York. Entre tantas personas que lo admiraban, ella vio a una señora que lloraba frente al cuadro y la identificó como hispanohablante. Se le acercó y le preguntó si se sentía mal o le pasaba algo, y la mujer le respondió: “Mire, yo no sé casi nada de arte y no tengo mucha cultura. Tampoco entiendo lo que dice el guía, pero aunque no conozco nada de esta pintura, no sé por qué me impresiona tanto. Hay algo muy fuerte, muy duro en ella que me emociona, y no lo sé explicar”. El arte, y sobre todo el buen arte, es capaz de llegar a todas las personas que conforman la sociedad.

-¿Y no cree que mientras más preparación intelectual tenga una persona, mejor comprenderá y valorará una obra de arte?

Sí, eso es totalmente cierto. Mientras más profundo sea el conocimiento artístico y cultural, más herramientas se tendrán para realizar el proceso de decodificación de una determinada obra. Conocer los diferentes estilos y movimientos desarrollados a lo largo de la historia, dominar las mejores creaciones y los mejores creadores, saber los códigos del arte y de los artistas, son instrumentos que indudablemente desempeñan un papel fundamental para entenderlo y apreciarlo.

Vuelvo a Picasso y te cuento otra anécdota. En una ocasión, una señora se paró frente a una de sus pinturas y aseveró: “Yo no sé por qué este pintor es tan famoso, si sus pinturas no dicen nada”. Picasso la había escuchado y se le acercó para comentarle: “Esa pintura dice mucho, es usted quien no sabe verlo”. Entonces le mostró un libro en francés y continuó: “Yo no sé francés, por eso no puedo leer este libro, pero eso no me da derecho a decir que ahí no dice nada, soy yo quien no lo sabe ver”.

Sin embargo, aunque una persona no tenga preparación, puede llegar a sentir el valor de una pintura o una escultura. El hecho de que a veces no sepamos todos los códigos implícitos en una obra, no significa que no podamos apreciarla. Tal vez, de aquí a unos cien años, un niño vaya al Museo Nacional de Bellas Artes, y sin conocer sobre el tema, se detenga impactado frente a una pintura de Wilfredo Lam, porque la textura, los colores y las formas, le transmiten que está ante una gran obra.             

La profesora Mary Pereira, como todos la conocen, es autora de varios artículos publicados en revistas y antologías. También ha compartido su labor docente con otras tares como la jefatura del Departamento de Historia del Arte, vice-decana de la Facultad de Artes y Letras, y actualmente es la presidenta de la Comisión Nacional de la carrera Historia del Arte.

“La Comisión es un órgano de trabajo encargado de diseñar y perfeccionar los programas de estudio de la especialidad en el país. A nosotros nos corresponde supervisar el correcto cumplimiento de los mismos, y a la vez, depurarlos. Cada cierto tiempo, unos ocho o diez años, confeccionamos un nuevo plan de estudio que no es borrón y cuenta nueva, es decir, valoramos los elementos positivos del anterior para mantenerlos, y evaluamos aquellos aspectos que no funcionaron bien para corregirlos. Sobre esa base trabajamos para que la carrera se imparta cada vez con mayor calidad.”

-¿En qué universidades del país se estudia la carrera?

Historia del Arte se estudia sólo en nuestra Universidad y en la de Oriente. Por supuesto, aquí es mucho más antigua. En estos momentos no tenemos planes inmediatos de abrirla en otra provincia. La especialidad es muy costosa; por ejemplo, los libros que requiere son de altísima calidad en las reproducciones de imágenes y fotografías. No obstante, ahora con las computadoras podemos obtener los materiales necesarios más fácilmente. Esto sería un adelanto que posibilitaría su apertura en otro centro del país, pero de inmediato, no hay nada en concreto.

-¿Qué opinión le merece la producción actual de arte en nuestro país?

Yo no soy de los que opinan que el arte en Cuba está en crisis, pero es cierto que este no es nuestro mejor momento. En la década de los años 80 del pasado siglo, hubo una explosión artística; fue una etapa de rupturas, transgresiones y toda una serie de tendencias que ensalzaron la plástica cubana. Sin embargo, en la actualidad no es así. Y no se debe a falta de talento, o de trabajo, no, para nada; tenemos muy buenos artistas, pero pienso que no están creadas las condiciones para desarrollar el arte a plenitud, no están funcionando los circuitos institucionales necesarios.

Te puedo poner el ejemplo de los recursos materiales. Tenemos varias instituciones culturales cuyos inmuebles se encuentran en estado de deterioro y, en muchos casos, pendientes de una remodelación capital. Pero incluso, aquellos inmuebles que no están en esa situación tan grave, tienen problemas materiales serios para cumplir con las exigencias del montaje de una exposición. Ahí se incluyen las condiciones de iluminación, de pintura, etc. Pero, además, en el arte actual hay muchísimas obras cuya producción presupone una intervención en el espacio, y después, es necesario que en esa pared, en ese muro, en ese piso de la galería, se reponga lo que se vio afectado.
 
Eso sin contar con los medios digitales y las nuevas tecnologías. Si asistes a una exposición una semana después de la inauguración, es posible que te pierdas todo lo que es video-proyección, que tiene un peso importantísimo. ¿Por qué razón? Porque no cuentan con el equipamiento: los Data Shows, el cañón de proyección, las computadoras o las laptops, los monitores…

Pienso que estamos enfrentando una crisis institucional, pero tampoco podemos perder de vista la necesidad de una mirada trans-territorial. Mucho arte cubano se está produciendo fuera del país. No hablo de los artistas que viven con carácter definitivo o temporal en el exterior, sino de los que residen aquí, y en numerosas ocasiones tienen la oportunidad, a partir de becas, financiamientos o patrocinios, de hacer una buena obra, pero hacerla fuera. Y por supuesto, cuando regresan, casi siempre la obra queda en manos de la institución, la fundación o el museo que les otorgó aquella beca. Una buena parte del arte cubano se está produciendo fuera de Cuba. No todo, no digo que aquí no haya buen arte, o talento, o actividad expositiva, pero ciertamente no estamos en un buen momento.

-Algunos criterios apuntan que en nuestros días se hace arte comercial, es decir, que las prioridades del mercado determinan la producción de arte. ¿Qué piensa al respecto?

Es cierto que hoy día se observa un auge de la producción comercial, las llamadas obras de feria o de aeropuerto; y hay muchos artistas con talento que se ajustan a las prioridades del mercado. Pero no es una generalidad.

Y añado: no debemos mirar al mercado como un fenómeno negativo, ni afirmar que limita la creación; si se utiliza como es debido, constituye una herramienta valiosa para el arte, porque  le permite una mayor difusión. Los circuitos internacionales del arte funcionan estrechamente vinculados al comercio, aunque esto no significa que no haya exposiciones con carácter netamente promocional. La comercialización de una obra no le resta su valor cultural; la oportunidad de acceder al mercado y que el mercado te propicie la venta, el pago justo por lo creado, para nada va en detrimento de sus valores. Claro, siempre que no sea una obra que se prostituye en virtud de las concesiones al mal gusto o a la oferta fácil, sino que sencillamente se coloca dentro de los mecanismos internacionalmente establecidos.

Por eso considero que es perfectamente legítimo, y para beneficio de todos: del artista, del crítico, del promotor y de la institución que lo representa. Aclaro, yo no trato de santificar a los mecanismos de la llamada industria cultural, que es un monopolio, a veces tan agresivo e invasivo como el de cualquier otro sector de la producción. Yo solo trato de ver que el mercado de arte, por sí solo, no es negativo y sencillamente hay que convivir con él, y sacarle el mejor partido.
 
-En la actualidad es difícil, casi imposible, definir tendencias de creación artística. ¿La aplicación de las nuevas tecnologías tiene algo que ver con ese fenómeno?

Sí, eso está muy relacionado. Ahora precisamente, por la democratización de los medios como Internet, la web, el llamado ciberespacio, existen altos niveles de circulación e interconexión entre los artistas, los curadores, las instituciones de cualquier parte del mundo; y para cualquier crítico, profesor, o estudioso, resulta muy difícil decir: Bueno, estos son los 150 mejores artistas, o los que están liderando el movimiento. No, no. Quizás estos son los que tienen un mayor nivel de visibilidad, pero hay otros muchos. Cada día es más difícil hacer definiciones. Incluso la vocación  de la época y el espíritu post-modernos, nos hace más reacios a encasillar las producciones, porque en realidad los préstamos, los intercambios entre las expresiones artísticas son cada vez más amplios, y es riesgoso pretender una clasificación.

-¿Qué opina sobre la influencia de la globalización en el arte?

La globalización está muy presente en la producción artística, y eso es una amenaza para la preservación de los valores autóctonos de cada región. Aquí debemos prestar mucha atención. Los intelectuales, los artistas, los escritores, los periodistas, y todas las personas vinculadas al arte tenemos que trabajar por mantener vigentes nuestras raíces culturales y para no perder la identidad.

-¿Y no cree que más que globalización, es occidentalización?

Completamente de acuerdo. Lo que pasa que ellos mismos le ponen el nombre y no pueden auto-culparse.

-¿Cómo calificaría, en una frase, al Coliseo romano?

Paradoja entre civilización y barbarie.

-¿Catedral de Notre Damme?

Máxima espiritualidad.

-¿Leonardo da Vinci?

El hombre del Renacimiento.

-¿La Piedad, de Miguelángel?

Lo que menos se parece a Miguelángel.

-¿Noche de Ronda, de Rembrandt?

Tan maravillosa que te puedes meter en ella.

-¿Capilla Sixtina?

¡Oh!, extraordinaria. Una se pregunta, ¿cómo pudo ser?

-¿La balsa de la medusa, de Eugene Delacroix?

Espíritu, pasión.

-¿Petit danseuse, de Edgar Degas?

Expresión de lo lindo.

-¿Impresión del sol naciente, de Claude Monet?

¡Oh!, el inicio de una nueva era pictórica.

-¿Andy Warhol?

Un excéntrico.

-¿El Martí de la Plaza de la Revolución, de Juan José Sicre?

Cautivante.

-¿Alma Mater, de la Universidad de La Habana?

¡Es la Universidad de la Habana!

-¿Qué le parece la arquitectura de la Universidad?

La arquitectura de nuestra Universidad es, sencillamente, cubana. ¿Qué somos los cubanos sino una gran mezcla? Bueno, pues asimismo es nuestra Universidad: un compendio de muchos estilos y formas, no te digo todas, pero sí una gran parte. Es un gran resumen, algo magnífico y muy original. Y esos nuevos recintos añadidos al azar, como la casona ecléctica de la Facultad de Comunicación, o el edificio de la Facultad de Biología, aportan más diversidad y contraste a la magnífica arquitectura.

-¿Cómo se siente al ser reconocida con el título de Profesora Integral de la Universidad, justo en el aniversario 280 de la institución?

Bueno, ¡qué te puedo decir! Es un orgullo enorme, una satisfacción inmensa haber obtenido este título, y más cuando me ha tocado en un aniversario cerrado. Me siento realizada y a la vez comprometida, porque ahora el reconocimiento me impulsa a ser cada día mejor profesora y dar lo mejor de mí a mis alumnos. No obstante, y sin pecar de falsa modestia, te aseguro que hay muchos profesores merecedores también del título, profesores que desempeñaron y realizan tareas difíciles, y que de verdad lo valen. Pero, aunque el azar me favoreció, considero que soy una representación de todos los profesores integrales que, día a día, lo dan todo por la Universidad de La Habana.   

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: Indagar sobre la labor de María de los Ángeles Pereira  en la Universidad de La Habana.

Objetivos colaterales:

Conocer lo que significa para ella ser seleccionada como Profesora Integral de la Universidad.
Obtener sus opiniones sobre algunos aspectos del arte y su producción en la actualidad.
Conocer su valoración sobre determinadas obras y personalidades relevantes de la historia del arte.
  
Tipo de entrevista:

Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De opinión autorizada.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: De Cita Textual.

Tipo de entrada: De Cita Textual.

Tipo de cuerpo: Mixto.

Tipo de conclusión: De Opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Entrevistada: María de los Ángeles Pereira. Tipo: No documental. Primaria. Directa.


Pereira, María de los Ángeles. Dos Artistas en Centenario. La Jiribilla, [en línea] Consulta: 1ro de diciembre de 2007. http/www.lajiribilla.com Tipo: Documental, Secundaria, Indirecta.


Pereira, María de los Ángeles. Escultura y escultores cubanos. Arte Cubano Ediciones, 2005. Tipo: Documental, Secundaria, Indirecta.


Pereira, María de los Ángeles. El tiempo y la representación artística. Arteamérica [en línea]. Consulta: 1ro de diciembre de 2007. http/www.arteamerica.com Tipo: Documental, Secundaria, Indirecta.


Pereira, María de los Ángeles. Escultura transeúnte. La Jiribilla, [en línea] Consulta: 1ro de diciembre de 2007.  http/www.lajiribilla.com Tipo: Documental, Secundaria, Indirecta.


 

08/01/2008 22:10 islalsur #. Nosotros, los del 280


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