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HAY QUE ECHAR PA'LANTE CON LO QUE VENGA

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Para alguien como Jairon, que no ha perdido la capacidad de asombro, la vida sigue siendo juego y reto. Visita al Hospital Oncológico.

Texto y foto: DIANA VALIDO CERNUDA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando entré a la sala un grupo de niños me observaba con ojos de quienes quieren abarcar el mundo en su pupila. Sonreían mientras indagaban desde el pelo hasta la ropa de aquella desconocida que penetraba en su reino. Todo les parecía nuevo en ella y tenían tantas preguntas…. ¿cómo está el Sol hoy? Brillante, respondí a uno de los duendes que me tocó la mano. Un árbol de Navidad inmenso, juguetes y cuadros alegres pendían en las paredes. La doctora que me guiaba abrió la última puerta del pasillo y así entré  al mundo de Jairon Cabrera Álvarez, un joven de 17 años que presenta el tumor maligno conocido como osteosarcoma en una de sus piernas. Natural de Consolación del Sur, Pinar del Río, vive en Puerta de Golpe, un pueblo que como él mismo dice no aparece ni en los mapas: “Mi pueblo es todo tabaco”, sonríe y su mirada se pierde en los recuerdos.

Jairon vino a la capital por su padecimiento y ahora es atendido en la sala de Quimioterapia del Hospital Oncológico. “Aquí todos me apoyan y ayudan aunque es un poco incómodo para alguien que está acostumbrado a ser quien apoye a los demás”. Acabo de descubrir un ser maravilloso, pienso, mientras el asombro me limita a escuchar humildemente las confesiones que poco a poco surgen.

-Veo que tu ventana no tiene vista a la calle, pero si pudieras escoger, ¿con qué te gustaría encontrarte después del cristal?

Con mis amigos, ellos son fundamentales en mi vida. Me llenan de alegría. Ahora que estoy aquí me escriben cartas dándome apoyo, contándome de la escuela. Extraño tanto la escuela y su algarabía. ¿Sabes?, yo estudiaba en la Vocacional Federico Engels…la beca, los amigos, me gustaría ver eso después del cristal.

-¿Tú con un pincel a la esperanza qué color le dieras?

Casi todos simbolizan la esperanza con el verde, pero yo la pintaría azul. Es el mismo color del cielo y el cielo es tan alto y grande. Mi esperanza es así.

-Los médicos me explicaron que has evolucionado muy bien con la segunda fase de quimioterapia.

Sí, hasta ahora me va bien con este ciclo, aunque el tratamiento apenas comienza. Después me harán un estudio y determinarán si hay que amputar la pierna. Lo más posible es que así sea. Además, los doctores me hablan mucho sobre la prótesis y sus beneficios. Supongo que me están preparando para cuando llegue el momento aunque yo, de todas maneras, no tengo miedo. Creo en Dios y si una cosa me ha enseñado Él  es que nunca la vida te va a poner un peso que no seas capaz de llevar.

-¿Cuál es el defecto que más detestas en el ser humano?

La mentira.

-¿Y el que más aprecias?  

La sinceridad.

-Si tuvieras una capacidad sobrenatural, ¿cuál sería?

Poder entrar en la mente de las personas y saber cómo piensan. Aunque puede ser doloroso si es algo malo y tiene que ver con uno, pero yo siempre espero  la verdad de todos.

-Tu mayor miedo.

Ser rechazado. Una vez leí que el ser humano le teme a todo lo que es diferente de uno y no quisiera que alguien lo aplicara conmigo.

Mientras conversábamos, una luz iluminó su rostro con un espejo, como si alguien tratara de llamar su atención. Al descubrir quiénes lo hacían, saludó: “Son unas amigas”, dijo sonriente. Entonces surgió la pregunta.

-¿Cómo defines la palabra amor desde que llegaste aquí?

Creo que puedo traducir esa palabra en la atención que he recibido desde mi familia hasta todo el personal médico. Mi familia se ha unido más, sobre todo la que tengo por parte de mi papá. Desde que él se fue para los Estados Unidos los que quedamos aquí nos habíamos distanciado un poco, pero ahora estamos unidos de nuevo. También hice una gran amistad con las estudiantes latinoamericanas que trabajan en esta sala. Fueron ellas las que me alumbraron con el espejo. Cada vez que pueden, pasan por aquí y me alegran con su presencia. Es muy bueno saber que alguien vendrá para romper la rutina de estas paredes.


-Qué tú piensas de no perder la capacidad de asombro con la vida.

Yo creo que uno no puede dejar de interesarse hasta por el más pequeño detalle. La vida y sus golpes te enseñan que todo puede ser una escuela. ¡Mírame a mí! Nunca pensé que un simple dolor en la rodilla cambiaría tanto mi mundo. De todas formas, la estancia en esta sala ha sido una escuela. De todo y de todos he aprendido algo. Aunque el futuro no siempre te presenta cosas buenas en el camino, debemos enfrentarlo todo con el entusiasmo de un juego. A la vez que se adopta seriedad en el problema dejamos de asombrarnos. Perder la capacidad de asombro no es bueno si se quiere ser feliz. Es lo que yo creo…al final, hay que echar pa’lante con lo que venga.

Ficha Técnica:

Tipo de entrevista:
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad

Tipo de título: De cita textual
Tipo de entrada: Narrativa
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado


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