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ORGULLOSA DE TRABAJAR AQUÍ

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Margarita Suárez Navarro, investigadora del Laboratorio de Síntesis Orgánica (LSO) y Profesora Consultante de la Facultad de Química, habla sobre el amor que siente por su centro de trabajo.

PAULA COMPANIONI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: LUISA MARÍA GONZÁLEZ GARCÍA

-Buenas tardes...
-Buenas, te estaba esperando, pasa, ¡me “escabullí” de una reunión para conversar contigo!
-Entonces, empecemos por sus inicios, por el motivo que la llevó a estudiar Química.

“Mi papá quería que yo cursara Farmacia, porque él era farmacéutico, pero cuando entré a la Universidad esa carrera  había desaparecido, no estaba incluida en el plan de estudios, entonces lo que más afín había era la Química, y me acogí a ella, pero en realidad lo que a mi más me gusta es la Historia.”

La doctora Margarita Suárez Navarro despliega su campo de investigación en las síntesis y transformaciones de heterociclos con potenciales propiedades bioactivas, en el Laboratorio de Síntesis Orgánica de la Universidad de La Habana (UH), donde desarrolla nuevos protocolos de trabajo y utiliza procedimientos no convencionales de síntesis, como las microondas y el ultrasonido, y métodos de síntesis en fase sólida como contribución a la Química Combinatoria y a la Química Verde.

Ha obtenido en cuatro ocasiones el Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba como resultado de su labor científica investigativa, así como la Orden Carlos J. Finlay que otorga la dirección del país a científicos destacados.

Recientemente recibió el Premio Sofía Kolowaskaia, concedido por la fundación estadounidense del mismo nombre, por el aporte a las investigaciones en Cuba.

A la pregunta de si la ciencia es un terreno de hombres, respondió: “La ciencia no es un terreno de hombres, ¡para nada! En el personal de la Facultad de Química la mayoría somos mujeres. En el Laboratorio son siete hombres y las demás féminas. En la ciencia, en especial la Química, hay muchas mujeres.

-¿Qué papel desempeña la científica cubana en la nueva Universidad?

La científica en la Universidad de La Habana  tiene un papel de líder en la mayoría de los casos. Yo, por ejemplo, fui jefa del Laboratorio de Síntesis Orgánica alrededor de 25 años y después las demás jefas fueron mujeres también: Margarita Morales, Hortensia Rodríguez, porque hay que dar paso a las generaciones y mientras una está presente, ayudarlas. Una tiene más experiencia, pero ellas tienen más fuerzas.

El papel de las científicas, entonces, va a ser líder, un rol muy importante. Por ejemplo, Cristina Díaz, nuestra vicerrectora, es una fémina, nunca hemos tenido una rectora, lo que es una pena, porque se podía haber hecho, pero eso es parte de las costumbres. Pienso que la mujer puede ocupar cualquier tipo de cargo.

-Usted se graduó de licenciatura en Química en 1968, ¿qué retos supuso para una muchacha con sueños científicos estudiar en esa época?

Mi familia ayudó muchísimo, estaba en función mía, éramos  mamá,  papá y yo, todo giraba en torno a mis estudios, querían que yo aprendiera y lograra objetivos que ellos, en algunos casos, no pudieron. Mi papá era doctor en Farmacia, había nacido en Guanes, Pinar del Río, aprendió a leer a los 12 años con muchísimo trabajo, llegó a La Habana y se encontró con mi mamá que era de Oriente, se casaron, y él empezó a estudiar Farmacia. Él decía que si hubiera nacido después de la Revolución, no sabía a cuánto hubiera llegado.     
 
En 1970, Margarita, junto a otros graduados de Química, y con la ayuda de un profesor soviético, crean el Grupo de Síntesis Orgánica, antecedente del Laboratorio. A partir de ahí se desarrolla la tarea investigativa del colectivo y se fragua lo que en 1991 pasa a ser el Laboratorio de Síntesis Orgánica, siempre adjunto a la Facultad de Química.

“En aquel momento se estaba desarrollando, a partir de la caña de azúcar, un compuesto distinto; la idea era que la caña no solo se utilizara para obtener azúcar, sino también diversificarla. Entonces se empezó a trabajar para la obtención de compuestos biológicamente  activos, también se pensó en medicamentos, pero era más difícil porque había que hacer una serie de pruebas y en aquel momento no estaban creadas las condiciones para desarrollarlas, por eso empieza el Laboratorio.

“Para nosotros fue importantísimo, porque la Universidad de La Habana era solo para estudiar, se limitaba a la docencia, y a partir de esto se crearon diversos grupos de investigadores y la UH tomó un camino exploratorio. Empezó toda una época de mucho trabajo, y estuvimos apoyados por el entonces rector, José Millar Barruecos (Chomi), quien ayudó muchísimo. Había una ‘efervescencia’ por investigar.”

-¿Qué representa para usted el Laboratorio?

Una gran parte de mi vida, la otra es mi familia, mi maravillosa nieta de diez años. Llego todos los días a las 8:00 a.m. y me voy a las 6:00 p.m. Soy Profesora Consultante, es decir, pudiera no venir todos los días, pero no me hallo si no estoy aquí, sé que soy útil y me siento bien.

-¿Y la Facultad de Química?

Yo he contribuido a formar la Facultad de Química actual, he sido Jefa de Departamento, de Investigación, de Grupo, Vicedecana. Esa es mi vida. Lo que pasa es que ahora tengo mi buró aquí, pero antes yo “vivía” en la Facultad. Allí voy a dar clases, tengo reuniones. Ella es muy importante para mí.

Cerca de la Colina Universitaria se encuentra el LSO. Está diseñado como un laboratorio de investigaciones  químicas y el desarrollo de compuestos con actividad antiparasitaria, moduladores de los canales de calcio, compuestos de interés para la salud, así como radiofármacos.

“La línea de trabajo del Laboratorio es importantísima, todos los muchachos que aquí trabajan utilizaron este laboratorio en las prácticas de su tiempo de estudiantes, luego cuando se graduaron, se quedaron los mejores, en conclusión: la línea de estudio- trabajo que se desarrolla es muy importante.”

-En el 2003 obtiene el Reconocimiento por 30 años o más dedicados a las aulas de la casa de altos estudios, otorgado por la Federación Estudiantil Universitaria, ¿cómo compara usted la Universidad de hace tres décadas con la  actual?

Es muy diferente. Ahora es una cosa distinta, hay más nivel, más apoyo, se comprende más la necesidad de la Universidad para el país. No solo estamos aquí dentro, nos hemos diversificado para los municipios, eso es muy importante también. La Universidad ya está en todos los sitios  y la Universidad de La Habana es el centro. Ya cumplimos 280 años. Es un centro cultural, de investigación, de formación. Yo me siento muy orgullosa de trabajar aquí, de verdad que sí.

-¿Qué le ha aportado impartir clases por tantos años?

A mí me encanta dar clases, me gusta más, incluso, que investigar, y eso que tengo bastantes resultados como investigadora.

Ahora estoy dando clases a un grupo de tercer año de pregrado  y a otro de postgrado, que casi todos los de postgrado fueron alumnos míos. Entonces con eso me siento muy feliz. 
 
Mi labor como investigadora también es importante porque he formado a muchos de los que hoy se ocupan aquí. Veo que ya pueden trabajar solos y eso me pone muy bien, conozco que casi todos mis alumnos de doctorados son capaces de realizar investigaciones solos y eso me gratifica mucho.

En el caso de los profesores, ver el fruto de nuestro trabajo es un poco difícil; el que hace zapatos ve zapatos buenos, el que hace rosquitas ve buenas rosquitas; pero en el de nosotros es ver la satisfacción de que han crecido y están dando resultados.

-De todos los premios que le han otorgado, ¿cuál es el más querido?

Para mi lo más importante de todo es ver que la gente a la que le doy clases me recuerda. Alumnos míos que después de 30 años vienen y me reconocen. Eso hace que me sienta bien, me da mucho orgullo.

-Usted es la investigadora que escogió el colectivo del Laboratorio de Síntesis Orgánica como portadora de su sentir en el aniversario de la Universidad de La Habana, ¿qué piensa de estos 280 años?

Oiga, llegar a 280 años es importante. El pasado mes estuve en Mar del Plata, Argentina, me invitaron a dar una conferencia por allá; cuando la estaba impartiendo puse vistas de la Universidad, muchos de los profesores que estaban allí eran latinoamericanos, españoles y portugueses; y yo tuve el placer de decir que mi Universidad cumplía 280 años de fundada. Son pocas las universidades en Latinoamérica que llegan a esa edad; y aquí esos años han dado muchísimos resultados. La mayoría de las personas en Cuba con éxito profesional en este campo salieron de la Universidad de La Habana, casi todos han sido alumnos nuestros. La UH es la cantera de una buena parte del desarrollo intelectual del país.

-El país está llevando a cabo una revolución educativa a lo largo de toda la Isla, y la Universidad de La Habana es una de las principales promotoras del empeño, ¿qué elementos cree usted necesarios para lograr el tipo de enseñanza superior que se desea?

La revolución educativa desde el punto de vista educacional está muy bien; pero me parece que todavía tenemos un gran problema con la educación formal, eso hay que llevárselo a los estudiantes, sobre todo a los de los municipios, a la gente joven que hemos logrado rescatar. Esas palabras mágicas que yo  enseño a mi nieta: ‘Buenas’, ‘Permiso’, ‘Gracias’, ‘Hasta luego’, esas palabras te abren las puertas de todos los lugares.

La mujer a nivel mundial es considerada el pilar de la familia, y Margarita es muy unida a los suyos, sin embargo, ha sacrificado muchas horas familiares en pos de lograr sus propósitos laborales.

“Ni a ellos les pesa ni a mi tampoco, ‘arrancaría’ de nuevo si tuviera que volver a hacerlo. Y no estudiaría Historia, estudiaría Química, a pesar de que me encanta la Historia.”

La margarita es considerada por muchos la flor de la traición, otros la usan en decisiones amorosas o para decorar el hogar. Para la Facultad de Química y el Laboratorio de Síntesis Orgánica, Margarita significa entrega y una gran pasión por su profesión. Es una mujer que declara que es hoy quien es gracias a las enseñanzas de sus padres.

“Mis metas serían que mis alumnos, los que ahora son ya profesores, tengan muchísimos resultados, muchos más que yo, que sean mejores que yo. Me voy tranquila si es así.”   

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Dar a conocer mediante una investigadora del Laboratorio de Síntesis Orgánica la labor investigativa de ese centro.

Objetivos Colaterales:

Conocer a la doctora Margarita Suárez Navarro.
Indagar sobre el Laboratorio y su línea de trabajo.
Saber su sentir en el aniversario de la Universidad.
Ver qué piensa de las nuevas transformaciones de la enseñanza superior en Cuba.
Ahondar sobre la ciencia y el papel e la mujer científica en Cuba.

Tipo de Entrevista:
Por su Forma: Mixta
Por su Contenido: De Personalidad
Por el canal que se obtuvo: Entrevista Directa.
  
Tipo de Título: Cita Textual.
Tipo de Entrada: Dialogística.
Tipo de Cuerpo: Mixto
Tipo de Conclusión: Frase que evidencia el final.

Fuentes consultadas y tipo:

-Margarita Suárez Navarro. Directa, No documental, Tradicional.

Buscador en Internet Google: Documental, No tradicional, Secundaria, Complementaria.
www.fq.uh.cu Artículo: Claustro profesoral y personal científico de la Facultad de Química; Autor: Dr. Miguel A. Sirés Mitjáns; Día de la consulta: 5 de diciembre del 2007.
www.granma.cubasi.cu Artículo: Premio internacional a destacadas científicas; Autor: Orfilio Peláez; Día de la consulta: 5 de diciembre del 2007
-Páginas de profesores de Mérito de la Universidad de La Habana en Internet. Documental, No tradicional, Secundaria, Complementaria.
www.fq.uh.cu Artículo: Departamento de Química Orgánica: Curriculums vitae; Autor: no sale el autor; Día de la consulta: 5 de diciembre del 2007 

06/05/2008 14:51 islalsur #. Nosotros, los del 280


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