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¿drogARTE?

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Pensar que el efecto delirante de las drogas enaltece a la musa, es un espejismo. Generalmente suele desterrar al talento y sus obras. No se trata de palabras, la propia historia habla.

VIVIAN SÁNCHEZ,
periodista de Radio Habana Cuba,
cortesía para Isla al Sur.


Avicena (980-1036) sentenció: "El opio debilita la mente, reduce la conciencia, entorpece las decisiones racionales, obstruye la digestión y finalmente provoca la muerte por el enfriamiento excesivo de las funciones naturales."

Hoy así lo musicaliza Carlos Varela: “Como un ángel en una prisión, la dejaban encerrada en su habitación, un incienso y un disco de los Doors y un cigarro de marihuana calmaban su dolor. 

Varela evoca a los Doors y a su joven cantante, Jim Morrison, que con solo 27 años y una carrera en ascenso, terminó su vida por el consumo de cocaína. Otros como él caminaron por la senda de la  drogadicción, un tema motivo constante de reflexión en la contemporaneidad.

Talentos del arte ascendieron, se convirtieron en estrellas y se perdieron en el firmamento para incorporarse al mundo de los recuerdos, por escapar de sus realidades en un viaje junto a las drogas. Recordar las metamorfosis de sus vidas es un buen comienzo para meditar.

¿Quién no recuerda el encanto de la coprotagonista de la cinta El guardaespaldas y su bella voz en temas como I Will Always Love You? Actriz y reconocida cantante pop estadounidense de las décadas de 1980 y 1990 por su amplio registro vocal, obtuvo seis premios Grammy, varios American Music Awards, y dos Emmys, entre otros lauros. Llegó a incorporarse en la lista de las 22 mejores voces de la música y una de las más hermosas de Norteamérica. Sin embargo, Whitney Houston desapareció de los escenarios por convertirse en esclava no de su arte, sino de las drogas.

Noticias publicadas recientemente informan que tras una recuperación que transitó por varias etapas de recaída, la excelente voz, convertida en una leyenda acabada, pretende volver y lanzar un nuevo disco aplazado una y otra vez desde el 2005.

Pero no es Houston la única estrella que tronchó su vida por el flagelo de las drogas. La máquina del tiempo puede conducirnos a etapas anteriores y entrar en la vida de otros personajes del arte que encontraron el final de sus días en el placer de hacerse esclavos de los narcóticos.

El “rock” ha sido un género musical estigmatizado a causa de los estupefacientes. Su carácter rebelde, sus acordes excitantes y largas noches de conciertos sin descanso se convierten en factores que propician ir en busca de algo nuevo y estimulante para continuar.

Son muchos los que reconocen en sus músicos estilos de vida extravagantes. Algunos de sus protagonistas dejaron una obra inconclusa por las sobredosis o sus consecuencias.

Conocido como “El Rey del rock and roll”, Elvis Presley es un ejemplo. Su vida se enmarcó entre los años 1935 y 1977 y su carrera fue en ascenso de forma vertiginosa. Especialistas del tema consideran que Presley surge como protagonista blanco que podía reencarnar el rock y llevarlo a la cima. Con anterioridad, artistas de gran calibre como Bill Haley -hoy considerado como el ídolo del rock- lo intentaron, pero no lograron la explosión de Presley.

La imagen del “Rey del Rock and Roll”, sus movimientos y su música lo convirtieron en el paradigma de los más jóvenes de aquel entonces y en una revolución en la segunda mitad de los años 50. Afirman los entendidos que era la primera vez en la historia de la música que aparecía un estilo hecho por y para las nuevas generaciones.
 
Sin embargo, su adicción a las drogas, nubló todo su éxito. Algunos dicen que el uso de anfetaminas liquidó su corazón con solo 42 años, hay quienes aseguran que en su cuerpo se detectaron 11 tipos diferentes de drogas.

Como a Presley, a Janis Joplin, figura cimera del blues y una de las famosas de los años sesenta en los Estados Unidos, la heroína venció a su talento y silenció su voz en octubre de 1970.

Rockero, pero a la vez una famosa leyenda flamenca de España, Antonio Flores, hijo de Lola Flores, murió a los 35 años por una sobredosis de barbitúricos. Similar suerte corrió la rubia y adorada actriz de la década de los 50, Marilyn Monroe, con solo 36 años.

Delirios literarios

En la literatura también existen sus leyendas, algunas obras de la ficción, pero otras muy reales.

Investigadores sudafricanos sugirieron en el 2001, en un artículo publicado en el South African Journal of Science que la inspiración y enorme productividad de William Shakespeare pudo deberse al consumo de drogas ilegales.

La noticia se basaba en el análisis de fragmentos de pipas halladas en la casa del autor de “Romeo y Julieta” en Strarford-Uppon-Avon, donde encontraron restos de cocaína. También se reportó el hallazgo de residuos de cannabis y marihuana. Lo curioso de la noticia estaba en que no fue hasta el siglo XVIII que la cocaína arribó a Inglaterra. Estos datos aún no han sido confirmados.

Sin embargo, la literatura policial y de suspenso sí estuvo mezclada con las drogas. Edgar Allan Poe, la gran pluma del horror y el misterio, ahogó su obra y su vida a la corta edad de 40 años por su adicción al alcohol y a los estupefacientes.

El extraño caso del doctor Jekyll y Mister Hyde, de Robert Louis Stevenson, y Las historias de Sherlock Holmes, diseñadas por Arthur Conan Doyle, son obras literarias de extraordinaria popularidad sobre las que se especula que la fuente de lira se encontró en el opio, la cocaína o el haschís.

Sin embargo, no es fundado identificar inspiración y arte con abuso de drogas. Algunos encuentran en sus efectos una nueva motivación, sin apenas valorar sus nocivas secuelas. Crear es un patrimonio del hombre. Música, literatura, arte en general, germinan con la vida, con el amor, con la naturaleza, con valores íntimos de los mortales y con su capacidad para convertirlos en savia para la posteridad, en tesoros para el mundo y para su propio bienestar.

¿drogARTE? Es renunciar a la libertad. Es privarse de la principal fortuna, la vida.



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