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FRAGMENTOS DE UNA TARDE CON LA HISTORIA

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Roberto Vizcaíno Lafita rememora momentos de una adolescencia rebelde con causa desde el Instituto del Vedado.

MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
“Aún recuerdo aquel 28 de enero de 1953, en el Aula Magna del Instituto del Vedado, cuando los estudiantes hicimos un acto conmemorativo por el natalicio 100 de José Martí. El programa de la actividad decía que Lilian Llerena, una compañera de clases, recitaría poesía lírica del Apóstol; pero en cuanto vimos en la audiencia a Antolín González del Valle, director de la segunda enseñanza, cambiamos el plan y Lilian leyó un fragmento de Abdala, una obra de Martí que versa acerca del patriotismo.”

Así cuenta Roberto Vizcaíno Lafita al recapitular su estancia en el Instituto del Vedado (situado en 25 entre C y D), en aquellos años turbulentos en los que el General Fulgencio Batista fustigaba con mano de hierro a quienes se rebelaban contra su sanguinaria dictadura.

Volviendo al pasado, pregunto cómo reaccionó el representante del Ministerio de Educación, González del Valle, ante la iniciativa de los jóvenes: “Mostró señales de no gustarle para nada, pero le dije que no podía extrañarle nuestra actitud porque en Cuba estábamos padeciendo también un gobierno dictatorial. Y así se convirtió el homenaje en una protesta estudiantil.”

Vizcaíno relata que en esa época los estudiantes realizaban huelgas y manifestaciones contra el régimen por el motivo más trivial, pues era necesario aprovechar todas las ocasiones que tuviesen para mostrarse inconformes con la administración cruel y corrupta de Batista.

La Asociación de Estudiantes, agrupación que había en cada uno de los institutos públicos de Cuba y conformada por delegados electos por su colectivo, entre ellos Vizcaíno, era la responsable de organizar al movimiento estudiantil. Los integrantes de ésta también mantenían contacto con sus homólogos de otros municipios para lograr una mayor unidad y coordinación entre los jóvenes de la enseñanza secundaria, hoy preuniversitaria. 

“Antes del golpe de estado de Batista del 13 de marzo de 1952, la Asociación preparaba exclusivamente actividades culturales y deportivas. Y en nuestro periódico –El Atómico- publicábamos sólo “chismecitos” de la escuela y de los artistas de Hollywood.”

Sin embargo, dice que después de la fecha constituyeron una candidatura revolucionaria que consiguió salir electa, a pesar de los intentos de sus oponentes por establecer una subordinada a los intereses de la tiranía. De igual forma el periódico cambió su línea al ser bautizado con el nombre Cuba Libre.

En el propio 1953, a raíz de una disposición presidencial, son instalados siervos de la dictadura en la dirección de los distintos centros estudiantiles del país. De esta forma arribó al Instituto del Vedado, en sustitución de Francisco Castellanos, Aníbal Duarte, quien al triunfar la Revolución Cubana sería procesado por sus acciones con el Cuerpo Represivo de Batista y condenado a diez años de privación de libertad.

El nuevo director expulsó inmediatamente a varios miembros de la Asociación, entre ellos a su dirigente Saúl Delgado, quien años después se convertiría en Mártir del Corintia. Posteriormente Duarte procuró orquestar una función de desagravio a favor del gobierno, con motivo de las celebraciones por el Diez de Octubre, pero sus pretensiosos esfuerzos resultaron frustrados al originarse una huelga en el instituto, liderada por la asociación con Saúl clandestinamente al frente.

La toma del Instituto del Vedado fue protagonizada por los delegados junto a otros alumnos que no obedecieron la orden de retirarse a sus casas y decidieron participar en los sucesos. 

“Entonces Duarte mandó a buscar a la policía de la Estación de Zapata y vinieron perseguidoras que automáticamente rodearon todo el lugar. Acto seguido nosotros empezamos a tirarles cosas y pupitres para abajo, pero ellos disparaban al aire para que saliéramos.”

Cuando Vizcaíno trataba de escapar por una puertecita que daba a la calle C y se dirigía hacia 27, una patrulla lo sorprendió y uno de los esbirros, el comandante Aragón Medinilla, le atestó un golpe con su bastón que lo lanzó al suelo: “No perdí el conocimiento, pero todavía hoy tengo la marca.”

A consecuencia de las distintas acciones -“revoltosas” para los represores y revolucionarias para los oprimidos-, que a nivel nacional desarrollaban las asociaciones, éstas fueron ilegalizadas por el gobierno. En el Instituto del Vedado colocaron a un teniente armado de la policía en la puerta y expulsaron a los delegados, excepto a Roberto y dos compañeros más, a quienes les permitieron concluir el último año de bachiller por el curso nocturno, si no aparecían por allí en las mañanas.

Aníbal Duarte, quien presumía de su título de doctor, convocó a una reunión con las tres madres de los muchachos para transmitirles su decisión y ofrecerles una disertación sobre lo equivocadas de las actitudes y conductas de sus hijos. En su despacho, las recibió con la guayabera completamente abierta y ostentando la pistola que portaba. No las invitó a tomar asiento, y después de perorar groseramente y amenazar la vida de “sus alumnos”, “les pidió” que se fueran.

La madre de Vizcaíno, Maria Luisa Lafita, quien había participado en la lucha contra Machado y en la Guerra Civil Española en defensa de la República, no era una mujer que se intimidaba fácilmente. De forma enérgica le ordenó a Duarte que se abotonara la camisa y se quitara la pistola, pues a ella no lograría asustarla. Le recordó su participación en la guerra y le informó que no temía ni siquiera a cañones o a la aviación bombardeando. Finalmente le aconsejó que a su hijo no le sucediera nada, pues su esposo y ella responderían.

“Mi mama era una tremenda mujer, yo la admiraba mucho. Era muy femenina, bien vestida, perfumada. Ella no era alta, pero le zumbaba…”.

Después de graduarse, en 1954, Vizcaíno ingresó a la Universidad de La Habana para estudiar Derecho. Allí lo esperaba de nuevo la lucha revolucionaria, esta vez desde la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y el Directorio Revolucionario, al cual se incorporó al fundarse éste en 1955.

La luna ya está afuera y yo estoy a punto de abandonar la casa de Vizcaíno, pero antes de irme, secretamente digo adiós a la dama de ojos azules y sonrisa amplia del retrato antiguo que fue testigo de la entrevista  hecha a su hijo. Me emociono una vez más al saber que estoy en una casa que escondió a jóvenes perseguidos por la policía batistiana, quienes eran culpables de un único crimen: pelear por devolverle a Cuba su libertad, para que nuestra generación tuviera un país como el de hoy, más justo y mejor.   
 
FICHA TÉCNICA:
 
Objetivo central: Descubrir cómo Roberto Vizcaíno vivió el gobierno batistiano durante su etapa como alumno de la enseñanza media.
 
Objetivos colaterales:
 
Exponer las acciones del movimiento estudiantil del Instituto del Vedado, desde 1952 (año del golpe de estado) hasta 1954 (cuando Vizcaíno se gradúa.)

Reflejar las condiciones bajo las cuales tenían que estudiar los jóvenes del Instituto del Vedado en tiempos de Batista.
 
Tipo de entrevista:
 
Por su forma: De personalidad.
Por su contenido: De citas.
Por el canal que se obtuvo: Contacto directo con el entrevistado.
 
Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Narrativa, aunque también con una cita declarativa del entrevistado.
Tipo de cuerpo: De citas.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistador.
 
Fuentes consultadas: El entrevistado. No documental, tradicional.



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