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LA LOCUCIÓN ES SENCILLAMENTE MI VIDA

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“No me propuse convertirme en una figura pública. Simplemente quise ser presentadora de televisión, y claro, una cosa arrastra a la otra”, afirma la locutora Mariuska Díaz.

MARÍA DEL CARMEN RAMÓN SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Mariuska Díaz recorre los pasillos del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) con cierto aire de importancia, elegancia y refinamiento. Una primera impresión haría creer que estamos frente a una mujer altanera, arrogante y sin tiempo para dedicar a los otros, pero lo cierto es que las apariencias engañan.

Mariuska es de esas personas que una vez se le miran los ojos basta para confiar en todo lo que dice. Resulta imposible conversar con ella sin que sus verdes ojos no atrapen la atención y transmitan que no hay espacio para la desconfianza.

Cuando conversa, pone en práctica sus tácticas de comunicadora y se olvida del tiempo. Sonríe a cada momento y parece que en su vida no existen los problemas. Parece una amiga de siempre.

-¿Cuándo descubrió su vocación por la locución? 
 
Desde niña. A partir de los ocho años comencé como locutora pioneril en la Emisora Provincial de Radio de Pinar del Río, Radio Guamá. En aquel momento hacía un programa llamado Escuela en el aire, todavía existe. Cuando llegué al Instituto Preuniversitario Vocacional Federico Engels, se produjo la apertura del telecentro  de Pinar del Río y comencé como locutora, haciendo un noticiero de corta duración. Eran solo cinco minutos al aire, pero me sentía muy feliz.

-Si le gustaba tanto la locución, ¿por qué decidió estudiar Lengua Inglesa en vez de formarse como periodista?    

Porque en mi año no hubo plazas para la carrera de Periodismo. Esta era mi primera opción. Si no podía obtenerla, iba a escoger Relaciones Internacionales, que también me gustaba  mucho. Pero la “fatalidad” estaba para mí y tampoco llegó esa carrera en mi año.

-¿Sintió entonces que se derrumbaban sus ilusiones?     

No, porque a mi también me gustan mucho los idiomas. Entonces me decidí por el inglés. En la carrera tuve la posibilidad de dedicarme a la traducción y la interpretación, dos cosas que siempre me habían interesado. Ese idioma también me sirvió para la realización de algunos trabajos en Cubavisión Internacional  y en el Festival Nueva Habana.  Pero siempre sentí algo diferente por el mundo de la locución, por lo que nunca dejé de hacer televisión durante los cinco años de la carrera.

-Una vez graduada de Lengua Inglesa, ¿cómo llega al periodismo?
    
Al periodismo llegué mediante un diplomado, pero no me fue difícil, porque cuando era niña me dedicaba a ser reportera. Ya después de graduada, desde Pinar del Río, hacía una sección para el programa Hoy mismo, con Mara Roque. Grababa allá y salía en Ciudad de la Habana, luego me casé y vine a vivir a la capital. 

Como ya tenía mi espacio en Hoy mismo, lo seguí haciendo aquí en compañía de Héctor Rodríguez. Después hice muchos programas de participación como Contigo de doce a una y otro de reposición llamado Veraneando. Luego entré a Catálogo cubano, que era un programa que recogía historias y tradiciones de todo el país, hasta llegar a Buenos días, donde trabajé dos  años. Esos sí fueron momentos difíciles para mí. Tenía a mi niña chiquita y me recogían todos los días a las 3:30 a.m. Finalmente me incorporé al Noticiero Nacional de la Televisión Cubana.

-Llegó al Noticiero Nacional sin ser graduada de Periodismo. ¿Esto no le ocasionó problemas en las relaciones con sus compañeros?

No. Al menos no me lo demostraron. Es que para llegar al  Noticiero Nacional de la Televisión Cubana hacen tantas pruebas que cuando lo logras todo el que está a tu alrededor se convence de que lo merecías. Es una eliminatoria muy dura, pues mide muchísimos requisitos. Incluye evaluaciones de locución, lectura y muchas  entrevistas. Pero siempre he tratado de superarme, cada vez que hay un curso de edición, presentación, locución, o lo que sea, lo hago. Este trabajo requiere de exigencia a sí mismo y si la vida no me permitió estudiar Periodismo, tengo que aprovechar al máximo las oportunidades de superación que se presentan.

-¿Qué sensaciones experimentó la primera vez que trabajó en el Noticiero Nacional?

Sinceramente: me estaba muriendo. Tenía mucho miedo a equivocarme, a no inspirar credibilidad, a que a la gente no le gustara mi forma de dar la noticia. Ya había superado el miedo a las cámaras, pero tenía miedo conmigo misma. Todo esto lo experimenté antes de salir al aire. Ya cuando comenzó el noticiero, como disfruto tanto lo que hago en cualquiera de sus modalidades, me fui relajando. Pero esos minutos antes fueron muy difíciles. De hecho, todavía me pongo nerviosa, sobre todo en tiempo de elecciones y ciclones, pues son momentos que requieren de la seguridad del locutor.

Cuando es un noticiero común, también, porque respeto mucho a las personas que me están mirando. Por eso trato, en primer lugar, de hacer el noticiero con la mayor naturalidad posible, para que sea un espacio conversacional y humano. A fin de cuentas, estoy conversando con una persona idéntica a mí, la única diferencia, es que estoy frente a una cámara.

-La Mariuska que vemos hoy en el Estelar no es la misma que vimos  en un inicio, ¿por qué el cambio de imagen?

El noticiero requiere de una imagen específica. Esta debe ser lo más sobria posible, de manera que no parezca que estás sobre maquillada. Por problemas internos, no lograba dar con esa presencia, hasta que un día decidí comenzar a arreglarme sola, así ahorraba tiempo y a la vez me creaba la imagen que yo deseaba. 

-¿Cree usted que la imagen sea un factor determinante en los medios televisivos?

La imagen es importante. Es como cuando vas a salir: te miras al espejo y te ves linda. ¿No tienes más seguridad en ti? Cuando uno se siente incómodo con su aspecto no logra todo lo que quiere; pero aún así, no es lo determinante. Ahora dedico un rato a mi imagen, me maquillo, peino, pero después olvido eso y me preparo sobre la base de lo que tengo que decir y de lo que debo improvisar en caso de emergencia técnica. Pero no solo importa el aspecto físico, también es significativo  crear un estilo en la forma de hablar, tratar de hacer las cosas con la mayor naturalidad posible, ser uno mismo, no imitar a nadie y tener seguridad en lo que se dice.

-Cuando se le ve en televisión parece una mujer alegre y despojada de problemas. ¿Es realmente así?

No. Trabajar todo el tiempo, con una niña de diez años y alejada de la familia, ya es un problema. Pero las personas que me ven no tienen culpa de eso. Aunque tengo miles de situaciones siempre trato de sonreír. Cuando único me pongo muy triste es cuando mi hija se enferma, pero siempre trato de pensar que todo pasa. ¿Qué gano yo demostrando tristeza? A mi me gusta tanto lo que hago, que estoy dispuesta a pasar por cualquier sacrificios sin ningún tipo de protesta, porque pienso que cuando todo en la vida es cómodo, fácil y nunca te esfuerzas, no llegas a apreciar realmente lo que eres.

-¿Nunca cometió un error en vivo?   

Sí, he cometido errores. El día que cometo un error serio, no puedo dormir tranquila. Me he equivocado en la pronunciación de algunos lugares geográficos y nombres de presidentes y cuando me doy cuenta, siempre me reprocho no haberlo dicho más despacio. Pero errores de contenido nunca he tenido, siempre trato de pensar bien lo que voy a decir.

-¿Qué tiene de bueno y de malo haberse convertido en una figura pública?

No me propuse convertirme en una figura pública. Simplemente quise ser presentadora de televisión, y claro, una cosa arrastra a la otra. De pronto te das cuenta de que si antes pasabas inadvertida ante un grupo de personas, ahora todo el mundo te conoce. En Coopelia, por ejemplo, se me derrite el helado por atender a alguien, pero no me pesa, lo hago con mucho cariño. Esa es la parte buena, la gente te saluda como si fueras parte de su familia, y eso me hace sentir bien, porque significa que lo que hago, gusta. La desventaja es que siempre debes tener mucho cuidado con lo que respondes y ofrecer una sonrisa a todo el que te saluda. No puedes defraudar a nadie.

-¿Qué considera que se debería cambiar dentro del Noticiero Nacional de la Televisión Cubana?

La forma de decir. Internacionalmente ya hay otra forma de comunicar la noticia por muy política y seria que sea .Pienso que somos extremadamente oficialistas. Si lográramos informar con un leguaje menos oficial, llegaríamos mucho más lejos. En la medida que logremos en la parte política, hacer una televisión más natural y coloquial, vamos a alcanzar una mayor cantidad de televidentes. En lo técnico, hay que mejorar muchas cosas como las luces y las cámaras. Pero más importante que eso, sería, por ejemplo, hacer  el noticiero de pie, sin leer, contándole a la gente lo que está pasando y lo que se podría hacer. Me gustaría mucho que la televisión fuera así, la disfrutaría más.

-¿Qué le recomendaría a lo jóvenes que recién se adentran en la locución y el periodismo?

Que disfruten lo que hacen, estudien y se preparen. Es importante escuchar a la gente, aceptar las críticas buenas y malas, porque hasta de las malas se aprende, hacer poesía de cualquier cosa en el periodismo. Deben ser ellos  mismos y no imitar a nadie. Si se sacrifican y le ponen pasión  a todo lo que hacen, podrán triunfar

-¿A qué figura del periodismo tiene usted como paradigma?  

En Cuba admiro mucho a Gladys Rubio. En el mundo, a Jorge Ramos, Daniel Viotto y Glenda Umaña.

-Si tuviera que caracterizar con una palabra su personalidad ante las cámaras, ¿cuál utilizaría?

Comunicadora.

-Si le dieran la oportunidad en este momento de cambiar algo de su pasado, ¿qué cambiaría?

Nada. Porque mi pasado me ha ayudado a tener el presente que tengo. Volvería a pasar el mismo trabajo y a enfrentar momentos de tensión. Estudiaría el inglés, porque me ha servido mucho y sería locutora, porque la locución es sencillamente mi vida.

Ficha técnica:

Objetivo Central: Dar a conocer algunos de los momentos más significativos de la vida de la locutora Mariuska Díaz, y así lograr, mediante el diálogo, un retrato completo de la entrevistada, profundizando en detalles que puedan ser de interés.

Objetivos colaterales: Demostrar a los jóvenes que se adentran en el periodismo que aunque a veces el camino que conduce al cumplimiento de nuestros propósitos es difícil, no es imposible lograrlos. También, dar a conocer la opinión de la entrevistada acerca de lo que ella cree debería cambiarse en el Noticiero Nacional de la Televisión Cubana.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De personalidad.   
Por el canal que se obtuvo: Conversación cara a cara.

Tipo de titulo: De cita textual.
Tipo de entrada: De retrato.
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas           
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado         
    
Fuentes consultadas: Para la preparación previa de esta entrevista sostuve conversaciones con personas que conocen a la locutora, tanto en su vida personal como en su vida profesional (fuentes no documentales). También consulté Internet (fuente documental).

Rodríguez Betancourt, Miriam (1999), Acerca de la entrevista periodística, La Habana, Editorial Pablo de la Torriente Brau (fuente documental).                                        
   

20/08/2008 19:39 islalsur #. Entre colegas


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