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LA PRENSA TIENE NOMBRE DE MUJER

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“El periodismo se trata, precisamente, de vencer obstáculos”, asevera Juana Carrasco, una de las dos únicas féminas reconocidas con el Premio Nacional de Periodismo José Martí.

GEYSELL CISNEROS MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Mientras cursaba la carrera de Historia en La Universidad de La Habana, Juana Carrasco Martín no sospechaba que su vida tomaría un rumbo diferente al previsto: “Yo era estudiante y en 1965 me ofrecieron la posibilidad de trabajar en la cátedra de Filosofía o incorporarme a un nuevo periódico que se inauguraría. La disyuntiva era clara: o veía la vida desde la abstracción o la palpaba todos los días. Escogí tocarla diariamente”.

Con más de cuatro décadas de entrega al periodismo, es hoy un arsenal de experiencias y anécdotas. Su paso por diversos medios de prensa impresa como las revistas Constructores, Romances, Mujeres, Bohemia y Verde Olivo y los periódicos Granma y Juventud Rebelde, concretan la obra  de esta mujer de grandes esperanzas y ejemplo fehaciente de un periodismo revolucionario y martiano.

-¿Por qué Juana Carrasco prefiere la prensa impresa?

Desde hace 42 años mi trabajo es plasmar lo acontecido, me gusta trabajar  con el día a día, prefiero la inmediatez de los sucesos, la prontitud de las cosas, buscar la noticia y hacer de ella una fuente ineludible de información.

Mi trabajo en diversos medios de prensa contribuyó a mi formación como profesional del campo periodístico. Granma fue mi escuela más grande y primaria, mientras trabajaba, también tenía que estudiar, fue una etapa de muchas tareas de la revolución y conté con maestros del periodismo como Elio Constantín, Juan Marrero, Martha Rojas y Joaquín Oramas, por mencionar algunos. Ellos eran maestros de cientos en este oficio, profesionales en toda la extensión de la palabra.

-En 1971 fue enviada especial a la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York. ¿Qué representó esa experiencia en una época bastante difícil para Cuba?

Me ayudó a comprender ese país, a conocer lo bueno de su historia y lo malo de su sistema político. También me relacioné con la contracultura de aquellos años, el movimiento pacifista, los jóvenes rebeldes que se enfrentaron al stablishment, los que regresaban de Vietnam, los inquietos…

-Cuando trabajaba en Bohemia tuvo la oportunidad de ser corresponsal de guerra en Angola…

Fue un gran orgullo, pues ese era tiempo de guerrillas, estaba donde todo periodista hubiese querido, del lado de la noticia. Allá tuve la gran satisfacción de conocer a jóvenes extraordinarios que, sin importarles el peligro, asumían luchar hasta el final. Quedé marcada al apreciar las condiciones de vida de los angolanos, su situación era muy dura y triste, en esa experiencia descubrí algo nuevo, aprendí la riqueza de la solidaridad, conocí a niños que me enseñaron muchas cosas. Fue una vivencia inolvidable.

-¿Qué le atrae del ámbito internacional, área en la que se desempeña como profesional?

Para mí el mundo de la política y la economía internacional es apasionante. Me deleita mostrar los sucesos, descubrir la realidad de otros países y dar la mayor cantidad de elementos al lector para que construya sus propios juicios.

-¿Cree usted que tanta especialización afecta la cultura general de los periodistas?

Yo no me siento aludida. Un periodista tiene que saber de todo. A mí me interesa mucho la cultura, la economía, los problemas sociales- nacionales. Como maestra, veo en el periodismo un magisterio de todo.

-¿Cómo define su trabajo?

He tenido muchas satisfacciones. Pero el periodismo se trata, precisamente, de vencer obstáculos. Si todo fuera fácil, seríamos tan aburridos…Nuestra profesión perdería totalmente el encanto.

-¿Qué cualidades debe poseer un periodista?

Ser primeramente revolucionario, humilde, capaz de comprender a las personas y al mundo. No ser conformista con su trabajo, siempre creer que las cosas pueden hacerse mejor y de buen acto. Sentirse igual a todos y no superior, poseer un alto nivel de sencillez y modestia. Saber escuchar y no perder la capacidad de sorprenderse. Ser perseverante, estudiar mucho y romper cuartillas. Ahora diríamos, en la computadora, utilizar mucho el cortar-pegar-borrar.

-¿Qué aspectos positivos y negativos tiene el periodismo cubano actual?

Los que ejercemos esta profesión en Cuba lo hacemos con sentido de humanidad, con los mismos valores de nuestro pueblo y con honestidad. Por otra parte considero que aún a los periodistas cubanos nos queda mucho por aprender, somos todavía esquemáticos, confundimos en muchos casos los roles entre el periodista y el funcionario. Nos falta originalidad y amenidad. Hemos perdido en cierta manera el don de lo noticioso. Nos debemos aún más al sentir de la noticia. Tenemos que mejorar la calidad de nuestro trabajo.

-¿Cómo llega a  Juventud Rebelde?

Simplemente me plantearon la necesidad de reforzar con mi conocimiento el paso del periódico de semanario a diario. Y de todas formas fue un reto, porque no hacía diarismo desde 1978. Sin desdorar todas mis experiencias, fue cumplir mi sueño inicial.

-¿Alguna frustración en el periodismo?

Miles. Hubiera querido estar en tantos lugares, en Vietnam bajo las bombas, en la Nicaragua sandinista, en Bolivia junto al Che y su guerrilla. Haber entrevistado a figuras prominentes del siglo XX, en fin, muchas metas que me quedan por cumplir.

-¿Qué significa ser cubana?

Para mí ser cubana es lo máximo, como dicen ustedes  los jóvenes. Tenemos una Isla privilegiada que posee la llave del Golfo. Me enorgullece mucho saber que esta tierra ha dado hombres valiosos. Haber nacido aquí es algo especial, los cubanos somos personas con un gran corazón,  un pueblo de ideas firmes.

-Usted ha afirmado que los meses de lucha por el regreso del niño Elián, repletos de angustias e incertidumbres, marcaron su vida de una forma muy especial. ¿Por qué?

En la cobertura de ese suceso sentía la incertidumbre, terminaba mis trabajos con preguntas como ¿hasta cuándo? A veces ira, a veces lágrimas. Confieso que el momento más difícil fue la visita de las abuelas, lo sufrí mucho como mujer. Ver la actitud del pueblo, todo el apoyo brindado cuando comenzaron las mesas redondas y en las marchas, levantaba mi autoestima. Quien no dudó ni un solo momento fue nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro. El día que supimos que al fin regresaba nuestro niño, se me acercó y me dijo palmeándome tiernamente el rostro: “Sabía que él volvía”.

-¿Qué le aportó esa cobertura como profesional?

La utilización diaria de Internet me ayudó a tener una visión muy temprana y equilibrada. También me enriqueció la búsqueda en las propias fuentes norteamericanas y el procesamiento consiguiente. Comprobé que es posible escribir todos los días de un mismo tema, sin caer en la rutina. Haber contribuido a que el pueblo cubano supiera la verdad fue para mi un paso más para ganar madurez profesional.

-Por su entrega a esta causa y el máximo esfuerzo por mantener informado al pueblo, le fue otorgado el Premio Anual Juan Gualberto Gómez, ¿esperó ese reconocimiento?

Por supuesto que no, ni un periodista ni nadie debe basar su trabajo en los frutos que obtendrá. Quien no crea en lo que hace es un mercenario. La obra más eterna es la concebida con amor. Este premio significa un orgullo para mí, por su valía, por el nombre que lleva, y por el prestigioso jurado que  lo confiere.

-Después de largos años de trabajo y consagración mereció el Premio Nacional de Periodismo José Martí. ¿Qué representa a estas alturas de su vida?

Creo que no merecía tal distinción, nunca estoy satisfecha con mi trabajo, existen muchos otros periodistas de gran calibre. Ahora bien, no puedo negar lo que el premio representa, me enorgullece el hecho de saber que toda mi entrega a este oficio es reconocida. También me alegra el hecho de recibir correos de mis lectores felicitándome por algún artículo, o simplemente halagos de mis compañeros en la redacción.

-¿Cómo se siente al ser, junto con Martha Rojas, las únicas mujeres galardonadas con la máxima distinción de la Unión de Periodistas de Cuba?

¡Imagínate! Es un honor para mí el hecho de haber sido merecedora del premio, y más aún cuando sé que Martha Rojas fue la primera en recibirlo. Me siento muy orgullosa de compartir el reconocimiento junto con ella, mujer de firmes palabras, fundadora del periodismo cubano.

Estoy muy agradecida de las personas que me han ayudado a lo largo de mi carrera. No cabría mencionar a todos. Solo quiero significar a mi madre, que aunque ya no está en mi vida, fue mi fiel lectora. Tenía apenas sexto grado, pero siempre leía mis trabajos y alertaba de lo que no entendía.

-¿Le preocupa el desgaste que el tiempo ocasiona?

Para nada, soy una mujer optimista, muy arriba. Me siento joven y con muchas ganas de ser cada día una mejor persona, una mejor periodista. En los últimos tiempos trato de no mirarme mucho al  espejo, para que la imagen no contradiga lo que siento por dentro.

Los tantos premios y reconocimientos que ha obtenido a lo largo de su carrera son muestra evidente de que “Juanita” es una luchadora infatigable, una fiel seguidora de las ideas martianas y de la Revolución Cubana.

En su labor creadora y comprometida está la obra que honra al periodismo cubano, la complacencia por ejercer una profesión que permite entender y explicar los actos de mujeres y hombres de Cuba y del mundo: “Hacemos la promesa del lenguaje claro, de la argumentación sólida, de la virtud y el empeño de mirar paja y viga en el ojo ajeno y en el nuestro, para enfrentar a enemigos, advertir de los peligros, o ayudar a enmendar lo equivocado”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Ahondar en aspectos desconocidos de la obra de Juana Carrasco, Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Objetivos colaterales: Profundizar en aspectos y temas de interés general; Significar la labor de Juana Carrasco en la prensa cubana; Descubrir sus emociones y posición ante la vida laboral.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica de preguntas y respuestas.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: De referencia al tema.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Periódico El Habanero Digital: (12 de marzo de 2008). Documental.
Revista Bohemia, Sección Nacionales (25 de marzo de 2008) Documental.
Bibliografía de Juana Carrasco Martín. Documental.

 



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