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YO TRABAJO, ¿Y TÚ?

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A pesar de que Cuba promueve el pleno empleo, la desvinculación laboral en la juventud no es un tema resuelto.

Texto y foto:
LAURENT GUEVARA SANTANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Mientras que en Cuba es una prioridad que exista un empleo para todos y que todos trabajen, en el país hay un 3,4 por ciento de jóvenes desvinculados laboralmente.

El sistema de trabajo cubano considera a un joven desvinculado cuando se encuentra entre los 15 y 30 años, tiene posibilidades físicas y mentales para producir y no ha formalizado un vínculo de estudio o trabajo con entidades legalmente reconocidas.

José Barreiro Alfonso, viceministro del Trabajo y Seguridad Social, explica: “Del 2000 hasta la fecha, ha disminuido un tercio el número de personas desvinculadas, aunque la tasa de desempleo se considera baja, es del 1,6 por ciento, porque ellos no buscan empleo. Nuestra política consiste en convencer a las personas  de la necesidad de trabajar”.

“Los trabajadores sociales y las federadas son quienes detectan a los jóvenes en las vecindades. Después, los casos pasan al Grupo de Prevención Social”, afirma Amelia Valdés, presidenta del CDR Número 1, del municipio Marianao.

Margarita García, secretaria de actas de esa comisión, pero del municipio Habana Vieja, zona del Ángel, explica cómo funciona este proceso: “Tratamos de brindar opciones en dependencia de sus gustos. Lo incorporamos a las actividades del barrio y le otorgamos responsabilidades”.

La desvinculación laboral provoca en los adolescentes sentimientos de rechazo, discriminación, conflictos familiares y problemas de autoestima. Aún así, el desempleo para muchos es voluntario y selectivo. Entre otras razones, está propiciado por el papel que asume la familia en la manutención de los perezosos, el envío de remesas del exterior y el comercio ilegal.

“En noveno grado fui a una escuela de conducta por arrebatar una cadena. Allí cumplí la mayoría de edad y me transfirieron para la cárcel. Salí hace dos años y todavía no he encontrado trabajo. Tengo dos hijos, un niño de seis años y una bebé de tres meses. Vivimos en casa de mi mamá hasta que aparezca algo que me convenga”, confiesa Yosuán, de 24 años de edad.

Karely González, técnica de trabajo del Consejo No.6 del municipio Marianao, afirma que “en estas oficinas, se ofertan puestos laborales para los jóvenes desvinculados. Algunas de las opciones son en el Contingente Educativo, la captación de maestros, policías, especialistas en Informática, Contabilidad, ayudante de elaboración, limpiador de calles y asistente de servicios de enfermería”.

La representante del Gobierno Municipal, añade que no puede brindar mejores ofertas porque la mayoría de los desvinculados laborales tienen nivel escolar de obrero calificado o secundaria básica: “Sin embargo, están inconformes con estas opciones, porque no tienen ‘búsqueda’. Muchos dicen que ganan más si reparten pizzas para particulares, que si lo hacen para el estado”.

“Mi mamá está sola. Tengo dos hermanos chiquitos y debo ayudarla. No me gusta la beca, pero todavía no tengo edad para trabajar. Voy a esperar hasta el próximo curso, para ver si resuelvo esta situación”, cuenta Loraine, del municipio Centro Habana, quien tiene 15 años y abandonó los estudios en décimo grado.

“Lo más importante es acercarse al joven, comprometer a la familia, conocer el conflicto en toda su magnitud y darle la oportunidad de que se ocupe en lo que realmente desea”, declara Angela Bajo, trabajadora social de las FMC del municipio Habana Vieja.

Marcos dejó de estudiar cuando terminó el noveno grado. Hizo las pruebas para la Escuela de Arte San Alejandro y desaprobó: “Ahora hago tatuajes. El jefe de sector siempre está detrás de mí para que me vincule a un empleo. Pero yo tengo 24 años y tres hijos que mantener, y en un día hago más dinero de lo que gana mi papá en un mes entero de trabajo.”

Según demuestran informes realizados por el Instituto de Estudios e Investigaciones del Trabajo y el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, el 75 por ciento de los desvinculados son mujeres, por las responsabilidades relacionadas con el matrimonio, los hijos y el hogar desde edades tempranas.

“Estaba en primer año de la Escuela de Instructores de Arte, cuando quedé embarazada. Tuve que dejarla. Actualmente, aunque abuela me ayuda a cuidar al niño, mi novio no quiere que trabaje”, cuenta Camila, del Cerro.

“Hacemos un pesquisaje de los jóvenes por zonas. Realizamos visitas a domicilio, para persuadirlos sobre la necesidad de superarse. Tratamos de lograr el apoyo y la confianza familiar. Cuando se reincorporan, hacemos constantes visitas a los centros de trabajo, para saber cómo ha sido su comportamiento. Informamos al puesto de mando de cada municipio acerca de estas gestiones”, explica el trabajador social Marlon Insinilla, sobre el programa de imtegración al medio laboral en el municipio Marianao.

Roberto es obrero calificado en soldadura. Cuando cumplió el Servicio Militar, comenzó a trabajar de mensajero en una paladar: “El jefe de sector me mostró ofertas laborales vinculadas con mi oficio. En este momento trabajo en el taller de Ciudad Escolar Libertad. Estoy contento con lo que hago y soy útil.”

Teresa Lorenzo, militante de un núcleo zonal de jubilados del Partido, en 10 de Octubre, anota que “la deserción escolar y la interrupción de los estudios al finalizar el nivel medio superior demuestran falta de vocación.”

Un ejemplo de esta situación es Orestes, del municipio Boyeros: “Cuando cursaba tercer año de Lenguas Extranjeras, en el Pedagógico Varona, abandoné la carrera. Mi problema fue de vocación. Me encantan los idiomas, pero nunca podría ser maestro. Ahora, vendo ropa y soy guía turístico por mi cuenta.”

Según el artículo Reflexiones en torno a la desvinculación juvenil en Cuba, de la licenciada María Josefa Luis Luis, hay que solucionar los problema desde las raíces, no basta con reinsertar a las “ovejas descarriadas”. Hay que sembrar valores, para que las futuras generaciones cuenten con la estabilidad laboral y los principios necesarios para su inserción en la sociedad.

Recuadro:

El nivel de escolaridad es un importante requisito para la reinserción laboral de los jóvenes, quienes generalmente tienden a quedarse con nivel de secundaria o de obrero calificado, en el caso de los varones, y las muchachas de preuniversitario, técnico medio o universitario.

Ficha técnica:

Tema: La desvinculación laboral y estudiantil de un determinado por ciento de jóvenes cubanos.

Propósito: Indagar en por qué existen jóvenes que no trabajan, aunque están creadas las estrategias para que existan empleos para todos.

Objetivos colaterales: Demostrar qué factores influyen en la desmotivación  de los jóvenes hacia el trabajo formal. Demostrar tácticas trazadas por la sociedad para combatir la desvinculación laboral y estudiantil.

Estrategias de fuente:

Personas vinculadas al Ministerio del Trabajo, los CDR, la FMC y jóvenes desvinculados que aporten información sobre el tema.

Soportes a emplear:

Hecho: Aumento del número de jóvenes desvinculados del estudio y del trabajo en Cuba.

Contexto: El 3.4 por ciento de los jóvenes cubanos, actualmente, no trabajan. La tasa de desempleo es del 1.6 por ciento. Del 2000 hasta la fecha, el número de personas desvinculadas ha disminuido un tercio.

Antecedentes: Estudios realizados por el Centro de Estudios sobre la Juventud, en el 2003, demuestran que en los años noventa aumentó considerablemente la cantidad de jóvenes desempleados debido a al Período Especial. Los bajos salarios y la insuficiente formación vocacional, son otros motivos que provocan este fenómeno.

Proyecciones: Las estrategias trazadas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para solucionar esta problemática son: convencer a las personas  de la necesidad de trabajar, lograr la permanencia y la estabilidad en el empleo y trabajar en la formación vocacional de los niños para erradicar el problema de raíz.

Fuentes:

José Barreiro Alfonso, viceministro del Trabajo y Seguridad Social.

Amelia Valdés, presidenta del CDR #1 Eduardo Chibás, del municipio Marianao.

Margarita García, secretaria de actas de la comisión en el municipio Habana Vieja, zona del Ángel.

Karely González, técnica de trabajo del Consejo 6 del municipio Marianao.

Angela Bajo, trabajadora social de las FMC del municipio Habana Vieja.

Marlón Insinilla, trabajador social y coordinador del municipio Marianao.

Teresa Lorenzo, militante de un núcleo del PCC de jubilados, en el municipio 10 de Octubre.

Seis jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo.

Entrevistas a vecinos, amigos y colegas para conocer criterios sobre el tema. 

Referencia documental:

Luis, Luis, María Josefa: Reflexiones en torno a la desvinculación juvenil en Cuba, Revista sobre juventud, enero-junio/2008: 30-43.

De gusanos a mariposas: http:///www./la-ley-del-vago.html 

Informes realizados por el Instituto de Estudios e Investigaciones del Trabajo y el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, en el 2003.

Textos complementarios: Un recuadro.

Tipos de juicios:

Analíticos: para buscar respuestas a las problemáticas presentadas en la nota interpretativa.

Sintéticos: para buscar las causas del aumento de jóvenes desvinculados y las tendencias de este hecho en la sociedad cubana.

De valor: para obtener las opiniones de los especialistas sobre la desvinculación juvenil del estudio y el trabajo.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de lead: De contraste.

 



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