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NIÑO HERMOSO… FUTURO OBESO

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Alarmante es la cifra de infantes y adolescentes gruesos en el país y en el mundo. Cuba, aunque presenta la menor tasa de Latinoamérica, no está exenta de los peligros de la enfermedad.

ARIANNA RIVERO DUNCAN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: MAYCOL ESCORCIA

La creencia de que un niño gordito es un niño sano no es más que un mito creado por la relación gordura bienestar. Nuestros abuelos afirman que los bebés rollizos son símbolos de hermosura, salud y felicidad, y así lo han repetido de generación en generación. No obstante, en los tiempos que corren, las libritas de más se han convertido en una preocupación mundial.

“Mi hija padece de obesidad desde los siete años. La llevé al médico porque le faltaba constantemente el aire. Entonces el pediatra nos aconsejó ver al endocrino. Allí me explicaron las causas de la fatiga de la niña: sufría una hipernutrición causada por la ingesta de comida chatarra –su preferida- y no comer ni frutas ni vegetales, alimentos sanos que le aportan los verdaderos nutrientes al organismos”, dice María Caridad*, madre de Maritza*, ahora una adolescente.

“En ese momento recordé los helados, las pizzas y confituras que le compraba, complaciéndome en el deseo de verla crecer sana y rozagante. Qué clase de error, ahora ella es diabética y yo soy la única culpable de su condición”.

Maritza, que pronto cumplirá las quince primaveras, comenta: ”No me queda bien el traje para las fotos. La costurera ha dicho que mi ancho y alto juegan a ver quien mide más y ya no sé que hacer, tengo los ojos hinchados de tanto llorar. Estoy cansada de ser la burla de todos, siempre la última en llegar, siempre sudando estando sola”.

La patología presente en el caso de Maritza afecta en el mundo a dos mil millones de personas y en el 2015 se espera que alcance la cifra de tres mil millones de seres humanos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los niños y adolescentes suman 22 millones y se estima que entre el 15 y el 26 por ciento de ese grupo etario padece de gordura. En Cuba, alrededor del 13 por ciento de los infantes entre uno y catorce años tiene sobrepeso y entre el cinco y el siete por ciento son obesos.

Cifras para pensar

Cuba no está al margen de la situación, aunque en el VII Congreso Latinoamericano de Obesidad, Nutrición y Síndrome Metabólico, celebrado en el 2006 en Panamá, se determinó que es el país de la región donde menos se presenta el problema.

La Segunda Encuesta Nacional sobre Factores de Riesgo y Afecciones Crónicas no Transmisibles de la población cubana realizada en el propio año por el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA), demostró la presencia de 40 mil obesos, por lo que el peligro de acentuación de la enfermedad es latente.

Nuestro país presenta una prevalencia de la afección similar a la mayoría de las naciones desarrollados. Sin embargo, los índices no son homogéneos en todo el territorio. Según el departamento de Crecimiento y desarrollo, presentan altos porcentajes las provincias occidentales y específicamente el sexo femenino. Ciudad de La Habana y Guantánamo han servido de muestra para llegar a estas conclusiones, pues en 2005, la primera presentó el 5,9 por ciento de 389 546 personas entre 0 y 19 años de edad, mientras que en la más oriental de las provincias de 153 285, la cifra oscila en el 2,2 por ciento.

Investigaciones realizadas por endocrinólogos y nutriólogos de todo el mundo indican que del 80 por ciento de los que tuvieron “libritas de más“ en ese período de la niñez, continuarán exhibiendo una figura redonda en la adultez. Quienes la han padecido antes de los diez años, aumenta en ocho veces el riesgo de que a los 35 presente problemas del corazón y otras enfermedades. Esos mismos peligros se incrementan de 35 a 55 veces si fue durante la adolescencia.

Historia de un mal

Suave, lenta, misteriosa, la obesidad no solo es un problema estético, sino que se ha convertido en el azote del siglo XXI. El primero en identificarla como un riesgo para la salud fue Hipócrates. En sus escritos la responsabilizó como la causa de la infertilidad en mujeres.

Mundialmente en centros de investigación se le estudia, para poder desentrañar sus incógnitas y descubrir nuevos tratamientos, pero la clave para detenerla es que se requiere de mucha fuerza de voluntad y confianza

En el trabajo Obesidad en el niño y el adolescente, realizado por el jefe del Departamento Nacional de Endocrinología Infantil, doctor Francisco Carvajal y la doctora Silvia María Marín, se determina la enfermedad como padecimiento crónico no transmisible, descrito como el peso desproporcionado producido por una mayor concentración de grasa corporal, dado por el desbalance entre el total del aporte energético y el de su gasto.

Añaden también los doctores que afecta a personas de todas las edades, sexos, razas y niveles económicos, y se asocia con mucha frecuencia la aparición de enfermedades crónicas: ”Estas características hacen considerarla enfermedad heterogénea y compleja, necesitada de atención multifactorial”.

La obesidad es el resultado de la combinación de factores genéticos, endocrinos y neurológicos (trastornos en el metabolismo, retraso mental, síndrome de Down), pero el 95 por ciento de los casos son por la hipernutrición y el sedentarismo.

“La alimentación y el estilo de vida constituyen factores determinantes. Las tradiciones culinarias cubanas –el típico plato de moros y cristianos, con bistec chorreante de grasa– permanecen arraigadas en la sociedad, a pesar de la divulgación dada al consumo de vegetales y frutas”, argumenta la doctora Santa Jiménez, investigadora del INHA.

En muchas ocasiones los padres no promueven la práctica sistemática de deportes, las actividades al aire libre, las caminatas o el uso de la bicicleta, y prefieren mantener el control mediante actividades recreativas más inactivas como la televisión, los video-juegos y las computadoras.

Esto evidencia la responsabilidad de la familia en el desarrollo del trastorno endocrino, lo cual es el resultado no solo del efecto de la herencia, sino del ambiente compartido.

Otras causas importantes son la presencia de diabetes y la ganancia excesiva de peso de la madre durante el embarazo, el bajo peso al nacer y la falta de lactancia materna en la primera etapa de vida.

En la consulta

En el Instituto Nacional de Endocrinología Pediátrica se está atendiendo cada vez con más frecuencia a niños obesos que requieren de una atención especializada.

Cuando Vivian*, madre de Agnes*, llevó a su hija a la consulta de la endocrina Ariana Ramos, hacía tres años que ella había abandonado el tratamiento sugerido en el Pediátrico del Cerro: ”El día que le compré un pitusa y nos sirvió a las dos fue cuando puse el grito en el cielo y decidí traerla a consulta. Hoy fue nuestra primera cita después de tanto tiempo, le orientaron una dieta de 1 900 calorías con no más de 12 cucharadas en cada comida”.

La doctora Ramos explica: ”La niña mide 1.47 y pesa 58 kilogramos con solo diez años, por lo que tiene 20 kilos sobrantes, situación esta preocupante. El abandono del tratamiento puede traer como consecuencia el aumento doble del peso, debido al mecanismo de rebote del cuerpo que reacciona cuando comienza a comer igual que antes”.

Al ahondar sobre el tema, argumenta: ”La obesidad casi siempre no se trata como enfermedad en sí, sino por otro tipo de complicación que puede presentar. La mayoría de los casos vienen porque le sube la presión, problemas ortopédicos, dolores en la rodilla, malformaciones en los pies, entre otras, y son remitidos principalmente de las consultas por alergia, pediatría y ortopedia”.

La especialista también abunda en que hoy se presenta un aumento de las consultas de obesidad, no solo por el crecimiento de la enfermedad, sino porque hay mayor conciencia en la sociedad y los padres, quienes aún a regañadientes, los traen.

Las enfermedades crónicas asociadas con sobrepeso corporal ocupan los primeros lugares en las estadísticas de morbilidad y mortalidad en Cuba. Datos del Sistema Nacional de Vigilancia Alimentaria y Nutricional de Cuba (SISVAN), indican que la obesidad afecta al 8,8 por ciento de preescolares, cuando se les compara con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es importante la asistencia de los niños a consulta para evitar complicaciones que disminuyen la esperanza de vida. La diabetes Tipo 2 (no dependiente de insulina), la más frecuente, se estima que aparece entre el 8 y el 45 por ciento de todos los nuevos casos.
El problema de la obesidad infantil es reversible pero requiere, desde luego, de la responsabilidad y el esfuerzo del individuo y de la sociedad desde el sistema de salud hasta los organismos productores de alimentos.

”La consulta se atiende a partir del año, los bebés que están robustos por la leche materna no constituyen un problema porque esa es la única obesidad sana”, afirma la nutrióloga Georgina Zayas Torriente, jefa del departamento nacional de clínica de esta especialidad.

Mayormente al centro lo visitan muchachas a punto de cumplir 15 años que tienen los genitales pequeños o escondidos por la acumulación de grasa corporal debajo del abdomen, aumento del volumen del cuello y de la piel por debajo de los brazos.

“Anteriormente no se hablaba de la obesidad y gran parte de la sociedad pensaba que los padres que traen a su prole están ‛matando de hambre’ a sus hijos. En realidad, las dietas no limitan la variabilidad de alimentos, sino su cantidad, es decir, se consume los requerimientos nutricionales necesarios”, expone la doctora Zayas.

Y más adelante agrega: “En estos momentos la revolución ha creado un mecanismo de consultas, estudios, programas, interacción con la escuela mediante conferencias medicas, y chequeos que se realizan a los alumnos para saber su composición corporal como ayuda para evitar la enfermedad, pero lo más importante se centra en la familia que es la encargada de suministrar el alimento al niño”.

Dentro de la mente

Giselle Martínez Pedrera, profesora de Psicología de la Universidad de La Habana, se adentra en la repercusión sicológica de este padecimiento: ”En la adolescencia, el grupo de amigos es el que da los criterios de referencias; los maestros y padres no ocupan un lugar preponderante.

“En ese ámbito excluyen a personas de los grupos por cuestiones estéticas y los gorditos tienden a ser rechazados. En tal escenario se puede perjudicar las relaciones de amistad y autoestima, crea poca confianza en sí mismo, inseguridades, subvaloración como síntoma de depresión”.

Al respecto, se lamenta Yobeida, madre de un  pequeño de once años: ”Él dice que no tiene complejos, que se siente bien así, pero yo no puedo dejar de preocuparme. Los padres sufrimos mucho por nuestros hijos, la gente se ríe, no hay ropa para comprarle, ya no te preguntan por Yoan, ahora es el gordito”.

En esa línea de análisis, la joven psicóloga explica que “los niños son diferentes, tienen como figura central a su familia y los profesores, por lo que la autoestima no se afecta tanto. En esa edad el grupo no es determinante, existe una compensación. Usualmente ellos no piden que los traigan al psicólogo, los papás observan que su hijo no juega, prefiere la compañía de menores o se queda solo; aunque en la mayoría de los casos viene por recomendación del medico.

“El trabajo con los progenitores no puede faltar porque son responsables de las patologías de sus hijos. Darle a ellos orientación, valores educativos, eliminar las ideas irracionales de que es belleza, constituyen los principales tópicos tratados en consulta. El infante a veces puede ser maltratado o validado por la sociedad, y es tarea de sus máximos responsables manejar la situación intersocial para que no se sienta excluido”, concluye la doctora Martínez.

*Los nombres de obesos y familiares fueron cambiados por respecto a su privacidad.

Recuadro 1:

Artistas famosos por sus cuadros de personas obesas

Tiziano  con su retrato de Carlos V, monarca voluminoso.

Juan Carreño de Miranda con el cuadro La Monstrua representa a una obesa con un síndrome adrenogenital

Pedro Pablo Rubens:  Las tres Gracias del Juicio de París.

Rendir, con Muchacha desnuda y Bañistas, se burla de los patrones de belleza.

Rembrandt hace obesa a Artemisa y también a Betsabé.

Tintoretto con la pintura Susana en el baño.

Big Sue, cuadro de Sigmund Freud el padre del psicoanálisis, vendido en 34 millones de dólares

El pintor mas reconocido por sus cuadros de voluminosos es el colombiano Fernando Botero Angulo. Considerado el artista vivo originario de Latinoamérica más cotizado actualmente en el mundo. Entre los  clásicos de Botero se encuentra "La familia del Presidente", donde siempre muestra una mirada irónica. Se observa la idea clásica latinoamericana de que en toda buena familia había un militar, un cura y un político. La opulencia que trasmite no necesita más apelativos. Otra de sus pinturas, "Mujer desabrochándose el Brassiere", es llamativa por la manifiesta ignorancia hacia ella, de la figura masculina del fondo. En realidad, Botero la agregó al parecerle que en el fondo se intuía la necesidad de variar el color. La infanta de España, tomada de “Las meninas” de Velásquez, con su impronta principal sirvió de inspiración a Botero.

Recuadro 2:

Obesos más famosos de la historia

Diego Armando Maradona es probablemente el caso más famoso de pérdida de peso después de una intervención quirúrgica. Maradona, considerado por muchos el mejor futbolista de la historia, llegó a pesar casi 130 kilos midiendo a penas 1,67 metros. Su situación se agravó mucho debido a la hipertensión, unida al consumo de drogas y llegado a este punto la situación se revertió después de una intervención de bypass gástrico que se le realizó al argentino y por la que logró perder casi 50 kilos en unos meses.

Luciano Pavarotti sufrió sobrepeso prácticamente toda su vida. El gran tenor italiano alcanzó el peso de 130 kilos, hecho que agravó más su cáncer de páncreas por el que falleció.

Peter Jackson, el director de la famosísima “El Señor de los Anillos”, llegó a pesar más de 120 kilos. Una situación que el neozelandés consiguió cambiar a base de mucha voluntad al realizar un cambio de vida y de hábitos radical. Jackson afirmó nada más acabar de rodar la película ‘King Kong’ y después de perder 32 kilos de peso: “Cambié las hamburguesas por el yogur y parece que funcionó”. No fue tan simple como afirma el director y guionista, pues tuvo que seguir una dieta muy estricta acompañada de mucho ejercicio y cambios importantes en los hábitos.

José Luis Garza, el hombre más gordo del mundo, falleció en México después de sufrir un infarto provocado por su peso: 450 kilos. Este hombre llegó a batir dos récords: el de mayor peso del mundo, 560 kilos, y la mayor pérdida de peso del mundo, 250 kilos. Pese a este último dato, José Luis volvió a recaer tras la muerte de su padre y estuvo dos años sin poder salir de su casa hasta su propio fallecimiento.

Manuel Uribe, el hombre más gordo del mundo según el Libro Guinness de los Récords, llegó a pesar 560 kilos.

Jon Brower Minnoch (1941-1983) 1,82 y 635 Kilos de peso, precisaba de 13 personas para poder moverlo de la cama.

Carol Yager (1960-1994) con 1,70 de estatura y 725 Kilos de peso, pasa por ser la mujer más gorda del mundo.                                                                   

FICHA TÉCNICA:

Tema: La obesidad en la niñez y la adolescencia.

Propósito: Demostrar el problema de obesidad que hay en Cuba y lo que se hace para enfrentarlo.

Objetivos colaterales: Dar a conocer las causas de la enfermedad, las complicaciones que presenta, su repercusión sicológica. Presentar datos comparatorios de Cuba y el resto del mundo.

Estrategia de fuentes:

Fuentes directas:

María Caridad*, madre de niño obeso.
Yoan*, niño obeso.
Maritza*, niña obesa.
Yobeida*, madre de niño obeso.
Vivian*, madre de niño obeso.
Agnes*, niña obesa.
Ariana Ramos, máster en atención integral al niño.
Georgina Zayas Torriente, jefa del departamento nacional de clínica de esta especialidad.
Giselle Martínez Pedrera, profesora de Psicología de la Universidad de La Habana.
Doctora Santa Jiménez, investigadora del INHA.

Fuentes indirectas:

Datos de la Organización Mundial De la Salud (OMS).
La Segunda Encuesta Nacional sobre Factores de Riesgo y Afecciones Crónicas no Transmisibles de la población cubana, realizada por el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA).
Estudio Obesidad en el niño y el adolescente, realizado por el doctor Francisco Carvajal y la doctora Silvia María Marín.
Datos del Sistema Nacional de Vigilancia Alimentaria y Nutricional de Cuba (SISVAN).
Archivo del Instituto Nacional de Endocrinología Infantil.
Dossier sobre Obesidad publicado en el Juventud Rebelde.
Datos de la Organización Nacional de Estadísticas.
Curso de Universidad para todos La Obesidad: un problema mundial.

Soportes a emplear:

Hecho: Aumento paulatino de la enfermedad en el sector más joven de la población.

Contexto: La epidemia de obesidad que en el mundo amenaza con convertirse en el flagelo de este siglo. El gran número de enfermos por complicaciones del padecimiento.

Antecedentes: El aumento del consumo de comida chatarra, el sedentarismo, la urbanización, la poca práctica de ejercicios físicos por parte de los menores.

Proyecciones: Programas y acciones de salud para contener y prevenir la epidemia que se expande en la sociedad.

Fuentes: (ya citadas en la estrategia)

Textos complementarios: Recuadro con los pintores que se han dedicado a pintar voluminosos. También, recuadro de los obesos más famosos.

Tipos de juicios:

Analíticos: Se encuentran en todo el texto mientras se desarrolla la exposición de lo concerniente al tema.

Sintéticos: Todas las cifras indican pronósticos del desarrollo de la enfermedad.

Hipotéticos: Las proyecciones de la enfermedad, que se anuncia su aumento, pero podría no ocurrir.

Disyuntivos: Cuando decimos que Cuba tiene la menor tasa de obesidad infantil, pero presenta el por ciento de la población joven con ese problema.

De valor: Todas las declaraciones hechas por las fuentes directas.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada De resumen.

Tipo de cuerpo: Bloques temáticos.

Tipo de transiciones: Usa de preposiciones como sin embargo, pero. Los subtítulos para encabezar los temas. Repeticiones de palabras como obesidad.

Tipo de cierre: De moraleja o instancia a la acción dada por la opinión de un entrevistado.



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