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ELLA HABLÓ DEL GIGANTE

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Katiuska Blanco Castiñeiras habla acerca de Todo el tiempo de los cedros, libro biográfico e histórico sobre Fidel Castro Ruz.

ROSY AMARO PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La conocí en casa de un amigo. Tocó a la puerta y después del convencional ¡adelante! entró sin mayores contratiempos. Si describiera lo que vi identificarían a la típica mujer cubana: pañuelo en la cabeza que cubre rolos moldeadores, y ropa cómoda para los trajines hogareños. Traía en una mano un “manjar” para las mascotas del amigo; las últimas noticias de Cuba y el mundo, en la otra. Se preocupó por el enfermo e, inmediatamente, como si fuera una especialista, dictó tratamiento y exigió disciplina. Después de conversar un rato con los visitantes, se retiró custodiada por su fiel guardaespaldas, un niño de grandes ojos que vino en su búsqueda.

Así conocí a Katiuska Blanco Castiñeiras. Hoy, después de aquel encuentro me habla acerca de Todo el tiempo de los cedros, libro biográfico e histórico sobre Fidel Castro Ruz que vale por lo que cuenta y cómo lo hace, pues su creadora lleva al lector a otra época mediante la palabra escrita nacida de su imaginación sin cadenas.

“Algunos detalles que aparecen en el libro los viví cuando estuve en Birán y pude ver al niño que fue Fidel. El Comandante recorrió el lugar donde nació y creció siguiendo el itinerario entrañable de los recuerdos. Entró a la escuela y se sentó, descomunal y conmovido, en el pequeño pupitre donde lo hizo por la lejana fecha de 1930 y empezó a describir con palabras, las imágenes que regresaban a la memoria. Otros los conocí al  escuchar a numerosos habitantes de la casona y el batey, al leer testimonios inéditos o recorrer de nuevo el lugar, un tiempo después. O los imaginé, pero siempre a partir de lo estudiado acuciosamente. 

“En 1998, cuando ya había avanzado en la investigación documental, regresé al poblado. Amanecí en solitario transitando lo que quedaba de la vieja vereda, recorriéndola despacito para llevarme en la mirada todo el paisaje y los olores del aire, solo para saber cómo sería la perspectiva, la impresión, de los que llegaban por esos lados.”

El texto cuenta a manera de Paisaje Familiar la historia de Fidel Castro. Nos sitúa en cómo era su casa, su familia, las costumbres, la vida del protagonista desde su nacimiento hasta el triunfo de la Revolución. La autora encuentra en esos orígenes el por qué del ser que es hoy el Comandante.

“Siempre he considerado que Fidel creció humana e intelectualmente a lo largo de su existencia con las vivencias en Santiago de Cuba y luego en la capital, en los colegios de La Salle y Dolores, primero, y después, en Belén y en la Universidad, donde se hizo revolucionario; pero lo más profundo de su sensibilidad, su alma, tiene la raíz allí, en Birán, que además, lo marcó para siempre también por su paisaje natural, económico, político, social, de costumbres... Birán es el comienzo de todo.”

Continuar la segunda parte con lo familiar en el paisaje constituye un reto para cualquiera que conozca la separación que se empeña en mantener el Comandante entre su vida personal y su trabajo como figura pública. A eso Katiuska Blanco contesta sin rodeos.

“Actualmente estudio y escribo sobre el período inicial de la Revolución, para una nueva edición de Todo el tiempo de los cedros. El paisaje seguirá siendo familiar, porque el libro investiga al Comandante y su entorno.”

No es muy difícil notar cuánto significa para Katy –como cariñosamente la llaman sus amigos–,  el Comandante Fidel Castro, El Gigante, como lo llamó un amigo común, el ya desaparecido físicamente, Guillermo Cabrera. Ella lo define en pocas palabras. 

“Fidel ilumina el tiempo. Es, por su sabiduría y generosidad, como uno de esos árboles a los que nuestros brazos nunca consiguen abarcar del todo: un tule, una ceiba, una secuoya, un baobab. Tiene raíces tan profundas como ramas infinitas que surcan el aire. Fidel es la razón, la justicia, la inteligencia, la sinceridad, la energía, la verdad, el sueño y la realidad en una misma expedición.  Siempre ha sido un rebelde con causa, una vida dedicada a los demás. Es incansable, perfeccionista, perennemente nuevo, audaz.”

Es complejo colocar en un género a alguien que describen como periodista, llaman historiadora, y ha escrito los libros, Después de lo Increíble, Todo el tiempo de los cedros, Niños del Milagro y Voces del Milagro, estos últimos en  conjunto con Alina Perera y Alberto Núñez. Sin embargo, ella se considera “de todo un poco, porque todo es a un tiempo lo mismo. No encuentro fronteras entre ser periodista, escritora o historiadora. Soy quizás alguien que ejerce el viejo oficio de mirador, alguien que empina un papalote al viento, pero sostiene firmemente el hilo que lo ata a la tierra para que no se pierda en el azul.”

Ficha técnica:

Tipo de entrevista:

Por su contenido: De opinión
Por su forma: De citas
Tipo de título: Llamativo
Tipo de entrada: Anecdótica
Tipo de conclusión: Comentario del entrevistado

10/09/2009 23:26 islalsur #. Entre colegas


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